Monday, 28 April 2008

Homenaje a mi paisano Virgilio Piñera

La inundación, Cómo viví y cómo morí, La isla en peso, El cubo...

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Virgilio Piñera (1912-1979), dramaturgo, poeta y narrador cubano; colaborador de las míticas revistas literarias Orígenes y Ciclón, de la que fue cofundador. Entre sus obras destacan: los poemarios Las furias (1941) y La isla en peso (1943); las La carne de René (1952), Pequeñas maniobras (1963) y Presiones y diamantes (1967); y los dramas Falsa alarma (1948) y Electra Garrigó (1948), La boda (1958), Aire frío (1959), El flaco y el gordo (1959) y Dos viejos pánicos (Premio Casa de Las Américas 1968). En 1999 Alfaguara reeditó sus Cuentos completos.

Como la inmensa mayoría más uno de los escritores de su generación, Piñera saluda en estas dos crónicas el triunfo de la Revolución. Pero lo hace en su estilo característico, mezcla de humor negro, teatro del absurdo y pesimismo vital. Por desgracia, pronto empezarían a cumplirse los presagios sombríos que salpican este irónico relato de sus impresiones personales sobre las primeras horas de la era romántica del castrismo.

Homosexual tímido y compulsivamente irreverente a la vez, “el único y auténtico escritor popular que quedaba en Cuba”, al decir de su amigo Cabrera Infante, no encajaba en la mortal seriedad del nouveau régime, que enseguida se ensañó con él (tal vez también por haber sido empleado consular del Batistato en Argentina).

Tras escuchar a Fidel Castro pronunciar sus tremebundas “Palabras a los intelectuales” (junio de 1961), no pudo contenerse y soltó dos lapidarias frases que hasta hoy reflejan el sentir de todos sus colegas honestos en la Isla: “Yo quiero decir que tengo mucho miedo. No sé por qué tengo ese miedo, pero es eso todo lo que tengo que decir”.

Sensación opresiva que hasta entonces, a despecho de su maltratada existencia hasta entonces, jamás había experi
mentado de cara al Estado. Y es que Kein Vergleich!, ¡No hay comparación!, como respondían invariablemente a sus interrogadores de Berlín Occidental los tránsfugas germanoorientales que, habiendo vivido ambas experiencias totalitarias, cruzaban el Muro. Desde luego, huelga decir que el el régimen batistiano distaba mucho de parecerse al nacionalsocialismo. Nuestro Muro --tan temprano como en 1942 lo presentía ya Virgilio en La isla en peso-- sería la maldita circunstancia del agua por todas partes”.

El tragicómico balance de medio siglo de castrismo, y en particular la última opereta congresual de la UNEAC, le están dando la razón a gritos. Puesto que no creo que las versiones audiovisuales de piezas teatrales suyas aquí insertadas, al parecer únicas disponibles en la Red de Redes, le hagan justicia a su genialidad, y tempoco he encontrado grabaciones, incluyo al final (más bien para lectores sudamericanos), el poema
La isla en peso (fragmento), así como los cuentos kafkianos Cómo viví y cómo morí, El cubo y Oficio de tinieblas.

Tanto me fascinó la evidente nota biográfica en el segundo relato (y el reciente descubrimiento, motivo de este homenaje fuera de efemérides, de que el autor, oriundo de Cárdenas, era paisano del Abicú) que --acompañado por el guitarrista Volker Höh, cultor de la música cubana-- leí la versión alemana (ad hoc por Ulli Hansele) en varias ciudades renanas en una actividad cultural llamada
Todos soñaban con Cuba. El autor rinde ahí homenaje en 1956 a las cucarachas.

Pues, en efecto, inquilino permanente de pensiones baratas, esos repugnantes insectos lo acompañarían hasta su muerte, ocurrida en plena miseria y desprecio oficial en 1979. Finalmente, inserto el relato el documental
Caín, donde Cabrera Infante menciona a su amigo Virgilio y traza un balance condenatorio de las relaciones del castrismo con la cultura.


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La inundación (I)
Por Virgilio Piñera
(Crónica publicada en Ciclón, Vol. 4, Nr. 1, La Habana, 1959)

Tomado del blog de Díaz Martínez, Las Palmas

La Habana era un cementerio la noche del treinta y uno de diciembre. Excluyendo a los bien enterados (no creo que muchos) el resto de la Capital no sospechó que Batista huía esa noche. La expectación, (sin duda, fue una noche expectante) no era el resultado de una corazonada, es decir, presuponer que el Gobierno “haría sus maletas”, mas por el contrario el resultado de una interrogación: ¿seguiríamos padeciendo a Batista a todo lo largo del año que ya se nos encimaba? Cinco minutos antes de las doce, dejamos el partido de canasta y abrimos la sidra. Digan lo que digan, el habanero no combatiente descorchó y brindó por el nuevo año. No por ello habrá que anatematizarlo.

El hecho de tomar una copa en circunstancia tan dramática contribuía a hacer más patente el drama que estábamos viviendo. Grité fuerte al hacer mi brindis: ¡Viva la Revolución! No lo hacía tanto por espíritu de bravata como porque en tal grito iban implícitos confianza y esperanza. Entre los que luchaban con exposición de su vida por la libertad de Cuba y los que anhelábamos dicha libertad había la íntima conexión de este grito ¡Viva la Revolución!, que hora más tarde se anunciaría triunfante.

Después, salimos a la calle. El reloj marcaba las doce y media. En 12 y 23 las gentes se mostraban silenciosas, a mil leguas del bullicio que significa una noche de Año Nuevo. Al pasar por la Avenida de los Presidentes, vimos pasar a gran velocidad varios autos del Gobierno. Dijimos: “Esta gente es la única que se divierte esta noche”. Ni por un momento sospechamos que ya estaban huyendo.

De esta huída desenfrenada hay docenas de anécdotas. Sean ciertas o inventadas (para el caso es lo mismo) hay una que con el decursar del tiempo será antológica. La escena tiene lugar en casa del Presidente del Tribunal de Cuentas. Este señor daba una gran fiesta para despedir el siniestro 1958 cubano. Cien parejas invitadas. Ríos de champán y, presumiblemente, pases de cocaína. Rumbas frenéticas y lánguidos calypsos. ¡Después de mí, el diluvio! Es decir, la Revolución. En efecto, a las cinco de la madrugada un amigo telefonea al dueño de la casa para confiarle que Batista acaba de huir.


Pero ocurre que el Presidente del Tribunal de Cuentas está tan borracho que toma la advertencia por broma, la tragedia por comedia. Y vuelve al salón y cuenta el chiste del amigo. Uno de los invitados, menos borracho no toma la cosa tan a broma. A su vez, llama por teléfono, confirma la noticia. “Mane, Theces, Phares” reaparece, al cabo de los siglos, en un palacete del Country. Desbandada general: las mujeres chillan, dejan olvidadas sus estolas y sus capas de visón; todos corren en busca de sus autos, y todo eso a las cinco de la madrugada, es decir, con los restos de la noche y la terrible claridad de un día ominoso para ellos.

Y comenzó la inundación. Al principio, y a pesar del ímpetu avasallador que llevaba en sí misma, se mostró como ese hilo de agua, rápido y zigzagueante, pero que al mismo tiempo el pie de un niño podría desviar de su curso. Cada cual, si no es inhumano, tendrá su opinión sobre las revoluciones. La gama es variadísima. Para éste habrán alcanzado su punto alto en el momento de la lucha clandestina; para aquél, cuando tengan cumplimiento las conquistas sociales por las cuales los hombres lucharon al precio de su vida. Para mí, que no puedo dejar de ser poeta, cuando el pueblo, como río desbordado se lanza a la calle con furia incontenible. A esto se podría llamar la “oportunidad del pueblo”.

Esta oportunidad se caracteriza, de un lado por la fraternización; del otro por el espíritu vindicativo. No bien la radio confirmó que Batista había soltado el Poder (es el verbo que conviene pues hubo que arrebatárselo de las manos) el pueblo se lanzó a la calle. Todo aquello que significó expoliación, es decir, parquímetros, casas de juego, vidrieras de apuntaciones; todo lo que traducía la opulencia insolente de los batistianos: residencias, clubes, fue tirado patas arriba, quemado. Cada treinta, cuarenta o cien años el pueblo es, por unas horas, el dueño absoluto de la ciudad. Durante esas horas el pueblo es amo omnímodo con plenos poderes, con derechos de horca y cuchillo.

Es un espectáculo grandioso por cuanto ve plasmarse inopinadamente ese sueño de Poder que él, también, quisiera detentar. Vi en la esquina de Carlos III e Infanta a dos hombres que desviaban los vehículos a su entero capricho. Había mucho de infantil en este juego pero también la añoranza en pequeño del gigantismo del Estado. Una mujer gritaba como poseída: “Yo hago lo que me sale del…”, y lucía tan majestuosa e imponente como Isabel I mandando a decapitar al Conde de Essex. En el bar “Rock and Roll”, (calzada de Ayestarán) vi a un nuevo Atlas coger la caja contadora y hacerla pedazos contra el suelo.

Billetes y monedas saltaron alocadamente, pero ninguno de esos dioses justicieros osó apropiárselos. He ahí la honradez de un minuto sagrado. Como el cubano no es solemne no pasó, por ejemplo, lo que en Argentina a la caída de Perón. Allí la gente se abrazaba y besaba ceremoniosamente en las calles. Acá la gente se quitó la losa del pecho a grito pelado y no tuvo que llegar al acto de abrazar y besar pues nuestro pueblo está continuamente abrazando y besando con la mirada.

Y de pronto surgieron los milicianos. En este sentido, tuvimos sorpresas que llegaron hasta la estupefacción. Un mecánico que vive en el apartamento contiguos al nuestro bajaba las escaleras con el brazalete del M.26.7 y un revólver al cinto; como siempre lo había visto con otra clase de hierros, no podía dar crédito a mis ojos. Después supe que había expuesto su vida cien veces, que en su casa se confeccionaban brazaletes, tenían lugar reuniones secretas. Yo estaba maravillado. No pasaba un minuto sin que éste u otro “inofensivo” vecino de mi barrio apareciera armado hasta los dientes.

He aquí la hora solemne del darse a conocer: “¿Pero tú también estabas metido en esto? Nunca lo hubiera sospechado… ¿Te acuerdas de mi hermano de quien te dije que estaba en Nueva York? Pues entérate ahora que estaba escondido en casa de mi sobrina…” Y así por este tenor. Como si hubiese llegado la hora del Juicio Final y todos nos reconociéramos. La gente más insospechada, ésa de la que pensábamos que se limitaba a soportar la dictadura con los brazos caídos, surgía de todas parte al conjuro de Revolución –palabra mágica. Se contaban estos milicianos por centenas. La noche del día primero me ocurrió una pequeña aventura con ellos.


Debido a la huelga general, declarada en horas de la mañana, me vi obligado a caminar desde mi casa en Ayestarán hasta el Parque Central. Al llegar a la esquina de San Rafael y Amistad, un miliciano me pone su fusil en las manos y me ruega que tome su lugar hasta tanto el pueda regresar. Me ha confundido con uno de sus compañeros, pues llevo una camisa negra con adornos en rojo. Maquinalmente tomo el fusil y hago mi posta de veinte minutos.

Como parece que las acciones bélicas no están escritas en el libro de mi vida, estos veinte minutos transcurren plácidamente. Sin embargo, yo me sentía en “situación”. Me vino [sic] a la mente los paseos que Hugo cuenta en su Journal con ocasión de la Comuna de París de 1871. Aquí también, en la ciudad de La Habana, en una isla del Caribe, salía a respirar, a pleno pulmón, el aire de la libertad, y por supuesto, el olor de la pólvora.

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La inundación (II)

En La Habana había tanta expectación por ver a los barbudos como aquélla de los siboneyes cuando el desembarco de Colón. ¿Qué es un barbudo? –se preguntaban los habaneros con la misma curiosidad con que un romano de la decadencia se preguntaba: ¿qué es un bárbaro? El día dos de enero La Habana esperaba a sus barbudos, pero a diferencia de la atribulada Roma los esperaba con los brazos abiertos.

¿Qué es un barbudo? habrá siempre que insistir sobre la pregunta. Y la respuesta nos pasma de asombro. Un barbudo –Fidel Castro– no es ni más ni menos que Napoleón durante la campaña de Italia. ¿Y quiénes son Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Ifigenio Almeijeiras, Che Guevara si no pura y simplemente Ney, Oudinot, Lannes, Massena, Soult…? [Virgilio, ¿en su mísera pensión de la calle Ayestarán?

En un siglo de guerras nucleares, los grandes capitanes no son concebibles. Sin embargo, Fidel Castro y sus lugartenientes, aunque parezcan anacrónicos, resultan tan reales y efectivos como la bomba atómica. Fidel, desembarcando en las playas de Oriente es Napoleón mismo desembarcando en el golfo Juan, es decir, el águila, “volando de campanario en campanario hasta París”.

Al mismo tiempo, los barbudos concentran sobre ellos la atención mundial. Para empezar, relegan el yulbrinismo a un plano muy secundario. Abundancia capilar, condottieri, César Borgia, Renacimiento… A propósito de esto: edades del mundo y cuadros de grandes pintores deambulaban por las calles habaneras. Los tiempos bíblicos con Jesús y sus doce apóstoles, juntos o desperdigados, podremos verlos en la esquina del Hilton. Hay también Botticelli, Ticiano, Andrea del Sarto, Piero de la Francesca, Rembrandt y Durero… He visto en San Lázaro e Infanta a uno de los músicos del “Concierto Campestre” de Giorgione; un barbudo que frisa en la cincuentena puede ser perfectamente el autorretrato de Leonardo y ese otro “barbudo” lampiño de apenas quince abriles el de Rafael. Y todo esto al estado puro, sin afectación, con maneras encantadoras y sin nada de la insolencia del “Miles Gloriosus”.


Como era de esperar, esta inundación trajo la otra. Visto la circunstancia en que se produce (y de hecho se produce con cada cambio de gobierno) yo la llamaría la “inundación patética”. Me refiero a los burócratas –posesionados o sin posesionar. Patetismo en los que tratan de retener su cargo; patetismo en los que luchan por encajarse. Común denominador de ambas falanges: guerra de nervios. De paso diré que uno de los “Doce trabajos de Hércules” de la Revolución será el exterminio del monstruo de la Burocracia. Porque sucede que todos esperan todo del presupuesto nacional. Esta guerra de nervios se significa por intrigas, por bajezas, por lo que en lenguaje popular se denomina “empujadera”, y también por humillación, por fracasos y por terrores ante el desempleo.

En sus aguas revueltas la gran inundación burocrática trae la fauna más variada: peces grandes y chicos, pulpos; pirañas devoradoras y ávidos tiburones. También tipos que nos recuerdan personajes célebres: el “Judío Errante”, “Falstaff”, “Tartufo”, “El Buscón”, “El Lazarillo de Tormes”; Juanas de Arco a granel, Madame de Maintenon a medio la docena, Saras Berhnardt a tres por un centavo y Marylines Monroe regaladas. Este el aspecto cómico. El trágico se da en diálogos como el siguiente: “¿Desde cuándo viene usted al Ministerio? Pues vengo desde el primero de febrero”. “¡Qué diré yo entonces, que vengo desde el 10 de enero!” “¿Tiene esperanzas? No crea, las estoy perdiendo: todos los días lo mismo, es decir: “vuelva mañana, lo suyo camina…

¿Y qué decir de las caras? Reflejan atroces sufrimientos. Ese mismo sufrimiento de quien estando en un barco a punto de hundirse, no cuenta entre los elegidos a ocupar un espacio en los botes. Un viejo burócrata acostumbra pararse horas enteras debajo del arco de una escalera. Como el arco es demasiado bajo, el pobre viejo debe mantenerse encorvado, y esta posición parece la definición de la culpabilidad. Se comprenderá que altas razones de estrategia lo fuerzan: frente al arco de la escalera se ve una puertecita por la que saldrá, en el momento oportuno (Dios mío, ¿cuándo es el momento oportuno?) el personaje que tiene en sus manos (o que el pobre viejo se figura que está en ellas) su salvación. También escucho cuando una jovencita dice con cara despavorida a una amiga: “Te juro que hoy es el último día que piso este Ministerio”.

Y todo este juramento y otros mil para volver al día siguiente, a las mismas sonrisas serviles, a las mismas puertas, a las misma desesperación. Este ejército encogido, este ejército con el arma precaria de la imploración defiende una causa, que las más de las veces, está perdida de antemano. Y detrás de todo esto: de la pulcritud de las ropas, lograda, Dios sabe a qué precio; de la falsa sensación de seguridad; de la obstinación de no darse por vencido, está el Hambre, el desamparo, la frustración y a veces, hasta el suicidio.

