Saturday, 28 February 2009

Adios a santa Ingrid

O el discreto encanto de los hijos pródigos de la burguesía iberoamericana

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Donde el Abicú habla mal y bien de la colombo-francesa, saca las moralejas pertinentes y da baja definitiva en su blog a un culebrón con final feliz que, cualitativa pero no cuantitativamente, ya no da más de sí...

Con toda probabilidad, las protestas de amor del ex media naranja de Ingrid Betancourt son lo mejor aún por escuchar acerca de la frustrada y frustrante Juana de Arco colombiana. Desairado por la recién liberada Ingrid de la peor manera ante las cámaras en aquel novelesco reencuentro y despedida, si no es él mismo otro redomado hipócrita, Juan Carlos Lecompte aún ama a la hembra de su vida con la pasión surrealista de
El amor en los tiempos del cólera.

Contra todas las evidencias audiovisuales, Lecompte no pierde las esperanzas de verse algún día recompensado en la intimidad de la alcoba. Quienes sí han perdido
ogni speranza hasta el punto de enmudecer de desencanto en el dantesco purgatorio al que la farcesca (de FARC) amazona los ha condenado son, por este orden, el palacio del Elíseo, los demás gobiernos e instituciones extranjeras que se despelotaron por la ex prisionera, el Sumo Pontífice que le concedió audiencia, los entusiastas Comités de Apoyo y los millones de incautos que en todo el orbe se dejaron embaucar por las campañas hagiográficas de los grandes medios de difusión.

Lecompte: "El amor se puede perder en la selva"



De hecho, aquellas calabazas de hidropónico al ingenuo --suponiendo que realmente lo sea-- Lecompte fue la primera traición pública de doña Ingrid. La segunda, la intempestiva fuga de la tórtola a París, apenas vino a confirmar añejas certezas de sus paisanos colombianos, a cuyos ojos la líder ecologeta del liliputiense Partido Oxígeno Verde (vaya nombre para un país sumido en larga y cruenta guerra civil) jamás había merecido devoción alguna.

Sabíase de sobra en Colombia que, además de trepa, oligarca afrancesada y egocéntrica como para ella sola detrás de su fachada filantrópica, Ingrid se había hecho capturar ex profeso por las FARC en busca de una popularidad que hasta entonces no poseía. Al meterse a gusto en la boca del lobo, era portadora de una propuesta original mutuamente ventajosa.

En primer lugar, para ellla que, favorecida por menos de un dos por ciento de electores cuando se hizo secuestrar en 2002, aspiraba a anotarse el mérito de desbloquear las negociaciones con las FARC. Con ese aval, pensaba relanzarse junto con los jerarcas narcoguerrilleros al frente de una plataforma de izquierda. En segundo lugar, para sus presuntos captores quienes, a la sazón en su apogeo, reincorporarían a la vida civil con todas las rentas del narcotráfico, garantías de impunidad jurídica por infinidad de crímenes cometidos y perspectivas de redituar su talante reconciliatorio en unas elecciones ad hoc.

Aplazado por el alto mando de las FARC, apenas se volvió a hablar del proyecto hasta que el Plan Colombia puso en crisis a todos los frentes guerrilleros, provocando las bajas sucesivas de sus dos capitostes: Raúl Reyes, el segundo al mando desfigurado por las bombas en Ecuador, y el legendario Manuel Marulanda Vélez, alias "Tirofijo", fallecido cuando, según email propio, el acoso del ejército lo tenía "viéndole las cachas (cuernos) al Diablo".

Así las cosas, no cabe duda de que, al ser rescatada por el comando enviado por Uribe la rescata, ya hacía rato que las tensiones entre la cautiva senadora ecologeta y sus amables captores ya habían tocado fondo. Perdido el poderío bélico, las FARC dejaron de ser una opción viable a los ojos de la ilustre trepa. De hecho, el famoso vídeo donde Ingrid luce catatónica debe de haber sido una penúltima (la última está a punto de perderla la senadora bolivariana del turbante a raíz del desmantelamiento de la logistica rupestre del astuto "Mono Jojoy" en la Macarena), desesperada apuesta mediática de paz del alto mando guerrillero a la que ella se habría prestado de mala gana.

Eso explica que, al segundo día de su espectacular liberación, Ingrid se la dejase en la mano a sus paisanos y aterrizara en París, donde durante unos meses vaciló entre la tentación de desertar de inmediato y dejarse persuadir por la imagen de Juana de Arco colombiana que le forjaron a contrapelo de la opinión pública francesa el Palacio del Elíseo, los medios de difusión y los delirantes Comités de Apoyo.

A la postre, consciente de que sus antiguos aliados de la jungla se la tenían jurada, el instinto de conservación prevaleció sobre agasajos oficiales y galardones internacionales. Ni siquiera el hagiográfico anecdotario sobre su supuesto rol de salvadora de vidas en la selva fue lo bastante fuerte para persuadirla a asumir un rol que ella tenía sobradas razones para considerar letal.

Con todo, tal vez habría seguido jugando el juego durante algún tiempo prudencial más, pero la sorprendente, inesperada decisión adversa del jurado del Nobel de la Paz en Suecia le puso el corcho al garrafón de sus vanidades. El resto del culebrón es de sobra conocido: calabazas públicas al penelópico esposo, mano "muerta" del ex canciller francés Villepin sobre uno de sus senos en un restaurante de los Campos Elíseos, alevoso plantón a los Comités de Apoyo (les prohibió usar su nombre en lo sucesivo), retozos eróticos con el supuesto "primo" en una playa de Miami y, como colofón, recientes revelaciones acerca de su cutre conducta en la selva de boca de tres compañeros de cautiverio: promiscua, arrogante, egoísta, engreída, abusadora, mitómana, delatora...

Un juicio sobre la "Princesa" (así le decían los guerrilleros) que viene a corroborar el de la vox populi en Bogotá. Sabido es que la inmensa mayoría de los colombianos jamás votaron por ella ni compartieron el enfoque izquierdizante en su libro
La rabia en el corazón. Su compañera de boleta en el 2002, la senadora del Partido Oxígeno Verde Margarita Londoño, había roto la alianza en abierto desacuerdo con el calificativo de "nido de ratas" endilgado por Ingrid al Congreso. Con Clara Rojas, nueva vice y compañera de cautiverio, se malquistó en la selva por dejarse preñar por un guardián. No contenta con eso, luego levantaría en Francia falso testimonio oral contra ella, acusándola de intentar ahogar en el río a su propio bebé...

Por si quedarán dudas respecto a la personalidad de Ingrid, en un email descubierto en los laptops parlantes de Raúl Reyes, el propio Tirofijo la descaracteriza así:
"Hasta donde conozco, esta señora es de temperamento volcánico, es grosera y provocadora, con los guerrilleros encargados de cuidarla. Además como sabe de imagen y semiología, las utiliza en impactar en contra de las FARC. Previendo los reclamos del Emisario francés, pienso informarlo".

Datos fidedignos que son apenas la punta de un témpano que está al aflorar. En particular, el email de Tirofijo confirma el conflicto con la jefatura, cuya representante extraoficial en el Senado, Piedad Córdoba, enfrascada ahora mismo en una ya inútil operación de limpieza de la imagen de las FARC, tampoco la traga. Pero, basta de darle cuero a la pobre Ingrid. Ya tiene bastante con romperse el cráneo intentando, según se dice, refutar por escrito tantos testimonios adversos. En lo adelante el Abicú no sólo no volverá a hablar mal de esa cortesana del Sena metida a redentora de la humanidad, sino que incluso se dispone a clausurar esta semblanza con tres merecidos elogios a su procaz conducta desde que, tras citar la víspera a la prensa para el sensacional anuncio, se le escabullera el Nobel entre los dedos.

(1) Al desentenderse intempestivamente de los asuntos de la polis y entregarse a todo tren a los placeres mundanos, al optar desaforadamente por la rubeniana "carne que tienta con sus frescos racimos" y la baudelairiana bohemia parisina, Ingrid no ha hecho otra cosa que escuchar por vez primera el clamor de sus compatriotas, que no le han pedido otra cosa desde que --en mala hora, para ella, su oligárquica familia y el resto de burgueses vergonzantes que la apoyaban en todo el planeta-- debutara en política.

(2) Pese a su liviandad y evidentes malas mañas, Ingrid ha sido lo bastante perspicaz para percatarse de la inexorabilidad del ocaso de las FARC; de que el alto mando narcoguerrillero, al que traicionó tan pronto se vio milagrosamente fuera de su alcance, le había puesto precio a su mala cabeza; de que, a no ser que se pase como segundona al bando oficial con un papel secundario --lo cual repugna a su monumental egolatría--, el detalle de deberle la sobrevida en libertad a su Némesis, es decir, al presidente Álvaro Uribe, la deja irremediablemente fuera de juego.

(3) Pero acaso el principal mérito cognitivo de Ingrid consista en su capacidad para, sobreponiéndose a su propia petulancia, discernir una trama sutilísima, casi subliminal, que parece haber escapado a la atención de los más suspicaces latinoamericanistas. A saber, que la exaltación de su persona al pedestal de Juana de Arco, el sinfín de premios y homenajes, la alharaca de los Comités de Apoyo y, sobre todo, el respaldo incondicional de Sarkozy y la enarquía bipartita gobernante en París, se ocultaba una versión neocolonial, eurocentrista, del viejo plan narcoguerrillero de utilizarla como punta de lanza contra el gobierno de Uribe y Estados Unidos. Propósito fácilmente rastreable cada día en el gardeo a presión que, con
El País a la cabeza, mantiene al unísono casi todo el entramado institucional progresista. Bajo diferentes pretextos, desde Amnistía Internacional hasta el comisariado de Derechos Humanos de la ONU, se esfuerzan por equiparar al gobierno de Uribe con la narcoguerrilla de Alfonso Cano.

