Thursday, 19 June 2008

Yoani y Reinaldo, Reinaldo y Yoani

Una pareja envidiablemente armónica...

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Pluma en ristre, Reinaldo Escobar (n. Camagüey, 1947) acaba de salir resuelto a batirse en el ruedo digital en defensa de Yoani Sánchez, su ilustre Dulcinea, aviesamente agraviada por el "caballero de triste figura" enchandalada en el prólogo a la edición cubana de Fidel, Bolivia y algo más. donde acusa a la laureada bloguera de "hacer labor de zapa" y ser la "enviada especial del imperialismo"... ¡¡¡español!!!

O bien, dado el crónico estupor que nubla la mente del convaleciente Quijote Marxista-Leninista de los entuertos reflexivos en Granma, por algún sanchopanceano amanuense (ese vocablo, aplicado a los diputados de la Asamblea Nacional, costó al Abicú uno de sus dos años tras las rejas entre 1991 y 1993) de la corte en rol de testaferro periodístico.

Y fiel a la preceptiva de que nobleza obliga y los "ocambos" (ancianos) merecen respeto, más aún hallándose en artículo de muerte, lo ha hecho con su habitual elegancia, distinción y causticidad desde las páginas de la misma Revista Consenso Digital que, en audaz contragolpe, él y sus corajudos colegas del Consejo de Redacción, rescataran de las uñas de un taimado ogro criptocastrista dizque socialista-democrático metamorfoseado en putschista informático que aún planta de vez en cuando sus cizañas diversionistas en el suelo más fértil del diversionismo exiliar: Encuentro en la Red.


El argumento me metió el diablillo de la duda en el cuerpo. Pero a día de hoy, persuadido de que, aunque nunca se sabe, más bien lo contrario es cierto, o sea, de que la popularidad en el extranjero es la mayor salvaguarda para quienes se juegan su ya de por sí escasa libertad dentro de Cuba, desengaveto aquellas reminiscencias de nuestra pelea al alimón contra el fariseísmo castrista en la antigua capital teutona.

Motivo adicional es que Reinaldo, felizmente para el y nosotros opacado por la súbita apoteosis de su media naranja, merece con creces la notoriedad independiente que, a pesar de su vasta y lúcida ensayística, recién empieza a ganarse a la sombra de Yoani. Descontando el encanto, el ángel de su joven y carismática esposa, el enorme huelgo de popularidad y reconocimiento foráneo entre ambos cónyuges parecería no tener otra explicación que ésa.

Trátase de una paradoja frecuente en los medios de difusión modernos. Ambos son consumados escritores, dueños de sendos estilos inconfundibles; ambos descuellan en el periodismo alternativo cubensis por su agudeza y estricto respeto a las reglas de juego de la retórica clásica.

Un rasgo estilístico que no sólo revela una decencia natural parejamente repartida entre ellos, sino también la prudencia de no exponerse en vano, de no dejar al descubierto flancos por donde la justicia castrista (a punto estuve de escribir la "injusticia", pero noté que habría incurrido en una escandalosa redundancia).

Saben hacer daño de buena y mala fe a lo que quieren (el régimen) y a quienes quieren (sus personeros), soplando pulidas, originales metáforas y figuras del lenguaje en las llagas abiertas por sus punzantes dardos. Lo que no es óbice para que sean invariablemente objetivos y corteses, amables a ratos.

Desconocen el recurso a la argumentación ad personae y, cada cual a su manera, son escritores viscerales y de una lógica irrebatible. Si bien, aunque algún fundamentalista de la retroprogresía me acuse de discriminación de género, con predominio de ella en el primer atributo y de él en el segundo. A diferencia de Yoani, a la cual casi le dobla la edad, es perro viejo en el oficio heráldico.

Digresión crítica: Reinaldo y Yoani son una pareja envidiablemente armónica. Tal vez esa dualidad compensatoria de ambos roles sexuales --que, dicho sea de paso, desde que tengo uso de razón madura jamás he puesto en duda, pese a mi interesada convicción neomachista de que la hembra no es igual al varón sino superior-- explique en parte ese relativo pero, tratándose de ella, desconcertante favoritismo de Yoani con el izquierdizante candidato demócrata Barack Obama en el prestigioso semanario alemán de centro-izquierda Die Zeit, que ha dado pie a nuevos ataques contra su identidad político-ideológica.

