Wednesday, 4 March 2009

Zoé Valdés, genio y figura hasta la sepultura

Una laudatio bien merecida

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Desde que la cubana Zoé Valdés comenzó a hilvanar su larga cadena de éxitos narrativos con el bestseller Sangre Azul (1993) y, sobre todo ya en el exilio parisién, con La nada cotidiana (1995) ha sido acompañada por una ventolera denigratoria que hasta la fecha no tiene visos de amainar.

Sin ir más lejos, hace unos meses tuve que salirle al paso a uno de esos comentarios desdeñosos dejados caer al desgaire en la tertulia La Ambulante, de la que fui inspirador y cofundador hace cinco años y hoy --entre otros motivos, obstinado por esa virulenta mezcla de amores y odios que solemos provocar en el público europeo los polemistas liberales criollos-- soy ocasional asistente. Detrás de la grosería con que le caen encima ciertos asiduos pseudónimos y anónimos en la blogósfera se ocultan los dedos de los centinelas digitales del MINCULT, la UCI y la DSE, pero también una --hasta cierto punto comprensible-- virulenta combinación de envidia intelectual, vivencial.y civil.

Admiro en Zoé la constancia del gesto contestatario, el escribir desde las vísceras perceptible ahora mismo, por ejemplo, en esos emails redactados a vuelo de pluma al calor de una ira que se le sube a la cabeza. Es la misma autenticidad subjetiva que denotan sus relatos, siempre o casi siempre de urdimbre biográfica. Y es que la autora de La Nada cotidiana y Te di la vida entera, cubana arrabalera de agallas si las hay, cumple lo que promete: ser genio y figura hasta la sepultura, cuéstele lo que le cueste.

Su pecaminosidad literaria y política es original, visceralmente orgánica. Por tanto, no hay manera de asimilarla al discurso alternativo castrista al gusto de la retroprogresía peninsular ni de perdonarle sus faltas. Se le acepta porque no queda más remedio: sencillamente, ha triunfado en su difícil campo profesional e invierte los réditos a fondo perdido en la ruinosa empresa de decir lo que lo que piensa cuando, donde y como le da su real gana.

Hija de Ochún con el ascendente rebelde de Oggún, consta que posee la doble gracia del erotismo y el desplante, ese voluntarioso aché que sólo saben gastarse ciertas cubanitas bien plantadas que yo conozco. Capaz de cantarle las cuarenta a Dios y el Diablo, si se pasan de raya, vive en paz con su conciencia. Y colmo de los colmos, se da a orillas del Sena la gran vida soñada en la Isla durante sus años mozos. En suma, Zoé genera envidia y estreñido crujir de dientes a su alrededor...

Con todo, en el plano espiritual y pecuniario ese gesto independiente de Zoé se paga caro en el establecimiento cultural eurooccidental. A un precio fáustico que el genial pendejo de Alejo Carpentier, único escritor cubano dueño de una poética documentadamente contrarrevolucionaria (Ecué-Yamba-O, El reino de este mundo, El siglo de las luces...) antes de enero del 59, tasó en este descarnado axioma: “El escritor que se pelea con la izquierda está perdido”. Sin duda, aprendido más por experiencia ajena que por propia".

Enfrentarse en Europa hoy en día, con la entereza que acabas de volver a hacerlo, al mantra de la AECC sobre la supuesta unidad de la llamada “cultura de las dos orillas” presupone una alta dosis de coraje civil, rasgo de carácter lamentablemente rarísimo entre los intelectuales de la Isla y la Diáspora que te distingue y te sitúa muy por encima de la masa letrada.

Por lo demás, tanto la famosa noveleta de Zenel El lobo, el bosque y el hombre nuevo (de pésima factura literaria, por cierto) como la magistral versión cinematográfica de Titón, se inscriben ambas en esa línea apologético-claudicante trazada a golpe de censuras, omisiones y favoritismos por la presidencia de la AECC y practicada por casi todo el entramado cultural español, Casa Amèrica Catanlunya y demás sucursales incluidas…

Finalmente, tanto por poner el parche antes que salga la llaga, aclaro que he tenido el placer de conocer personalmente a Zoé, pero lo que se dice amigos entrañables no lo somos. De hecho, acabo de enterarme de que, más o menos por la misma época, pasamos ambos por el Instituto Pedagógico Superior y la Escuela de Filología sin que se cruzaran nuestros caminos.