En estos días del triunfo revolucionario –mitad paradisíacos, mitad infernales– no podían faltar en la gran inundación los escritores. Me sorprendió grandemente que en vez de una gota de agua aportaran Nilos y Amazonas… No podía dar crédito a mis ojos. ¡Cómo! ¿Donde yo contaba diez o doce habría que contar doscientos, acaso quinientos o quién sabe si mil? La inundación ilustrada (o la ilustración inundada, léase como se quiera) anegó en su mar de tinta las planas de los periódicos: en estos días se ha hecho más “literatura” en Cuba que en una década, ¡qué digo! que en cincuenta años de República.

No hay que aclarar que estos escritores son poetas de la Revolución o prosistas de ella, y la clandestinidad de sus escritos (salvo contadas excepciones) data del primero de enero. Y como es de esperar, también son ellos los que más ruido hacen, los que más exigen y los que más poder tienen. Este tipo de escritor, que de hecho es toda una fauna singular, lo es de pasada. Su verdadera personalidad habría que buscarla en el periodista o en el profesor. Dedicación máxima a lo uno o lo otro, y mínima al ejercicio de la literatura.

En tal sentido hemos visto, en estos días de inundación, hechos memorables. En una asamblea tenida en la Sociedad Lyceum llevaron la voz cantante, poniendo de manifiesto que en Cuba significa la misma cosa el escritor con obra hecha que el escritor sin ella; que la audacia es factor decisivo sobre la calidad; que ser escritor y nada más que escritor, es la negación de todo crédito, y que los empeñados en serlo tendrán la más amarga de las muertes: la muerte civil. Y tanto el verdadero escritor no significa nada en nuestro país que en una Mesa Redonda, promoteada (el adjetivo es atroz, pero hay que estar a tono) por el Canal Doce, sus integrantes eran: un profesor, una profesora y cuatro periodistas.

El tema a discutir: Defensa de la Cultura. Revelador, ¿no es cierto? ¿Así que ningún escritor? ¿Pero ni uno solo? Sin embargo, como tenemos fe en esta Revolución pensamos que ella no es niveladora de un plano único, y que las cosas, en el literario se pondrán en su punto. El buen escritor es, por lo menos, tan eficaz para la Revolución como el soldado, el obrero o el campesino. Sépase, pues, de una vez por todas.

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Cómo viví y cómo morí (1956)
Por Virgilio Piñera


Pues viví, salvo algunas satisfacciones de tono menor, como un miserable. Un miserable es un ser humano cuyo trase­ro se encuentra a la disposición de todos los pies; absolutamente de todos los pies, comprendidos los mismos pies de los misera­bles.

Un detalle curioso: si un juez o un periodista me pregunta­se qué animal he visto más en mi vida, le diría sin vacilación que la cucaracha. Más que perros y gatos, animales que siempre ga­narían en un concurso de compañeros del hombre. Y juré, en uno de esos raros días en que mi estómago estaba repleto, que si por un vuelco de la fortuna llegaba a ennoblecer mi vida, en mi escudo aparecería una magnífica cucaracha de oro en campo de azul...


Caín I



Sin embargo, odio profundo, reconcentrado; odio hecho de quejidos y suspiros debería tener por estos animales. Así co­mo en un año más de vida la miseria progresaba, al igual las cucarachas se hacían más numerosas en torno de mÍ. Y como al­gunos, al final del año, son gratificados con dinero, con acciones, con regalos, con palacios y hasta con mujeres, mi regalo, mis ac­ciones, mis dividendos eran cucarachas.


Recuerdo especialmente un final de año, más miserable si cabe que otros, en que al entrar en mi cuarto, desfallecido hasta la extenuación (venía de una de esas reuniones pascuales de empleados de quinta categoría), una bandada de cucarachas, al encender yo la luz, salió revoloteando en todas direcciones, como ese público que estalla en aplausos al paso de su querido soberano ...
Perdón, pero no puedo dejar de mencionar a estos animales.

Además, si no hablo de las cucara­chas, ¿de qué hablaría? De mis lamentaciones, de mi hambre, de mis fracasos, de mis terrores, han sido las cucarachas mudos testigos. Porque uno sale y puede encontrarse a un amigo y con­tarle su hambre; ver a un primo y pedirle un peso prestado; lle­gar, después de tribulaciones sin cuento, hasta la mesa de un ministro e implorar unas migajas, pero ni el amigo, el primo o el ministro son testigos mudos de nuestra vida. Ellos son del momento, y las cucarachas son de siempre.


Caín II



Al principio, quiero decir, en esos años en que todavía el alma espera algo, trataba de exterminadas; después de un fatigoso asalto contra estos insec­tos, me decía que todo iba a cambiar, que la fortuna tendría que sonreírme: si no existía una sola cucaracha en mi cuarto, tampo­co mi vida podría tener el ínfimo valor de una cucaracha.Al­guien, seguramente, ya se acercaba a mi puerta para ofrecerme la sabrosa pulpa de la abundancia; oía claramente sus pasos y hasta veía su mano tendida, plena de dones.

Mas fueron lle­gando, en cambio, esos años en que sólo se escuchan los ruidos siniestros de un estómago vacío; entonces ya dejé de extermi­nadas, comprendí que eran parte de mí mismo, que el resto del mundo me resultaba pura apariencia y ellas la única realidad.Todo me escapaba menos las cucarachas; se impusieron tan fé­rreamente que comencé a ver alas de cucarachas en los brazos de las gentes y patas en sus piernas.

La cosa se resolvió en catástrofe el día que dije a un señor que acababa de regalarme un traje usado: "Dios se lo pague, cucaracha..." Me sumí en abismos. Corrí a mi cuarto y me encerré. Decidí no salir más a la calle. Es­taba perdido: si yo veía al mundo como una enorme cucaracha, ¿qué podía esperar de mis semejantes? No se sabe de ninguna cucaracha que haya hecho algo constructivo; por el contrario, devoran todo lo que se pone a su alcance. Entonces, para qué se­guir luchando ... A los pocos días me estaba muriendo.

No hubo cambio alguno en esto: las cucarachas prosiguieron fielmente yendo y viniendo, revoloteando, despidiendo su olor nausea­bundo, haciendo ese ruido horrendo con sus alas, y como mi postración se acentuaba cada vez más, comenzaron a posarse en mi propio cuerpo; al principio, tímidas, después más audaces, devorando pedacitos de tela en espera de algo mejor; una falan­ge avisaba a la otra, y, en una breve iluminación de mis sentidos, percibí su peso tremendo, como una armadura encima de mis huesos.

¿Será aventurado pensar que la justicia, echando abajo mi puerta, lanza un grito de asombro al contemplar a la cucara­cha más grande sobre la faz de la tierra?

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La isla en peso (fragmentos, 1943)
Por Virgilio Piñera

(Versión completa en Lycos)

La maldita circunstancia del agua por todas partes
me obliga a sentarme en la mesa del café.
Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer
hubiera podido dormir a pierna suelta.
Mientras los muchachos se despojaban de sus ropas para nadar [Foto: Virgilio con Lezama Lima.]

doce personas morían en un cuarto por compresión.
Cuando a la madrugada la pordiosera resbala en el agua
en el preciso momento en que se lava uno de sus pezones,
me acostumbro al hedor del puerto,
me acostumbro a la misma mujer que invariablemente masturba,
noche a noche, al soldado de guardia en medio del sueño de los peces.
Una taza de café no puede alejar mi idea fija,
en otro tiempo yo vivía adánicamente.
¿Qué trajo la metamorfosis?

La eterna miseria que es el acto de recordar.
Si tú pudieras formar de nuevo aquellas combinaciones,
devolviéndome el país sin el agua,
me la bebería toda para escupir al cielo.
Pero he visto la música detenida en las caderas,
he visto a las negras bailando con vasos de ron en sus cabezas.
Hay que saltar del lecho con la firme convicción
de que tus dientes han crecido,
de que tu corazón te saldrá por la boca.

Las historias eternas frente a la historia de una vez del sol,
las eternas historias de estas tierras paridoras de bufones y cotorras,
las eternas historias de los negros que fueron,
y de los blancos que no fueron,
o al revés o como os parezca mejor,
las eternas historias blancas, negras, amarillas, rojas, azules,
—toda la gama cromática reventando encima de mi cabeza en llamas—,
la eterna historia de la cínica sonrisa del europeo
llegado para apretar las tetas de mi madre.

La noche es un mango, es una piña, es un jazmín,
la noche es un árbol frente a otro árbol sin mover sus ramas,
la noche es un insulto perfumado en la mejilla de la bestia;
una noche esterilizada. una noche sin almas en pena,
sin memoria, sin historia, una noche antillana;
una noche interrumpida por el europeo,
el inevitable personaje de paso que deja su cagada ilustre,
a lo sumo, quinientos años, un suspiro en el rodar de la noche antillana,
una excrecencia vencida por el olor de la noche antillana.

¡No importa que sea una procesión, una conga,
una comparsa, un desfile.
La noche invade con su olor y todos quieren copular.
El olor sabe arrancar las máscaras de la civilización,
sabe que el hombre y la mujer se encontrarán sin falta en el platanal.
¡Musa paradisíaca, ampara a los amantes!

No hay que ganar el cielo para gozarlo,
dos cuerpos en el platanal valen tanto como la primera pareja,
la odiosa pareja que sirvió para marcar la separación.
¡Musa paradisíaca, ampara a los amantes!

No queremos potencias celestiales sino presencias terrestres,
que la tierra nos ampare, que nos ampare el deseo,
felizmente no llevamos el cielo en la masa de la sangre,
sólo sentimos su realidad física
por la comunicación de la lluvia al golpear nuestras cabezas.

Bajo la lluvia, bajo el olor, bajo todo lo que es una realidad,
un pueblo se hace y se deshace dejando los testimonios:
un velorio, un guateque, una mano, un crimen,
revueltos, confundidos, fundidos en la resaca perpetua,
haciendo leves saludos, enseñando los dientes, golpeando sus riñones,
un pueblo desciende resuelto en enormes postas de abono,
sintiendo cómo el agua lo rodea por todas partes,
más abajo, más abajo, y el mar picando en sus. espaldas;
un pueblo permanece junto a su bestia en la hora de partir,
aullando en el mar, devorando frutas, sacrificando animales,
siempre más abajo, hasta saber el peso de su isla,
el peso de una isla en el amor de un pueblo.

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El cubo (1954)
Por Virgilio Piñera

Cuando Juan cumplió dieciocho años y se graduó de enfermero, una señora obtuvo para él una plaza en el Hospital Municipal. Con este acto, quiso la señora darle importancia a la vida de Juan, y al mismo tiempo, engrandecer la suya propia con algo edificante.

Pero esta misma vida, sin ninguna importancia, resultó también muy extraña: Juan hizo sus primeras armas como enfermero en el cuerpo de su benefactora. La dama, con sus virtudes, murió aplastada al pasar bajo un balcón ruinoso. Juan llenó ese día su primer cubo de algodones ensangrentados.

Consideró horrible la muerte de su benefactora, y no menos horrible la casualidad que le ponía sus despojos por delante. Pensó renunciar a su puesto, que le pareció un receptáculo de vidas aplastadas, y era tanta su necesidad y tanto su deseo de defender la vida (no olviden, por favor, que no tiene ninguna importancia), que se vio obligado a llenar un segundo cubo.

Así, desde ese momento, organizó sus cubos ensangrentados. De vez en cuando iba al cine o a la playa, se compraba un par de zapatos nuevos o se acostaba con su mujer, pero sentía que resultaban como accidentes: el fundamento de su existencia era el cubo.

A los treinta años seguía desempeñándose como enfermero en la sala de accidentados del Hospital Municipal. Entre tanto, crecía y se transformaba la ciudad. Fueron demolidas viejas casas y otras nuevas y altísimas fueron edificadas. Visitó la ciudad el famoso ayunador Burko y debutó en el teatro de la ópera la celebérrima cantatriz Olga Nolo. Juan, día a día, cumplía con sus funciones. Cosa singular: ni Olga Nolo, ni antes tampoco Burko pudieron evitar que el cubo fuera llenado.

Como a todos, le llegó a Juan la jubilación. Recibió la suya un día después de cumplir sus sesenta años -término prescrito por la ley para dejarlo todo de la mano, incluso el cubo.

Ese mismo día, el notabilísimo patinador Niro comenzó su actuación en el Palacio del Hielo. Patinaba sobre la helada pista con el inmenso coraje de tener el trasero al descubierto. Aunque un patinador con el trasero al descubierto es un acontecimiento importante (vista la poca importancia que tienen las vidas), Juan no pudo verlo.

Cuando salía del Hospital con su jubilación en el bolsillo y dispuesto a asistir a la actuación de un patinador tan original, se detuvo y contempló largo rato la fachada del Hospital, lamió las paredes con la mirada, y acto seguido, al cruzar la calle, se tiró bajo las ruedas de un camión que pasaba.

Al fin estaba en la sala de accidentados. Iba a morir y oyó murmullos sin importancia. Hizo señas al médico de turno y expresó su última voluntad. El médico abrió tamaños ojos, tendió la vista buscando y se agachó. Descubrió el cubo debajo de la mesa de curaciones. Se lo puso a Juan en los brazos.

Con maestría consumada, Juan empezó, sin ninguna importancia, a meter en el cubo los algodones ensangrentados. Bastaba su desasosiego para darse cuenta de que su única aspiración, en los poco minutos que le quedaban, era llenar el enorme cubo hasta los bordes.

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Oficio de tinieblas
(1961)
Por Virgilio Piñera

Papá se ha guedado ciego sin remedio. El oculista ha sido terminante: su edad avanzada no permite una operación. Arriesgaría la vida. Por tanto, papá es un ciego más. Un ciego con la respetable edad de ochenta anos. Una amiga de la casa (famosa por su «franqueza») le dice: «Viejo, saque la cuenta ... Ochenta años con un par de ojos que han visto lo bueno; cinco o diez para no ver lo peor. Usted es un hombre de suerte».

Papá no se consuela con semejante cálculo, pero se dis­trae ejercitando a mi madre en el arte de la ceguera. Desde mi cuarto oigo su risa si mi madre tropieza con un mueble si derrama el café que mi hermana ha puesto sobre la mesa. Oi­go que le dice: «Nunca serás una buena ciega».

Y, en efecto, mi madre, que pone la mejor voluntad en ese aprendizaje, no logra acomodarse a la nueva situación. Ade­más, hace trampas. Al principio, le permitía desplazarse por la casa con los ojos simplemente cerrados. Pronto se dio cuenta de que mi madre lo engañaba. Se enojó. Mi madre se echó a llorar y prometió enmendarse, pero papá, desconfiado, le puso una tupida venda. «Ahora tropiezas --le decía-- y hasta rompes el búcaro que te regalé el día de nuestra boda. No hace todavía una semana gritaste a los cuatro vientos que jamás lo romperías. No, no, María, nunca serás una buena ciega».

En cambio, papá esta encantado con su nieta. ¡Esa sí que es la «ciega» perfecta! Hay que ver sus manos: palpan, tantean las paredes como abriendo camino al resto del cuerpo, que, victoriosamente, atraviesa el dédalo de cuartos, seguida de muy cerca por las manos temblorosas y el cuerpo vacilante de mi padre.

Hoy, finalmente, hemos tenido una pequeña fiesta. Pa­pa cumplía su primer año de ciego. Vinieron familiares y ve­cinos. Papa distribuyó anteojeras. La reunión quedó animadísima, y lo que es más singular: los invitados no hicieron torpezas. Papá apagó dieciséis velas de las ochenta y una puestas en el cake. Después se brindó con champaña y hasta se bailó.

¿Podría decirse que la pérdida de la vista es una desgracia irreparable?

Friday, 25 April 2008

La extraña evisceración de Beatriz Porco

Solidaridad cubana con episodios macabros

(Plus ácidos comentarios en Sudamérica)


Por Jorge A. Pomar, Colonia

La última Reflexión de Fidel Castro en Granma, corrobora dos datos: primero, pese a funcionar a media máquina, su cerebro sigue siendo el más lúcido del Gobierno; segundo, es también el mayor lastre para la imagen aperturista del raulismo. (Foto de al lado: Beatriz en Bolivia.)

"Nuestro Espíritu de Sacrificio y el chantaje del Imperio" --así se titula el macrodesvarío de marras-- convierte en escándalo mundial un incidente que, de otro modo, no habría pasado de la fase de malestar pasajero en una América del Sur habituada a tragar toda clase de sapos y culebras castristas sin rechistar.

Sin duda, a la megalomaníaca curiosidad del Magno Paciente no se le han escapado las graves implicaciones del caso para la fama del "internacionalismo proletario". Pero gracias a su grafomanía, Beatriz Porco, la humilde becaria boliviana de la
Facultad "Miguel Sandarán Corzo" (Matanzas), fallecida en La Habana el pasado 28 de marzo, acaba de saltar a la gloria póstuma. Las consecuencias son imprevisibles. Recapitulemos la historia de esta evisceración inconsulta.

Un informe de la Embajada de Cuba en La Paz atribuye la causa de defunción a una "enfermedad cerebrovascular hemorrágica e hipertensión endocraneana”. Por su parte, la cancillería boliviana se emplea a fondo, mueve todos los resortes para echarle tierra al penoso asunto.