En principio, Ingrid no estaba en contra de los designios del Elíseo. Obviamente, se dejó halagar para no quemarse antes de tiempo. Pues sabía y podía leer a diario en la prensa colombiana que, a diferencia de ciertos sectores minoritarios de la oligarquía --César Gaviria y otros líderes de la llamada izquierda "vegetariana"-- que estaban y aún están por la labor dizque antiimperialista, las clases medias y bajas, así como el alto mando narcoguerrillero, la seguían detestando. Aquellas, desde siempre y visceralmente; éste, desde la fuga a París y a muerte.

Sin las más remotas perspectivas de acceder algún día al Palacio de Nariño en calidad primera magistrada colombiana, única meta digna de sacrificios para esta niñata en el fondo fría y calculadora, ventajista como para ella sola, es de felicitarse que haya decidido invertir las turgencias restantes de su --a pesar de las inclemencias de la selva y las sevicias de sus carceleros-- inmaculada anatomía al goce de la vida en clave de lujuria.

Sea como fuere, lo que quiero resaltar aquí es que, en última instancia, Ingrid encarna al prototipo del filantrópico político subversivo sudamericano de cuna burguesa al que, cuando inesperadamente las cosas le salen mal, siempre queda el recurso de volver al redil como hijo prodigo y acogerse al "discreto encanto de la burguesía", reservado en exclusiva a los hijos pródigos subversivos de esa clase social.

Sobre todo si, además de temerarios y despóticos, son bien parecidos. He ahí la moraleja número uno que se puede sacar en claro de la rocambolesca saga de esta frustrada santa colombo-francesa. La segunda, más actual aún con la aparatosa boga de Barack Hussein, es que los entusiasmos mesiánicos duran poco. El suscitado por Ingrid acabó de manera relativamente rápida e inocua. ¿Cuánto durará y cómo acabará el de Obama?




[Excurso para la farándula y la cubanidad: En cuanto al desaire al buenazo o el santurrón de Lecompte, basta con oírlo balbucear su real o fingida perplejidad en el vídeo para cerciorarse de que, sencillamente ni atrás ni alante, es hombre para una perversa Princesa que sobrevivió al cautiverio dándole todo el tiempo, como suelen decir las jineteras cubanas, "el frente a la situación"...

Visto que el tema empieza a cobrar un cariz de crónica del corazón, cierro estirando la comparación del párrafo anterior: ...así como Cecilia renunció a ser Primera Dama de Francia al lado de ese smoking presidencial vacío que responde al nombre de Nicolas Sarkozy con tal de continuar su vida de abeja reina "a la sombra".

¡Ahí sí hay hembra de armas tomar a los ojos del Abicú, y no farandulesca dama de compañía como su sustituta Carla Bruni (sale hasta en la sopa), o matrera bala perdida como Ingrid Betancourt. Repare el espectador en el curioso paralelismo mímico entre el desaire de nuestra antiheroína a su coleante cornudo en el segundo vídeo y el gesto de rechazo de Cecilia al también coleante Sarkozy a mitad del tercero.

Finalmente, lejos de ser esta denigración contra la menguada figura del presidente galo (mi Alter Ego reconoce que en su momento se fue con la de trapo con este Luis XIV de guiñol) no es en absoluto una ofensa inmotivada ni gratuita sino una justa represalia bloguera por haber despachado Sarkozy a La Habana a un mensajero sociata que ni siquiera esbozó el gesto de reunirse con los opositores.

Aunque a juzgar por su complacencia con el visitante algunos líderes opositores no se lo crean, del mensaje de Jack Lang ("utilizar los contactos de Jack Lang para que Francia esté presente en el momento en que los Estados Unidos sin duda van a reanudar los contactos con Cuba), cabe sospechar el mismo género de complicidades que Ingrid del dudoso entusiasmo del Palacio del Elíseo con ella y la causa de paz en Colombia. En fin, pura política real aprovechando la afinidad ideológica y el antiguo contubernio del emisario con la alta nomenclatura insular...

No en balde el inefable Mauricio Vincent, corresponsal de El País en la Isla, alardeaba el pasado 26 de marzo de que el zurdísimo Lang actúa "al rebufo de España". Locución adverbial que, traducida al lenguaje retroprogre de La Moncloa, quiere decir que el franchute fue a La Habana a sembrar las mismas cizañas continuistas que el canciller español Miguel Ángel Moratinos.]

Thursday, 26 February 2009

Excesos retóricos, plan cuatrienal, pedagogía e historicismo en el discurso de Obama

¿Voy bien, Camilo?

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Va siendo ya notorio que El Abicú Liberal está en deuda inspirativa
con Estancia Cubana, un blog que tiene la entre nosotros rara virtud de poner los puntos sobre las íes en la cuestión cubana. Labor que, para mayor mérito de él e interés de nosotros los pie-a-tierra, el titular del blog lleva a cabo sin pecar de los usuales culteranismos letrados.

Entre otros temas sugeridos por mi colega Camilo López Daria (CLD), a la espera de nervio para abordarlos, guardo ya en el tintero en forma de borrador el de la raza, el del papel político de tantos autodenominados "apolíticos" (a las diez de última, los más confiables e instrumentales al régimen) y el de la sucesiva corresponsabilidad pasada y presente (negada hasta la saciedad) de varias generaciones criollas de víctimas-victimarios (por activa y/o por pasiva) del castrismo.

Pero esta tarde aquí en Colonia, bajo un cielo lluvioso y cerrado por los cuatro puntos cardinales, apenas estoy de vena para seguir dándole cuero a Obama y sus adoradores, es decir, para darme otro chapuzón abicueril en muladares ajenos. De manera que, con ánimo de abundar y recalcar más que de disentir cordialmente con el dilecto Camilo, le he dejado al pie del post "¿Porqué no me gustan los discursos de Obama?" una nota que amplío a continuación.

CLD enumera tres motivos por los cuales desaprueba las seductoras descomposiciones orales del cada vez más atortojado inquilino negro de la Casa Blanca: "frecuencia excesiva", "ejercicio planificatorio" y " afán pedagógico hipertrofiado". A la que, de roce, mi Alter Ego añade aquí las consabidas corruptelas de sus secuaces, el abuso del simbolismo histórico y los constantes
innuendos (indirectas) al supuestamente oneroso legado de George W. Bush, ese Gran Villano de la Aldea Global en retiro que ocasional y veladamente hace el papel de Diablo en los sermones de la montaña del "Cristo Negro".

Con lo de "frecuencia excesiva" CLD alude a la retórica mesiánica del presidente, que no acaba de entender que ya ganó la campaña electoral y ha llegado el momento de ejecutar los milagros prometidos. Exceso que hasta ahora no pasa de histérica repetición machacona en torno a dos estribillos: catastrofismo apocalíptico e inconmovible fe en las dotes taumatúrgicas del Mesías para, a fuerza de donde-dije-digo-digo-Diego y sacrificios (trabajo voluntario, incluido) sine die, guiar al rebaño monopartidista a través del desierto neoliberal hasta el arco de triunfo de los Estados Desunidos Socialistas de América.

A todas luces, el Mesías carece de la más remota idea de cómo caminar sobre las aguas y multiplicar los peces y los panes. De ahí que el lunes, imitando las malas artes del Magno Paciente durante el "Período Especial en Tiempos de Paz" a fines de la década de los 80, pasándole por encima al Congreso, haya convocado a una esperpéntica Asamblea de Factores con diputados de ambos partidos, sindicalistas, empresarios, organizadores comunitarios, etc. Todos ellos escogidos a dedo a fin de proponer contra reloj (
en tres horas) panaceas que el presidente juraba y perjuraba conocer al dedillo.

El Pantocrátor y sus feligreses parten del bulo de que su hercúlea tarea consiste en limpiar el establo de Augias U.S.A. de una supuesta mugre total imputable a la administración anterior. ¿Cómo? Mediante un evangelio presupuestario de 11 mil páginas que ni él mismo, ni los sabihondos miembros de su Piquete de Ensueño ni los representantes y senadores de ambos partidos en el Congreso han tenido todavía tiempo, no ya para leer de cabo a rabo, sino ni siquiera para hojear. CHANGE en el que, a diferencia del escéptico Tomás
, el apóstol pescador del Nuevo Testamento que puso en duda la resurrección de Cristo, los obamitas creen a ciegas...

En efecto, como reconoce el propio Obama, lo más probable es que esos ocho billones con doce ceros a la izquierda del punto acaban endeudando a generaciones futuras. No sólo porque de por sí, como proclaman expertos insobornables y refleja la anemia las bolsas de valores más importantes del planeta, el tal plan es un albur sin pie ni cabeza.

También por los 200 millardos que se calcula costará el humanitario proyecto de desplazar a unos 70 mil marines de Irak a Afganistán, absurda ruptura de enroque en la que el U.S. Army, saliendo de Guatemala para meterse en Guatepeor, se arriesga a perder la guerra en ambos tableros a la vez. Pero, sobre todo, porque la Casa Blanca anuncia a bombo y platillo su firme propósito de lograr la cuadratura del círculo, gastando por un lado a las dos manos y, por el otro, reduciendo el déficil prepuestario (sin aumentar los impuestos ni dejar de invertir a fondo perdido en energías renovables que no sean el etanol de maíz sugerido en vano por Bush y anatematizado por Fidelpara disgusto de Lula) justo a tiempo para levantar los ánimos al final del primer plan cuatrienal e iniciar el segundo con Obama en la Casa Blanca.