Digo en parte porque, a mi juicio, la clave de ese ligero extravío preferencial suyo hay que ir a buscarla más bien en la traslación mecánica de su estilo impresionista, óptimo para describir sensaciones íntimas pero sin duda insuficiente para analizar coyunturas políticas complejas.

De ahí que Yoani (a quien admiré y defendí a capa y espada desde su debut en la blogósfera, lo cual pienso seguiré haciendo sin reservas en esta pretenciosa bitácora) haya perdido momentáneamente brújula y chaveta. [Foto: Obama a la izquierda con turbante en Kenia.]

Pérdida saludable, por cierto, porque según una leyenda probablemente falsa pero didácticamente valiosa, hasta la hermosa Venus de Milos de la estatua presenta uno o ambos brazos mutilados no porque se le hayan partido en un accidente, sino porque el escultor Fidias se lo cortó a fin de humanizarla. Nadie es genial en todo y ella no lo pretende. Ese error especulativo, que lo es, devuelve a la homenajeada titular de Generación Y su cotidiana dimensión de "andar La Habana", que es su principal encanto.

Como dice el aforismo, es cierto que "La esperanza es lo último que se pierde". Pero la generación de las yes haría mal en confiarse, como otrora la de tus padres, a una fe basada únicamente en promesas de campaña electoral y un supuesto cambio de lenguaje, color de la piel e inquilino en Washington.

En ese último sentido, Yoani se hace involuntariamente partícipe de ese vicio criollo que el Abicú ha dado en llamar "interiorización de la dependencia". El change que nos incumbe debe ocurrir en la Isla. Allá en la Yuma (Estados Unidos), en el sentido que está pidiendo a gritos la progresía universal, sólo podría perjudicarnos. Y en todo caso sería asunto exclusivo del electorado local.

Hecho de "entrañable transparencia", Obama no es una página en blanco ni mucho menos una incógnita. Su único objetivo discernible: conquistar el poder supremo en el mundo, reemplazar a George W. Bush, pasar a la historia como el primer nichardo en la Casa Blanca. Para él la causa de la libertad en Cuba es una nota al pie imprescindible para hacerse con los votos cubanos en La Florida.

Su probabilísimo programa sería, en el mejor de los casos, el de Jimmy Carter, que ya conocemos y a grandes rasgos coincide con el de Rodríguez Zapatero, de cuya retórica lo mejor que puede decirse es que es pura hojarasca mediática. Atribuyo, pues, su errática preferencia a un ligero estravismo pasajero que dudo afecte también su experimentada media naranja que, como todos los que peinamos cana o calveros, ha visto pasar diez presidentes por la Casa Blanca, varios de ellos precedidos por similares expectativas.

Si ese afroamericano por adopción tardía pone a rabiar de alegría por el mal ajeno a la progresía euroccidental, e incluso el Magno Paciente lo prefiere a Mac Cain --si bien, en su caso bajo reserva porque, sagaz como es en esos dilemas de elección, intuye que tal vez sea mejor para los suyos un "malo conocido que un bueno por conocer"--, difícilmente cuadre la caja con la oposición cubana.

[Última hora: El canciller del "imperialismo español" Miguel Ángel Moratinos acaba de hacer levantar en Bruselas las simbólicas sanciones del 2003 contra el Palacio de la Revolución. Por unanimidad. "Se ha impuesto el sentido común y de futuro", ha declarado a la prensa con profunda satisfacción ese energúmeno. Y hace alrededor de una hora (son aquí las 4 de la madrugada) la Redacción de El País hizo otro tanto cancelando una media docena de comentarios negativos a la noticia. ¡Chúpense ésas!]