En vista de que el escándalo iba en aumento, nuestro embajador, Rafael Dausá, convocó de urgencia a una rueda de prensa para atajar la "vil campaña de mentira y manipulación política" del imperialismo y sus lacayos con argumentos de estos mimbres: (Foto: Beatriz Porco con un condiscípulo en Cuba
.)
,
(1) "El cerebro le fue extraído debido al padecimiento que la mató, pero aseguró que los dientes no le fueron extirpados al cadáver.

(2) "No es práctica en Cuba utilizar a un extranjero como donante de órganos y menos sin consentimiento de la persona en vida. [...] Son competencias médico legales las actuaciones en fallecidos extranjeros que deben ser trasladados a sus países. [...] Para el traslado al exterior se deben cumplir requisitos de conservación, embalsamamiento y preparación de cadáver".

(3)"Se hizo todo lo posible para salvarle la vida y Cuba corrió con todos los gastos para el traslado del cuerpo".

Concedido el beneficio de la duda: Beatriz falleció de muerte natural en La Habana. Ahora bien, Sofía, hermana de la difunta, alega (
La Razón, 23-04-2008) que el embajador había asegurado que el cuerpo llegaría "intacto":

“Un día antes [...] nos reunimos con el embajador de Cuba (Rafael Dausá) y cuando mi papá le preguntó si no le sacarían nada a mi hermana, porque sabía que hacen eso, el embajador nos dijo que estaba intacta. [...] Estaba llena de esponja, también se vaciaron los riñones, los pulmones y los órganos genitales".

Para más inri, la extraña necropsia practicada a Beatriz,
sin consentimiento previo de ella en vida ni a posteriori de sus deudos, viene a llover sobre lo mojado. El escándalo ha desempolvado un precedente boliviano que en su momento levantó revuelo en Cochabamba. Sin mayores consecuencias. Curiosamente, también un estudiante de Medicina becado en La Habana cuyos parientes no se quejaban sólo por la falta de órganos en el cadáver.

Cuestionaban, además, el diagnóstico forense. El joven, revelaron, había recibido amenazas de muerte: La Prensa (19-11-2002) se hizo eco de la noticia en estos términos:

"La familia del estudiante boliviano Mario Vargas Bastos [...] interpuso ayer una denuncia formal contra la Escuela Latinoamericana de Medicina de ese país, en el Ministerio de Relaciones Exteriores. El joven estudiante habría perecido en un accidente de tránsito [...] Su cuerpo retornó a Cochabamba sin 18 órganos internos ni vísceras [...]. Lo que despertó la sospecha de la familia, que piensa que el universitario murió en realidad producto de un asesinato".

Tras practicar una nueva necropsia, médicos forenses bolivianos pusieron en tela de juicio el diagnóstico de sus colegas cubanos formulando (palabras textuales de la representante del Ministerio Público) "una serie de interrogantes que obviamente se deben aclarar". Pero más sospechosa aún fue la evidente complicidad de la Cancillería boliviana. Miguel Ángel Vargas Bastos, tío del finado:

"La Cancillería nos pidió que no levantemos tanta polvareda, mejor es hacer todo (las investigaciones) en forma silenciosa vía Cancillería, porque lo único que estábamos haciendo era poner en riesgo nuestras relaciones (con Cuba)".

Con tales antecedentes, y conociendo el apego de La Habana a los dólares, cabe suponer que la demanda legal interpuesta por los padres de Beatriz Porco, quienes reclaman una indemnización al Gobierno de la Isla, caiga en oídos sordos. (De hecho, la Embajada ya se la ha negado).

Lo mismo que el reclamo a La Habana de los órganos extirpados al cadáver con el fin de someterlos a un análisis independiente en Bolivia y esclarecer las causas del deceso. Sofía, hermana de la difunta, declaró a
La Razón que "el alcalde de Curahuara de Carangas, Rómulo Alcón, les ofreció ayuda, pero 'el Embajador de Cuba [...] le dijo [al alcalde] que si investigaba más, iban a romper los convenios con esa alcaldía'”. (Foto de arriba: cadáver de Vargas Bastos de espalda.)

El extraño caso de Beatriz Porco no es ni mucho menos el único. El 15 de diciembre de 2002 el Bolivia Hoy informaba: "La familia del estudiante boliviano Mario Vargas Bastos, quien murió en Cuba mientras estudiaba medicina gracias a una beca, interpuso ayer una denuncia formal contra la Escuela Latinoamericana de Medicina de ese país..."

Según Luis Felipe Vázquez, entonces embajador cubano en La Paz, Vargas Bastos habría perecido en un accidente de tránsito. Tras haber sido intacto en una morgue habanera por la madre, su cuerpo --lleno de esponja y abierto de arriba abajo por delante y por detrás, como se aprecia en la foto-- arribó a Cochabamba "sin 18 órganos internos ni vísceras". Un misterio forense aún por esclarecer.

Según la novia, quien a la sazón estudiaba también en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) y hoy vive oculta en México, tres días antes de fallecer Vargas Bastos habría recibido amenazas de muerte. ¿Motivo? Estaba involucrado en un delito de tráfico de pasaportes (alquilaba el suyo a delincuentes que lo utilizaban para comprar en las diplotiendas inaccesibles a los nativos).

Gloria Bastos, la madre: "Mi hijo pidió venirse hace tres meses, estaba deprimido por mi enfermedad, tengo cáncer, y reprobó dos materias, solicitó licencia al Rector, pero dijeron que lo perdonaban y que iba a ser un caso excepcional. Hace dos meses le suspendieron su pasaporte y cerraron su cuenta en el Banco Nacional de Cuba, donde tenía unos mil dólares".

Arrestado e interrogado por la PNR, delató a sus cómplices nativos, quienes lo asesinaron en las inmediaciones de la ELAM. Obviamente, tanto el móvil como el lugar del crimen eran susceptibles de proyectar una imagen del régimen infamante en Bolivia. Por lo que es de suponer que las autoridades cubanas se hayan inventado la cortada de la muerte accidental.

Evidencia fuerte en ese sentido es el chantaje posterior a los familiares. El tío a La Prensa: "La Cancillería nos pidió que no levantemos tanta polvareda, mejor es hacer todo (las investigaciones) en forma silenciosa vía Cancillería, porque lo único que estábamos haciendo era poner en riesgo nuestras relaciones (con Cuba)".

Como ya hemos visto, en estos momentos la familia de Beatriz Porco está siendo objeto de presiones similares a fin de que cierren el pico y, de paso, renuncien a la vana esperanza de cobrarle la correspondiente indemnización a La Habana. Pero ahora el escándalo ha entrado en fase de apogeo y, con seguridad, el chantaje afectivo del Magno Paciente apenas servirá para echar leña al fuego. (Cadáver de Vargas Bastos de frente.)

Para que el lector se haga una idea cabal de cómo andan los ánimos andinos, cierro con una muestra de las maledicencias de la vox populi sudamericana. Desde luego, he corregido la grafía e he incluido unos 40 comentarios contrarrevoluciones de un total hasta la fecha de 309 con alrededor de 150 mil pinchazos tan sólo en Noticias 24 Horas (pinche ahí, si le interesa leer el
resto).

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Claro, no le dejaron pruebas… Dios, qué plaga esta la de los terroristas cubanos... ¡Son unas ratas pelúas! Siempre le dan la vuelta a las cosas para salirse con las suyas... Ahí tienen, para que sigan simpatizando con asesinos...

Eso les pasa por estar creyendo en esos retrasados cubanos ignorantes que lo que saben es alabar a Fidel. Y aquí también les ha pasado a algunos, pero no hacen bulla. Hasta donde se llega la estupidez de la gentuza chavistas. Parece que de verdad no tuvieran sesos sino caca. [Tienda de víveres habanera.]

Eso les pasa por seguir creyendo en ese régimen. Ojalá que el analfabeto de Evo Morales le reclame a Cuba tan enfurecido por la muerte de esa muchacha como lo hizo Chorrea por el narcoguerrillero muerto, que lo dudo.

Y Venezuela va por el mismo camino. Dentro de poco nos estaremos comiendo unos a otros a la parrilla, fritos, asados, como sea, para paliar el hambre que nos quieren imponer los chabestias, chaburros, comunistas del demonio...

Bueno aquí los chavistas perdieron el cerebro hace tiempo y nadie dice nada...

¡Que casualidad! Hace una semana a Fidel le dijeron los babalaos que para recuperar la memoria tenía que comer bastantes sesos.

No entiendo de qué se quejan. Así funcionan las cosas en la isla bañada por el mar de la felicidad... Seguramente venderán los órganos en el mercado negro.

¿Hambre en el cielo comunista?

Venezuela debe pedir también una indemnización, ya que nos regresaron al Presidente comandante sin cerebro.

Ellos mandan a su familia al imperio "mesmo", cuando necesitan atención médica de calidad. La misión Barrio Adentro no es para ellos, es para el perraje.

Coño, ¿de qué les puede servir un cerebro boliviano? No jodan, qué hijos de puta.

Jajaja, ese es el "humanitarismo" de los comunistas: secuestran a alguien por seis años y luego "humanitariamente" lo liberan. Dejan morir a una extranjera de una rara enfermedad que su sistema de salud, supuestamente admirable, no detecta, y le hacen el "favor" a la familia de devolvérsela sin órganos.

Pareja de médicos cubanos deserta en Venezuela



Si se fue a "estudiar" a cuba, creo que ya iba sin cerebro.

A un pariente de una ministra de la revolución bolivariana lo llevaron a Cuba para operarle los ojos, porque supuestamente allá es la excelencia en operaciones de los ojos, y resulta que lo dejaron ciego. Pero, claro, como ella está con el proceso revolucionario, se quedó calladita y el pobre hombre totalmente ciego. ¿Qué tal la Operación Milagro?

Así mismo le pasó a uno Venezolano. Hasta la lengua perdió y los familiares lo denunciaron por RCTV en "la entrevista" antes de que los cerraran. [...] El de aquí también era un becado...

Gran vaina… ¿Y qué carajo esperaban? ¿Acaso no tienen ojos para ver que Cuba es una dictadura atroz que no respeta el más mínimo de los derechos humanos?

Recuerdan el escándalo del joven Venezolano, que denuncio el tío (médico) y que fue a Cuba a buscar el cadáver del sobrino y no se lo querían entregar. Él denunció en AloC... que el cadáver llegó sin un órganos... Y le dijeron que habría muerto de una extraña enfermedad.

Cuando Chávez salió de la cárcel, se fue a Cuba de inmediato, ¿lo recuerdan? En ese momento le practicaron la misma operación que le hicieron a esta muchacha Boliviana… Con la mala suerte para los cubanos y nosotros los venezolanos… que el Coñito quedó vivo.

En un artículo del
Messaggero de 1999, escribía Pascualino Tiralasino sobre un grupo de investigadores y experimentadores españoles que compraban órganos de personas fallecidas a una organización cubana para adelantar los estudios. Si mal no recuerdo, se trataba de estudios sobre la detención del envejecimiento de las células.

Pobrecita... Iba buscando el paraíso y encontró el infierno.

Total, no se necesita cerebro para ir a Cuba. Bolivianos pendejos...

La cara fea de la sanidad cubana



Es paradójico que un estudiante venezolano que viajó hasta Cuba a
estudiar Medicina haya muerto en la isla caribeña y en manos de quienes
posiblemente pudieran haberle dictado cátedra. Lo impensable es que sus
familiares se enteraron de la noticia un mes después.

Será que regresó sin los órganos porque cerebro ya no tenia, si se le ocurrió ir para esa mierda de país

Esto no es de extrañar. Acá en Mérida las atrocidades de los pseudomédicos cubanos han dejado un saldo espantoso de personas dañadas por la ignorancia de los farsantes galénicos provenientes de la isla del paraíso. El caso mas reciente sucedió en San Rafael del Páramo, donde a los mediquitos les llevaron una anciana casi centenaria con problemas de pulmonía. A los días la entregaron a sus familiares muda y con una somnolencia crónica...

Pero qué clase de canciller es este que en vez de defender a sus nacionales, defiende a Cuba y dice que han sido muy humanitarios y que la familia está cobrando de más. ¡Que bárbaro!

Yo no se qué quieren reclamar los bolivianos. Si mandaron a esa pobre mujer como "becaria" a Cuba, era para que le "lavaran el cerebro". Lo que pasó fue que durante ese procedimiento de lavado algo falló, y no se lo pudieron volver a ensamblar. Seguramente, se resistió y les tocó aplicarle algún "detergente" muy especial. La mayoría de los que van con esas becas regresan con el cerebro puesto, pero ya no les funciona mas. ¡Que viva el comunismo!

En Cuba las personas no son dueñas de nada, ni de su cuerpo. Por ello, después de muerta una persona sus familiares no tienen derecho sobre los restos sino después que el gobierno le extrae los órganos que necesite para donarlos o para estudios y experimentos. Seguramente le sacaron todo antes de saber que no era cubana. Acuérdense que Chávez quiere imponer una ley que permita lo mismo en Venezuela, pero la paró por ahora.

¿A cuantos venezolanos le habrán sacado órganos y nadie se ha dado cuenta? Hay que revisar a los muertos de Venezuela para ver si están completos.

Y el canciller descarado, al decir "labor humanitaria". Como si fuese humano entregar un cuerpo sin órganos y el cráneo lleno de esponjas... Sin ningún tipo de explicación: "una extraña enfermedad y falleció"... Así de fácil. ¡El que tenga ojos que vea!

En Caripito dicen que un señor fue a operarse de la vista y vino en un cajón sin ojos ni órganos. Misión al infierno directo.

Un caso similar sucedió aquí en Venezuela y no fue investigado: contagiado por una extraña enfermedad. Recuerdo el relato del padre, que tuvo que trasladarse a Cuba para que le entregaran el cadáver... Al final le entregaron el cadáver y, para su sorpresa, cuando llegó a Venezuela los médicos que la revisaron se encontraron que le faltaban los sesos y otros órganos. Según la opinión de alguno de los médicos, eso lo hacen para que no se sepan las causas de la muerte.

Ese fue el propio Jack el Destripador en persona que estuvo en Cuba, enviado por la CIA...

Eso también pasó aquí con un estudiante que fue para Cuba. Creo que la denuncia la hicieron por TV el año pasado... ¡Que hablen esos padres ya!

Estaban haciendo experimentos con la pobre niña y se les murió... Por eso la devolvieron sin órganos, para que no encuentren pruebas... Eso es la revolución, señores. Eso es lo que les espera en Venezuela, si siguen así...

O sea que, si te matan en Cuba, tienes que estar agradecido de que el Gobierno comunista se encargue de trasladarte "vaciado" de vuelta a tu país para que te entierren "y perro a cagá". ¡Qué chévere es el comunismo!

¿Y quién dice que Cuba "corre" con gastos de un carajo? Esa vaina también la pagamos los venezolanos. ¡Cubanos, chuuuulos!

Criminales... El cerebro pa Fidel, los dientes pa Raúl... y la mierda pa ca.

... No recuerdan al joven venezolano que lo entregaron a sus padres en los Andes merideños en las mismas condiciones. Y lo devolvieron sin cerebro y órganos. Ah, y vestido de rojo rojito, con su respectiva boina. Su padre lo enterró, como dizque un mártir de la revolución. Y así quedó todo. Padres alcahuetes...

De Cuba se puede esperar cualquier cosa macabra. Son gente sin escrúpulos ni moral. No creen en Dios y ya con eso todo está dicho.

Por poquito...

Así quedó el Il-62 de Cubana tras aterrizaje
de emergencia en República Dominicana


(Tomado de Los Miquis de Miami)

¿Recuerdan el IL-62 de Cubana de Aviación que tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia el pasado 20 de abril en República Dominicana, después de que una de las turbinas del avión sufriera una explosión y se apagara en pleno vuelo? Pues vean aquí cómo quedó en este video tomado en el aeropuerto dominicano.


Thursday, 24 April 2008

Anticipo sobre la lectura de Ponte en la Literaturhaus de Colonia

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Les adelanto que la comparecencia literaria de Antonio José Ponte en Colonia fue un rotundo éxito. Igual que sus respuestas al público. Estuvo las dos horas a gran altura en todos los sentidos por el Abicú deseables.

Lo que se dice un intelectual sincero y veraz. Nada que escamotear, edulcorar o tergiversar. Ni en la temática y ni en lo personal. No doró aspirinas a las puertas de la Bayer, que tiene gigantescas plantas aquí, ni hizo ninguna de las concesiones al uso para dormir pollos de granja occidentales.


Convenció por su honestidad subjetiva, dejando aquí una grata impresión. Pues disertó con conocimiento de causa y sin pelos en la lengua. Corazón en mano pero sereno, certero como un dardo teledirigido, desactivó sin esfuerzo aparente las escasas minas que un par de oyentes --incauto el uno, sutilmente avieso tal vez el otro-- intentaron hacer detonar a sus pies. Como era de esperar en el país de Gutenberg, el inventor de la imprenta, la edición alemana, encuadernada en tela verde, es un primor: preciosa, tipográficamente impecable...

