Tuesday, 3 March 2009

Raúl coloca sus soldaditos de plomo en posición de ataque.

Réquiem por Felipe Pérez Roque, Carlos Lage Dávila y José Luis Rodríguez García

Por Jorge A. Pomar, Colonia

¿Juega anacrónicamente el presidente al Sistema de Perfeccionamiento Empresarial? Raúl Castro ha vuelto a quitar y poner personal a golpe de chasquidos del pulgar con el dedo del medio o de la "ñinga", como se dice en el argot criollo. Y ñinga para el cubano de a pie parece ser todo lo que el general de ejército se trae entre manos. Por enésima vez en el año que lleva con la palanca de freno del destino de la Isla en el puño.

Si mal no recuerdo --permítanme tomarme la licencia de no consultar fuentes-- hace poco sustituyó a los jefes del Estado Mayor de las FAR y sus tres ejércitos. A Valenciaga, el antiguo secretario personal de Fidel, se apolilla junto con los libros en la Biblioteca Nacional, y al tomar posesión de la primera magistratura también se había echado a un par de ancianos para reemplazarlos por otros de igual o mayor edad.

Luego fueron cayéndole en gracia o desgracia algún que otro ministro más. La única diferencia notable es que esta vez el desmoche ha sido mucho más amplio. El que la mayoría de los agraciados provenga del estamento castrense no clasifica como novedad. Por lo demás, desde hace años sabemos lo que da en la gestión económica esa tecnocracia uniformada y su supuestamente exitoso Sistema de Perfecionamiento Empresarial (SPE) competencia legal.

Apenas publicada la escueta nota oficial en
Granma, la caldera de los rumores y las especulaciones se ha vuelto a volar. Por ser ya de sobra conocidos, no voy a entrar a enumerar estos penúltimos cambios de soldaditos de plomo. En realidad, la única ventaja aparente tiene que ver con Newton y su ley de gravedad: Pérez Roque, el más plomizo --y repulsivo-- de los talibanes designados por el Magno Paciente se ha quedado de golpe y porrazo sin la cartera de titular de Relaciones Exteriores. Algo es algo...

Le sustituye el vicecanciller Bruno Rodríguez Parrilla, hijo del difunto pesepista (del republicano Partido Socialista Popular, PSP, léase comunista) Carlos Rafael Rodríguez, ex tercer hombre del régimen hasta la sepultura. Rodríguez Parrilla refunda así un clan familiar venido a menos por razones biológicas (y otras misiones no tan metafísicas pero igual de inescrutables, ¿complacido Güicho?) cuyas únicas deslealtades conocidas a la dinastía gobernante fueron cometidas antaño por parientes políticos indecisos entre la Plaza Roja y Plaza de la Revolución. [Foto: Rodríguez Parrilla. Pérez Roque es el de la guayabera y la jeta abotagada en la foto titular, donde a titulo excepcional no recuerda tanto al hombre de Neandertal.]

Por ende, aquí el cambio es de cara y, si acaso --no puedo atestiguarlo porque afortunadamente nunca tuve el disgusto de toparme con ese esbirro diplomático-- de estilo, jamás y nunca de contenido, ya que más bien, por un lado, es de suponer que entre el canciller y su vice existiese una perfecta armonía operática; y por otro, de barruntar que, no habiendo caído en desgracia él también por simpatía sino ascendido por obvia antipatía de arriba, de algún modo el hijo de Carlos Rafael ha de haberle el cuchillo con guantes de seda entre ambos omóplatos a su oligofrénico jefe.


Nada que lamentar. Antes al contrario, por sangrón que pueda ser el sustituto nunca podrá superar la plúmbea plusmarca implantada por el Rotweiler en la historia de la diplomacia cubana desde los tiempos del gobernador Diego Velázquez. Y donde resurge un clan se hunde otro: Raúl se ha llevado en la bolilla a Carlos Lage Dávila, hasta ayer secretario del Consejo de Ministros y todavía hoy padre de un par de consomoles trepas.

Se me cayó la quijada de abajo y me tembló de la arriba al leer los nombres de esos dos incondicionales de mi antiguo (por el Abicú que dejó de militar en el 91, no por él, que sigue ocupando el cargo) Secretario General del Partido en el penúltimo parte de bajas sensibles de Granma. Juro por lo más sagrado para mi Alter Ego que no miento. Al instante surcome la mente como un aciago relámpago, poniéndome las sinapsis al borde del cortocircuito, la sospecha de que el Magno Paciente, antes de tiempo... [Foto: Lage Dávila.]