Finalmente, amén de un antiamericanismo solapado, la pasión por este prospecto de nigger president disimula mal un cierto racismo compasivo demasiado proclive a reducir el tema racial al mero color de la piel. Una interpretación del asunto reñida con, por ejemplo, el dream de Martin Luther King, quien acertó a poner el acento donde correspondía, id est, en la igualdad civil de sus compatriotas con independencia del color de la piel.

Si no, que le pregunten a Reinaldo Escobar si estuvo de acuerdo en ser representado por, por ejemplo, el boxeador Teófilo Stevenson cuando el Comandante en Jefe decidió mejorar la "composición racial" del PCC y la Asamblea Nacional del Poder Popular durante la década de los 80. El Abicú, militante a la sazón, prefería a los blancos que hasta la fecha ocupaban esas plazas destinadas a la tinción con alquitrán insulso.

Por no dejar nada en el tintero, me sumo al sano consejo de Tania Quintero en Penúltimos Días: "Es hora de que Yoani sea selectiva y no dé entrevistas a cualquiera". Léase, a gente buena o mala (todo el mundo lo es hasta que no se demuestre lo contrario) que no da sus señas personales. Nada contra el tal "Yoyo" en particular, pero mucho contra la boga del anonimato en la blogósfera.

Para equilibrar la balanza genérica, aquí va una amonestación también para el esposo: las ideas de Ortega y Gasset son ciertamente elitistas, en el sentido de que el más sesudo de los filósofos peninsulares defendía a las "minorías egregias" (como, felizmente, la excepcional pareja aquí aludida) y estaba en contra de la "rebelión de las masas" contra el estado de derecho, no contra el despotismo.

Abominaba de ambos totalitarismos del siglo XX, que con razón veía venir como consecuencia del populismo de izquierda y derecha y de la consiguiente decadencia de las democracias modernas. Desde ese punto de vista, se hallaba en las antípodas de la actual demagogia socialista de la Mocloa, el PSOE, el Grupo Prisa y el diario El País. [Foto: José Ortega y Gasset.]

En un sutil alarde de demagogia diversionista, esas cuatro entidades, rendidas a la fama del creador del "raciovitalismo", le han puesto su nombre al premio que, merecidamente atendiendo al espíritu original del filósofo, le otorgaron a Yoani. A día de hoy Ortega y Gasset sólo era "reaccionario" mirado con los ojos de la izquierda antisistema y "progresista".

Pruebas al canto: el calcañal urgente que, tan temprano como en 1936, le echara a la República Española, esa imaginaria "Ciudad sobre la Colina" tan cara hoy a Zeta y comparsa. De haberse demorado, las milicias estalinianas, trotskistas y anarquistas se lo hubiesen disputado a la brava para sacarlo a dar un "paseo" sin retorno una fría madrugada cualquiera, como a millares de incautos. De vivir, Ortega y Gasset votaria con los ojos vendados contra Zapatero u Obama. A favor, si acaso a punta de pistola. Conque no mordamos ese anzuelo envenenado...

[Fin de la Digresión Crítica.]

Luego de cortarle el meñique para que sea más bella, retornamos al estilo de Yoani. Siempre breve y concisa, minimalista y lapidaria, Yoani deslumbra por la igenua, intencionalmente seudoapolítica brillantez de sus enfoques impresionistas de las crudas realidades ambientales que describe en sus artículos. Más que en sacar conclusiones, se esmera en insinuarlas. Si se quiere, su arma retórica más eficaz consiste en describir ingeniosa, refinadamente lo que a diario hiere sus pupilas en el entorno capitalino.

En craso contraste, Reinaldo sobresale en el escabroso reino de los conceptos y el análisis abstracto, de la polémica frontal, a rajatabla, en extenso y profundidad. Suele incursionar en terrenos tan vírgenes como minados, abordar aristas insospechadas de la realidad nacional en campos especializados como la política y el derecho, la sicología colectiva, la historia nacional y universal. [Caricatura: Reinaldo retratado por Kiko.]