Por lo que a literatura se refiere, he leído los relatos aquí citados y varios más, sin orden ni concierto. Y a fuer de sincero, sólo puedo decir de todos esos textos que me los leí hasta el final sin luchar contra el hastío. En mi caso y a mi edad, es mucho decir. Ciertas hipérboles eróticas suyas son, por lo general, otros tantos recursos estilísticos avalados por vivencias autorales. Con sus libros no me ocurre lo que con los de, pongamos, Eliseo Alberto y Pedro Juan Gutiérrez: méritos tendrán a juzgar por sus respectivos éxitos.

Mas, a mi en particular --sé bien por qué-- desde las primeras páginas me aburren y aburran, no disuadiéndome por su honestidad subjetiva de hacer ademán de dejarles esas lecturas a las polillas, que por estos pagos teutones se llaman Moten. Se le ven sesgo y costuras desde el principio. A algunos editores y bastantes lectores alemanes parecen encantarles otros, en cambio, parecen encantarles. (Pedro Juan tiene incluso el privilegio de ser, hasta donde sé, el primer autor cubano publicado aquí en forma de audiolibros.)

Para gustos se han hecho colores y la literatura no escapa a ese vulgar criterio. Notorio, sin embargo, el hecho que, no caracterizándose los susodichos precisamente por su hondura psicosocial o metafísica ni por su excelencia estilística, a ninguno de los dos se le suela descalificar del modo superficial que a menudo se hace con Zoé. Injusto, pero a la vez tanto más meritorio cuanto que, a pesar de ese encarne diferencial, sus libros se venden bien.

Tal vez a causa de esa curiosidad perversa suscitada por los textos puestos en el Índice por algún tabú inconfesable del Gran Inquisidor Retroprogre, que es entidad difusa. Ya la circunstancia de que el Abicú tenga que explayarse tanto para hacer la laudatio de Zoé indica a las claras que se trata de una escritora proscripta. Y pensar que esto empezó como un breve comentario matutino. Paciencia, un par de párrafos más y pongo el punto final.

Si rozo ahora intimidades embarazosas, es porque sé que la homenajeada sería difunta desde hace largo tiempo si no tuviera tabla para soportar críticas. Hombre, tranquilo, nada de paños menores. Lo que no puedo dejar de consignar aquí es que mi imagen de Zoé comenzó, en clave negativa a propósito de la lectura (fuera de agenda) en el Consejo de Redacción de la Editorial Arte y Literatura, de un poema suyo cuyo título borré pero que tenía que ver con un dramático parto en un auto o un taxi.

El poema no me gustó pero, conociendo el paño, no me pasó desapercibido el detalle de que aquella despechada ironía circundante (Abel Prieto, Elizabeth Díaz, etc.) a costa del morbo erótico de la para mí todavía desconocida colaboradora en París de Alfredo Guevara, el a la sazón ex director del ICAIC y embajador cubano ante la UNESCO, disimulaba mal las usuales motivaciones políticas contra desafectos o excéntricos intelectuales.

Siendo cualquier cosa menos puritano, nada podía tener yo contra la voluptuosidad lírica. En realidad, tocante a ese aspecto burlesco, casi ninguno de los presentes, el Abicú menos que nadie, podía arriesgarse a tirar la primera piedra. Por lo demás, mentiría si dijera que mi reacción fue más allá de esa vaga suspicacia.