En cuanto a plan se refiere, habla por sí sólo el dato siguiente: de los 18 expertos designados para asesorar al presidente acerca de la quiebra de la industria automovilística, sólo dos conducen autos made in USA. Por otra parte, según se desprende de una frase del presidente en su primera comparecencia ante el Congreso, el automóvil es un invento americano. Y su vice Joe Biden tampoco se queda atrás en materia de inopia tecnológica: este miércoles de ceniza, durante una entrevista con CBS, confundió la Internet con la red telefónica. Para Biden el URL de la web del Paquete de Estímulos era un número de teléfono que se le había olvidado ante las cámaras.

Pero esos
blunders (pifias) son bagatelas comparados con este desconcertante dato estadístico: de 500 funcionarios de la Casa Blanca, hasta el lunes apenas 60 habían tomado posesión del cargo. A lo que se añade el hecho de que el tercer candidato a secretario de Comercio aún no ha sido confirmado por el Senado. Por ende, difícilmente hayan podido estudiar los asuntos de su competencia en un Paquete de Estímulos clientelizado a más no poder (7,7 millardos para estados demócratas); mucho menos aportar las correspondientes sugerencias.

Obviamente, el pastor ha subido al púlpito sin haber abierto previamente el misal ni puesto a punto el sermón más allá del "arrepentíos, pecadores" y el aleluya triunfalista. Peor aún acompañado de un séquito de sacristanes felones entre los cuales desde hace unos días hay que incluir también al susodicho vicepresidente Joe Biden, humilde ciudadano que por todo capital en este valle de lágrimas posee una mansión valorada en tres millones de fulas (dólares) y a quien su ídolo afrodescendiente alabara al presentarlo a la prensa precisamente por esa virtud proletaria.

Michael Steele, chairman del
Republican
National
Commitee sobre el discurso



Es lo de menos, pero enseguida veremos de dónde saca la pasta Mr. Biden. Esta semana se descubrió que su hijo Hunter y su hermano James están metidos hasta el pescuezo en el fraudulento consorcio financiero de uno de los mayores estafadores de la década: R. Allen Stanford, a quien el FBI acusa de malversar nada menos que 8 millardos. El lector memorioso no debe de haber olvidado el detalle fresco de que este mismo Mr. Stanford figuraba también en la lista de donantes electorales del mulato prodigio de Chicago.

Como de costumbre en estos dos escasos primeros meses de la legislatura obamita, aunque a nombre de la firma familiar Bidens' Paradigm Global Advisors LLC regentaban un fondo común de 50 millones de dólares con capital del Stanford Finantial Group, los señores Hunter y James apenas alegan conocer apenas de oídas o por teléfono al hasta hace unos días fugitivo tahúr.

Por otra parte, ahora mismo un nuevo escándalo hace furor en Chicago: aparte de su controversial nombramiento como relevo de Obama en el Senado, el asediado (cada vez más voces le piden la renuncia) senador negro Roland Burris pugilateó con éxito un lucrativo empleo para su hijo en el gobierno estadual. Sospechosamente, Burris Jr. (foto de al lado) acaba de estrenarse en una oficina que tiene que ver con las actuaciones de los alguaciles en casos de liquidación inmobiliaria por insolvencia.

O sea, un puesto clave para forrarse y, de paso, forrar al gobernador, urgido de fondos, como consta en el único tramo de cinta grabada dado a conocer por el fiscal federal Patrick Fitzgerald. Mas, el rollo sería business as usual en la capital del crimen si al final del casete no saliese a relucir el dato de que, al ser contratado en septiembre de 2008 por la Agencia de Viviendas, el achocolatado niñato no se hubiese estado exprimiendo el cráneo acerca de cómo pagar las hipotecas atrasadas de su propia mansión para quitarse de encima la demanda de embargo de la inmobiliaria después que el Fisco le había impuesto una retención anual superior a los 34 mil dólores de cabeza. Ciertamente, los 75 mil al mes devengados por Roland W. Burris están por debajo del estándar funcionarial pero, azar concurrente,
alcanzan justo para sacarlo a flote...

Cierro esta hirsuta descarga con lo de los simbolismos históricos. Y para no perder la costumbre, añado a modo de colofón una breve referencia a la --para los dialogueros y otras malas hierbas que ni los chivos se comen-- supuestamente providencial política cubana de San Obama. Los anacrónicos rituales de lealtad del obamismo al legado del controvertido prócer del abolicionismo son otro punto de contacto con el imaginario castrista. Y de ruptura con el tradicional pragmatismo gringo, del cual el maquiavélico Abraham Lincoln es más bien el non plus ultra.

Finalmente, las albricias de la diplomacia monclovita, cuyo titular Moratinos por estos días no cesa de ufanarse acerca de la novedosa, feliz concordancia al respecto entre Washington y Madrid-Bruselas (Michael Martin, canciller irlandés y Jack Lang (con Raúl en la foto), el enviado del arlequinesco Sarkozy, pasaron por La Habana sin recibir a ningún líder opositor, ni siquiera a los eurocentristas) revelan a las claras por dónde van los tiros disparados desde el despacho oval de la Casa Blanca hacia el "Mar de la Felicidad Caribeña".

El levantamiento de las restricciones de viaje y remesa, mero retorno a la era clintoniana, ya es tapa deglutida en el Capitolio. Pero difícilmente a la mantequilla de cacahuetes de que hablaba Miriam Celaya se sumen entre las mandíbulas del insular de a pie con moneda convertible en el bolsillo los turrones españoles y los quesos franceses. El implorado fin del embargo, que no está ni mucho menos a la vuelta de la esquina, es harina de otro costal.

¿Garantías de que no será levantado durante la actual legislatura? Tres: ciertas cláusulas de Ley Helms-Burton; la demagogia de Obama, embrollado en su aprendizaje de brujo mayor y con las arcas federales tocando fondo, va a tener que recobrar el hábito estudiantil de relajar de vez en cuando fumándose un joint (porro) o esnifando una raya de cocaína (el vicio de Bush era el alcohol); y por si ambas fallaren, ahí está todavía de cuerpo y a ratos de mente presente, felizmente por tiempo indefinido, el aguafiestas del Magno Paciente para hacerles cuantas cruces sean necesarias en los planes a los más entusiastas de dentro y fuera, dándoles de nuevo satisfactoria razón a Camilo López Daria y a mi archirreaccionario Alter Ego.

¿Qué sería de nosotros sin el "Caiguarán"? Después de todo, mirando la situación en perspectiva, mejor así. Pues, sobre la ocupación de 1898-1902, ordenada por un McKinley anglosajón en la Casa Blanca, la generación del 33 despotricó (ahí está el ilustrativo ensayo de Emilio Roy de Leuchsenring
Cuba NO debe su independencia a los Estados Unidos) tanto que acabamos en el castrismo.

Cambiando lo que haya que cambiar, no sería exagerado pronosticar que, a más tardar al cabo de 20 años de poscastrismo prestado, entonces sí que habrá que oírles la lengua a nuestros ingratos historiadores e intelectuales a la hora de negar que la Isla debe el impulso hacia las --por casi todos ellos habitualmente-- aborrecidas democracia representativa y libertades burguesas no ya al martiano "Norte revuelto y brutal que nos desprecia" sino, colmo de los colmos, a un "mono encaramado" en la Casa Blanca? ¿Voy bien, Camilo?

Wednesday, 25 February 2009

Pasta de dientes con fluor y precios saltarines

La buena perla
Por Miriam Celaya, Centro Habana


[Tomado de sinEVAsión, 24-02-2009]

El sábado pasado, 21 de febrero, una nota de Granma anunciaba “mejoras en los productos de aseo”. Para aquellos lectores ajenos a la cotidianidad insular, llámanse aquí “productos de aseo” a los asignados por la cartilla de racionamiento para tales fines, a saber, pasta dental (marca “Perla”), jabón de baño (“Nácar”) –nótese la recurrente evocación marina- y de lavar (“Batey”, quizás en memoria de la tradicional “batea” donde lavaron la ropa nuestras abuelas). Como dato adicional debe tenerse en cuenta que dichos productos no se distribuyen con una regularidad mensual, como ocurre con algunos renglones alimenticios.

La crema dental, por ejemplo, “no llegó” el pasado mes de enero; en tanto los jabones de baño y de lavar se alternan: si “te toca” jabón de baño este mes, el próximo “te toca” jabón de lavar… O simplemente pasan dos meses sin que “te toquen” ninguno de los dos. Para los administradores de la miseria, lavar la ropa sustituye el aseo del cuerpo, y viceversa. De cualquier manera, tal anuncio en el periódico más oficial de todos demuestra al menos dos cosas: 1) que Cuba es probablemente el único país del mundo donde la crema dental constituye noticia y 2) que hasta hoy los cubanos se han estado frotando dientes y encías con un mejunje desconocido entre cuyos componentes no se incluía el flúor.

Huelga decir que, ante la proverbial insuficiencia de los llamados subsidios del gobierno y como la distribución de la pobreza equivale en definitiva a más miseria para todos, siempre se hace necesario acudir a las tiendas de CUC (“shopin”, como se dice aquí en cubano) incluso para cubrir los requerimientos higiénicos más elementales de la familia.

El caso es que las anunciadas mejoras de los productos de aseo “encartillados” no dejan de sorprenderme: después de décadas de higiene bucal socialista nos hemos enterado de la próxima inclusión, a partir del mes de abril, de flúor en la pasta de dientes y de que en el segundo semestre de este propio año “se acentuará el sabor mentolado” de la misma. Comenté jocosamente el anuncio con una familiar cercana, quien rió de buena gana mostrando con toda amplitud su prótesis dental y al menos una docena de obturaciones.