A modo de botón de muestra, baste recordar al respecto sus medulares artículos "Despenalizar la discrepancia" y "¿Revolucionario, contrarrevolucionario?", ambos reproducidos el año pasado en El Abicú Liberal. (Hay un sinfín de ensayos de su cosecha en los archivos de Consenso.) Como tuve el privilegio de verlo desplegar en vivo y en directo su temible faceta de polemista en la antigua capital teutona, allá por el año 95, no me ha pillado de sorpresa el calibre irónico de su cáustica, irónica pero atinada réplica al irreverente Magno Paciente.

En aquella memorable ocasión, celebrábase en Bonn un singular cónclave cuyo objeto era --¡agárrense fuerte, amable lector!-- escuchar opiniones oficiales y disidentes antes que la Junta Directiva de la Fundación Heinrich Böll se reuniese para aprobar o rechazar un proyecto de ayuda financiera a dos ONGs habaneras: las fundaciones “Pablo Milanés” y “Félix Varela”, una presidida por el cantautor y la otra por Carlos Tablada Pérez, quien durante la primera fase del Período Especial gozara de cierta boga oficial como autor de un ensayo titulado El Pensamiento Económico de Ernesto Che Guevara. Premio Casa de las Américas 1987 (mercadolibre.com subasta la edición original al astronómico precio tope de un euro.)

En verdad, la suma ameritaba aquel extraordinario esfuerzo de discernimiento gerencial: trescientos mil marcos, unos doscientos mil dólares al cambio. La Junta Directiva, de la que formaban parte al menos dos eslavos renuentes a gastar fondos en el ruinoso socialismo cubano, está dividida al respecto. Me correspondió el honor de ser el primero de los tres oradores; el segundo fue el tal Tablada y el tercero, un representante de la casa.

Para no cansarlos: el argumento central de mi alegato pivoteó durante el cuarto de hora académico alrededor de la perogrullada de que en Cuba no existían más organizaciones no gubernamentales que las de la oposición pacífica. Fuera de ese marco, tal vez algún dirigente de NGO coquetease con su independencia. (El tiempo me daría la razón: poco después la Fundación de Pablito fue disuelta y sus bienes confiscados; en cuanto a Tablada, no se ha vuelto a hablar de él e ignoro que habrá sido de la Fundación Félix Varela.)

Concretamente, en el caso de Pablo Milanés me constaba su honestidad. "Lo cierto es --expliqué-- que en la Isla hasta las asociaciones de canaricultores tienen su agente gubernamental. Personaje que a veces, me consta, figura incluso en el liderazgo de los grupos opositores". Por lo demás, me daba igual que girasen aquel platarral directamente al bolsillo del Máximo Líder.

Cuando le toca su turno, en vez de dar el pleito por zanjado a su favor, Tablada emprende un ataque a fondo contra mi tesis, asumiendo a todas luces el punto de vista oficial. Dicho de otro modo: habla en nombre del “Gobierno Revolucionario”, siendo el representante de una NGO. Cortés, con ánimo de sacarlo de un error fatal para su propia legitimidad --hay testigos presenciales--, lo paro en seco para señalarle el equívoco. Reacciona con una huida hacia adelante y arde Troya durante toda la noche.

Para mi sorpresa, hete aquí que en lo más álgido del rifirrafe --los eslavos se habían puesto de mi parte junto a la chica de Kubalgie-- nos llega del público un refuerzo inesperado que revierte de golpe y porrazo la opinión de la concurrencia a nuestro favor: un hasta entonces para mí desconocido mulato achinado, trigueño, flaco y enjuto, pide la palabra y, excepto los del personal de la Embajada, se roba los corazones del auditorio con un rosario de sarcasmos que dejan poco menos que fuera de combate por nocao satírico a mi atónito contrincante.

Por lo visto, Reinaldo, en absoluto obligado a dar la cara y "señalarse" en presencia de nuestros previsibles diplomáticos, dista mucho de ser uno de esos tantos opositores hiperletrados que sólo lo son en el periódico y la pantallas chica pero, tan pronto la cosa les huele a quemado, escurren el bulto o recitan al pie de la letra el catecismo de la ambivalencia diaspórica a ultranza.

