Friday, 18 December 2009

Luis Manuel García entra lisamente en lisa pro domo

Al menos ha tenido el coraje de darse por aludido

Nota preliminar del Abicú.-
Lira en mano, el narrador Luis Manuel García entra lisamente en liza. Pro domo, o sea, a favor de ambos bandos editoriales en pugna gemelar no antagónica. Pena, penita, pena por nuestros escritores... Tampoco es que nadie esperase más suspense del célebre autor de Habanecer, que tendrá que hacer acopio de paciencia para ver cumplido su sueño de leer en la locación de su mejor libro antes del cambio de régimen.

A diferencia de tantos otros prominentes del gremio de la ficción lírica, narrativa, teatral y --sobre todo-- ensayística e historiográfica, Don Luis al menos ha tenido el coraje de darse por aludido y salir a la palestra, aunque sólo sea para quedar mal y, de paso, ponerse en evidencia. Lamentable. Como dice el refrán: "Nuestro vino es agrio, pero es nuestro vino". ¿Hasta cuándo?

En fin, como en los textos anteriores sobre el tema del momento, juzgue el lector por su libre albedrío. Eso sí, siempre teniendo presente que, aun cuando sea una de las principales claves exegéticas, no es aconsejable valorar la obra de un autor por la entereza de sus posturas en asuntos concernientes a polis real. Son dos esferas que ciertamente suelen intersecarse pero --se lo ha dicho a mi Alter Ego su larga experiencia como lector, traductor y editor literario-- casi nunca se solapan del todo...
[Cuadro de arriba.- Dos querubines, detalle de la Capilla Sixtina, 1513-14. Rafael Sancio, Gemäldegalerie, Dresde.]

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Polifonia

Por Luis Manuel García Méndez, Madrid

Encuentro en la Red, Madrid,18-12-2009


La libertad nos muestra un mundo donde la palabra es cada vez más equitativa: diarios de todas las tendencias, blogs, redes sociales.

En Sierra Mágina, cuando se producía un nacimiento, los padres enviaban a una "recadera" que comunicaba la buena nueva a vecinos y familiares. Los enterados acudían a dar la enhorabuena y se les convidaba a un anís o un brandy, acompañados de borrachuelos o pestiños. Los celtas presentaban el bebé a los dioses para solicitar su protección, y tanto en México como en Europa central se cerraba a cal y canto el sitio del parto para que en ese delicado instante no se infiltraran los malos espíritus. Entre los cubanos, por el contrario, se ventilaba la habitación para que corriera la brisa. [Foto: Luis Manuel García.]

Lo anterior viene a propósito de un nacimiento. Ha aparecido en la red un nuevo medio digital, Diario de Cuba, aún en construcción. Tras ese proyecto hay un grupo de profesionales competentes que durante años se encargó de convertir Encuentro en la Red, más tarde Cubaencuentro, en el diario de referencia de los asuntos cubanos, y Antonio José Ponte, escritor de primera línea, codirector durante varios años de la revista Encuentro de la Cultura Cubana y, sobre todo, amigo. Cada nacimiento dispone de un futuro abierto a todas las posibilidades, es un espacio de esperanza, un acontecimiento promisorio. Pero en este caso no es mera confianza en el porvenir; son muchas las razones que permiten augurar a Diario de Cuba un espacio privilegiado entre los lectores.

El exilio tiene, entre sus múltiples tragedias cotidianas, una virtud: es un banco de prueba de la libertad. Y la libertad es un largo aprendizaje. Si algo contribuiría a prefigurar el futuro que deseamos para nuestro país, sería que aprobáramos con buena nota esa asignatura. A 38 años de su independencia, los cubanos de todas las tendencias e ideologías supieron encontrar un espacio de diálogo, conciliar sus diferencias y gestar en 1940 una de las constituciones más avanzadas de su tiempo. Aunque lastrados por medio siglo de totalitarismo, no creo que seamos hoy menos capaces de encontrarnos en la diferencia (o en la coincidencia) que aquellos compatriotas de hace setenta años. [Cuadro de arriba.- La bella jardinera, óleo sobre lienzo, 1507, Rafael Sancio. El Louvre, París.]