Zoé sobre La ficción Fidel

[Excurso: Se ha hablado mal del libro y no cabe duda de que no es del género que mejor cuadra al talento de la autora. Yo mismo no pienso fatigarme la vista con el texto, por al menos dos motivos: (1) estoy hasta las narices de oír hablar de la vida del Magno Paciente; (2) ha sido escrito para extranjeros. Al margen de eso, escuchándole en el vídeo, creo que debería desglosar ese frecuente "los americanos": la Casa Blanca, el Senado, la Cámara de Representantes, los estados federados, la plutocracia, las clases medias, los sindicatos de la aristocracia obrera, la industria, el comercio, la CIA, el FBI, el Pentágono, Hollywood y los intelectuales, qué sé yo... "Los americanos", al igual que "los cubanos" o "los hotentotes" son una deficiencia gramatical del español en el que, tal vez, Zoé no incurre en el libro.

Lo cual no quita que en lo esencial esté en lo cierto al argüir que la Revolución Cubana es un negocio ventajoso para Estados Unidos como antídoto para Iberoamérica. En primer lugar porque, al ralentizar o estancar el desarrollo social, económico y científico-técnico, los estragos mentales causados por guerrilleros y populistas en el poder acentúan el atraso relativo de nuestros países, preservándolos como mercados para el capital gringo y asegurándole al Norte una afluencia permanente de personal calificado y recursos monetarios sin otra contrapartida aparente que las engañosas remesas.

En segundo lugar, porque el intelectual iberoamericano que a estas alturas, enajenado por anacrónicos enfoques marxistas, tercermundistas, indigenistas, etc., no se haya percatado clasifica, en efecto, como el "perfecto idiota latinoamericano" del famoso ensayo de Álvaro Vargas Llosa et allii. Vale decir, un auténtico subdesarrollado mental, un "indio con levita", un "congo me-dispense", un "sudaca" guevariano...

Acaso menos burdo que Hugo Chávez o Evo Morales, mas --en virtud de esa contraproducente mixtificación cultural-- infinitamente más necio y dañino. Pues la mayoría de nuestros intelectuales se hacen eco, ingenuamente, de las supercherías occidentales acerca de la arrogancia imperial de Washington, el multiculturalismo, la teoría del buen salvaje, el intercambio desigual, la agonía del capitalismo liberal, las bondades comparativas del estado del bienestar, el consumismo, los "ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres", el calentamiento global, el ecologismo catastrofista, etc.

De ese modo, interiorizan la dependencia, refuerzan nuestro tradicional complejo de inferioridad y contribuyen al desaprovechamiento de la muy marxista tendencia del capital hacia mercados baratos. O sea, nos ayuda a desperdiciar las oportunidades de la mal denostada globalización precisamente para el Tercer Mundo. Algo que, por ejemplo, los chinos captaron a la perfección a partir de las reformas de Deng Xiaoping. Aunque resida en la Isla de Francia, Zoé lo ha comprendido, y eso marca la diferencia con nuestros trasnochados eurocentristas. Fin de excurso]

Se me consideraba un conflictivo y, como se supo más adelante, era un contrarrevolucionario en potencia. Empero, por entonces la mayoría de los circunstantes eran algo más que mis compañeros de Partido. Así que me contagié con ellos por pura empatía camaraderil. Luego tuve la suerte de trabar amistad con el novelista Manuel Pereira, que asumió una asesoría voluntaria sobre literatura francesa de la que saqué provecho como jefe de redacción de América del Norte y Europa Occidental.

Hice muy buenas migas con "Manolito", quien para mi sorpresa resultó ser el ex de Zoé. De ahí que enseguida volviera a predisponerme contra de la réproba el infalible resorte empático. De nuevo, vagamente, pues Pereira las pocas veces que abordó el tema Pereira se limitaba a comportarse como el amante y tutor despechado por la fuga y/o ingratitud de aquella escolar sencilla de otrora que debe a su rigor didáctico todo un exhaustivo aprendizaje artístico-literario.

Era cierto. Según supe después a la luz de posteriores romances de este dandi criollo, éralo también que mi entrañable amigo Pereira --si bien chévere, fraternal, espléndido y solidario con su amigo Pomar antes y después de caer en desgracia-- podía ser también un amante tierno y gentil, pero egocéntrico, aristocratizante y absorbente, de esos que necesitan a la mujer hasta para rascarse la espalda. Amén de que en el hogar posee más bien dos manos zurdas.