Lejos de amilanarse o desteñirse en Bonn, demostró un coraje civil y una solidaridad espontánea que, por saberlo el Abicú, no se ven todos los días en este pedregoso exilio occidental, donde pululan los cambiacasacas. La opinión que me formé sobre él esa noche, creo habérsela dicho entonces, fue la siguiente: "Con tipos como éste sí que se puede salir a robar caballos".

Me ratifiqué en ese criterio sobre él cuando, a raíz de la "guerrita de los emails", intelectuales cubanos, "parametrados" o "de a pie", llevaron a la Red de Redes el abstruso debate sobre el famoso "Quinquenio Gris". Rompiendo la tácita omertà (ley del silencio de la Cosa Nostra), contra el excomulgado Abicú, Reinaldo y sus colegas de Consenso tuvieron el coraje de publicarle allá en La Habana un texto sobre el tema rechazado por Encuentro en la Red en Madrid.

En esa ocasión, al salir de su casa Reinaldo fue arrestado durante unas horas por la DSE a fin de impedirle acudir a una especie de protesta espontánea orquestada por autores excluidos frente a la Casa de las Américas, donde debía tener lugar un seminario de la UNEAC sobre el tema en controversia. [Foto de abajo: Cuesta Morúa frente a la Embajada de España en La Habana.]

A renglón seguido metiose de nuevo en camisa de once varas cuando, en fulminante contragolpe, él --y los demás redactores de Consenso-- expulsaron de la revista digital al despótico Manuel Cuesta Morúa. Pillado en flagrante tras haberse embolsillado la tajada del león de un donativo en dólares, el líder "socialista democrático" o "socialdemócrata" (usa indistintamente ambas etiquetas) intentó dar un golpe de mano incautándose de la computadora, según él de su propiedad particular, y de la clave de acceso a Internet. (Nota recordatoria: la AECC soslayó olímpicamente la noticia de la espectacular defenestración de su favorito.)

Y hay que decir que el consorte sin tacha de Yoani volvió a dar la talla: ahí está la Revista Digital Consenso, firme en sus trece anticastristas, de los que la quería sacar subrepticiamente ese inefable "negro catedrático". Que le saliera el tiro por la culata, debemos agradecérselo en especial a "Macho Rico", como significativamente le dicen con cariño sus viejos amigos de los años, entre ellos mi pana de Cincinnati Roberto Madrigal, otro tipo chévere (¡saludos renanos a ti y a Orietta, ex colega del Abicú en la Editorial Arte y Literatura).

Visto el caso y comprobadas las hazañas contestatarias de nuestro gentil y temerario caballero, ¿qué de raro tiene que, adarga al brazo, haya salido resueltamente al ruedo dispuesto a arriesgar libertad e integridad física con tal de desenredar el vil entuerto urdido por el Magno Paciente, y/o su escudero mediático, contra su joven y afable Dulcinea?

Nada de nada. Eso sí, tengámoslo claro: en manifiesta desventaja de armas y terreno hostil frente al más pérfido Goliat, este David insular se la está jugando al pelao. Las aspas del enloquecido molino de vientos del castrismo terminal son más traicioneras que nunca antes. [Cuadro: David y Goliat, óleo de Caravaggio.]

Aparte de una joya periodística, la contundente réplica del hondero Reinaldo es algo más que una certera "Pedrada sobre el tejado de vidrio" (pinche para leer el original en Desde aquí) del régimen: es un imperdonable insulto a su Sacra Sanctorum, a la majestad de su divinizado "Padre Nuestro" en el lecho de muerte, o sea, justo durante los días en que la historia lo absorbe sin absolverlo. Con el agravante de que la noticia le está dando la vuelta al planeta a la velocidad de un relámpago.

En resumen, ahora mismo, Reinaldo Escobar necesita de la promoción y solidaridad de la blogósfera criolla. ¿Para qué? Pues, para cubrirse el pecho descubierto con esa misma coraza de fama que protege a Yoani (y que él, al decir de ella, "lleva bien"). Porque ya lo dijo el difunto Cabrera Infante y se está viendo: "Lo peor del dragón está en la cola".

9 comments:

zenaida said...

Siempre paso por tu blog,casi como referencia obligada.Muy puntual con tu analisis y certero.Mis saludos

Anonymous said...