Rara avis exiliar este Ponte. Por principio, de acuerdo o no con mis orejas, me abstengo de hacer preguntas a los escritores del patio de paso por esta villa. Pero esta vez, a diferencia de otras en que me he mordido la lengua para no contradecir al impostor de turno, he quedado complacido con todos los argumentos brotados de la boca del huésped literario criollo. Sobria, magistralmente expuestos, por demás. ¡Sombrero, caballeros!

No sólo: experimenté su breve estancia acá como un soplo de aire fraternal, cuerdo, literalmente a orillas del Rin, que se veía fluír majestuoso detrás de la pared de cristal a sus espaldas. Al final de la lectura, compartimos unas cervezas por cortesía de los gentiles anfitriones de la Literaturhaus (Casa de la Literatura).

Rey Alfonso (lo grabó todo en vídeo con la Camcorde de la Chica de Kubalgie, quien no pudo asistir por estar de guardia en su clínica) y yo, por desgracia, nos habíamos llenado la barriga hasta el tope antes de salir. Por su parte, él se banqueteó con una merecida porción de bacalao a la italiana con papas fritas, ensalada mixta y demás guarniciones. Tan suculento y bien presentado el plato como sobredimensionado, por cierto.

Luego, ya al filo de la medianoche, mitad en el Metro (como no alcanzaba la calderilla ni para un pasaje, le di las monedas que me quedaban a Rey Alfonso para que hiciera como que las echaba en la ranura del autómata durante varias paradas; no fuera a ser que
algún inspector nos pillase en flagrante) y mitad a pie, lo acompañamos en triunfo hasta su hotel en la Plaza Barbarroja.

En fin, fue un placer excepcional escuchar sus ingeniosos símiles con el concepto arquitectónico de "estática milagrosa", que arrancó más de una sonrisa picaresca al selecto público asistente. Alrededor de cincuenta personas, todas ellas del mundillo bibliófilo colonense y con una razonable dosis de sopa de letras cubanas.

Desde luego, en no pocos casos tendenciosamente digeridas. Por obra de poderosas encimas progres predominantes en ciertos ambientes culturizados de estos pagos europeos. En ese aspecto Berlín, donde leerá mañana también bajo el patrocinio de la Kunstmann-Verlag, su editorial alemana, es una plaza mucho más agresiva.

Con todo, madera le sobra para imponerse dondequiera y llegará a la capital federal curado en salud contra el tabú número uno de los indígenas: cualquier equiparación de césares psicopáticos extranjeros con Adolf Hitler o alguno de sus adláteres más connotados.

En fin, me congratulo de haber conocido al famoso Ponte en persona. Y cómo no, sobre todo de no haberme equivocado nunca respecto a su noble, cabal persona. Quedan, pues, sabiendo. Pero ya les contaré en detalle más adelante...


El Abicú

Wednesday, 23 April 2008

Misceláneas

Sin duda, tiene razón el Anónimo de las 21/04/08 18:05 cuando, refiriéndose al vídeo de Dacia-Renault, afirma lo siguiente: "En realidad ni Luther King ni Gandhi pertenecen a ese asilo de ancianos locos". Para ser coherentes, los autores del clip debieron redondear el elenco con una pareja de revolucionarios profesionales de la calaña de, por ejemplo, un León Trotski, profeta del bolchevismo permanente, o un Buenaventura Durruthi, ídem del terror ácrata.

No obstante, seguro estoy de que ese zagaz lector no me tendrá a mal que rompa aquí una lanza por la libertad del arte --incluido el comercial por encargo-- para no hacer distingos hagiográficos a la hora de parodiar a personajes históricos.

Tras insistir en el tema humorístico, haré un breve cotejo más o menos serio entre el guía espititual hindú y el pastor protestante afroamericano, ambos personajes fascinantes con sendas enseñanzas igual de valiosas para los cubanos. Habiendo conectado con el tema de la desobediencia civil, cerraré con un S.O.S. a favor de las Damas de Blanco, que acaban de subirle la parada al Gobierno por ese camino.

Retomemos el tema original. Ignorancia, frivolidad o mala leche diversionista, lo cierto es, estimado Anónimo, que tampoco es cuestión de exigir seriedad a un género tan bochinchero y efectista como la parodia comercial, cuya finalidad es vender un producto apelando a la notoriedad de personajes históricos. El humor, el mejor humor, es casi siempre amoral.

En un plano más general, la parodia contra todo lo excelso o sagrado es un recurso popular de vieja data que en Cuba se llama, o llamaba, choteo. Contra las moralinas de cierta antropólogía burguesa complejista frente a la inveterada propensión al relajo del vulgo criollo, era uno de nuestros rasgos colectivos más sanos. Lamentablemente, aquella profilaxis social ha sido relegada a la clandestinidad por obra y gracia de la mortal seriedad inherente a cualquier socialismo realmente existente.

De lo contrario, de haberse mantenido el choteo republicano en los medios de difusión, nos habríamos desternillado de risa, por ejemplo, con un clip sobre aquel señor de avanzada edad que, a la pregunta de por qué se iba si sólo le quedaba una afeitada, respondió: "Sí, pero quiero dármela con Guillet". O sea, no con una de aquellas cuchillas rusas que, decía otro chiste de los años "románticos" de la Revolución, no requerían agua, jabón y loción para afeitarse, ya que con la sangre y las lágrimas bastaba.

No en balde el clip más hilarante de la TV castrista --un comercial socialista, por cierto-- terminó inconcluso. Me refiero al Escéptico, personaje desgarbado, larguirucho, gandulesco, de fuerte dejo oriental, porque se comía las eses. Caricaturizaba al "desafecto" reacio a la propaganda oficial sobre la famosa Zafra de los 10 Millones de 1970, y aparecía siempre recostado a una mata, diciendo en distintas variantes: "¿Diez millone? Aflojen, compay. No aprieten tanto. Luego son lo corre-corres..." Cumplida la ambiciosa meta, se suponía que el "pueblo trabajador" le daría un "acto de repudio" al Escéptico por embustero y derrotista. Pero no fue así y, de golpe y porrazo, el personaje desapareció para siempre de la pantalla.

Siguiendo el molde del Escéptico, ¿que tal un clip el picadillo texturizado, el pan de boniato, las hamburguesas MacCastro a base de carne de lombriz de tierra o "el desodorante", nombre puesto por la vox populi a las ollas arroceras chinas debido a la cantidad de usuarios vistos por las calles con la suya rota bajo el brazo camino del "Consolidado".

De hecho, el castrismo ha inventado el comercial espeluznante involuntario. Oh, sí, con aquellos programas del Alto Período Especial sobre el incalculable potencial proteico de la carne de lombriz de tierra, que se aprovecharía --o aprovechó realmente-- en la confección de hamburguesas MacCastro.

Verdad o mentira, aunque la despensa estuviese vacía o no pudiera cocinar porque se había pasado el santo día en casa "sin agua, sin lu y singá", como solía decir, mi difunta esposa Gipsia Cáceres jamás se dejó persuadir a hincarles el diente a aquellas tortas de orígenes y colores indefinibles (los gatos de la terraza ya ni siquiera se dignaban oliscarlas). Por mucho que el Abicú insistiera en contarle las horas que había pasado en la cola de 23 y F para traerlas.

A propósito, uno de nuestros mejores comerciales surrealistas del siglo XXI tuvo como protagonista al propio Fidel. Poco antes de iniciarse su actual convalecencia, me deleitó por Cubavisión aquí en Colonia con aquellos programas especiales donde, anunciando su "Revolución Energética", se hacía todo un muestrario de electrodomésticos antediluvianos o improvisados.

Ciñéndonos ya más al tema del clip de Dacia-Renault, existen coñaques "Carlos III" o "Napoleón" y una marca cerveza cubana "Hatuey". Tampoco estaría mal bautizar a un aguardiente o un ron peleón de nombre "Antonio Maceo" o "Titán de Bronce". O una marca de botas de campaña "Baraguá". Asimismo, debería surgir otra de ginebra "Martí".

No por gusto en Tampa apodaban "Ginebrita" al Apóstol, que no era lo que se dice un hombre de paz. ¿Y por qué no organizar un concurso de clips paródicos sobre el grave altercado entre él y Maceo en la finca La Mejorana, cuya hoja en el diario de Martí arrancara inútilmente Máximo Gómez, otro legendario que bien podría darle nombre a una marca de preservativos, sabiendo que iba dejando un rastro de hijos bastardos por todos los bateyes y pueblos por donde pasaba? Después de todo, cazadores de faldas eran todos ellos...

¿Y qué tal poder comprarse un micrófono o una vocina marca "Chivás"? Merecido honor al más fogoso de nuestros demagogos republicanos. Tanta era su histeria que en uno de sus accesos de incontinencia radiofónica calculó mal la zona relativamente inocua del vientre (dicen que era la segunda vez que ensayaba el número) y se pegó un balazo fatal en plena transmisión radial por no haber podido probar el último de sus embustes. Macanudo clip daría el tragicómico episodio...

En fin, una de las (tantas) virtudes didácticas del libre comercio consiste en su implacable capacidad desacralizadora. Además, es una manera eficaz de humanizar un poco a nuestros epónimos, que buena falta les hace. De felicitarse sería que en la Cuba poscastrista se hiciesen menos distingos entre buenos y malos, apeándolos por igual de sus pedestales y picotas de escuela primaria para rasparlos sin piedad contra el guayo del humor popular. Incluso a ciertos y determinados líderes disidentes, entre los cuales hay más de uno con credenciales de sobra para el bufo televisivo.

Por carácter transitivo, estaríamos inmunizando a las generaciones venideras contra la nefasta manía de idealizar a los supuestos héroes al punto de ignorar sus errores y denigrar a los villanos al punto de olvidar sus méritos. Porque, en el fondo y en la superficie, esa modélica hagiografía patriotera, esos panteones de la infamia política, persiguen la maniquea finalidad de, por un lado, endiosar en vida a los ojos colegiales a la élite estatal de turno y, por el otro, demonizar a la oposición. O viceversa.

Por lo demás, en condiciones de libertad el vulgo criollo tampoco tiene paz con nada ni nadie. Y con razón, puesto que a lo largo de nuestra accidentada historia los héroes y sus heroicidades nos han hecho daños a menudo más duraderos que los de los villanos y sus villanías. Prueba de ello es el fiasco absoluto de una cubanidad que ha acabado mordiéndose la cola de cerdo ante la tenacidad del castrismo.

Y sacando la cuenta en total, ¿quienes le han hecho más daño a la cubanidad en más o menos igual lapso histórico: todos los tiranos y presidentes lacayos y corruptos juntos que tuvo la Republica entre 1902 y 1958 o los hermanos Castro y sus acólitos, que pregonan habernos liberado de ellos desde enero de 1959 hasta quién sabe cuándo?

Con la diferencia adicional de que de nuestros humoristas podían burlarse en vida dentro de la Isla con sólo arriesgarse a una terapia con embudo a base de aceite de ricino --más conocido por Palmacristi, nombre comercial del entonces popular curalotodo infantil-- en los calabozos de la estación de policía más cercana. Cuando más y no siempre.

Estamos hablando, huelga aclararlo, de gente de diálogo, humor y paz; no de pistola al sobaco y consigna incendiaria en boca eternamente desencajada.

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Mahatma Ghandi y Martin Luther King

Hecha la primera salvedad, paso a la segunda, no menos aleccionadora. De la vida de Mahatma Ghandi y Martin Luther King se desprenden diversas enseñanzas de validez universal y, por ende, aplicables también a la Isla de Cuba, donde la internacionalmente ninguneada oposición interna e externa libra una batalla estrictamente pacífica contra el totalitarismo castrista y su actual proyecto de continuidad dinástica.

La convincente victoria de Ghandi, profeta de la "resistencia pasiva" o "desobediencia civil" frente al dominio británico en la India, sólo fue posible gracias a la circunstancia de que Gran Bretaña era una monarquía parlamentaria basada en la representatividad formal de la Corona y el predominio ejecutivo y legislativo de las dos cámaras del Parliament, la independencia del poder judicial, el bipartidismo y la libertad de expresión, o sea, en la plena vigencia del Estado de derecho.

La genialidad de Ghandi consistió esencialmente en su confianza en la flexibilidad de una democracia británica cuyo despotismo colonial --por saberlo él, que había estudiado en Derecho por el London University College-- chocaba con sus propios principios democráticos. Como en el siglo XVII las trece colonias de Norteaméricanas, la India era demasiado vasta para el British Empire, un imperio con fecha de caducidad desde la Segunda Guerra Mundial y con tendencia tradicional a resolver por las buenas sus conflictos coloniales por la vía del Commonwealth, como había hecho con Canadá y Estados Unidos.

La independencia de la India era mera cuestión de tiempo y paciencia. No de sangrientas guerras de liberación de desenlace incierto en un país multiétnico y multirreligioso, sino por medio de tácticas de resistencia pasiva y desobediencia civil que a la larga inclinarían la balanza de la opinión pública y parlamentaria británica a favor de la única solución a la vista: indedendencia dentro del Commonwealth.

O sea, Ghandi libra contra los tommies una batalla mediática irresistible con dos fines estratégicos: (1) desembarazarze de los ingleses y (2) de paso, evitar la simultánea o sucesiva desintegración del país, inculcando a los indios la cultura del diálogo y la negociación a través de acciones multitudinarias no violentas.

El primero lo consigue con relativa rapidez y facilidad; en buena medida gracias a la democracia y los medios de difusión en la metropoli colonial. En el segundo, mission impossible: fracasa de manera aparatosa y pierde la vida frente a los afanes separatistas de las elites nacionalistas nativas y el oscurantismo religioso. La India se desmembra en medio de un caos de guerras, degollinas y éxodos masivos.

En resumen, analizando su obra a la luz de La tempestad, enrevesada tragicomedia shakespereana utilizada por diversos ensayistas para interpretar la relación entre colonizadores y colonizados, civilización y barbarie, se llega a la conclusión de que Ghandi resolvió bien el conflicto entre Próspero, el amo colonizador, y Calibán-Ariel, los esclavos colonizados, expulsando al primero a las buenas.

Enredóse de mala manera, sin embargo, en las tinieblas del alma profunda de los segundos. Un drama trágico del que, de una u otra forma, no ha escapado casi ninguno de los países del Tercer Mundo librados del yugo colonial a raíz de la Segunda Guerra Mundial, Cuba incluida. Eso no le resta mérito a este profeta moderno de la no violencia. Pese a sus imperfecciones, la India ha roto la inercia de los siglos y prospera en casi todos los sentidos.

La experienia de Ghandi demuestra que los métodos de resistencia pasiva, desobediencia civil, manifestaciones de protesta, boicots colectivos, campañas mediáticas, etc., son más eficaces allí donde es factible apelar al Estado de derecho y a la prensa libre, una vez planteado el conflicto en términos de derechos civiles. Vale decir, de equiparación individual ante la ley y creciente igualdad de oportunidades.

Esas corajudas mujeres intentan desatar en la Isla una ola de acciones de protesta no violentas a semejanza de las preconizadas por estos días por el Dalai Lama, quien ha insistido en desmarcarse de los pujilatos mediáticos contraproducentes orquestados por facciones tibetanas ajenas sus prédicas de paz.

Monday, 21 April 2008

Líderes de la revolución mundial en gag publicitario del consorcio Dacia-Renault

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Maleta en mano, Fidel se dispone a ingresar en una destartalada casa de campo que sirve ya de asilo de ancianos a un grupo de gurús de la revolución mundial. En el portal se topa con Mao Tse Tung quien, al parecer, regresa del mercado con un par de bolsas de plástico. El "Gran Timonel" se vuelve hacia él en silencio.

Dentro, se afana Vladímir IlitshLenin en su despacho computarizado. Gandhi convalece en su lecho, desde donde cambia los canales del televisor por control remoto. Ho Chi Minh, cómodamente sentado en un sillón con los pies sobre un escabel, hojea una revista del corazón.

Luego aparecen Rosa Luxemburg y Luther King disputando una animada partida de futbolín en la sala de recreación. En el jardín del fondo, el recién llegado Comandante en Jefe descubre a Carlos Marx platicando con el Ernesto Guevara de la Serna.

El "Guerrillero Heroico" le anuncia en tono solemne: "Ha llegado la hora de hacer otra Revolución". Cuya finalidad resume enseguida el tristemente célebre, sesudo autor del Manifiesto comunista en la siguiente frase: "Es acerca de lo que el pueblo necesita".



A saber, el nuevo modelo de minipisicorre (combi) de Dacia Logan MCV, puesto a la venta en Alemania por la módica suma de 8.400 euros. Elegidos en el casting a partir de ese criterio excluyente entre numerosos concursantes, los actores impresionan por su notable semejanza fisonómica con los personajes históricos representados.