Un poco así lo retrata, hiperbólicamente, Zoé en uno de esos crueles ajustes de cuenta usuales entre escritores pasionales liados alguna vez en uno de esos aferes borrascosos. Esas rupturas suelen dejar secuelas, desgarraduras recíprocas que se endulzan con el tiempo. El mismo hecho de que ella se haya ocupado literariamente de aquella tormentosa relación juvenil cubano-grecorromana corrobora la decisiva importancia de este "brillante escritor" en su vida y formación.

Del mismo modo que el despecho de Pereira no suena a odio sino a queja por el ineludible extrañamiento de una criatura talentosa en parte ciertamente moldeada por su mayor edad, cultura y mañas. Y es que Zoé, como se aprecia en ese fotograma sobre el muro del Malecón, fue también un bocato di cardinale en sus mocedades, vivida a plenitud.

Por si faltasen motivos de encono, sonríenle el amor, la concordia familiar, el bienestar y el reconocimiento social también en la madurez, donde osa dar rienda suelta a su exuberante imaginería individual. Con Zoé me ha pasado excepcionalmente al revés que con otras gentes: en vez de atrofiarse, su imagen en mis retinas se ha agigantado con el paso del tiempo...

No he traído a colación todos estos detalles biográficos por pura morbosidad sino porque son el ingrediente principal del cóctel político-chismográfico que, bajo cuerda o a viva voz, por encargo de La Habana y sus estaciones repetidoras en Madrid, reparten solícitamente entre el público local europeo ciertas entidades y personajes para inmunizar a lectores potenciales contra el mensaje subversivo de Zoé.

Pero sobre porque el mecanismo empático que durante algún tiempo afectó parcialmente mi propia percepción de Zoé es de lo más eficaz cuando, además de descalificar profesionalmente a la autora, se esgrime el capcioso argumento retroactivo de que, en el fondo, ella no es más que una funcionaria diplomática del régimen que, como los beneficiarios del exilio rosa --es decir, sus propios detractores--, se cansó de vivir bien en la Isla para quedarse en París viviendo mejor.

En realidad, con Zoé ocurre exactamente lo contrario: en lugar de apuntalarse en su militancia político-ideológica para promover su obra literaria, se apoya en su laboriosidad y sus éxitos editoriales como narradora para ser más eficaz al abogar por una causa que no sólo deja pérdidas mercantiles sino que, evidentemente, le resta sustentos mediáticos.

Pues, a buen seguro, ella también, tozuda y voluntariosa como es, habrá descubierto tiempo ha que, nadando a contracorriente en el Viejo Continente, se enajena uno, no ya el respaldo material de otros, sino hasta la amistad personal de sus antiguos valedores. De manera que es una suerte que ese mirlo blanco de las letras exiliares haya triunfado lo suficiente como para mantenerse en sus desinteresados trece anticastristas sin pasar necesidades ni dejar de escribir.

Permítaseme ahora insistir de nuevo en el detalle de que esta laudatio no se basa en una amistad entrañable ni en ningún compadreo criollo. Nace de la admiración por el coraje civil y la coherencia de la laudada, de la simple constatación objetiva de que, sin poseer idiosincrasias solapables, somos ambos esencial, visceralmente socios.

Dicho de otro modo: cada cual con su temperamento e historial, somos correligionarios. Sin contar que al Abicú y su Alter Ego le fascinan sobremanera el sano desenfado con que, desafiando la hipocresía ambiental, materializa día tras día sus más locas fantasías. Finalmente, tanta es nuestra recíproca autonomía que ni siquiera la he consultado para desbarrar acerca de su vida y obra. Otrosí, de antemano le concedo el derecho al pataleo y perdón le pido si he cometido aquí alguna que otra indiscreción...

22 comments:

Willi Trapiche said...

yo como no soy culto ni apreparao la admiro por que ni se amarilla ni se destine, Zoe en mucho

Güicho said...

Merecido homenaje. Por lo que he visto, quienes la odian son, más que nada y ante todo, mezquinos.

Genio y figura, de acuerdo, pero deja la sepultura, que Zoé es una dura.

Anonymous said...