La mala calidad de los servicios estomatológicos, por su parte, debido tanto a la carencia de buenos productos con qué reparar las piezas dañadas como al deterioro del equipamiento técnico de las clínicas “especializadas”, es el complemento perfecto de la deplorable dentadura de muchos cubanos, un mal de vieja data que afectó sobre todo a las generaciones que crecieron durante los años 60 y 70, directamente perjudicadas por la falta de lácteos (la cartilla de racionamiento solo garantiza la leche a los niños hasta los siete años) y por la mala calidad de la crema dental “Perla”, única opción higiénica de aquella época.

El casi divertido anuncio del periódico me ha hecho recordar a un individuo que conocí en los años 80 y que, debido a la enorme cantidad de caries dentales que exhibía, había recibido el mote de “Pomorín”, que era, nada menos, la marca de una crema dental procedente de nuestro comercio con el fenecido Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), de los países socialistas de Europa del Este. Cierto que Pomorín era una crema dental con un sabor horrible, pero en justicia hay que reconocer que al menos contenía flúor.

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Los precios saltarines

Por Miriam Celaya, Centro Habana

[Tomado de sinEVAsión, 24-02-2009]

La política de precios en Cuba ha constituido siempre, al menos para mí, un verdadero enigma. Si bien algunas “alzas” han merecido siquiera alguna justificación oficial (aunque no “explicación”, si se me permite la sutileza) divulgada por los medios solo unas horas antes de aplicarla o simplemente con posterioridad a los hechos, lo cierto es que muchas veces los precios se disparan sin que sepamos a ciencia cierta a qué se debe el siempre enorme incremento porcentual.

Los analistas y planificadores de la economía y el comercio dentro de la Isla parecen haber descubierto últimamente un curioso sistema para multiplicar el precio de todo, que consiste en evitar los paquetes de gravámenes sobre amplios grupos de productos y seleccionar de forma aislada éste o aquél, siempre entre los que gozan de gran demanda, para prevenir alguna reacción de malestar por parte de los consumidores. Es, digámoslo en cubano, una auténtica “cañona con vaselina”.

Es así que las alzas se presentan con una frecuencia tal que la media de la población asume como cosa natural un crecimiento de precios de hasta un 100 % o más. El transporte de la capital, por ejemplo, parece haber dado dos saltos: uno en calidad, al sustituir los horrendos “camellos” por los estéticos y confortables ómnibus articulados, con un mejoramiento también del servicio; otro en los precios, que han subido al doble.

Y así ocurre con ciertos productos de los que se comercializan en CUC que parecen burlar tanto las expectativas de los compradores como las unidades de peso. Otro ejemplo muy ilustrativo: si se me ocurre comprar un pollo entero congelado a 1.75 CUC el kilogramo y el envase plástico informa que ese pollo pesa 1 Kg, ¿por qué es preciso pesarlo en la caja registradora en el momento de pagarlo y abonar entonces alrededor de 4 CUC? ¿Pesaba o no 1 Kg? ¿Es que los pollos congelados que se importan aumentan de peso en el proceso de transporte desde el país de procedencia? Algo similar ocurre con el picadillo de res.

Otros productos han sufrido más recientemente, sin previo ni posterior aviso, alzas similares. El jabón Candado pasó súbitamente de 0.40 a 0.80 CUC la unidad, e igualmente el jabón de baño Four Season, de producción nacional y de amplia demanda, pasó de 0.40 a 0.55 CUC.

El caso más reciente que he vivido es el de la mantequilla de maní, uno de los productos que comenzaron a importarse desde Estados Unidos en virtud de los acuerdos comerciales que han permitido la entrada de variados alimentos desde ese país. La mantequilla de maní había sido hasta entonces una lejana referencia que solo se veía en las películas; gracias al comercio con el vecino del norte, sin embargo, comenzó a ser parte de la realidad del cubano, al menos del que tiene acceso a esa moneda.

Incluso era una realidad más atractiva que la tradicional mantequilla de leche vacuna, toda vez que resultaba mucho más económica, nutritiva y sana que aquella: un pote de mantequilla de maní, marca Red & White, de 18 onzas de contenido en volumen (1 libra y 2 onzas de peso: 510 gramos), costaba 1.60 CUC, mientras 250 gramos de mantequilla de producción nacional, marca Galaxia, de escasa calidad y menor rendimiento, cuesta 1.85 CUC, aunque esta última también costaba hasta hace poco 40 centavos menos.

Sin dudas, la mantequilla de maní ganó pronto una cantidad de adeptos tal que desaparecía rápidamente de los estantes de los comercios. Sin embargo (y sin explicación alguna) la semana pasada, después de muchos días de búsqueda sin encontrar, descubrí en un estante del CUPET de Tropicana (Ave. 41 entre 72 y 72-a, Municipio Playa) el ya familiar pote de mantequilla de maní, solo que al ir a comprarlo resultó que ya no costaba 1.60 sino 2.95 CUC. El mismo envase, el mismo producto y de la misma marca. Lo más inquietante de todo este misterio es que el Ministro de Finanzas y Precios no dice nada, pero la gente que sufre las consecuencias, tampoco.

Tuesday, 24 February 2009

DE COLONOS Y COLONIZADOS

A propósito del Óscar a Penélope Cruz

Por Roberto Madrigal, Cincinnati

Anoche, en la ceremonia de entrega de los Óscares, el gran triunfador fue el colonialismo cultural. No necesariamente el de grandes imperios contra pequeños países. Ni siquiera el de ideologías antagónicas. Fue el triunfo de la tan aparentemente menospreciada cultura americana y, en general, de la cultura de habla inglesa, que obviamente ha dominado la tecnología de los medios de comunicación en los últimos 150 años.

[Penélope Cruz: "¿Se ha desmayado alguien aquí alguna vez? Porque creo que seré la primera... Un momento de unidad en el mundo... Todos los que desde España ahora estén compartiendo este momento conmigo y sientan que esto también es de ellos, se los dedico. Y a todos los actores de mi país".]

Si un americano gana un Goya, probablemente salga en una nota pequeña de la sección cultural del New York Times, pero cuando una española gana un Óscar --en este caso Penélope Cruz, una actriz extraordinaria que ha realizado actuaciones muy superiores y merecedoras de elogios que el papelito de española macarrónica que Woody Allen le concedió en su frustrante comedia Vicky Cristina, Barcelona-- sale en la primera plana de todos los periódicos de España y América Latina, así como en los diarios hispanos de Estados Unidos.



¿Egocentrismo de la cultura Americana? Sí, claro, como toda cultura dominante, mira con desprecio a sus vasallos. Eso no es malo, es lógico. Lo curioso es que una otrora gran cultura como la española, que se relame criticando a los según ellos ignorantes americanos, sea tan genuflexa y se vea tan necesitada del guiño aprobatorio de aquellos a quienes critica. Parece que a España el cáliz le cayó en la nuca.

[Almodóvar: El Óscar de Penélope es el triunfo del talento, la ambición, la tenacidad, y unas dotes extraordinarias para la comedia. He llorado de alegría cuando he escuchado su nombre después del clásico "and the Oscar goes to...".]

Por otra parte, el cine indio, que ha dado directores de la talla de Satyajit Ray, y en menor escala Mira Nair, una cultura milenaria casi desconocida en Occidente hasta que se convirtió en la joya de la corona inglesa, se regocija desmesuradamente porque el Óscar ha premiado a “la cultura India” al otorgársele el premio a
Slumdog Millionaire, una película mediocre cuyo equipo técnico estuvo dirigido, producido, editado y fotografiado por ingleses.

[César Antonio Molina, ministro de Cultura español: Penélope es la demostración una vez más de lo que siempre ha dicho Ministerio Cultura y el Gobierno socialista, que el cine español es un gran cine, es un cine universal... Venimos de muy remotos siglos y aquí estamos consiguiendo galardones y estando en la primera línea de fuego de todo el mundo. España, una nación joven, moderna, emprendedora y trabajadora. Es la imagen que de nosotros hay en el mundo, aunque muchos no se lo crean.]

¿Se liberaron alguna vez los indios del dominio inglés? Parece que lo siguen necesitando para que informe a Occidente de que la cultura India existe. No me extraña, y ya me imagino la algarabía entre mis compatriotas cuando en un futuro quizá no muy lejano Almodóvar o Amenabar ganen un Oscar dirigiendo una película ubicada en Cuba con tema cubano...

Saturday, 21 February 2009

¿Huele todavía a sano en la Casa Blanca? (cont.)

Excurso filomarxista para disidentes "progresistas" y "nuevos españoles" criollos

Por Jorge A. Pomar, Colonia

...en virtud de un doble reflejo condicionado a favor del salario y en contra de la plusvalía, hasta los hijos del subdesarrollo tendemos identificarnos de manera espontánea con esos miles de trabajadores americanos a punto de ser despedidos. Un mecanismo pavloviano de lo más perjudicial en cuya formación influyen sobremanera ideologemas marxistas y socialdemócratas de la era de la Revolución Industrial anacrónicamente inculcados a diario a la población tercermundista por los grandes medios de difusión y los partidos de izquierda con su utopía socialista.


Al sucumbir hasta las lágrimas a ese noble, pero trasnochado e irreal sentimiento solidario, pasamos por alto dos inconvenientes: (1) Los empleados de General Motors Son aristócratas obreros del Primer Mundo que en una hora de faena ganan hasta 75 dólares brutos, suma que --descuento fiscal y seguros incluidos-- no ganan al mes por igual tarea y rendimiento sus homólogos del Tercer Mundo. (2) Detrás de las políticas proteccionistas hoy propugnadas por la Casa Blanca se esconde la presión electoral de esos y otros poderosos sindicatos, todos ellos consciente y/o inconscientemente interesados en Estados Unidos (y Europa Occidental) en mantener fuera de la competencia a sus supuestos "hermanos de clase" en los países emergentes.