Pierre Clastres nos dice que "el hombre de poder, sea príncipe, déspota o jefe de Estado, es no solamente aquel que habla, sino la única fuente de la palabra legítima", y Blanchot enunciaba que todo régimen social "desarrolla sus propias técnicas para administrar la palabra, imponer el silencio y regular las relaciones entre significantes y significados", algo que comprendió precozmente la dictadura cubana al monopolizar toda palabra, erigirse en la única fuente de legitimidad e imponer un silencio que tiene aún como su primera premisa de gobernabilidad.

La libertad, en cambio, nos muestra un mundo donde la palabra es cada vez más equitativa: diarios de todas las tendencias, blogs, redes sociales.

Un tratado anónimo del siglo X, Música Enchiriadis, fue el primero en hablar de la polifonía, del griego polyphonia, "muchas voces". "Un conjunto de sonidos simultáneos, en que cada uno expresa su idea musical, conservando su independencia, y formando así con los demás un todo armónico". En una obra polifónica cada uno podrá escuchar y discriminar con mayor o menor claridad las melodías independientes, pero lo que redondea la percepción es el conjunto. La polifonía imprescindible para comprender y comprendernos.

Aunque me van a perdonar el anís y el brandy, los borrachuelos y los pestiños, quisiera que estas líneas actuaran como "recadera" de la buena nueva, solicitud de protección a los dioses celtas, y, si fuera posible, ventilar con mis palabras el salón virtual de parto. [Cuadro de al lado.- El triunfo de Galatea, fresco, 1511-12. Rafael Sancio, Villa Farnesina, Trastevere, Roma.]

Una hermosa costumbre recomienda colocar en un vaso de agua un capullo de rosa en la habitación de la parturienta. Cuando el capullo comience a abrirse, empezarán a abrirse con idéntica facilidad los caminos del nacimiento. No les faltarán a los colegas de Diario de Cuba muchas flores (en sus vasos de agua, que también tienen su función propiciatoria) de los cubanos que les deseamos un parto fácil y una vida larga y provechosa, en nombre de la polifonía, el único antídoto contra el silencio.

9 comments:

Lazaro Gonzalez said...

Para un rispido economista con la obligacion de diagnosticar y dar respuestas concretas y comprensibles, las palabras de algunos intelectuales cubanos como es el caso del Sr. Garcia en esta ocasion que cita el Abicu estan fuera de mi arida comprension.

Por cierto, si mal no recuerdo, cuando no tenia aun 20 anos en esas lecturas juveniles lei en la vieja edicion de la obras completas de Marti que ¨¡El vino, de plátano; y si sale agrio, es nuestro vino!¨

Que ya sabemos que el fatalismo encefalico del que padecemos lo convirtio en ¨Nuestro vino es agrio, pero es nuestro vino¨.

Espero de una personalidad de la cultura cubana como Don Manuel un poco mas de precision a tono con la que estamos acostumbrados los rispidos.

Cristina García said...

Voy a seguir tu consejo de no medir la estatura de los autores por sus acciones públicas y sus posturas éticas cuando ellos dejen, a su vez, de pretender ser guía y referencia de nuestro exilio y nuestra nacionalidad.
Cada vez que un artista, como L. M. García en esta ocasión, con ese tono santurrón de misionero de tres al cuarto, invoca a los dioses pidiendo paz y reconciliación, concordia y diálogo democrático entre los cubanos, me recuerda por qué tantos cubanos sienten esa aversión profunda e instintiva hacia toda la intelectualidad "comprometida con un mundo mejor" que expulsan, entre regüeldos, las instituciones culturales cubanas hacia el exilio.
Gracias, Pomar.

Anonymous said...