¡Ay, Dios! Me llevé las manos a la cabeza y empecé a dar vueltas por el apartamento como un orate calvo hasta que, dudando de mis espejuelos y espantado ante aquella fatídica asociación lógica, volví a enfrentarme al monitor. Qué alivio:
El Nuevo Herald anunciaba que ya estaba en el éter la nueva Reflexión ad hoc que mi Alter Ego y yo albergábamos la secreta esperanza de que nos sacaría de la terrible duda a más tardar el fin de semana. No estará trotando en Adidas por Jaimanitas, pero tampoco más tieso que tantas veces antes...

A la primera ojeada cayósenos a ambos un pesado yunque del alma: la madre naturaleza todavía podía cumplirnos nuestro sueño de inversión de la secuencia biológica al más alto nivel en la Isla, dejando acéfalo al castrismo para que se arme el acabóse. A la segunda ojeada, sin embargo, nos pareció inverosímil que su propio Demiurgo emitiese un veredicto tan cruel para con dos de sus auténticas y leales emanaciones encefálicas:

"Los nuevos ministros que acaban de nombrarse fueron consultados conmigo, a pesar de que ninguna norma obligaba a los que los propusieron a esa conducta. [...] No se ha cometido injusticia alguna con determinados cuadros. [...] Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados, pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna. [...] No era en absoluto ausencia de valor personal. La razón era otra. La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno" [...] La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o del Estado. No me dediqué nunca a ese oficio.

Qué raro, la nota de
Granma no entraba en detalles dolosos. Aquellas frases implacables sonaban inverosímiles. Lo del silencio resignado pase. ¡Dios y el Diablo les libren de la peregrina idea de dar rienda suelta en público a su descontento! Que no haya propuesto a la mayoría de los tronados, vale, aunque no implica que no le pluguisen.

Ahora bien, ¿qué "papel indigno" habían podido jugar esos dos arcángeles castristas para que cayese de tal modo sobre sus huecas cabezas la ira de su Padre Espiritual, de su propio Creador? Cierto, Pérez Roque es burdo diplomático y Lage un burócrata insípido, meter la mano o la pata de seguro la han metido mucho menos que los mal llamados "históricos" de la gerontocracia.




Y de tomarse la atribución de negociar con representantes del Imperio a espaldas de sus mentores ni borrachos. Única falta grave que se le ocurre a mi Alter Ego: se les fueron los humos a la cabeza y, creyéndose en grado de meter cuña entre los hermanos Castro. O sea, contrariaron en algún asunto clave al Hermano Menor pintándole en el aire algún garabato mal intencionado contra él al Hermano Mayor y se quedaron colgando de la brocha.

Otrosí, pudiera ser que les hayan elegido como chivos expiatorios del estridente desencuentro con la presidenta chilena Michele Bachelet. Igual cabría, como ya hacen algunos desbocados, maliciar que el Magno Paciente ha entrado en coma irreversible y ha ido perdiendo lucidez con cada recaída, al extremo de que Raúl ya puede pasarle gato por liebre, redactando sus Reflexiones sin que el otro se dé cuenta y le arme el berrinche o lo truene a él mismo.

Por lo pronto, sólo es posible especular a partir del par de datos conocidos. Sea como fuere, una cosa va quedando en claro: estos penúltimos cambios de soldaditos de plomo hechos por Raúl, son inorgánicos, cosméticos y hasta contraproducentes para dialogueros e intereses foráneos. Habida cuenta de que, por una parte, sumando al Ricardo Alarcón, presidente cada vez más invisible de la "Asamblea Nacional de Focas" (Montaner), dejan definitivamente fuera de juego al futuro triunvirato menos añoso llamado --siempre por los optimistas del continuismo-- a implementar las reformas. Paradójicamente, se afianza en la cabina de mando de nuestra nave de locos el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, viejo rival de Raúl Castro.

De hecho, los relevos no hacen más que acentuar el triple carácter gerontocrático, castrense y plúmbeo del gabinete raulista. Dato positivo a ojos del Abicú que se agranda si se le añade la todavía más enigmática defenestración del tecnócrata civil más eficiente, crítico y simpático del régimen: el vicepresidente del Consejo de Ministros y titular de Economía y Planificación José Luis Rodríguez (foto de arriba). Sintomáticamente, deja su cargo para reemplazarlo Marino Murillo Jorge, hasta ayer titular del Mininisterio de Comercio Interior (MINCIN), o sea, el estratega minimalista del sistema de racionamiento de víveres y artículos de uso más longevo del orbe.

Si ahora recordamos que hasta la fecha La Habana no ha dado la primera señal seria de intenciones de cambio, a saber, hablar de otra manera, estrenar un nuevo lenguaje oficial; que en virtud de un real-maravilloso convenio con el Gorila Rojo se propone fletar a los campos de labranza venezolanos a millares de técnicos agrícolas indispensables para la anunciada reforma agraria; que una draconiana ley laboral obliga a todos los ciudadanos hábiles a trabajar para el Estado; que todas las fuentes de ingreso tradicionales de la Isla han sufrido cuantiosas pérdidas; que los teléfonos celulares y el derecho de los nativos a alojarse en hoteles para extranjeros...