No estoy de acuerdo, Pomar. Admírala cuanto quieras, pero no nos llames a los que no nos gusta, gente al servicio de Castro. Si ella no ha hecho de su anticastrismo otro modo de ganar notoriedad, me disculpo con ella. Pero lo dudo, porque no hay nada que posea peso, sustancia, en Zoé Valdés más que sus puñeteras pataletas cuando alguien dice que no la considera buena escritora o buena antigobierno de Cuba.
Nunca he oído sus argumentos, como no sean sus ataques groseros y autosuficientes a los que le decimos que no haga más bulla y se ocupe de seguir escribiendo para ese público que la ama, y que ojalá no disminuya, para que siga gozando la vida a orillas del Sena como los demás la gozamos en otros lados.
Tú tienes toda mi admiración. Ella no.

Willi Trapiche said...

a veces pienso que los cubanos tienen lo que se merecen , como si alguien que es una personalidad y esta de nuestro lado, se proyecta en contra de un sistema al cual todos detestamos lo vamos a criticar atacar o acusar , o sea divide y venceras ...es como una locura que nadie puede entender...

Anonymous said...

Pues a mí me gusta Zoé, y punto.
Rokko

Carmen said...

yo he leído varios de sus libros y me gustaron, pero cuando la oigo exponer sus puntos de vista, atacando, humullando, insultando, generalizando...en fin utilizando los mismo métodos que ella tanto critica del gobierno cubano medoy cuenta de quien se olvida de dónde viene no sabe a dónde va.
Es sumamente agresiva y muchas veces vulgar, se puede decir las mismas cosas pero sin caer tan bajo.
Ella con esa forma de ser tan visceral cae en aquello de "estás conmigo o en contra mío". Se busca la enemistad de las personas gratuitamente. Para ser crítico, no hay que insultar, agredir y humillar como ella lo ha hecho tantas veces al manifestar sus opiniones.

Anonymous said...

A mi me llama la atención que el asunto del dinero y la posibilidad de tener una mesa para ella sola aparecieran como condiciones para ir al encuentro. Y remata diciendo que eso era secuendario, que duda que se pueda discutir sobre Cuba con alguien que firmó la petición de fusilamiento para los tres jóvenes inocentes cubano. ¿Somos o no somos? Si le pagaban bien y le daban una mesa para ella sola entonces sí. Ahí si participaba. No le garantizaron el estrellato y se formó la de siempre con Zoé Valdes. Acusaciones, victimización, superioridad moral. Y después una cola larguísima de gente fajada, unos defendiéndola y otros atacándola, y ella en el centro. Si algo sabe bien esta persona es hacer aguaje para destacarse. Y eso es parte del éxito como escritora, no al revés. Triunfa por grosera, vulgar y gritona de su anticomunismo más que por la literatura que hace. Halló la fórmula para triunfar y repite el proceso todas las veces que pueda. El anticomunismo es secundario.

Anonymous said...

Comparto al 100% la misma opinión que el comentario de las 14:54.
Esta señora es patética en su intento de llamar la atención.

Willi Trapiche said...

para mi quien cante contra los castros es musica para mis oidos sea en fa o en sol sostenido...

Zoe said...