La hora de Federico (19-02-2009)



En otras palabras, esa aristocracia obrera norteamericana y sus líderes gremiales saben de sobra que hace rato que --entre otros factores, debido a sus propios privilegios corporativos-- sus otrora eficientes consorcios no son rentables. Por ende, pusieron rodilla en tierra por Obama por temor al
outsourcing o fuga de capitales hacia mercados laborales más flexibles; del mismo modo que los granjeros hicieron otro tanto con el expreso fin de preservar el intercambio desigual de productos agropecuarios, vale decir, torpedear los Tratados de Libre Comercio (TCL) con América del Sur.

Redondeando el cuadro con el afán ecologista de los liberals por impedir la explotación de las reservas petroleras norteamericanas, plus el descabellado plan de Obama para desarrollar las energías alternativas, es fácil concluir que al menos durante los cuatro años de la actual legislatura la economía de Estados Unidos difícilmente romperá el círculo vicioso en que se haya atrapada.

De ahí que, siendo disidente criollo, oponerse a la globalización, a los TCL, vale decir, apoyar los etéreos planes de Barack Hussein Obama, no sea en el fondo sino un ladino y/o necio aporte a la conservación de los altos estándares de vida del American Way of Life a costa del Tercer Mundo, de Iberoamérica y Cuba en particular.

El remedio propuesto por Obama para la "crisis periódica del capitalismo" yanqui es peor que la enfermedad. De hecho, consiste en cambiar libertad por seguridad, estado magro por estado obeso, socialdemocratizando a Estados Unidos al estilo de la Unión Europea y, en particular, de la España en picada de Zapatero.

El problema es que el modelo socioeconómico hacia el que, si sus paisanos se vuelven locos y lo dejan hacer, el Mesías Negro --a pesar de sus constantes traspiés, todavía más popular que Cristo en Estados Unidos, según una delirante encuesta-- pretende encaminar a la megapotencia se halla en "estática milagrosa". Parafraseando a Groucho Marx, lo que Saint Obama parece estar diciendo reza así: Please accept me. I care a lot to belong to your desastrous communitary club even if it has señor Zapatero as unwanted member.

En efecto, la UE va de mal en peor, pero la economía española marcha en punta en ese rumbo regresivo y apenas se mantiene a flote sobre el pasotismo de la ciudadanía y el colchón de rosas de la propaganda retroprogresista. Tanto como eso se colige en ese elocuente vídeo de las entrevistas a pie de cola frente a comedores populares y oficinas de desempleo, así como de los sesudos análisis de Federico Jiménez Losantos y sus tres ilustres huéspedes. Los expertos no vislumbran perspectivas de recuperación a mediano plazo.

"España va camino de sufrir la mayor recesión de Europa",
sentencia a la zaga del semanario The Economy desde su atalaya en la ciudadela londinense el prestigioso Financial Times, pronosticando 5 millones de parados para el 2011 y, si se navega con suerte e inteligencia, un ligero, incierto repunte para el 2020. "La suerte es loca y a cualquiera le toca", dice el aforismo. Pero, ¿inteligencia con Zapatero en la Moncloa? Joder, tíos...

Como es lógico, la crisis tiende a exacerbar la xenofobia. Se calcula que en España, al igual que en cualquier país de inmigración, el espectro de conductas nativas ante el migrante se compone de sendas franjas externas de un 10-15 por ciento de tolerancia con una banda intermedia difusa del 70-80 por ciento que se decanta hacia uno u otro extremo dependiendo del alza o baja del mercado laboral.

No es, pues, de extrañar que, habiendo
el PSOE explotado a más no poder el tema de la inmigración con fines electorales, en la actualidad se multipliquen los incidentes xenófobos (contra eslavos y sudamerianos) y racistas (contra balseros subsaharianos). Fobia que sin duda hará furor a raíz del arribo en masa de millones de "sudacas" cualificados y con derecho inmediato a todos los beneficios sociales en virtud de su recién adquirida españolidad. El riesgo de "salir de Guatemala para entrar en Guatepeor" es enorme.

Sin contar el requisito de machucar el vasco, el catalán o el gallego para ser contratables en las comunidades autónomas donde se hablan esas falas dialectales con ínfulas de lengua franca. He ahí el drama existencial con el que, suponiendo que la Ley de Nietos cumpla lo prometido --y nadie en su sano juicio osaría jurar que no volvería a crecerle la nariz a Zapatero--, se estrellarán en la Península sin falta los cientos de miles de "nuevos españoles" ansiosos por perderse del Morro. Naturalmente, suponiendo que la "criminal" Ley de Ajuste Cubano" aún no haya sucumbido al gardeo a presión de nuestros dialogueros, siempre les quedaría el subterfugio de valerse del flamante pasaporte español para recurvar hacia La Florida.

Sin embargo, tal como van las cosas en Venezuela, con el precio del barril de crudo por el suelo, el Gorila Rojo entronizado como presidente vitalicio en virtud del penúltimo Referendo Constitucional y las turbas paramilitares faenando a destajo en las calles, es de temer que para entonces tampoco en el Miami de los Estados Desunidos Socialistas de América sobre "cama para tanta gente".
Debida cuenta habida de que millones de sudacas en igual trance deben de tener en mente la misma idea.

Otrosí, con el Mariel venezolano a la vista, sería más prudente para esos aspirantes a tránsfugas leales retirarse del tumulto frente al Consulado de España y prepararse para correr a marcar en alguna de las colas de cooperantes agrícolas en la hermana República Bolivariana que, según el anunciado plan, en breve se formarán frente a las oficinas abiertas en todas las provincias a fin reclutar voluntarios para esa rústica misión internacionalista. Tal vez para eso, entre otros dislates bilaterales, arribó hoy por sorpresa a La Habana el victorioso Gorila Rojo...

Thursday, 19 February 2009

¿Huele algo todavía a sano en la Casa Blanca?

Roland Burris ya es carne de cadalso

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Como recordará el lector memorioso, tras su controversial elección a dedo por el gobernador de Illinois, a la sazón en libertad bajo fianza y destituido, a duras penas Roland Burris consiguió que la opinión pública y el liderazgo demócrata le concediesen el beneficio de la duda por dos razones: (1) evitar disturbios raciales por vetar al único senador negro; (2) asegurarse por la mínima en la Cámara Alta la mayoría necesaria para aprobar el Paquete de Estímulos y otras reformas.

El riesgo de enfrentamientos raciales era de por si grave, pero sin duda el de perder el quórum obligó al liderazgo demócrata en el Senado a retirar a los alguaciles y tolerar a Burris en la bancada del Partido del Burro. Obviamente, a regañadientes y a condición de no dar la nota mordiendo la blanca mano que, con la nariz tapada, le tendía el chairman Harry Reid.

Contra este requisito de lealtad incondicional, Burris no debía de tener objeción alguna, puesto que ahora sabemos que, como a Barack Hussein Obama, le importa mucho más el cargo que la función. Tantas mentiras y medias verdades evidentes declaró bajo juramento ante el Senado de Illinois acerca de sus vínculos con la oficina del gobernador que en apenas un mes se ha visto forzado a poner el parche antes que saliera la llaga (alguna extrañamente piadosa deep throat, garganta profunda, le habrá pasado el casete) enmendarse tres veces por escrito.

El decepcionado
chairman capitolino acaba rendirse a la evidencia: ...the story seems to be changing day by day ("El cuento parece estar cambiando día tras día"). No obstante, Reid aún concede a Burris el beneficio de la duda hasta el proceso por perjurio. En cambio, Dirk Durbin, decano de los senadores de Illinois, pide sangre en el río de la corrupta Chicago: At this point, his future in the Senate seat is in question ("A esta altura su futuro en el asiento senatorial está en cuestión").

Con todo, la carta racial es un comodín que obliga a los anglosajones de ambos partidos a tratar a Burris con guantes de seda. Algo de eso trasluce en la reciente elección de
Michael Steele como primer líder negro del Partido del Elefante. Steele sería el antídoto republicano contra Obama, el hombre que puede poner el dedo en la llaga de la demagogia negrista de ciertos trasnochados profesionales de la negritud y arremeter sin miramientos contra el presidente sin temor a ser tildado de racista.

La cuestión salió a relucir hoy con inusitada fuerza en boca del primer fiscal federal mestizo de Estados Unidos. Al inaugurar al conmemorar el Mes de Historia Africano-Americana con un discurso que incluía advertencias de este calibre:

"...un asunto en el que nunca nos hemos sentidos cómodos pero, dada la historia de nuestra nación, eso es en cierto modo comprensible. [...] . Si hemos de progresar en esta área, debemos sentirnos lo bastante cómodos unos con otros para platicar con franqueza acerca de temas raciales que continúan dividiéndonos. [...] Aunque esta nación se ha pensado orgullosamente a sí misma como un crisol étnico y yo creo que seguimos siéndolo, en muchos aspectos somos esencialmente una nación de cobardes".

Lo cortés no quita lo valiente. Sombrero ante Holder. Será un corrupto cuya idiosincrasia no se solape del todo con la de Steele, pero ahí dio en el clavo: aún son demasiados los afroamericanos (y afrocubanos) que deben aprender a no justificar sus defectos personales con la excusa de la esclavitud y la segregación; a ser personas plenas sin cuño de especie valiosa en extinción, o sea, con toda la falibilidad inherente al hombre dizque sapiente.