La didáctica moda de usar a líderes revolucionarios en spots y afiches publicitarios o desacralizantes, único antídoto eficaz contra la tenacidad hagiográfica de sus incorregibles adeptos, no es un fenómeno novedoso. Pero, como en ocurrente gag de Dacia-Renault, a veces sorprende gratamente por el alto grado de elaboración artística.

Ejemplo de ello es el ingenioso póster de abajo. Descubierto por el Abicú hará apenas un mes en una calle céntrica de Niza, parodia la foto más famosa del Che, asociándola irreverentemente al tema sexual en el anuncio de un concurso de sobre el de condomes multicolores CRIPS. Título del afiche: ¡¡¡Hasta la contracepción siempre!!! Advertencia al pie: ¿En qué idioma hay que decírtelo?


Thursday, 17 April 2008

Preparados para un nuevo destino

O la leal deslealtad de Eusebio Leal*

Por Juan González Febles, La Habana (tomado de www.cubanet.org)

[Nota bene: Si ya leyó ambos textos, pase de largo al sin duda "ultrareaccionario" comentario del Abicú más abajo. Sin, ídem, perderse los vídeos ilustrativos.]

El recién clausurado VII Congreso de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba) se une al tinglado que arma el régimen en busca de supervivencia. Según palabras del Historiador de la Ciudad y exitoso empresario, Eusebio Leal Spengler, el momento será de preparación y despegue. “Preparémonos para el nuevo destino de nuestro país” –dijo.

En este instante
[pinche ahí para leer el discurso de Leal], desde mi corazón, envío al convaleciente [Fidel], que no está porque no quiere, sino porque no puede; yo le envío un mensaje de gratitud, se lo envío. Quisiera ser un bastón como el de Eneas para sostener a aquel que, con su obra, abrió la posibilidad de la nuestra. Eso es lo que creo ahora. Preparémonos para el nuevo destino de nuestro país, creamos que lo que se ha hecho por estos honorables compañeros de la comisión de escrutinio es lo más correcto.

Luego de expresar cosas inusitadas y sorprendentes, Leal se refirió con respeto al presidente Raúl Castro, a quien llamó en un inefable espasmo de guataquería General Presidente. Le comparó con Carlos Manuel de Céspedes, Salvador Cisneros Betancourt y Bartolomé Masó. El historiador soslayó hacerlo con otros generales presidentes como Gerardo Machado Morales y Fulgencio Batista. Estos en mi opinión, andan más cercanos en el tiempo y los procedimientos a su General Presidente.

Leal, quien es poseedor de una vasta cultura, la usa con frecuencia para epatar a su auditorio. Como signo evidente de los tiempos que corren y los que vendrán, citó al abate Sieyes. Este sacerdote, cuando le cuestionaron su actitud durante la revolución francesa y su terror, por supuesto revolucionario, exclamó: “Yo sobreviví a ella”.

Vemos diferencias entre el abate francés y el ex monaguillo cubano devenido empresario-historiador. Sieyes sobrevivió; Leal vivió de eso. Entre vivir de algo y sobrevivir a algo hay sus pequeños desencuentros y éstos no son exactamente de carácter semántico.

Lo que en Sieyes fue tragedia, en Leal es comedia. Luego de despojar a cualquier cantidad de viejecitas y viejecitos de su patrimonio, arrebatado a precios ínfimos, Leal pide respeto y tolerancia. La moda del momento santifica la riqueza lavada y enviada al extranjero. Esa que su hijo y los hijos de otros shogunes como él comercializan. Legitima la riqueza del grupúsculo autorizado por el régimen para gozar de la vida.

Yo no me avergüenzo de los que están fuera, porque mis hijos están fuera, y jamás me avergonzaré de mi condición de padre, ni jamás les quitaré a ellos el nombre de cubanos -ellos decidieron su camino- siempre y cuando no hagan armas contra la patria que los vio nacer o levanten su mano contra el que les dio nombre, ¡siempre y cuando! Porque, de lo contrario, tendría que decir que son hijos míos como todos los que luchan por la independencia de Cuba, como dijo una vez el Padre fundador.

Leal juega a Bonapartista. Los títulos de nobleza concedidos por el emperador han de ser respetados. Hay que respetar a la claque impuesta sobre fusilados, encarcelados, expatriados y balseros.

El juego de los castristas está claro: Van a llenar la escena con su claque. No habrá espacio para más. Los tiempos y las cosas cambian. Ya los macetas dejaron de ser satanizados y pueden dormir tranquilos e incluso hospedarse en la suite valorada en 850 cuc diarios del Hotel Meliá Cohiba en La Habana. Ya no serán acusados de enriquecimiento ilícito.

Fortunas de jerarcas castristas (Leal entre ellos)



En otro orden de cosas, Leal reconoce la cubanía de los emigrados. Para ello se remitió a Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda. Pero aclara, que se trata sólo de sus emigrados, los otros no cuentan. Se mantiene el carácter excluyente de siempre. Todos somos cubanos, pero algunos, lo son más que otros. Esos, los más, son los cómplices de siempre.

Leal ante la Eurocámara (septiembre de 2007)



Por Europa andan los niños de los shogunes. Hace tiempo se dan la gran vida en el execrado mundo globalizado y neo liberal. Dan entrevistas y reciben más atención mediática que Antúnez, Chaviano o los presos anónimos que no han clasificado como esposos de blanco.

Un político que respeto mucho me dijo hace algún tiempo que se verán horrores. Leal los preludia. Ese es el nuevo destino.

*Subtítulo del Abicú, plagiado a autor de cuyo no me acuerdo.

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Comentario al artículo de González Febles y abicueril consejo
de ex correligionario al señor Presidente del Consejo Estado


Por Jorge A. Pomar, Colonia

Brillante, lúcida filípica de González Febles: con voluntad de estilo, al grano y concisa. Tal vez, en aras de la brevedad, haya desechado un pasaje de la rastrera perorata de Leal que me hizo sonreír maliciosamente a mí y, por vía del símil paródico, moverá a idéntica ironía al lector con sentido del bufo criollo.

La Isla utópica de Leal



¡Habráse visto guajiro más sagaz! Con todo, a que algún desaprensivo lector se me queda babia. Pero es de lo más fácil; basta con transmutar escenario, época, vestuario retórica... Helo aquí:

No estamos solos, la nación está pendiente de lo que decimos. Está pendiente Fidel, y con profundo respeto lo estuvo ayer, presente físicamente, Raúl. Una vez, con exceso de confianza de mi parte, le dije a aquel que evoco [¿Raúl o Fidel?]: «Usted nos ha condenado a que la nación esté para siempre presidida por un hombre ilustre». [...]

No va a ocurrir como en aquella oportunidad de la Guerra Grande cuando, cabalgando junto al Presidente de la República en Armas —precisamente, Bartolomé Masó— venía una flor [...] jóvenes que formaban parte de su Estado Mayor. Al verlos, el general Modesto Díaz, que no entendía mucho de cuestiones de letras, se molestó tanto que le preguntó: «Yo no sé cómo usted se rodea, Presidente, de estos bandidos». Y entonces, el aludido le respondió: «¿Y por qué tiene usted esa opinión de estos jóvenes?» A lo que el otro dijo: «Yo no lo sé; a mí me han dicho que son unos poetas».

Rien ne va plus à l'Île. Sobre todo, si el Hermanísimo se rodea de semejantes petimetres culteranos, por más cultos y circunspectos que sean. Con sus tecnócratas castrenses, tal vez con un grano de sal y mucha pimienta, la cosa podría ir a medias, puentear materialmente la posterior transición a la democracia y el estado de derecho. Pero... ¿con "poetas" emplantillados en la UNEAC...?

La Isla real del cubano de a pie (vídeo)


No caiga en ese insondable vacío, mon Général: las fotos de familia, rodeado y aclamado por esos halalevas intelectuales, le alejan de "nuestro pueblo". Los de ahora son mucho peores que los de otrora, que al menos se jugaban el pellejo en la manigua redentora.

Verdad evidente que le espetaría también a Usted en la cara --si viviera para ver en que acabó el folletín insurrecional bayamés-- aquel rústico mambí sin letras pero dotado de cacumen natural que en vano alertara al incauto Masó.

Presidente, hágale caso al Abicú: empiece por liberar primero a los intelectuales orgánicos de la UNEAC. Mande desalojarlos, a las buenas o a las malas, de la jaula de oro de su palaciega sede en 17 y K en el Vedado. Fuércelos a procurarse mecenazgos buegueses independientes o a ganarse el pan de lo que den en el mercado pluma, pincel, tablas,
zapatillas y cincel; lengua, manos, pies, cordura y fantasía.

Mientras los trabajadores dispongan de otras opciones recreativas donde invertir ocio y dinero, ya puede Usted dormir tranquilo en el ocaso de su larga existencia. Al proletarizarse, tal vez esos infatuados uneacistas sean menos ególatras y muestren alguna empatía por sus desfavorecidos compatriotas de a pie.

Lo cual cuadraría mejor a la obsesiva cantata socialista recién orquestada por esos eunucos mentales durante su recién clausurado congreso. Y vaya Usted a saber: a lo mejor hasta de pronto, al verse en la necesidad de apearse de su torre de marfil subvencionado, esos plumíferos ya cegatos, que ahora ya no ven sino dólares, pacotilla y galardones, abren sus escleróticos párpados y atinan de una vez a cumplir su carpenteareano rol de cronistas de la realidad insular.

En cuanto a un probable viraje en masa de la grey culta parametrada contra el régimen, nada que temer por ese lado, mi General. Amén de empedernidos en el arte de doblar la cerviz, tan desprestigiados están nuestros veteranos del arte y la literatura que sus ataques verbales o en blanco y negro serían,
a los ojos incrédulos de "nuestro pueblo", si acaso otras tantas pruebas fehacientes de que a buen seguro, bajo su cautelosa batuta, el país marcha por el "camino correcto".

Y al que se pase de rosca, ya Usted sabe: enséñeles los mismos "instrumentos" que hasta hoy no han disuadido a tantos disidentes. Remedio santo para mañosos parásitos intelectuales teatralmente elebrestados. Por lo demás, de acuerdo: hacerse aplaudir a rabiar ante las cámaras por esa
gerontocrática panda de genuflexos, sinecuristas y cambiacasacas blinda al Gobierno de algún modo contra las tentativas de esas cucarachas Maltinas para vestirlo a Usted de chivo expiatorio póstumo al inicio de la era poscastrita.

Pero las represalias literarias más temibles contra su controvertida memoria provendrán de la nutrida pléyade de autores noveles no invitada al cónclave uneacista. Sólo entre esos, los más ariscos, una vez fallecido Fidel y ya con las manos libres para demostrar hasta dónde está dispuesto a llegar, tal vez podría Usted reclutar una nueva falange intelectual en grado de legitimar sus reformas.

Es verdad que el Abicú está más bien por el final con espanto que por el espanto sin final, o sea, por la solución insurreccional. Cruenta eventualidad materializable con o sin reformas. Pero una cosa son mis deseos y otra las realidades. No obstante, hágase cuenta de que le hablo con el corazón en la mano y, llegada su oportunidad, suponiendo que sobreviva a su fraterno Magno Paciente, actúe con presteza. Pues, así como así, tiempo no ha de sobrarle.

En compensación, imagínese el efecto entre la generación joven si, de repente, siguiendo mi consejo, sus medidas aperturistas salpican también a la plebe y logran el milagro de aplacar las iras del rockero rebelde Gorki Águila, hacer titubear a la recién laureada Yoani Sánchez, moderarse a la mismísima Zoé Valdés,
ponerse incondicionalmente a sus órdenes al sociata Cuesta Morúa, aplaudir de júbilo al alicaído Eliécer Ávila, aquel astuto guajirito de Puerto Padre --su coterráneo, por cierto-- que puso en aprietos al "escuálido" chambelán de la Asamblea Nacional del Poder Popular...

El eterno Hermano Menor --que hasta la fecha defrauda a quienes se fiaban de su capacidad de mando en solitario y reafirma a los que siempre le han considerado en el fondo un pusilánime--, pasaría a la historia al menos como el Deng Xiaoping criollo. ¡Qué gloria para Usted! ¡Qué alivio para el elitista Abicú, que no se fía ni atrás ni alante del tal "nuestro pueblo" y,
en señal de respeto y admiración, se quitaría de buen grado el sombrero ante su marcial retrato aquí en Colonia!

Aunque no sea ése el sendero luminoso que más le agrade a este espíritu de contradicción, hasta el historiador de la villa de San Cristobal de La Habana se daría por bien servido. Con tal de que le dejen seguir contando sus historietas de condesas y marqueses a los turistas del casco antiguo.

No en balde malas lenguas andan regando por ahí que los sirvientes que custodian el zaguán de su mansión visten librea y ensayan coloniales reverencias al paso del distinguido caballero y sus alcurniosos huéspedes nacionales y extranjeros...

Tuesday, 15 April 2008

Zoé y Ernesto al alimón contra el toro catalanista

Contribución al debate en PD acerca de Tribuna Barcelona

Por Jorge A. Pomar, Colonia

El interesante debate aún en desarrollo en Penúltimos Días (si no ha tenido el gusto de leerlo, pinche ahí para hacerlo antes de, si aún lo desea, continuar leyendo este comentario) a propósito del desencuentro entre la narradora Zoé Valdés y sus anfitriones en el foro Tribuna Cataluña, explica bien los motivos del Abicú para llamar Madrastra Patria a España. No la detesto en absoluto. Más bien deploro un parentesco sanguíneo que no hallo modo de negar. Preferiría que fuese apenas político.

Sin contar que las madrastras suelen ser mejor que su fama. Para detestar a España los propios peninsulares tendrían que empezar por ponerse de acuerdo respecto a su identidad. De hecho, la Península --y en particular Cataluña-- es mi destino turístico favorito. No sólo por el sol y las playas, sino también porque allá, dándose uno golpes de todos los colores a fuer de masoquista, se aprende mucho más sobre Cuba, su historia e idiosincrasia que en cualquier otra geografía occidental.

Sucedió en La Habana I



He padecido en corteza cerebral propia a lo largo de 15 años de estancia continua en Colonia una enajenación parecida a la de Zoé y Ernesto en Barcelona. La última vez hace apenas un par de meses en un teatro de Dortmund donde me habían invitado a presentar el controvertido documental “Detrás de la cortina de azúcar”. Por ende, sé que lo ocurrido a esos dos paisanos y correligionarios míos en Tribuna Cataluña es más bien la norma conductual para los foros sobre Cuba aquí en el Viejo Continente.

La diferencia es que en España se agregan molestos, cuando no letales, amores paternalistas. Por suerte, leyendo los comentarios de lectores en El País, se concluye que, si bien con los capciosos equívocos al uso, poco a poco la opinión pública española empieza a abrir los ojos, a revirarse contra los cantos de sirena de la izquierda antisistema posmoderna. Prueba fehaciente de ello es el reciente descalabro electoral de Llamazares y su Izquierda Unida. Por cierto, acaba de repetirse con mayor contundencia en Italia, donde los neocomunistas de han quedado sin escaños en ambas cámaras parlamentarias.

Brillante el comentarista Bertold Breath. Si no diésemos por buenas un sinfín de comparaciones viciadas, estaríamos en mejores condiciones para afrontar el debate sobre el castrismo en el exilio. Admiración y respeto por Zoé quien, sin pelos en la lengua, no sabe dorar píldoras. A tenor de lo dicho en el párrafo anterior, ella no debería rebajarse a contestarles a los consabidos santurrones del guevariano “estímulo moral”.


Sucedió en La Habana II


Cobrar por servicios prestados es justo hasta para arar en el Mediterráneo a fuerza de verdades. Es más, deberían haberle pagado sendas primas por concepto de nocividad y obstruccionismo. Y peligrosidad. Pues de milagro escapó al piqueteo en Barcelona, como acostumbran hacer los regionalsocialistas de Esquerra Republicana Catalunya y sus socios de Izquierda Unida. Aunque tal vez no se hayan atrevido a tanto debido a que, tras la debacle electoral, andan de moco caído.

Por lo demás, como demuestra este pasaje del relato sobre sus argumentos en el foro, Zoé se empleó a fondo precisamente en desmontar los sobreentendidos históricos más engañosos del imaginario castrista:

Para Valdés la "mal llamada Revolución cubana, está basada en una mentira" porque durante el régimen de Fulgencio Batista "Cuba ni era el país más pobre, ni el más corrupto". También en réplica a una intervención, afirmó que las dictaduras de Batista y Castro no son comparables "porque la primera duró dos años y la segunda lleva ya 49". Más sorprendente resultó la afirmación de que "Castro fue la solución que tuvo EEUU para quitarse a Batista del poder porque era el negrito de los cubanos y empezaba a hacer negocios que no interesaban a EEUU".