La tónica sigue siendo la del apretón de cinturones en el discurso (vídeo), pronunciado por el presidente a fin de año. A día de hoy nada indica que el Hermanísimo esté contemplando en serio la idea de aplicar siquiera una reforma dengxiaopinguesca a corto plazo. Por lo visto hasta el momento, se diría que su mente se mueve en torno al anacrónico Sistema de Perfeccionamiento Empresarial, que es lo que él y sus generales saben hacer. Y si bien preocupa esa mezcolanza de gabinetes ministeriales con piquetes de béisbol en su penúltima Reflexión, no presagia ningún desenlace inminente: el Caiguarán sigue intermitentemente en pie y turulato, sentado y catatónico o en cama.y comatoso.

Raúl da más bien la impresión de no saber lo que quiere. Las reformas económicas y administrativas, cualesquiera que sean, igual habría podido introducirlas con el personal removido. El murillo-parrillesco (muro y parrilla con Bruno y Marino) actual es más apto para contemporizar fuera y reprimir y cicatear dentro. El panorama econónmico pinta tan mal que sólo Superobama, más que con el levantamiento incondicional del "criminal bloqueo", mediante la Séptima Flota o, en su lamentable defecto, al menos un gigantesco Plan Marshall unilateral y gratuito --o bien, reembolsable hasta las calendas griegas-- podría salvar a la Isla de una inminente hambruna generalizada.

¿Eh? Perdón, se me olvidaban las 25 mil toneladas de chícharos rusos solidariamente donadas por Putin y Medvédev. Bromas aparte, tampoco será motivo de llanto para el Abicú y su Alter Ego que el general de cuatro estrellas Raúl Castro sobreviva a su hermano mayor y, aunque sea de chiripa, acerte a darle la patada a la lata. Tan perversos no somos, pero seguimos dudando los dos a porfía...

7 comments:

Willi Trapiche said...

En realidad, la única ventaja aparente tiene que ver con Newton y su ley de gravedad: Pérez Roque, el más plomizo --y repulsivo....lol

Güicho said...

Da sana alegría ver como el propio perro se muerde la pata menos cañenga.

Tal vez, por más insignificante que fuese Lage, su rozagante presencia... ejem... resultaba amenazante, o, por lo menos, antipática. Recordemos que en sus respectivos momentos Nikita y Mijail eran los pimpollos del BP del PCUS. Así que, aunque no hubiera peligro, por si acaso...

El caso de Pérez Roque -la jeta más propicia al gaznatón en toda la historia patria- es aparte porque, como cualquier otro parásito, la lombriz solitaria no tiene futuro cuando el anfitrión perece. OK, el anfitrión no ha palmado todavía, pero ya no tiene intestino, que viene siendo lo mismo.

Tal vez esta defenestración le haya salvado la vida a Felipito. Siempre y cuando se mimetice, y tampoco se meta en una cola de la pipa de cerveza. Si seguía en la cúpula, lo más probable es que lo matasen. Si hay conflicto, un faro de simpatía semejante siempre muere, porque sería el mínimo denominador común a liquidar o sacrificar para todos los bandos.

Raúl said...

Salve Jorge, me podrias enviar los nuevos No. De telefonos y direcciones de Arzola y Rey?
Lg. Raúl

Anonymous said...

Q BIBAN LOS COMPAS AFEKTADOS POR LA NEWTON GESETZ
:)

Lázaro Buría said...

Aclaración

En el artículo de Carlos Alberto Montaner publicado ayer, «Raúl Castro y su no tan nueva Cuba», se afirma que Bruno Rodríguez, recién nombrado ministro de Relaciones Exteriores en Cuba, es hijo de mi padre, Carlos Rafael Rodríguez. El señor Rodríguez Parrilla no tiene ningún vínculo familiar con Carlos Rafael Rodríguez. Mi padre solamente tiene dos hijas, y posteriormente adoptó al hijo, ya mayor, de su tercera esposa, llamado Enrique, que no es el nuevo ministro.

Annabelle Rodríguez García
Madrid
Amigos de la derrota

Tomado de:
http://www.abc.es/20090305/opinion-cartas/cartas-director-20090305.html

Infortunato Liborio del Campo said...

... ha de haberle "clavado" el cuchillo con guantes de seda entre ambos...(supongo un lapsus)

Infortunato Liborio del Campo said...

Oye silencio que vas a levantar la paloma jejeje.

Incluso en el caso de que el general logre levantar un poco aquello, sería una terrible derrota para el Nanotecnólogo en Jefe, demostraría una vez más su absoluta incompetencia.