Ahora mismo hay armado un revuelto a causa de la caricatura de arriba, cuyo autor asocia la reciente muerte a tiros de un chimpancé asesino con Obama: "Tendrán que buscarse a algún otro para redactar el próximo Proyecto de Ley de Estímulo". Ya no se le puede decir mono a un negro encaramado ni en broma sin que se trepe a la mata. ¿Acaso es más ofensivo pintar una bemba colorada a un negro que una tenue rayita exangüe por boca a un blanco?

No otro, sin embargo, el leitmotiv favorito de la prensa republicana contra el dictador Fulgencio Batista, quien no creyo necesario hacerle tragar con embudo una ración de aceite de castor al irreverente caricaturista del Diario de la Marina. Tenía sentido del humor el general de la (ahora lo sabemos por simple cotejo con el Castrato) "dictablandísima" cubensis.

Y Bush, ¿qué habría sido de su hígado si no hubiese tenido tabla para soportar semejante friolera de escarnios pictóricos y humorísticos? El pobre Michael Moore, por ejemplo, quien se le encarnó como la garrapata que es, no obtuvo ni siquiera el beneficio de una solitaria mención presidencial.

En contraste, Obama vive a la greña con la prensa adversa, al extremo de sugerirles a los congresistas republicanos que no le hicieran caso a los agrios pero serios y lúcidos análisis de un Rush Limbaugh en Foxnews. Como su inefable homólogo español José Luis Rodríguez Zapatero, a diferencia de Bush, el Mesías Color Canela de la progresía occidental no posee ni pizca de sentido crítico y del humor.

Volvemos a nuestro berreado Burris. Bocabajo los dados, sobre la atolondrada cabeza del senador afroamericano pende una espada de Damocles de doble filo: una comparecencia ante la Comisión de Ética del Senado, sin perjuicio de otras consecuencias jurídicas. Ansioso por disipar la cada vez más densa nube de suspicacias a su alrededor, él y su brillante abogado negro convocaron a una rueda de prensa, con el angustioso performance que el lector puede apreciar en el vídeo. Si domina el inglés, no se pierda semejante reality show. No tiene desperdicios. Los periodistas asaron al senador literalmente en su propia salsa:



Ronald Burris mintió por inclusión y por omisión. Por un lado, negó de plano cualquier trueque de favores (nominación a cambio de recogida de fondos) con el gobernador Rod Blagojevich. Por el otro, afirmó categóricamente no haber tenido contacto alguno con Blago y sus secuaces durante el período en cuestión.

Para hacer corto el cuento: no sólo negoció el nombramiento cualquier cantidad de veces en persona y por teléfono con el gobernador, su hermano y sus socios (sólo faltó el pastor alemán del bungalow), sino que de hecho, aunque no consiguiese ni un centavo debido a la mala fama del destinatario, accedió gustoso a prestarse para recaudar fondos.

Lo interesante es que el móvil que lo llevó por partida triple al notarial donde-dije-digo-digo-Diego guarda estrecha relación con la certeza de que todos aquellos conciliábulos --o al menos algunos tramos sensibles de ellos-- figuran de cabo a rabo también en las grabaciones secretas del FBI que pusieron en evidencia al gobernador de Illinois en el asunto de la subasta del escaño senatorial de Obama.

En enero esa duda pesó negativamente en las confesiones de Burris, disipándose enseguida lo suficiente como para permitir su aprobación por el Senado. Hoy, en cambio, los demócratas se han quedado sin excusas para soportar a esa sentina en su fracción.

Además, ¿cómo no pensar que tal vez el Fiscal Federal a cargo del caso, Patrick Fitzgerald, se limitó a entresacar con pinzas de entre meses o años de grabaciones estrictamente aquellos pasajes comprometedores para Blago, ocultando otros en los que se oyen voces identificables de colaboradores del presidente electo o del propio Obama? No es creíble que existan motivos de mayor fuerza para no dar a conocer todas las cintas en poder de la Fiscalía Federal. Raro también que el avezado abogado del gobernador desertara, que el depuesto Blago optara por no defenderse, etcétera.

Burris es carne de cadalso. Como dice un comentarista anónimo del Chicago Tribune: "Cada vez que Burris abre la boca sale un 99 por ciento de mentiras. El 1 por ciento restante es su nombre y apellidos. Y ni en eso se puede confiar". Dilema de los demócratas: no pueden permitirse el lujo de tronar al único negro en Senado Federal, pues sin su voto dependerían de los republicanos para aprobar cualquier ley.

Otro funcionario federal de nota del Partido del Burro súbitamente aquejado de amnesia selectiva y forzado a enmendarse a posteriori vía affidavit (declaración jurada) podría verse en aprietos ante el Comité de Ética del Congreso: la hispana Hilda Solís (foto de al lado).

Pese a su probado cabildeo a favor del
Employment Free Choice Act, proyecto de ley votado por Obama y bloqueado en el Senate en 2007, el pasado 11 de febrero la candidata a secretaria de Trabajo recibió el visto bueno senatorial. La llamada "Ley de Libre Elección de Empleo" pretendía nada menos que derogar el voto secreto en los gremios de empleados, coartando de paso el derecho de los trabajadores afiliarse a otros sindicatos.

Según hizo constar ante notario después de confirmada, Solís olvidó declarar bajo juramento ante el Comité Senatorial el detalle de que, entre sus atribuciones como tesorera efectiva de
American Rights at Work, figuraba la firma de los desembolsos de ese lobby, incluido el soborno a legisladores venales. Por si fuera poco, su consorte encara un juicio por fraude fiscal.

Transparencia en la que podemos creer. ¿Huele todavía a algo sano en la Casa Blanca? ¿O está ya tan podrida como el Chicago, esa
Federal Capital of Political Crime de donde emergiera su primer inquilino negro? Ni siquiera el flamante Bailout Package huele bien ni atrás ni alante.

Según informaban ayer los diarios, por un lado el Dow Jones reaccionó a la teatral rúbrica presidencial con una robusta caída en flecha. Por el otro --dato mucho más elocuente aún--, los ejecutivos de los grandes consorcios americanos no sólo acaban de confirmar la inminente cesantía de unos 50 mil trabajadores dentro y fuera de la Unión, sino que... ¡¡¡ellos mismos no están dispuestos a correr el riesgo de apoyar la reforma obamita invirtiendo sus colosales honorarios en las firmas bajo su mando!!!

Acabáramos... No en balde, Evan Newmark, respetable bloguero bursatil del Wall Street Journal, le ha enviado a Obama el siguiente S.O.S.: "Señor Presidente, ya es hora de admitir la quiebra por insolvencia de General Motors y Chrysler. [...] Ya es hora de que Usted destruya Detroit a fin de que el resto de América pueda vivir".

[Excurso filomarxista para subdesarrollados: Desde luego, en virtud de un doble reflejo condicionado a favor del salario y en contra de la plusvalía, hasta los hijos del subdesarrollo tendemos identificarnos de manera espontánea con esos miles de trabajadores americanos a punto de ser despedidos. Un mecanismo pavloviano de lo más perjudicial en cuya formación influyen sobremanera ideologemas marxistas y socialdemócratas de la era de la Revolución Industrial anacrónicamente inculcados a diario a la población tercermundista por los grandes medios de difusión y los partidos de izquierda.

Al sucumbir hasta las lágrimas a ese noble, pero trasnochado e irreal sentimiento solidario, pasamos por alto dos inconvenientes: (1) Son aristócratas obreros del Primer Mundo que en una hora de faena ganan hasta 75 dólares brutos, suma que --descuento fiscal y seguros incluidos-- no ganan al mes por igual tarea y rendimiento sus homólogos del Tercer Mundo. (2) Detrás de las políticas proteccionistas hoy propugnadas por la Casa Blanca se esconde la presión electoral de esos y otros poderosos sindicatos, todos ellos consciente y/o inconscientemente interesados en Estados Unidos (y Europa Occidental) en mantener fuera de la competencia a sus supuestos "hermanos de clase" en los países emergentes.

En otras palabras, esa aristocracia obrera norteamericana y sus líderes gremiales saben de sobra que hace rato que --entre otros factores, debido a sus propios privilegios corporativos-- sus otrora eficientes consorcios no son rentables. Por ende, pusieron rodilla en tierra por Obama por temor al outsourcing o fuga de capitales hacia mercados laborales más flexibles; del mismo modo que los granjeros hicieron otro tanto con el expreso fin de preservar el intercambio desigual de productos agropecuarios, vale decir, torpedear los Tratados de Libre Comercio (TCL) con América del Sur.

Redondeando el cuadro con el afán ecologista de los liberals por impedir la explotación de las reservas petroleras norteamericanas plus el descabellado plan de Obama para desarrollar las energías alternativas, es fácil concluir que al menos durante los cuatro años de la actual legislatura la economía de Estados Unidos difícilmente logrará romper el círculo vicioso en que se haya atrapada. De ahí que, oponerse a la globalización, a los TCL, apoyar a Obama, no sea en el fondo sino un ladino por preservar los altos estándares de vida del American Way of Life a costa del Tercer Mundo. Fin de excurso.]


El segundo nominado a la secretaría de Comercio arrojó la toalla por falta de fe en el cambio económico y dudas respecto al posible abuso político del Censo. Grave, muy grave, pues ya como hemos visto que Obama se ha atado a sí mismo la mano liberal --que en él es la zurda-- dándole cabida en su gabinete a la principal cabildera gremial del país.

Con todo, por el momento es lo de menos. Lo de más: si como es de prever, a la postre se demuestra el carácter fraudulento de la senaduría de Burris, quedaría en entredicho la legalidad del Paquete de Estímulos, aprobado en la Cámara Alta por un voto, el del único de los cien senadores con la palma de la mano blanca y el dorso negro.