Dicho de otro modo: porque --sin contar los propios anuarios estadísticos españoles de la época--, como documentan su biógrafo Frank Argote-Freyre y otros historiadores, sociólogos y economistas de fuste; más aún, como dictaminaría cualquier cotejo arqueológico de la Isla antes y después del 59, aquel dictador mestizo promovía por encima de todo los intereses nacionales y hacía gala de una manifiesta sensibilidad por la situación de las clases populares de las cuales él mismo provenía.

Sucedió en La Habana III

Y puestos a hacer comparaciones: ¿cuándo fueron más importantes los intereses castellanos, catalanes, vascos, andaluces, extremeños, asturianos, canarios, baleares, cuando florecían sus colonias y negocios en todas las ciudades y campos de la Perla del Caribe o ahora que sólo medran consorcios cicateros como la cadena hotelera Meliá y pocos más?

Mi único reparo a lo expuesto por la narradora --que debutó como poetisa-- es el uso genérico, personalizador, que hace ahí de Estados Unidos. Encierra una concesión de monta a la izquierda antisistema y al revanchismo iberoamericano consistente en ignorar la complejidad, la profusa división de poderes característica del establecimiento norteamericano.

A saber, no fueron en modo alguno Eisenhower-Nixon o el Congreso quienes inclinaron imperialmente el pulgar contra el "mono encaramado", con su anuencia --y la de los cubanos de a pie en masa-- el 10 de marzo de 1952. Ese papel desestabilizador desde Estados Unidos lo jugaron de entrada the liberal press and some economic interests que, al menos en parte, ahora mismo comercian más ventajosamente que nunca antes (in cash) con La Habana y forman lobby en Washington a favor del levantamiento incondicional del embargo y el continuismo raulista.

[Idóneo para contrastar ambos paisajes humanos --arquitectónicos, textiles, nutricionales, generacionales, civiles, ético-afectivos, locomotores, asistenciales, recreativos, represivos, etcétera-- el documental Sucedió en La Habana. A lo que parece (¿táctica o propósito?), sus autores relativizan la actualidad con imágenes supuestamente negativas del pasado (ruleta). Sin convencer, habida cuenta de que lo visto desmiente el mensaje apologético inherente a la perspectiva peninsular. Con todo, la visión del presente, sin ser tremendista, estremece. Y los protagonistas escogidos --especialmente, la soberbia mulata jinetera y el negro chulo son de una franqueza conmovedora.]

Sucedió en La Habana IV

A la postre, de la mano con esos intereses económicos foráneos, el factor determinante en la derrota del Batistato, y junto con él la de la Segunda República y la Constitución del 40, sería más bien el solapado racismo --por demás de clara raigambre peninsular-- de las llamadas "clases vivas" blancas, de su gansteril vanguardia estudiantil, de los medios de difusión y de cierta intelectualidad eurocentrista dominante.

No obstante, yo no estaba allí, y probablemente no haya dejado nada en el tintero y sean omisiones de los reporteros (El Periódico, 15-04-2008) atribuibles a falta de espacio. Cónstame de sobra que en ese aspecto Zoé piensa igual o muy parecido al Abicú, que aplaude a rabiar el siguiente colofón suyo en Barcelona: "Con odios, no podremos seguir adelante, pero tampoco se puede olvidar [...] Dejemos que Cuba sea un país libre; yo pediría incluso que fuera un país corriente".

[Posdata: Acabo de salir de mi error leyendo la versión completa del discurso de Zoé en Cubanística: definitivamente, Zoé está libre de errores de paralaje antiimperialistas. Vale la pena pinchar ahí para leerlo. Me limitaré aquí a insertar otro pasaje que estimo fundamental para desactivar una de las minas argumentales más potentes con las que más de un opositor bien intencionado dinamita su propia retórica anticastrista:

No creo (...) que los antiguos propietarios en el exilio regresen a Cuba con el ánimo de reclamar y despojar a nadie de lo que les perteneció a ellos porque se lo ganaron con su trabajo.

Al menos no lo harán con los cubanos de a pie, otra cosa muy distinta será cuando puedan probar que lo que antes les perteneció estuvo y está en manos de instituciones castristas, eso es otro cantar.

No estoy de acuerdo con la recuperación avariciosa y despiadada, con el ojo por ojo diente por diente, no. (...) sí concibo la idea de que los cubanos que fueron expropiados, robados, merecen una indemnización razonable, que puede ser viable por diferentes métodos posibles en el mundo actual. De igual manera que confío en que una penalización, estudiada caso a caso, de aquellos inversionistas que colaboraron y colaboran con el régimen castrista y que utilizaron mano de obra esclava...]

Sucedió en La Habana V

O sea --retomando el hilo cortado por la posdata-- si lo que se quiere es conjurar sin resquicios el maleficio castrista, hay que comenzar por renunciar a las glorias utópicas. ¡Sombrero para esa cubanita nacida con la Revolución, señores! Por último, felicidades a Ernesto, por cuyas venas obviamente tampoco corre sangre de horchata. Didáctico portazo el suyo en Barcelona. Buen trabajo al alimón contra el toro catalanista. ¡Olé¡

Monday, 14 April 2008

Excusas por pausa debido a desajustes electrónicos

Alta cocina cubana en Colonia / En gestación el primer nipo-germano-cubinche a orillas del Rin / Alegato por un cantautor buen cocinero / Probable reencuentro del Abicú con su hermana mayor / Mes sabático en la campaña contra la AECC

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Estimados amigos y detractores:

A causa de masivos trastornos en mi computador (¿troyano, virus, gusano extraño no detectado por Norton?) y en mi red doméstica (complicaciones relacionadas con la adquisición de una tarifa del servidor local Netcologne), el pasado jueves me vi de pronto en la triste necesidad de recurrir de urgencia al sistema de recuperación de mi HP Pavilion.

Para mi asombro y berrinche, la operación de
recovery caía una y otra ve en un círculo vicioso, formateando y recontraformateando el disco duro a partir de una partición absurda ad infinitum sin inciar la tal recuperación. No me quedó más remedio que reinstalar Windows XP en español.

Para colmo de males, al desconectar el router para intentar comunicarme directamente a la Red de Redes a través del modem utilizando la laptop con Windows Vista, descubrí después de mil y un intentos que no había forma humana de hacerlo. En fin, tres salidas de emergencia a agencias de Netcologne (sin contar la visita gratuita de un experto) y una asesoría telefónica al departamento técnico de la firma me fueron dejando caer la solución a cuenta gotas.

En la primera, un consignatario del Server me explicó que el problema era que, con la nueva tarifa, hacía falta un nuevo modem para comunicarme que debía pasar a recoger en la agencia del server en la plaza del Neumarkt (Mercado Nuevo). Allí me informaron que no era cierto, que no hacía falta ningún modem nuevo porque el viejo servía igual y, además, no existía ninguna nueva versión del mismo.

Por desgracia, el amable técnico olvidó aclararme que debía instalar previamente el nuevo sofware para Windows XP y Vista. No me quedó más remedio que llamar a mi socio Jorge Luis Arzola, quien otrora, arriesgándose a que la PNR local le asignara en cualquier momento una beca de entrerrejas, se ganaba colas de langosta, gambas, los pargos, chernas, emperadores, pollos y filetes de cerdo y res (aderezados por su media naranja Yuslenys) por medio del clonaje clandestino de ordenadores allá en su natal villa de Ciego de Ávila. Gracias a su asistencia, pude poner a punto Windows XP en el PC.

De los desmanes del belicoso troyano me libre raspando el disco duro. Sin embargo, no dimos pie con bola con lo del router. Entretanto, era ya viernes por la tarde y se acercaba el fatídico fin de semana sin servicio a la clientela. Desesperado y ya con los primeros síntomas graves de abstinencia informática, disqué el 09001222210 y, luego de dos intentos fallidos con ayuda de sendos frikis de Netcologne, me enteré de lo del software y salí corriendo a buscarlo.

En fin, el sábado por la madrugada, ya al borde de la ferecía dígito-abstinencial, logré la laboriosa proeza de reinstalar todos mis programas de texto y léxico, la impresora y volver a echar a andar el dichoso router para reconectar mis dos aparatos y el de Anna.

Alta cocina criolla en Colonia

Tanto fue el desgaste psíquico que, fiel a mi mantra de anegar las penas en alegrías de mesa, decidí tomarme el domingo como más que merecido día de asueto. Además, se daba la circunstancia coadyuvante de que la chica de
Kubalgie, entre cariñosa y terminante con los orates como acostumbra a ser esta psiquiatra, se había invitado a sí misma sin excusas ni pretextos a una cena de alta cocina aquí en casa.

Menú: arroz blanco de fino, translúcido y luengo grano, variedad Basmati original de la India; espeso puré de otomanos garbanzos enanos, "con todos los yerros" de la inigualable charcutería peninsular (jamón pata negra, tocino, chorizo, salame, morcilla, aceite de oliva extravirgen, etc.); minutas de salmón (de la popular cadena de almacenes tedesca ALDI) horneadas con salsa de tomate italiana (similar a la criolla Vita Nova), pimientos de tres colores escogidos y guarnición de patatas titinas selectas; plus plátanos maduros fritos de Tailandia y afroecoboniatos ídem.

De beber, un exquisito Château Mylord, cosecha 2004, Apellation Bordeaux Contrôlé, aportado a la casa por la ilustre autoinvitada. Todo me quedó de rechupete. Porque, para que se enteren los que aún no hayan tenido el inmenso placer de degustar mis condumios: el Abicú es, para amigos --y, a veces, para ciertos huéspedes ingratos--, el mejor discípulo no autotitulado del finado maestro galo Paul Bocuse en culinaria criolla aquí de Colonia.

Agradecido testigo de sus virtudes culinarias es mi más reciente adquisición amical: John Gay (lamentablemente, no le funcionó el flash al fotógrafo Rey Alfonso), un paisano residente en Ibiza, una de las Islas Baleares, devenida en destino turístico favorito de la crema juvenil germana ávida de despelotes. Criollo chévere si los hay, John --atención para evitar embarazosas confusiones con él: no es gay sino gayo con ye y con elle--. Amén de, cualidad rara entre nuestra acomplejada Eurodiáspora culta, exiliado de clase media profesional (médico laboral) sin retorcimientos elitistas de la grey intelectual. Un vacilón el tipo...

Tan complacido quedó con una ropa vieja de mi fogón degustada en casa de la chica de
Kubalgie, su amiga de los años, que ha cumplido cabalmente su solemne promesa de enviarme al regreso un lote de habanos auténticos que se añejaba en una gaveta de su modesta mansión en Ibiza. ¿Ven cómo en su caso lo de "chévere" no es ninguna exageración de mi parte? Tanto crédito merece su palabra de caballero que, enfermos a los viajes como somos, Anna y yo ya hemos resuelto tomársela y cumplir a nuestra vez el compromiso de envasárnosle en el gao (casa) --hay hasta cuartos de huéspedes cualquier verano de éstos.

En gestación pimer nipo-cubano a orillas del Rin

Ahora permítanme retomar lo del boniato o patata dulce (era eco y afro de verdad), sobrante de un aporte a banquete anterior de Rey Alfonso Jiménez, para dar a conocer una fausta noticia:

Kanako Suruta , la joven, simpática, efusiva y bella hija del Sol Naciente que tuviera la increíble osadía de elegir como compañero de vida a ese encantador pero caótico hijo pródigo de la villa habanera de Cojímar, está encinta de lo que amenaza con convertirse en el segundo nipocubinche filosofante de que se tenga noticia después del egregio Ichikawa. (En la foto muestra orgullosa en casa del Abicú el desarrollo del alarde tardío de su esposo.)


El Abicú se anota con inmenso gaudio la gloria de haber sido seleccionado por la felicísima pareja como la persona digna de semejante primicia. Sí, he sido el primero en enterarme. Como una contribución especial a la salud del crío, Anna y yo invitamos a cenar los futuros padres, primerizos ambos: él a los 45, ella a los 36 o, mejor dicho, a los 35.

Ya que nuestro convite era un agasajo de cumpleaños, al que de manera sorpresiva se añadió en vísperas del ágape la buena nueva del embarazo. De aquella cena del 4 de abril en nuestro piso de la Riehler Strasse salió sobrando el ecoboniato africano de marras. Lo que no sobró en modo alguno fue el compromiso formal de apadrinamiento asumido esa misma noche por los alborozados anfitriones. (Foto: Rey Alfonso.)

Notable cantautor, buen cocinero y mejor persona

Alegato en defensa de Pedro Luis Ferrer

Hablando de todo un poco y siempre de lo mismo como los maniáticos, pasemos a otro tema laxamente conectado con las misceláneas de este post. A riesgo de darles la razón a ciertos lectores --no del todo errados-- que de vez en cuando afirman que suelo dispersarme, aprovecharé aquí la nota personal y el énfasis culinario de esta entrega para asumir la defensa de un cantautor sobre el que hace poco han circulado por la blogósfera rumores acerca de sus supuestos vínculos con la Seguridad del Estado.

Un rodillo para descalificar a alguien mucho más aplastante que acusarlo de agente de la CIA, que es más bien ejercer delito de caballero a favor de la democracia en el mundo. (Como se sabe, el Abicú lleva rato haciendo trabajo voluntario como aspirante a plaza en la plantilla de Langley; no gratis, por supuesto.)



A Pedro Luis Ferrer lo había admirado siempre sin reservas como ser humano y artista, a la par. Más aún, sobre todo tras haberlo visto preparando con tanta amorosa fruición un suculento festín a domicilio para deleite de sus íntimos en ese pasaje del documental, tras escucharlo definir el hondo sentido humano de ese menester ancestral, tengo poco menos que por un alma gemela del Abicú.


Dicho en una frase y perdonando la inmodestia: un tipo con el que se puede robar caballos, por el que meto ambas manos en la candela sin necesidad de conocerlo. Me lo dice un sexto sentido que con el tiempo y sus frecuentes desencantos creo haberse aguzado en mi mente para calar en ese aspecto de la personalidad ajena.

Pruebas al canto de esa virtud que me atribuyo: durante el mes que pasé hospedado en Villa Marista me tocó en suerte ser interrogado por un tal capitán Héctor Durán Cobas. Fue todo el tiempo cortés conmigo. Por circunstancias que no viene al caso mencionar, me trataba bien, como un revolucionario arrepentido al extremo de que el interrogatorio se convirtió pronto en plática cordial, cuasi amistosa. Como nunca ha sido costumbre mía entrarle al trapo cuando sin el chance de darle una buena cornada al torero, acepté el juego y le seguí la corriente.

Desde luego, las preguntas las hacía él, pero el que tenía todo el tiempo del mundo para meditarlas en su celda era yo. Para no hacer demasiado largo aquí un cuento que pienso contar dentro de poco, diré que ya hacia el final de mi estancia me atreví a pedirle permiso a aquel capitán para hacerle una breve observación sobre su persona, sólo tres palabras precisé. Vaciló un instante, pero enseguida me dio su consentimiento.

Y ahí le solté gustoso la frase que resumía el estudio de su personalidad hecho por un recluso que hasta apenas unos meses antes había sido secretario ideológico de un núcleo del PCC: "Usted no encaja". No tuve respuesta hasta que hace un par de meses me desayuné por boca de Delfín Fernández, el ex agente "Otto" del Canal 41 America TeVe, con la noticia de que Héctor Durán Covas, mi amable inquisidor, desertó de la DSE y reside ahora mismo, discretamente, en algún lugar de Miami.

Otro que no encajaba fue mi reeducador en de Ariza. Al ex subteniente Roberto Jaureguí le dio por tomarse el libretazo de sacarme de vez en cuando a su oficina para entablar conmigo un debate ideológico al que me negué al principio porque a todas luces no me cuadraba. Pero enseguida comprendí que lo que en el fondo quería aquel mulato de provincia era escucharme. Le di por la vena del gusto.

Para mi asombro cuando, extinguida la sentencia en el correccional de Lagunillas, pasé por Ariza a recoger la "carta de libertad", supe por boca de una de las enfermeras del penal que lo habían expulsado deshonrosamente del indeseable negociado penintenciario.

Motivo: de buenas a primeras, le dio por andar por las dependencias del penal echando a correr
rumores derrotistas entre gente de confianza. Nada del otro jueves, pero los sabuesos del TOS (Trabajo Operativo Secreto) "se pusieron para su cartón y lo grabaron --me cuchicheó la enfermera--. Y se puede dar con un canto en el pecho, porque en realidad salió en coche". He ahí otra historia que les debo con lujo de detalles.

Bien, a lo que iba, Pedro Luis Ferrer tampoco encaja en la casilla donde algunos se complacen en querer embutirlo contra la larga evidencia de un quehacer como guarachero culto sin dejar de ser popular que, desde que tuve las primeras noticias de su trova hasta la fecha, jamás he percibido el menor resquicio, titubeo, contradicción...

Desde luego, no soy infalible y, no teniendo nada que ocultar, ni siquiera demasiado suspicaz en ese sentido. Nada serían los sicofantes diaspóricos sin el caldo de cultivo favorable en el que sobrenadan. Acá en Europa Occidental los exiliados militantes tenemos enemigos de más cuidado.