Bueno, Pomar, me has dejado en una cutícula. Acabo de llegar a casita, y ¡qué sorpresa agradable! Muchas gracias, de veras, muchas gracias. Mira, Manolo Pereira fue mi primer gran amor, y guardo de él muy buenos recuerdos, aunque ya sabes... Con él leí diferente, en un cuarto donde había que mear (orinar es demasiado medicamentoso) en cubo, y bañarse mientras algunos señores se masturbaban detrás de orificios desiguales. Lo otro, como bien dices, es novela pura, que también aprendí de él... Muchas gracias a todos, menos a los anónimos de las 14:54 y al de las 20:30, que como siempren cambian mis palabras, y no leen mis explicaciones a fondo. Vuelvo y lo repito, no es que tenga demasiado tiempo para ellos, de hecho no tengo ningún tiempo para ellos, pero sí para los demás . Tengo un contrato con un agente literario que me impide aceptar remuneraciones fuera de mis tarifas. Me imagino que saben lo que es un contrato, lo que es un agente literario, tarifas, etc. Cobro mis conferencias porque es mi trabajo, viendo lo que cobra Bill Clinton, 350 mil euros por 45 minutos hablando boberías, yo, en comparación, regalo mi trabajo. Actos políticos, solidarios, y otras conferencias sobre actualidad cubana en actos solidarios no las cobro. No lo considero correcto, pero no critico a quien lo haga. En cuanto a pedir una mesa separada, creo que después de una treintena de novelas publicadas y traducidas, no necesito una tribuna separada para brillar ni para ganarme ningún estrellato. Todo lo contrario, Anónimo, yo he puesto mi estrellato que me lo gané trabajando como una perra, a favor de la libertad de mi país, sepa que lo seguiré haciendo, y cuando no haya más estrellato iré a freir croquetas a donde sea, y seguiré, como lo hice en Cuba, poniendo mis esfuerzos a favor de la libertad de Cuba. Y lo repito, no me sentaré nunca con ninguno de estos Carratalás (no estoy segura que Carratalá haya sido lo que me contaron, tengo que comprobarlo por mí misma, pero valga el mote) castristas, ya me los tuve que meter en Cuba, con su babosería, sus impertinencias, y ahora su rancia asquerosidad de secuaces del crímen, además, me consta que en este tipo de acitividad los que la organizan casi siempre viran la tortilla a su favor, y la fotico con ellos en los periódicos conmigo no va. Pero es mi derecho, que me lo he ganado, de pedir una mesa para mí sola. Del mismo modo que se la han dado a otros, con menos obra que la mía. Mire, en cuanto a patética, bueno, es su modo de ver a una dama. Supongamos que usted lo sea, la pone en una situación ridícula, porque de dama a dama, yo estoy exponiendo día a día mi rostro, y usted se esconde tras un confortable Anónimo. Supongamos que haya sido un caballero alguna vez, pues, mire usted, lo acabo de despojar de semejante título que sólo se ganan los que miran directo a los ojos de las damas, en reto y no en intriga cazuelera.
Un abrazo, Pomar, que es cierto que no fuimos amigos. Ahora ya sí.

Zoe said...

Un pequeño regalito:
http://www.youtube.com/watch?v=BktanKXGBhQ

Anonymous said...

Creo que, si de defender y luchar por a libertad de Cuba se trata, se deben poner a un lado escrúpulos de autosatisfacción, vestirse de humildad y aprovechar todas las oportunidades para luchar.
"No me siento al lado de Fulano".
"No cobro por debajo de mi tarifa".
"Me lo he ganado".
Demasiado énfasis en la propia persona para convencer de la autenticidad de las intenciones.
Yo no pretendo que se me considere el paladín de la libertad ni me importa que los demás no me usen como referencia cuando se trata de Cuba y el futuro. Eso nos diferencia a la escritora y a mí. Por eso uso el anónimo. Y se llava la rosca una vez más la persona que escribe cuando pretende, por su solo deseo y su pobre autoridad, despojar a una dama o a un caballero de su condición porque así lo decide ella.
El ataque velado en el comentario #10 a quien sostiene que no la considera honesta confirma la impresión que muchos tienen de esa mujer: autosuficiente, manipuladora y oportunista con el tema cubano.
Ni siquiera los buenos literatos han sido amados por todos.

Felipe Miranda said...

Que facil es atacar desde el anonimato.Que poca moral personal.
A la larga que poco dano le pueden hacer a ZOE ,que se ha ganado a base de esfuerzo e inteligencia un lugar entre los escritores modernos de la lengua castellana.
Y muy bueno el articulo de Pomar.
En cuanto a la tesis de Zoe que Fidel pudo haber sido un agente de un gobierno extranjero ,estoy de acuerdo,difiero solo en el empleador que para mi todo parece indicar que Castro fue mas bien un agente de Stalin,tal como lo fue el poeta y fundador de los sandinistas Amador que tenia el apodo del plomero en el argot de la kgb y otros mas.Solo que en el caso de Castro este si pudo llegar al poder.Yo siempre me he hecho la pregunta de donde sacaron la plata para mantener a 100 personas en mejico y preparar una expedicion.
Stalin y sus muchachos fueron muy exitosos y activos en mejico durante mucho tiempo.Bueno esto se lo dejo a Zoe para que haga otra de sus fabulosas obras literarias.