Hasta ahora, con la ayuda interesada de una prensa progre ciega, sorda y muda ante sus monumentales pifias, Obama se ha mantenido mal que bien fuera del patiñero a su alrededor, alegando supina ignorancia de todos estos desaguisados. Hace apenas unas horas, para no ir muy lejos, el FBI acaba de sacar de su escondite en Virginia al mecenas number one del soborno estatal Robert Allen Standford (foto de al lado), que no ha sido esposado pero sí privado de su pasaporte como garantía de que no se fugara al extranjero.

Y adivinen quiénes están entre los principales beneficiarios de este otro estafador financiero: cierto, varias eminencias demócratas y republicanas, pero a la cabeza Obama, que ayer miércoles se apresuró a distanciarse del magnate. Nada, que el cerco de cochambre se va cerrando cada vez más en torno a la Casa Blanca y el día menos pensado...

Wednesday, 18 February 2009

Granma publica cuatro fotos del desencuentro entre Bachelet y Fidel

Durmiendo con el enemigo

"Hago responsable a la dictadura de cualquier daño o perjuicio contra mi familia"

Por Miriam Celaya, Centro Habana

[Tomado de sinEVAsión, 17-02-2009]

El pasado martes, 10 de febrero, mi esposo, Oscar González Ulloa, fue interrogado por la policía política. Los testaferros del régimen suelen llamar a tales interrogatorios “entrevistas”, pero mi estilo siempre se ha inclinado a llamar las cosas por su justo nombre, sobre todo si dicho encuentro no contó con la anuencia del supuesto “entrevistado” y estuvo matizado por las habituales amenazas amigables de los compañeritos contrainteligentes de la llamada Dirección 21 del Ministerio del Interior.

El lunes 9, pasadas las 10:30 pm, mi esposo, ingeniero electromecánico vinculado directamente a la navegación mercante por más de veinte años, recibió en casa una llamada telefónica: estaba siendo citado por “Selecmar”, su agencia empleadora cubana, para que se presentara a las 9:00 am de la mañana siguiente en las oficinas del “subdirector de operaciones” para una reunión de trabajo. Aunque la llamada se produjo ya bien entrada la noche –detalle del que ambos recelamos- existía la posibilidad real de que se tratara de una citación laboral toda vez que ya él lleva en tierra casi cuatro meses y debía comenzar el alistamiento para el nuevo enrolo (chequeo médico, etc).

No sabíamos que ya todo estaba preparado para la representación de estos artífices de la mentira y el engaño. El escenario fue la oficina del subdirector de “Selecmar”; los actores, dos oficiales de la Seguridad del Estado (uno “bueno”, conciliador, coloquial, casi amoroso; y otro “malo”, callado, adusto, severo); el guión fue el de siempre: “sabemos en lo que está tu esposa, de la gente con la que se reúne, que tu carro se ha utilizado para transportar contrarrevolucionarios y documentos, no vamos a permitir nada que atente contra la seguridad del Estado…etc”.

Una “entrevista” salpicada de amenazas no muy disimuladas, como las referidas a dejarlo desempleado (“¿te gusta mucho tu trabajo, Oscarito?, tú siempre has sido un buen profesional…”); de preguntas aparentemente encaminadas a elevar su ego machista (“Tú eres el cabeza de familia, esto no es con tu mujer… pero esa Yoani y el grupo con el que se relaciona”); de sugerencias acerca de que está siendo engañado por mí (“¿Tú crees que te lo sabes todo?…”). Y como colofón, como estocada maestra al final del dulce encuentro, la pregunta más infame: “¿Y tu hijo?…”.

Una amenaza directa a nuestro hijo menor, de 20 años, estudiante, completamente ajeno a cualquier tipo de activismo político y dedicado por entero a sus estudios y a su pasatiempo favorito, la música. Un botón de muestra de lo despreciable y sórdido de este sistema, un total desprecio por los valores familiares, que es el verdadero rostro del socialismo cubano.

Tengo la enorme satisfacción de declarar que mi esposo no flaqueó, que rechazó “colaborar”, que manifestó su respeto por mí y por lo que hago, que defendió punto por punto sus verdades (que también son las mías) a riesgo de la pérdida de su trabajo -que ha sido durante años la única fuente relativamente segura del sustento familiar- y de cualquier otra represalia.

Hasta ahora mantuve la verdad de que el régimen y sus métodos fascistas no habían molestado a mi familia; el 10 de febrero de 2009 marcó el final de lo que solo era un seguimiento indirecto, con preguntas e investigaciones a nivel de vecindario y de CDR y se inició la fase de hostigamiento por parte de un gobierno que, de facto, honra los principios y los métodos que de jure critica: quien no esté conmigo está contra mí y cualquier recurso es válido para anularte. Mi esposo fue interrogado por el único y terrible delito de serlo: hace casi 27 años está durmiendo con el enemigo.

Hago público el hecho para denunciar la cobardía de una dictadura que no vacila en ejercer su poder absoluto contra los ciudadanos librepensadores y contra sus familias, un gobierno que se oculta hipócritamente para amenazar, que miente para condenar, que aplica represalias y que ha demostrado a lo largo de medio siglo los excesos a los que es capaz de llegar.

Declaro también públicamente que no voy a callar mis verdades y defenderé hasta las últimas consecuencias mi derecho a decirlas, que no concurro en ilegalidad alguna y actúo en apego a la Constitución vigente, y que soy una persona libre y continuaré siéndolo a despecho de cualquier acción que decidan aplicar en lo sucesivo. Desde hoy hago responsable a la dictadura cubana y a sus cuerpos represivos de cualquier daño o perjuicio que en lo adelante pueda sufrir yo o cualquier miembro de mi familia.

Monday, 16 February 2009

Cuba y Venezuela: "De un pájaro las dos alas"

Hugo Chávez canta victoria pero...

Jorge A. Pomar, Colonia

Tanto da el cántaro a la fuente o al tercer referendo va la vencida... Al fin Hugo Chávez se salió con la suya. Por el momento, hasta que el Diablo --aquel que, según el Goethe del Fausto, "siempre busca el Mal y logra el Bien", o Dios --que por deducción obra al contrario-- le truquen los dados al maniático trilero del Palacio de Miraflores, la democracia venezolana tendrá dictador vitalicio.

Dictador, no tirano, visto que ha sido legalmente ungido por la plebe que amenaza irse por la tangente histórica pero, formalmente, todavía es democrático. Al cabo de apenas un año de la primera plebiscitaria (antes había habido dos, una convocada y perdida por la oposición en 2004 y otra ganada por el gobierno en consulta fallida, acaba de ser legitimado en segunda vuelta por unas urnas plebiscitarias a cuyo veredicto jamás se habría sometido si no hubiese tenido la absoluta certeza de que esta vez todo estaba "bien atado" y las computadoras no le fallarían.

Incautos adversarios se han apresurado a admitir el revés de los "escuálidos". Alegan "ventajismo" y "abuso de poder", como si esta pareja de argumentos por sí sola no fuese bastante para invalidar una victoria chavista que tiene tras sí un preámbulo de incesantes chicanas y violencias infligidas a ellos mismos.

Desde otro ángulo, no existiendo en Venezuela --fuera de la Revolución Bolivariana y la rampante perversión de la psiquis colectiva-- ninguna crisis nacional prolongada de extrema gravedad que amerite la reelección de un histrión que lleva diez años desgobernando al país, administrando el presupuesto estatal como dinero de bolsillo y apenas busca otra cosa que perpetuarse en el poder, es evidente que la reelección presidencial refrendada el domingo subvierte tanto la letra como el espíritu de la Carta Magna, convirtiendo a Venezuela de facto y de jure en una especie monarquía constitucional reformable a discreción. En general, el grueso de la oposición venezolana incurre en el mismo error de principios que buena parte de su homóloga cubana: dar por buenas las sesgadas reglas de juego gubernamentales.

[Excurso anecdótico: De chico solariego en el barrio habanero de Jesús María, el Abicusín, que así le llamaban en el apartamento familiar de una sola pieza, había adquirido el vicio de jugar a las bolas (canicas), las siete y media o al pare o none de las chapas de los autos que bajaban por la calle Corrales. Las apuestas eran en bolas, muñequitos (comics) americanos o calderilla (menudo).

Una mañana de suerte "ruchó" a los dos hijos del farmacéutico de la esquina, ganándoles todas las bolas plus un total de dos "pecuñas" (pesetas, quarters) en efectivo. Enterado el padre, con rara amabilidad en él convidó a mi Alter Ego a jugar con él a la baraja en su casa con puerta a la calle. Entre desconfiado y seducido por la perspectiva de seguir acumulando níqueles (monedas de cinco centavo) y pesetas, aceptó el convite.

El farmaceútico propuso el método más sencillo: darles agua a los naipes y picar el mazo en dos. El punto ganaba si elegía la carta de más valor. "Banquea tú", dijo para inspirar confianza. El pequeño banquero ganó varias manos al hilo, perdiendo luego hasta la última canica de los dos montones que le abultaban los bolsillos del short. Ya sólo le quedaban las dos pesetas.

Momento en que al papaíto se le encendieron los ojos y al Abicusín una lucecita en algún recoveco de la corteza cerebral. Algo no cuadraba. Notándole la duda en el rostro, el tipango se ofreció como banquero. Pero para entonces ya mi Alter Ego había descubierto el infame truco: cada vez que perdía, el otro subía la parada al doble. Y como jugaba con toda la "astilla" de la caja contadora...

Moraleja: Justo eso fue lo que le ocurrió a la oposición venezolana y no al Abicusín, que se largó a las malas apretando sus dos pesetas en el puño y amenazando a aquel "macri" (blanco) ventajista con azuzar contra él a la negrada del solar si no abría la puerta a tiempo. Fin de excurso.]