A saber, la quinta columna castrista local y el sinfín de tontos útiles de todas las filias aborígenes dispuestos a bailar al compás hasta sin batuta. Son ellos, nativos colaborantes en distintos grados, quienes tienen en sus manos la llave de los truenos. ("Cambiar el mundo". Tardochemanía en el barrio de obreros e inmigrantes colonés de Ehrenfeld.)

Verbigracia: sin la venia del PSOE, IU, los partidos regionalsocialistas y todo cuanto cabe dentro del revanchismo español, la Asociación Encuentro de la Cultura Cubana (AECC) jamás habría llegado a ser el prodigio de simulación intelectual que es hoy.


Así que, mientras no se haya demostrado lo contrario, rompo aquí todas mis lanzas por Pedro Luis Ferrer, como artista y como persona. E incluso después de aportadas las pruebas irrebatibles, no tendría a menos aceptar una invitación a comer en su azotea, habida cuenta de que no me consta que haya hecho mal a la conciencia colectiva de sus fans de todas las edades.

Persuadido estoy tiempo ha de que a estas alturas todo lo que dentro del aparato represivo insular razona con cabeza propia y conserva aún un vestigio de decencia es potencialmente un adversario del régimen mucho más temible que la panda de intelectuales orgánicos de 17 y K en el Vedado.

El resto recónditamente fiel es bellaquería y estupor. No en balde la única amenaza seria a la hegemonía de los Castro que registra la historia provino precisamente de la élite del MININT y las FAR alrededor del ministro del interior José Abrahantes y del general de división y "Héroe de la República" Arnaldo Ochoa.


Ojalá que todos esos delegados al congreso de la UNEAC que volvieron a reptar a porfía y a hacer malabares de equilibrio crítico-constructivo ante el heredero al trono del Palacio de la Revolución fuesen agentes de la Seguridad y hubiesen cantado allí, con similar afán y constancia, verdades como las que brotan en cada concierto de los labios de ese
alter ego musical del Abicú, en vez del abominable mester de hipocresía entonado a coro hace unos días en el Palacio de las Convenciones.

A la vista del bochornoso espectáculo que acaban de protagonizar los veteranos de nuestra casta letrada, no se puede negar que, de ser cierto lo que con tanta frecuencia se rumora al respecto, Fidel tenía razón para dudar de los intelectuales. Y el Che, que lo dejó escrito de su pugno y letra en su ensayo El socialismo y el hombre nuevo en Cuba, para descartarlos de plano por una incurable falta de autenticidad revolucionaria que atribuyó al pecado original burgués.

¡Cuánta lucidez la de ambos comandantes! Menos mal que siempre hubo, hay y habrá otros. Como Pedro Luis Ferrer, Gorki Águila, Yoani Sánchez y tantos más dentro y fuera del archipiélago cubensis. Con todo, si se comprobara algún día que Pedro Luis Ferrer fue alguna vez un soplón, juro zamparme un mazo de hierba del jardín de los bajos. ¡Palabra de Abicú! (Por si las moscas, no especificaré aquí todavía de qué tamaño sería el mazo.)


Probable reencuentro del Abicú con su hermana mayor Felicia Pomar, "Tita", y anuncio de mes sabático en la campaña contra la AECC

Finalmente --lo del premio "11 de ABRIL" a que se refiere el comentarista de las 14/04/08 01:53 en el artículo anterior no me ha sido oficialmente notificado--, pongo tapa a esta olla podrida con dos gratas novedades personales más que me están ayudando a sobrellevar las lobregueces de este final de primavera en Colonia:

1) Al cabo de nueve años --pues en 1999 efectué mi primer y único viaje de regreso a la semilla insular en quince años de ostracismo--, el próximo 20 de mayo volveré fundirme en una abrazo con mi hermana mayor, Felicia Pomar, en el aeropuerto de Colonia. Digo, si a la postre Gobierno y el Consulado de la RFA tienen a bien viabilizarme ese mínimo consuelo exiliar. Según me cuentan desde Alamar, la parte cubana ya ha dado todos sus vistos buenos y la alemana está al hacer otro tanto. (Foto de arriba: Tita y mi sobrina Suliz.)

Por nuestra parte, Anna y yo ya hemos cumplimentado todos los trámites reglamentarios. Agradecido como un perro se sentiría este humilde Abicú tanto a las diversas instancias cubanas pertinentes como al excelentísimo Konsul de la misión diplomática que me sacara de la Isla en noviembre de 1993. Sobran motivos para albergar esperanzas de que mi entrañable hermana corra mejor suerte que el joven colega de Pedro Luis Ferrer. Algo empieza a moverse, lento, pero imparable. Seguiré informando al respecto. A todos mis lectores, favor de desearnos suerte.

2) Si no he leído mal, invitado por la
Literaturhaus (Casa de la Literatura) el lunes que viene, 24 de abril, a las 8 de la noche, diserta en esta Colonia Agripinensis a orillas del Rin mi hasta ahora personalmente desconocido pero intelectualmente apreciado paisano matancero Antonio José Ponte. Tema: "Metrópolis III. Sobre la Perla del Caribe".

Con motivo de esa destacada actividad del respetable codirector de la revista
Encuentro de la Cultura Cubana en esta su villa adoptiva, el Abicú proclama un mes sabático en su enconada campaña contra la benemérita Asociación, contando a partir de la mencionada fecha. Salvo desmadre mayúsculo en Infanta Mercedes 43, claro está...

Wednesday, 9 April 2008

FARC: Adiós a las armas

Guerrilleros presos se convierten en disidentes

Desairando a la opinión pública mundial y haciendo quedar mal de nuevo al presidente francés, que acababa de enviar una misión humanitaria a la selva colombiana, el alto mando de las FARC acaba de rechazar oficialmente los términos de canje propuestos por el gobierno colombiano.

Sin embargo, la situación de la guerrilla es cada día más desesperada. Al hecho real de que cientos de guerrilleros se están entregando a las autoridades, se suma ahora un movimiento similar entre los reclusos que las FARC pretenden canjear por Ingrid Betancourt y el resto de sus rehenes.

Obviamente, ha interpretado mal las recientes movilizaciones en París a favor de la liberación
de los secuestrados

Tuesday, 8 April 2008

The Anguish of a Cuban American Blogger

La angustia del blogger cubanoamericano

Por rslnk, Ninety Miles Away... in another Country

[Pocas veces se han descrito las vicisitudes del blogguero criollo con tanta exactitud de contenido y estilo como lo hace rslnk en este post. La sugerencia es de Ernesto Hernández, quien en su blog Penúltimos Días pedía un traductor voluntario. Ya me disponía a acometer la faena cuando, grata sorpresa, descubrí que Juan Carlos Castillón se me había adelantado. Incluyo su excelente versión española para los lectores que no dominen el inglés.]

From the moment a Cuban American sits down to start a blog, he knows the task ahead is overwhelming, that he is a lone figure on the shore with a mouth full of pebbles trying to be heard above the waves. There is no hope of ever overcoming the roar of the ocean, only maybe for an instant, that moment between crests when the thin tones of his voice can be heard.

Then comes the daily work of writing, which sometimes comes easily, others not. And after a while, it's really the same story in a thousand different guises: the latest lipstick-besmirched pig trotted out by the regime, the ever present chorus of willing media voices informing the world of the trotting out of the beauteous pig, and the truth that it really is a porker behind the grease paint. I am impressed by those who have carried on year after year. It can be disheartening.

It is no more disheartening than to see the world of blogs devoted to Cuba where there is often too little exchange of ideas and too much clash of personalities, where one-upmanship often takes the place of enlightenment, where some prefer to assert their own superiority rather than instruct their more information challenged confreres. It is a world rife with mine fields, where the most innocent of comments or even lack of commentary can start a verbal conflagration. Who needs it?

Things in Cuba are changing, the media tells us. Tourist apartheid is ending, we are to believe. Cuba experts are running around calling Raul "a pragmatist." It is Cuban Americans who are being vilified, incredibly as far the websites of mainstream media, as "dead-end," "hard-line, intransigent exiles." Even a Castro favorite "the Miami Mafia" is flung around by former government officials and/or Cuba experts.

A scurrilous cartoon depicting the forced deportation of that uppity bunch of Cuban Americans, allegedly former Batistianos, a group which, gasp, has the audacity to vote like millions of other Americans appears on the website of one of the most distinguished papers of record in the country. Why not just disappear, melt into the great American conglomerate where we function so easily?


[A good instance of the complacency of some American media with Havanna is the video of CNN Cuba after Fidel. Click on the title to listen to the optimism of Celia Szusterman, University of Westminister, about the prospects of Raúl's reforms.]

On the Cuban front, things are not much better. Pockets of resistance are just that, little groups of dissidents pictured in front of a bed sheet, emblazoned with whatever organizational affiliation in spray paint. Either the overwhelming majority of Cubans are with the regime (not true), or they have been cowed by fear into the political equivalent of battered-wife syndrome. Not that I even begin to criticize. I, personally, cannot know what it is to live with fear, latent terror as a way of life. Rather my admiration for those who raise their voices is immense. On this side of the Atlantic, some would have it that we are out of touch with those on the island, that we and our efforts are resented. Why bother?

But then sometimes, reading reports from the island, comes the impassioned plea from some group or other to publicize their plight. And it becomes apparent that blogging has some effect. Just when you feel like Cassandra, a post or two makes its way to other American venues, and you remember the mission. It is not about bringing the regime down, would that blogging could. It is not about being liked or even agreeing with each other. Because somewhere along the line, while we were sleeping it seems, the worm turned. Might became right, and the victims became the villains.

It's as if we woke one morning to hear the epithets and arguments of a brutal dictatorship coming not from the island but from politicians, experts, academics, and even, most alarmingly, large swaths of the American public. Our parents, grandparents, newer arrivals, all faced the language barrier. We have no such obstacle. With our God-given talents, whatever they are, and all the advantages paid for by earlier generations, we can do no less than tell the truth to our fellow citizens. No one else is going to do it.

Literary Critic Lionel Trilling once wrote that at the heart of any great work of literature was the difference between appearance and reality, that the reader wants to rail at Oedipus "...can't you see? Can't you see?" It is an observation that has meaning in this context. It is the mission of the Cuban American blogger to demand of the country and the world, "Can't you see? It's just a foul-smelling, bespattered, gussied up pig." Because in the end, nothing matters, not power, or personality, or even Pope. Nothing matters but the lives and freedom of those left behind. And Cuban Americans like their pigs on the table with a little mojito, not at the helm of government.

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La angustia del blogger cubanoamericano

Versión española: Juan Carlos Castillón

“Desde el mismo momento en que un cubano americano se sienta a empezar un blog, sabe que la tarea que le espera es abrumadora, que es una figura solitaria en la playa, con la boca llena de piedrecillas que trata de hacerse oir por encima del fragor de las olas. No tiene esperanza de superar nunca el rugido del mar, es solo por un instante, en ese momento entre cimas en que su vocecilla puede ser oída.

Y entoncés llega la tarea diaria de escribir, que a veces llega fácilmente, y otras no. Y después de un tiempo, es realmente la misma historia con mil variantes diferentes: el último cerdo maquillado que presenta el régimen, el omnipresente coro de voluntariosas voces procedentes de los media informando al mundo del pezuñeo del hermoso cerdo, y la realidad de que lo que está detrás del grasiento maquillaje es un puerco. Me impresionan quienes lo hacen año tras año. Puede ser descorazonador.

No más descorazonador que ver el mundo de blogs dedicados a Cuba, donde a menudo hay demasiado poco intercambio de ideas y demasiado choque de personalidades, donde la autopromoción ocupa a menudo el lugar que debiera ocupar la información, donde algunos prefieren afirmar su propia superioridad más que instruir a sus colegas carentes de información. Es un campo minado, donde los comentarios más inocentes o incluso la falta de comentarios pueden iniciar una conflagración verbal. ¿Quién necesita eso?

En Cuba están cambiando cosas, nos dice la gran prensa. El apartheid turístico está acabándose, nos hacen creer. Los expertos en Cuba llaman a Raúl “pragmático”. Son los cubano americanos los que resultan vilificados, increiblemente incluso por websites de los medios de comunicación, como “sin salida”, exilados intransigentes de la línea dura”. Incluso un epíteto favorito de Castro, “la Mafia de Miami”, les es colgado por antiguos funcionarios y/o expertos en temas cubanos.



[Resumiendo el vídeo, donde ambos candidatos demócratas habían dicho antes digo ahora dicen Diego. De sus palabras se desprende que, caso de alojarse en la Casa Blanca, salvo en un par de trivialidades más de forma que de contenido, la Cuban policy cubana de Estados Unidos va a ser esencialmente la misma que la esbozada por su rival republicano McCain y la aplicada por las diez administraciones anteriores. Lo cual no es mal augurio para la oposición liberal cubana insular y exiliar.]

Una insidiosa caricatura que retrata la deportación forzosa de esa presumida ralea de cubanoamericanos, supuestamente antiguos batistianos, un grupo que, horror, tiene la audacia de votar como millones de otros americanos, aparece en el website de uno de los más distinguidos periódicos del país. ¿Por qué no desaparececer, disolverrnos en ese gran conglomerado americano en el que nos movemos tan fácilmente?

En el frente cubano las cosas no van mucho mejor. Las bolsas de resistencia son sólo eso, grupitos de disidentes fotografiados delante de una sábana que lleva pintada con spray el nombre de cualquier organización. O la gran mayoría de los cubanos está con el régimen (falso), o han sido acorralados por el miedo hasta el equivalente político del síndrome de la mujer maltratada. No puedo ni siquiera iniciar una crítica. Personalmente no puedo saber lo que es vivir con miedo, el terror latente como forma de vida. Por el contrario, mi admiración hacia aquellos que alzan sus voces es inmensa. De este lado del Atlántico, algunos pretenden que estamos desconectados de los que están en la isla, que nuestros esfuerzos están marcados por el resentimiento ¿Para qué molestarnos?

Pero a veces, leyendo informes desde la isla, llega la petición apasionada de uno u otro grupo de que publicitemos sus problemas. Y se hace evidente que bloggear causa algunos efectos. Justo cuando te sientes como Casandra, un post o dos logran llegar a otros lugares americanos, y recuerdas la misión. No se trata de derribar el régimen, suponiendo que bloggear pudiera hacerlo. No se trata de ser querido o incluso de coincidir entre nosotros. Porque en algún momento, aparentemente mientras dormíamos, al final del sedal el gusano volvió. La fuerza se convirtió en derecho, y las víctimas se convirtieron en culpables.

Es como si nos despertasemos una mañana para oír los epítetos y argumentos de una brutal dictadura llegando no desde la isla sino desde políticos, expertos, académicos e incluso, más alarmantemente, desde amplios sectores del público americano. Nuestros padres, abuelos, los recién llegados, se enfrentaron a la barrera del lenguaje, Nosotros no tenemos ese obstáculo. Con nuestros talentos, cualesquiera que sean, y todas las ventajas que nos garantizaron las generaciones anteriores, no podemos menos que decir la verdad a nuestros conciudadanos. Nadie más va ha hacerlo.

El crítico literario Lionel Trilling escribió en una ocasión que en el corazón de toda gran obra literaria estaba la diferencia entre apariencia y realidad, que el lector quiere decirle a Edipo “¿No lo ves? ¿No lo ves?”. Es una observación que tiene sentido en este contexto. Es la misión del blogger cubanoamericano decirle al país y al mundo “¿No lo veis? Es sólo un cerdo apestoso, salpicado, despatarrado.” Porque al final, nada más importa, ni el poder, ni la personalidad, ni siquiera el Papa. Nada importa sino la vida y la libertad de los que quedaron atrás. Y a los cubanoamericanos les gustan sus cerdos en la mesa, con un poco de mojito, y no dirigiendo el gobierno.”

Sunday, 6 April 2008

Curiosidades, dislates y extravangacias

Breaking News: ¡¡¡Muertos Bin Laden y Al Zawahiri???

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Según insistentes rumores contradictorios, aún sin confirmar pero al parecer fidedignos, el jeque Osama Bin Laden y su segundo al mando Ayman al Zawahiri habrían fallecido uno detrás del otro en algún inaccesible paraje montañoso de las serranías fronterizas entre Afganistán y Paquistán.

Divulgada casi al unísono por varias agencias internacionales de prensa, que no citan fuentes por obvias razones de seguridad, el deceso casi simultáneo del Número Uno y el Número Dos de Al Qaeda se habría producido durante la medianoche del 3 al 4 de abril.

Minutos antes un mensajero de la banda terrorista les había entregado un despacho de Al Sahab, órgano digital de Al Qaeda, con un resumen transcripto de la alarma del sudcoreano Ban Ki-Moon, Secretario General de Naciones Unidas, ante las amenazas de "intensificar" los atentados contra instalaciones de ONU proferidas en una grabación de audio por el temible Al Zawahiri.