MUY B U E N O !
gracias
3X

Anonymous said...

en el blog de "Yohandry" el "prologo" completo del dictador al libro sobre Bolivia y con el parrafito atacando a Generación Y.

http://yohandry.wordpress.com/2008/06/18/prologo-para-los-amigos/

Anonymous said...

Fragmento de marras:
--Recordé al mártir de Dos Ríos, nuestro Héroe Nacional José Martí, y recordé al Che cuando en días recientes leí un cable del enviado especial de NOTlMEX, fechado el 26 de mayo, hacién­dose eco de la declaración de una joven cubana que había solicitado permiso para recibir uno de los tantos premios que propicia el imperialismo para mover las aguas de su molino:

“…Si la idea de las autoridades cubanas de haberme negado el permiso para viajar a recibir el galardón fue una especie de castigo, no ha sido nada dramático.

“Ese día lo celebré aquí en mi casa, con mi familia y mis amigos, quienes me entregaron sim­bólicamente un pergamino que yo misma hice…

“Compro una tarjeta de Internet, que oscila en­tre cinco y siete dólares, para enviar mis textos…

“No soy opositora, no tengo un programa político, ni siquiera tengo un color político, y esa es una característica de mi generación y del mundo actual: ya la gente no se define ni de izquierdas ni de derechas, son conceptos cada vez más obsoletos.

“No pertenezco ni he pertenecido nunca a un grupo político, nunca fui de la Juventud Comu­nista, nunca intenté militar en el Partido Comu­nista, fui pionera porque todos hasta los 16 años teníamos que serlo…

“Mi blog tiene un récord de comentarios espe­luznantes que a mí me asustan…

“No tengo protección social ni pensión cuando llegue a vieja, pero me permite mantener mi autonomía económica. Doy clases de Español a extranjeros y guío turistas por mi ciudad, hablo muy bien el alemán. Así me gano la vida.”

Lo grave no son las afirmaciones de este tipo, que divulgan de inmediato los medios masivos del imperialismo, sino la generalización como consigna; peor aún: que haya jóvenes cubanos que piensen así, enviados especiales para realizar labor de zapa y prensa neocolonial de la antigua metrópoli española que los premie.

Los que más sacrificios han hecho dentro y fuera de Cuba son militantes del Partido. Lo que para otros constituye una opción para ellos es un deber. Así lo demuestra el pueblo cuando selecciona los candidatos a delegados del Poder Popular. Para hacer la Revolución creó Martí un partido antes de que lo hiciera el propio Lenin. Por eso no fuimos anexados a Estados Unidos. Por eso existe Cuba con sus raíces y su cultura.--
Fidel Castro

Anonymous said...

y debemos dejar claro que Fidel no es un dictador

Anonymous said...

..no, que vá, es un santo asesino..

Anonymous said...

El seudo-científico libro de Tablada se llama:

El Pensamiento Economico de Ernesto Che Guevara

Carlos Tablada Pérez

Edicones Casa de Las Americas

Año 1987

210 pag.

Impreso en Cuba

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Aunque hay que decir que aparte de este anodino "Bestseller" para izquierdosos fronterizos, el prolífico oportunista de Tablada escribió todavía algunos otros más, escretadoss todos de este primero.

Jorge A. Pomar said...

Gracias a Zenaida y anónima compañía. Sé que las entradas son demasiado extensas para un blog, pero escribo precisamente para un público escaso pero exigente. Como tú.

En efecto, Anónimo de las 22/06/08 13:39, el título real del libro es "El Pensamiento Economico de Ernesto Che Guevara".

Siempre me confundo porque creo recordar una serie de conferencias infligidas por el susodicho Tablada a la teleaudiencia bajo ese rótulo.

Escuchándolo devariar, me ratifiqué en la convicción de que el Che no tenía pensamiento propio, mucho menos tesis económica. Corregido el error. He añadido una foto de la carátula original.

El Abicú

Anonymous said...

Tablada es un investigador maniqueista y bien rudimentario. Por sus obras le reconocereis..