Habiéndole sido adverso el escrutinio del 2 de diciembre de 2007 aún en plenas vacas gordas, el Gorila Rojo no debe de haberse jugado honestamente el todo por el todo justo cuando el desinfle de la burbuja petrolera da claras señales de ir a peor y la caída de los precios del crudo degolla las vacas gordas que lo habían acompañado durante una década.

Admitamos, sin embargo, que las masas populares son volubles y/o que ayer domingo el SI ganó con fraude igual que perdió con fraude el 2 de diciembre de 2007. El mal ya está hecho. Fraude aparte, con el concurso de la llamada "boliburguesía", la mitad ignara, fabelaria y autoritaria de la nación (53,36%) ha derrotado en las urnas a la mitad culta, residencial y paleodemocrática (45,63%), cuyo éxodo hacia La Florida no tardará en alcanzar proporciones cubanas antes de que Obama decrete el vanvanesco "Miami no aguanta más".

Por tanto, si no ocurre un milagro o truena el camarada Kalashnikov, a partir de hoy cundirán aún más el pánico y el desaliento entre las filas opositoras. El fragmentario movimiento antichavista va a tenerlo aún más cuesta arriba. Conseguido ya lo que necesitaba, o sea, asegurarse la reelección en el 2012, el gobierno se cuidará de arriesgarse a convocar nuevos plebiscitos.

Por un lado, clausurará hasta la asfixia cívica los restantes espacios democráticos, ensanchando sus bases plebeyas a cuenta de una renta nacional que el presidente manejara aún más a su antojo. Por el otro, la trucada victoria dominical le sirve de ensayo para los todos los comicios venideros. Para colmo de males, con Obama en la Casa Blanca la coyuntura continental favorece a las claras al continuismo chavista.

Sin embargo, no es posible achacarle todos los males a la bellaquería política de Hugo Chávez y a la rectoría de sus preceptores cubanos. En el fondo, la tragicomedia en curso viene a ser el resultado congruente del anterior populismo clientelista y despilfarrador de los gobiernos socialdemócratas y demócratacristianos.

Muy en especial, del ex presidente Carlos Andrés Pérez (Acción Democrática), uña y carne él también del Comandante en Jefe. Habituaron al venezolano de a pie a vivir de las ubres petroleras del estado providencial, desestimularon la iniciativa individual, fomentaron el culto al subsidio, el dispendio y la vagancia (significativamente, el chavismo ha importado de la Isla toda la parafernalia castrista menos las jornadas de trabajo voluntario por amor al arte), crearon un clima de inseguridad pública para las clases medias --que no se sentían a salvo ni siquiera dentro de sus casas y cuyo éxodo data de los años 90-- y la inversión extranjera, etc. [Pinche la foto para leer el mensaje enviado por Fidel a su amigo Carlos Andrés a raíz del frustrado golpe de estado del coronel Hugo Chávez en 1992.]

Tanto se esforzaron en esa voluntaria y/o involuntaria labor de zapa nacional que echaron a perder el capital humano, una pérdida que por su propia índole benéfico-clientelar el chavismo Así surgió la picaresca parasitaria y delincuencial que a la postre engendró y sustenta al Gorila Rojo. De ahí que las inmensas reservas de hidrocarburos, que pasablemente empleadas hubiesen podido aportar capital originario adundante y barato al desarrollo de la industria y los servicios, se estén haciendo agua y sal.

Lejos de haber cumplido esa premisa elemental de El Capital --en ese aspecto Marx no fantaseaba como de costumbre--, Venezuela sigue siendo básicamente un país subdesarrollado monoproductor de materias primas. Y pese a sus costas a ambos océanos, cuencas fluviales, recursos naturales, selvas amazónicas, flora-fauna y espléndidos llanos y montañas, ni siquiera puede aspirar a una expansión turística a mediano plazo a causa de sus altísimos índices de criminalidad.

Para persuadirse de la realidad esos nexos íntimos entre socialdemocracia y Revolución Bolivariana, basta con echar un vistazo al caótico cinturón de indigenciaa que aún se dilata alrededor de Caracas, a las crecientes colas en los supermercados, las estadísticas de violencia y, sobre todo, a las listas de pasajeros que vuelan a Miami Dade sin boletos o intenciones de regreso.

Añádase a todos estos males la manifiesta impotencia de la oposición, la injerencia militar masiva del castrismo y esos efectos psicosociales del igualitarismo socialista tan bien conocidos por nosotros los cubanos (doble cara, reparonería, pasión por la pacotilla, jineterismo, zafiedad, chivatería, etc.) se tendrá una idea aproximada de cuán desoladoras son las perspectivas de Venezuela a largo plazo.



Con todo, en la casilla del optimismo hay que anotar factores capaces de dar al traste a corto plazo con la pesadilla chavista. Uno es el dato incontrovertible de que, cotejada con las agendas totalitarias de los movimientos fascio-comunistas exitosos del siglo XX, desde toma del Palacio de Invierno en San Petersburgo, la marcha de los Camisas Negras en Roma y la quema del Reichstag en Berlín hasta la entrada de los barbudos en La Habana, salta a la vista que la Revolución Bolivariana avanza a paso de caracol.

Verdad que en diez tormentosos años hasta cierto punto Chávez ha conseguido vaciar de contenido al estado de derecho, pero sólo a condición de respetar pro forma el antiguo entramado democrático-burgués. Peor aún, lo poco logrado hasta la fecha ha sido a cuentagotas y por medio de las instituciones que planea desmantelar; vale decir, desvirtuando pero a la vez legitimando todos y cada uno de los peldaños de la escalera constitucional.

De ahí que le sea fácil perpetuarse legalmente en el Palacio de Miraflores pero harto peligroso romper la legalidad burguesa en que se asienta su propio gobierno. Bien miradas las cosas, el régimen chavista no pasa de ser una versión ecléctica del de sus antecesores socialdemócratas con más ínfulas que reales elementos castristas.

Aparte del tempo y el lastre jurídico, existen otros dos indicadores negativos para el chavismo. A saber, (1) la falta de una adecuada combinación de carisma y sagacidad política, dos rasgos bastante deficitarios en él cuando se lo compara con Lenin, Mussolini, Hitler, Tito, Mao o Fidel. Dicho por lo claro: Chávez es un histrión semianalfabeto que, para colmo de males en nuestra cultura machócrata, cometió el imperdonable pecado de, Biblia y crucifijo en mano, apendejarse en público durante aquel torpe conato de putsch del 2002.

Con lo cual pasamos de lleno al segundo indicador: de aquel infamante papelazo ante los oficiales golpistas lo salvó la enérgica intervención de su Padre Espiritual por control remoto desde La Habana. Sabido es de sobra que no llena el requisito sin-el-cual-no del caudillo totalitario: ser al menos jefe omnímodo de sí mismo y de su país.

No ya el ejército y la policía secreta, hasta su escolta personal fue escogida a dedo por la inteligencia cubana. Chávez no ha impuesto en Venezuela el modelo del partido único ni la Gleichschaltung (homogeneización) de la sociedad. Ni siquiera posee un Lebensraum (espacio vital) en Sudamérica, donde predomina cada vez más la izquierda vegetariana de Lula-Kirchner-Bachelet y, salvo Evo Morales ningún mandatario le "para bolas" sin que él haya abierto antes la chequera de los petrodólares. Rafael Correa escarmentó con el sofocón colombiano, al corruptísimo Daniel Ortega hay que pagarle bien, amén de que gasta dogal castrista...

Nuestra Isla le cuesta un ojo de la cara, pero ni de dientes para fuera Raúl Castro se mostrará dispuesto a hacer el paripé de ponerse a las órdenes de un hombre al que desprecia más por bocón que por jabao. Finalmente, la inesperada caída libre de los precios del crudo pone límites cada vez más estrechos a su carnavalesca versión del "internacionalismo proletario", forzándole a recortar gastos dentro y fuera de Venezuela.

Con grave peligro para su, pese al cacareado triunfo digital de ayer, mermante popularidad (en el 99 ganó las presidenciales con un 93% de sufragios) entre una chusma pedigüeña y unos nuevos ricos boliburgueses --nueva clase media parásita que, por cierto, tampoco es un invento bolivariano sino copia al carbón de la amparada por los ejecutivos socialdemócratas desde los tiempos de Rómulo Betancourt y Pérez Jiménez-- que le serán fieles mientras les cuadren las cuentas. Ni minuto más, ni minuto menos...

Fazit: Salvo imponderable cívico-militar que adelante o atrase la fecha de caducidad, la Revolución Bolivariana va a morir del mismo mal que la aupó al poder: una serie de estallidos de descontento popular similares a los disturbios de origen financiero que en el 93 dieron al traste con Acción Democrática (afiliado a la Internacional Socialista) y la segunda presidencia de su líder Carlos Andrés, finalmente puesto a la sombra por malversación y peculado. "La avaricia --reza un refrán muy socorrido entre los chicos de la calle que Chávez tampoco parece haber aprendido de niño en el barrio-- rompe el saco". Igual da que sea con el poder o el dinero, como se aprecia en este ingenioso videoclip:



Otrosí, el azar concurrente llevándose al Hermanísimo por delante del Magno Paciente podría marcar un abrupto
Happy End para Cuba y Venezuela, hoy por hoy, más para mal que para bien, "de un pájaro las dos alas". Aunque el Gorila Rojo cante victoria en Caracas y nuestra alta nomeclarura eche a volar campanas de aleluya en el Palacio de la Revolución. El Abicú no es supersticioso pero, por si acaso, pone los dedos en cruz para estirarle el plazo suficiente la agonía al Magno Paciente...