Anonymous said...

Vaya, eso sí que es una respuesta!!
Gracias Zoé por estar y ser tan clara.
Oxiuro C.C.

Anonymous said...

Zoé, ¡te admiro mucho!.
Sigo tus blog y tus escritos día a día.
Un abrazo desde Colombia :)
Sylvia Rojas.

Jorge A. Pomar said...

Gracias, Zoe. Desde luego que tu amistad me reconforta y honra. Como tu caso es emblemático del intelecual liberal bajo fuego en este aperreado exilio, siempre se me quedaron algunas precisiones sobre las que me explayaré en un segundo post al respecto.

Por lo pronto un sano consejo aforístico: "Los elefantes no aplastan cucarachas". Menos aún si son anónimas..

Un abrazo,

Jorge A. Pomar

Jorge Pedro said...

Ñinga, anónimo, ñinga. Zoe Valdés no tiene ninguna obligación de dispararse a un par de ñángaras por 4 euros, no sea usted verraco, que esos buches de hiel que se va a tragar ella no van a tumbar el castrismo y sí le van a dar una úlcera. Me parece muy bien que ella decida cuándo, cómo, dónde, cón quién, y por cuánto si viene al caso. Total, a la hora del cuajo, eso no es lucha ná, es prestarse para el teatro de diálogo... si total, como dice Abreu, esto se resuelve de verdad solo a puñalás.
Y 30 libros son 30 libros.

Anonymous said...

jiji
;)
Biba nuestra Zoe!

Anonymous said...

Annabelle Rodríguez ha desmentido que el nuevo canciller de Castro, Bruno Rodríguez Parrilla, sea hijo de Carlos Rafael Rodríguez. Es decir, ha negado que sea, por lo menos, su medio hermano. Sin embargo, diferentes personas que compartieron escuela y trabajo con Rodríguez Parrilla atestiguan por separado que el chofer de Carlos Rafael solía recoger al muchacho y escucharon expresiones como «Voy con papi a Cancún» y «Fui con papi a Pyongyang» que se tornaban explícitas con CRR. Se sabía que había nacido en México, y la ficha oficial del MINREX apunta que su padre era un refugiado español de la Guerra Civil, pero si CRR no era el padre, entonces el futuro canciller se lo atribuía y esto indica que al menos contaba con la protección paternal de CRR. Así lo comentaron en los pasillos de Juventud Rebelde, cuando Rodríguez Parrilla saltó de la dirección del periódico a la diplomacia: «Por algo es hijo de papá». Lo que sí quedó grabado fue el instante en que Fidel Castro asumió esa paternidad: «Este muchacho es mejor que yo», dijo en público. Así que el nuevo canciller está ahora en la encrucijada vital de adquirir la ciudadanía española, si no lo hizo antes, o correr el riesgo de libar "la miel del poder" por el cual no conoció sacrificio alguno (como Lage o Pérez Roque).
http://ei.eichikawa.com/2009/03/annabelle-rodriguez-ha-desmentido-que.html

Anonymous said...

...Las estrellas ascendentes, en cambio, son Bruno Rodríguez, abogado y nuevo canciller, hijo de Carlos Rafael Rodríguez, un viejo economista marxista y tercera figura del régimen hasta su muerte, ocurrida en 1997...
Carlos Alberto Montaner
http://www.infolatam.com:8080/entrada/raul_y_su_no_tan_nueva_cuba-12726.html

Belkis Cuza-Malé said...

Como siempre, muy bueno tu texto, amigo Pomar. Zoe lo merece. Y no importan los insultos y anònimos, ella siempre sabrà defenderse y tendrà seguidores y fans.
Muchas bendiciones,

Belkis
www.belkiscuzamale.blogspot.com

Generic Cialis said...

It is a great article, Brazilian culture is so interesting.