Siempre he esperado poco de los intelectuales y culturosos. Con prepotencia critican a los políticos, pero siempre se están arrimando al palo que más sobra le dé; además, les gusta jugar a la política y establecer pautas morales, aunque sin someterse a procesos electorales.

El ego de los intelectuales es tan grande que cuando por un raro ataque de ansiedad deciden presentarse a elecciones y las pierden, salen diciendo horrores de los ciudadanos, por ejemplo: el liberal peruano.

Pocos han dado la talla, quizás Havel, a quien lo adoran y respetan más fuera de su país. Todavía hay victimas de la dictadura comunistas que están esperando mejores jubilaciones que la de aquellos que fueron sus victimarios.

Saludos al Abicú.

PD: Admiro a FJL como periodista y liberal, aunque no comparto su odio a los democristianos. Cree que con unas cuantas expresiones matutinas puede borrar el trabajo de esta familia política, que, por cierto, sí gana elecciones.

Anonymous said...

Creo que Luis Manuel puede darse el bombo que desee, pero lo que no borra es esa confabulacion que desdeno tanto escritor cubano que pedia publicar en cualquier pagina para ganarse un kilo y comer. Su sindicato procastrista esta marcado por tanto hijeputismo, amiguismo y deslealtad que hasta leer a este ex agronomo da pena, la tierra no es fertil con malas raices y granos


saludos Abicu

Los relatos de Maurice Sparks said...

Los invito a leer mi último relato. Gracias.

http://losrelatosdemauricesparks.blogspot.com/2009/12/jennifer-la-secretaria.html

Anonymous said...

No Koment
:(

Jorge A. Pomar said...

Fiel a mi afán de justicia, he añadido un segundo elogio en el post anterior. Esta vez al Magno Paciente. Reza así:

"¿A santo de qué cambios en Cuba? ¡Ni muerto, carajo! Por algo el Abicú y su Alter Ego no se cansan de reconocer urbe y orbe, muy a su pesar pero no sin una pizca admiración, la perogullada de que eres uno de sus contados paisanos políticos que siempre han sabido a ciencia cierta lo que quieren para sí y para el prójimo. Virtud que, aun postrado como estás a día de hoy en tu probable lecho de muerte, te distingue de la inmensa mayoría de nuestros volubles, poco fiables líderes del gobierno y la oposición".

Seguro estoy de que ese rasgo de carácter marcó hasta enero del 59 y medio siglo después marca aún su enorme ventaja con respecto a sus émulos y rivales del patio.

Cristy, Lázaro y Anónimos, esta noche o mañana temprano subiré un pos sobre el tema donde, como de costumbre, dialogo con ustedes...

Saludos,

Jorge A. Pomar

Anonymous said...

Los relatos de Maurice Sparks said...
ahi tienen a cuba inglesa en uno de los blogs que creo para autoelogiarse
berk, que falta de honor

Roumaya said...

Fiel a mi afán de justicia, he añadido un segundo elogio en el post anterior. Esta vez al Magno Paciente. Reza así: "¿A santo de qué cambios en Cuba? ¡Ni muerto, carajo! Por algo el Abicú y su Alter Ego no se cansan de reconocer urbe y orbe, muy a su pesar pero no sin una pizca admiración, la perogullada de que eres uno de sus contados paisanos políticos que siempre han sabido a ciencia cierta lo que quieren para sí y para el prójimo. Virtud que, aun postrado como estás a día de hoy en tu probable lecho de muerte, te distingue de la inmensa mayoría de nuestros volubles, poco fiables líderes del gobierno y la oposición". Seguro estoy de que ese rasgo de carácter marcó hasta enero del 59 y medio siglo después marca aún su enorme ventaja con respecto a sus émulos y rivales del patio. Cristy, Lázaro y Anónimos, esta noche o mañana temprano subiré un pos sobre el tema donde, como de costumbre, dialogo con ustedes... Saludos, Jorge A. Pomar