Según El País (03-04-2008), un portavoz de Ban, quien asistía en Bucarest a la cumbre de la OTAN, declaró textualmente lo siguiente: "El secretario general afirma que Naciones Unidas debe verse como un amigo de los musulmanes y está muy alarmado por las acusaciones de Al Qaeda... La declaración de Al Qaeda es totalmente injusta e inaceptable.

Pero aquí las fuentes difieren. La más creíble afirma que, sobre todo, la última frase en negritas provocó a Bin Laden y Al Zawahiri sendos incontenibles ataques de risas, acompañados de brincos, frases entrecortadas y violentas convulsiones, asifixia y paro cardiaco con ojos desorbitados, bocas abiertas y cadavérica rigidez maxilar...

Ante semejante cuadro clínico, tras haber agotado el botiquín rupestre disponible y su sabiduría concertada, sus respectivos sus galenos personales se declararon impotentes. Horas después sobrevenía el inevitable desenlace sucesivo y ahora sólo están a la espera de poderles volver a cerrar las mandíbulas desencajadas para proceder a las dobles exequias. (Foto: Ban Ki-Moon y George Bush.)


En cambio, la segunda fuente, la menos confiable, sostiene que, aunque a duras penas, Bin Laden y Al Zawahiri sobrevivieron a sus accesos de hilaridad y, por fin, sus cariacontecidos secuaces circunstantes pudieron descifrar aquellas frases entrecortadas: ¡Inyusto e inacebtable, jojojo, jijijiji...! ¡Cuán malvado eres, Al Zawa!... ¡Alá Akbar! / ¡Inacebtable e inyusto, jajaja, jejejeje...! ¡Cuán perverso eres, Bin! Alá, Akbar...! Y los dos a la vez: ¡Bendito mentegato ese Ban Ki-Moon...! /¡Magdito lunático ese Ban Ki-Moon!

Cuando por fin ambos hubieron recobrado calma, cordura y compostura, Al Zawahiri explicó los motivos reales de sus amenazas, que no eran afrentas viejas como haber legitimado a Israel, legalizado la cruzada afgana y las ocupaciones de Chechenia, Ceuta y Melilla y Andalucía, acusado a Al Qaeda de reclutar niños y mujeres discapacitados, etc. Tras recordar que contra la OTAN no era necesario pronunciarse por ser su blanco favorito, aclaró el malentendido del sudcoreano.

A saber, el inminente recrudecimiento de los ataques de Al Qaeda contra la ONU es justa represalia contra el supremo desaire infligido en la cumbre de Bucarest al Diálogo de las Civilizaciones en la persona de su principal promotor, el amigo presidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

Como se aprecia en el vídeo de abajo, el plañidero infiel de Ban Ki-Moon también lo había dejado adyectamente a solas en la enorme mesa oval para reírle los pujos, junto con el resto de los mandatarios asistentes, al Gran Satán George W. Bush. Una falta imperdonable y, por ende, una ostentosa declaración de guerra al Islam.




La respuesta a ese atroz ninguneo del único aliado estatal firme en Occidente --nada tiene que ver con la fase de aprendizaje de lenguas previa a la del perro: Zeta ni habla ni entiende ni hostia de inglés-- ha de ser por fuerza la más despiadada Yihad. "Tierra va temblá", como canta Rubén Blades.

El Número dos de Al Qaeda, acaso tocado en la fibra de su más honda misericordia islámica por esa imagen de desolación personal en Bucarest, ha decidido enviar a La Moncloa una primera señal de solidario convite al inicio del diálogo civilizatorio con miras a la ulterior devolución del Al-Andalus.

Paso previo a la puesta en práctica de un vasto plan de intrigas independentistas en gran escala conducentes a la institucionalización del reino de taifas --de facto ya existente-- en la antigua Hispania. Una vez desgajados el País Vasco, Cataluña, Galicia, Ceuta y Melilla, Islas Canarias y Baleares, etcétera, comenzaría la Recontraconquista wahabita que, con ayuda de contingentes internacionalistas cubanos, sería coser y cantar.

Así las cosas, se espera que en las próximas horas --tan pronto el alto mando de Al Qaeda dé a conocer el nombre de sus nuevos jefes o dejen de surtir efecto los potentes sedantes administrados por los facultativos mahometanos a Bin Laden y Al Zawahiri a fin de calmarlos, pues el síndrome de hilaridad es recurrente-- se compruebe cuál de las dos versiones rumorológicas es la verdadera. Estén atentos... .

Saturday, 5 April 2008

Periodistas alternativos ante el el VII Congreso de la UNEAC

Despiadada sátira a lo Andersen de Néstor Díaz de Villegas

Plus traducción en verso de la neolengua uneacista por Manuel Sosa, inmisericordiosa síntesis valorativa de Jorge Ferrer y, a fin de no perder maña, coña exhortativa del Abicú a la AECC. [Foto: de izq. a der., Barnet, Raúl y Abel.]

La colmenita
Por Nelson díaz de Villegas, Penúltimos Días
[Citas en lila, fotos y vídeos son añadidos del Abicú]

Lo peorcito, la raspita, lo que canta y baila y recita y danza y escribe y pinta, reunido en un solo lugar, en una leonera que mete miedo. Sáquenlos a la luz, paséenlos por La Habana, sólo como experimento, sólo por probar, y ya verán. Expóngalos a la crítica, al tomatazo limpio. ¿Qué diría el que viera pasar en fila india a Kcho, Rosita, Sarah, Roberto, Alicia, Senel y Pedrito? [Raúl Castro y Abel Prieto, ministro de Cultura. Pinche para acceder a la galería de imágenes del Congreso en La Jiribilla]

VII Congreso de la UNEAC I
(Debe de haber habido un error de
numeración, o han retirado de You
Tube, porque el vídeo 2 no aparece.)



VII Congreso de la UNEAC II (vídeo)

Colmillos largos, dientes picados, artritis y osteoporosis fulminante. Reuma del ojo y arteriosclerosis del seso. Manos crispadas, pero siempre en alto, pidiendo la palabra que nunca llega, la palabra a los intelectuales. Pellejos cosidos al cráneo, culos que asoman por la golilla, papadas fofas y chochos remendados. Lo peor de nosotros, lo más rastrero, lo más grosero y lo más podrido.

Abel Prieto (detrás de Raul), ministro de Cultura: La UNEAC tiene que mantenerse viva, activa, influyendo. Necesitamos una UNEAC que se caracterice por promover de modo permanente el debate... Hay que librar una batalla contra los modelos coloniales, debemos crear en nuestro pueblo referencias culturales sólidas... mayor democratización de la cultura, pero sin chapucerías, sin deformaciones.

Un congreso de hueleculos, por fin. La UNEAC como excusado, como cloaca donde se ha quedado lo que no se fue. ¡Y con esto pretendemos emprender reformas! ¡Y con esto pretendemos levantar el bloqueo, llevar adelante las conquistas de la Revolución! Lage dice estar orgulloso, pero la gente se horrorizaría de tener delante esta canalla. ¿La conoce siquiera? ¿La ha visto junta? ¿Sabe de lo que es capaz? [Miguel Barnet, nuevo presidente de la UNEAC

VII Congreso de la UNEAC III (vídeo)

VII Congreso de la UNEAC IV (vídeo)

Se van a un teatro, y se reúnen tras bambalinas, eternos conspiradores. Tomaría una apatía y una amargura de ancianos, de desahuciados, para identificarse con ellos. No son aptos para menores. Ahí se celebra lo anti-natural, lo anti-cubano y lo anti-joven. Habría que ser un zombi para poder entrarle a Carilda, que va del brazo de Hart, o a Cheché, que trae la tapa de los sesos en una bandeja.

Marta Rojas: Propongo al VII Congreso que —por las razones que argumentaré— se le otorgue la categoría de Miembro de Mérito de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), al compañero Fidel Castro Ruz... Fidel, como José Martí, comenzó desde muy temprano un quehacer periodístico, y es autor de varios libros imprescindibles para Cuba, América Latina y el mundo. En su redacción se imbrican la profundidad del pensamiento, estilo, y la expresión más acabada del lenguaje. Él también se ha distinguido como uno de los más fecundos oradores que, por su inteligencia, claridad de expresión, voz original, poder de persuasión y enseñanza, son piezas literarias de incomparable valor.

VII Congreso de la UNEAC V (vídeo)

VII Congreso de la UNEAC VI (vídeo)

Los fieles difuntos están más cerca de nuestros intelectuales que las putas que hacen la cola de la olla arrocera. ¿No anda por ahí Baragaño? Reinaldo Arenas lanzó un anatema contra toda esta basura. Pero Cintio y Fina son la pareja de novios de
Pesadilla antes de Navidad.

¡Luisa Martínez Casado, si eres tú, habla, materialízate! ¡Estás intacta! ¿Lista para la rectificación de errores? ¿Y dónde están Sakuntala, Oliente Churre y Cherburgo? ¿Cómo? ¿Qué éste no es el prólogo de
El color del verano?

Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana: Yo no me avergüenzo de los que están fuera, porque mis hijos están fuera, y jamás me avergonzaré de mi condición de padre, ni jamás les quitaré a ellos el nombre de cubanos Ellos decidieron su camino siempre y cuando no hagan armas contra la patria que los vio nacer... Yo creo que tenemos que ayudar desde la UNEAC a construir la nación de hoy. Todos estamos esperanzados. ¿Por qué? Porque el país, efectivamente, asume que lo que hasta ayer no fue conveniente o prudente, hoy es necesario.

Lo peorcito de la media rueda. Lo que pinta, chivatea, recita, escribe y baila. ¿Existieron rastrapanzas así en el machadato? ¡Búsquenme uno! Muéstrenme un batistiano más mierda que Eusebio Leal, e ingresaré voluntariamente en la Villa Marista.

VII Congreso de la UNEAC VII

VIII Congreso de la UNEAC VIII

¿Gastón Baquero, Otto Meruelo? ¡Bah! Comparada a la UNEAC, Kuquine es un Vaticano. Imagínense a Olga y Tony cantando en Boniato.
Et tu, Moreira! Fabelo, está bien, pero tú, coño… ¿Y llegará el doctor Oscar Elías Biscet a extirparle el demonio a Nitza Agüero, a amarrarle las trompas a esta colmenita?

Creo que todo el mundo en el Congreso aplaude que se dé un margen mayor de acceso a internet, al desarrollo y utilización de los nuevos formatos de audiovisuales y de todo tipo de herramienta que vaya apareciendo... Lo que los artistas reclaman es que se les retribuya de una manera mejor. Lo que quieren es que les den lo que les toca.

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Intervenciones en el Congreso de la UNEAC: Material poético

Por Manuel Sosa, La Finca de Sosa (04-04-2008)

Presento aquí una breve antología de intervenciones en el actual Congreso de la UNEAC, llevadas al verso, con la idea de facilitar un entendimiento del entorno dramático que se ha fraguado en las sesiones, y a la vez aligerar, de alguna manera, el ocasional hermetismo que recubre el discurso uneaquiano. Si alguien duda de la espontaneidad del pensamiento contemporáneo insular, puede repasar en voz alta estos fragmentos. No será defraudado. [Foto: Manuel Sosa.]

Hace unos meses atrás, en saludo al tradicional Día de los Enamorados, un programa de nuestra televisión dedicó su emisión a esa fecha. No les pediré que imaginen que se incluyeron referencias a un amor que no fuera el heterosexual, porque ya sabemos cuán arduo es todavía el logro de ciertas cosas retardadas por criterios cada vez menos sólidos, pero sí que preguntemos por qué no había representantes de razas, culturas, expresiones que no fueran únicamente la occidental; en ese programa. No menciono este ejemplo para infligir dolor, sino para ayudar a evitarlo. (Norge Espinosa)
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La sociedad cubana
no existe dentro de una campana de cristal y ha sido voluntad nuestra seguir el sabio pensamiento martiano de injertar en nosotros al mundo. (Alberto Falla)
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Creo que simultáneamente
con la puesta en circulación de nuevos ómnibus debió haber habido una fuerte campaña televisiva y en todos los medios para estimular su cuidado por la población. Tan importante como arreglar las calles para que no se rompan los nuevos ómnibus es preparar las mentes de los que los van a usar y conducir. Es asombroso que en un país donde todo el mundo sabe leer y escribir no exista una verdadera cultura moderna del cartel informativo, de las señalizaciones, de las explicaciones escritas en lugares visibles. Nuestras carreteras no tienen toda la información necesaria y los turistas se pierden por el camino. (Roberto Valera) _______________________________

Percibo en la televisión cubana todavía
exceso de frivolidad y mucho aburrimiento. Sin duda, falta una vinculación más estrecha con los organismos rectores de la cultura nacional. Entretenimiento y profundidad no tienen por qué estar reñidos y tal parece que tanto en la radio como en la pequeña pantalla las programaciones confunden esparcimiento con banalidad y aprendizaje con didactismo y superchería. Muchas veces los que ya tenemos si no hijos sobrinos, que es lo que me ocurre a mí, vemos como el sobrino viene enfermo de mala conducta desde el aula y hay que estar enmendándole la actuación, la vida en la casa y nosotros asumir el trabajo que malbarata el periodo en la escuela. A mí me preocupa muchísimo la violencia verbal, la violencia verbal que va desde lo procaz de lo que se dice a la forma en que se dice, la imposición del grito, que es una forma de violencia que genera otra violencia.
(Reynaldo González)

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Sin renunciar a los contenidos, estamos obligados a curarnos en salud, pues tratándose, como es el caso, de una batalla de símbolos, nada resultaría más dañino a que llegara a identificarse nuestra propuesta con lo aburrido y monótono, mientras lo divertido y cautivante se viera como algo que solo puede venirnos de otra parte. (Alpidio Alonso)
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¡Dios mío! Somos entonces
una pequeña Isla gigante y no nos damos cuenta, somos el pueblo y el país más instruido del planeta. Instrucción no es cultura, o no lo es siempre, lo sabemos, solo es un estadío, pero avanzado paso. Potencialmente, en un futuro que tendría que ser más y más próximo, país culto y más que culto. Es tiempo de despegue. (Alfredo Guevara)
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Hacer un país,
que es lo que todos hemos querido, implica utilizar lentes bifocales, ver a lo lejos y ver de cerca, tener un proyecto y también conocer, diagnosticar y afrontar los problemas más concretos de la inmediatez. (Graziella Pogolotti) Yo no quiero ser un cubano de cuota; no lo quiero ser. Me sería ofensivo ser un cristiano —como lo soy— de cuota; o un mulato —como lo soy también— de cuota, si entendemos nuestra ascendencia de la sangre o de la cultura; o todavía uno más oscuro: un negro de cuota. Yo quiero ser parte de este grupo, a quien nadie escogió con el dedo. (Eusebio Leal)
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Pertenecemos
a una parte de la historia del mundo donde los más diversos espacios de trasmisión de ideas (medios masivos, escuelas, literatura y arte a nivel internacional) nos piden que identifiquemos con el fracaso. No importa si de modo frontal o desde tangentes, pero en sustancia. Somos unos sobrevivientes. (Víctor Fowler)
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Venimos de la ausencia dramática
de alimentos y medicamentos, de calles desoladas, de noches oscuras, de doble moneda, que es como doble bandera, con la atenuante de que ambas son nuestras. (Carlos Lage)

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Transcurre en La Habana congreso de la UNEAC

Por Jorge Ferrer, El Tono de la Voz (03-04-2008)

En la sala hay seborucos a paletadas. Pero hay también mucha gente ahí que leyó El Maestro y Margarita, la novela magnífica de Mijaíl Bulgákov. Creo recordar que hasta hay edición cubana. [Foto: Jorge Ferrer.]

De quienes la leyeron –y yo conozco a unos cuantos que están en esa sala y conocen bien la novela– hay puñado largo que comprendió la perversa naturaleza de la MASSOLIT. La perversa naturaleza de cualquier «unión de escritores». La burlesca esencia de todo sindicato letrado.

Y, sin embargo, ahí están. Pugilateando dinero. Y libertad… para ganar dinero. Eso es el congreso. Una plaza a la que se acude en busca de una rebaja de impuestos y de la ampliación del mercado de trabajo.



El resto es una escenificación a la que asisten por arraigado hábito. Un hábito espoleado ahora por la esperanza de que se contará con ellos para cambiar Cuba. Y ya se sabe que no hay nada más rentable que halagar a un intelectual. Que hacerle creer que sirve para algo. Y que lo escuchan desde Palacio. Y si encima, se le ha hecho creer que habita país con destino excepcional, no hay quien embride al halagado delegado. Gritará «patria», dará vivas a los «cinco héroes», echará de menos al viejo dictador, al de siempre.

He leído todo lo que van publicando sobre el congreso. Y hasta me soplé anoche media hora de «debates» en Cubavisión Internacional. [Foto: Graziella Pogolotti.]

"No estará Fidel", se lamentan. El más lúcido de los delegados, según Eusebio Leal. Carta que les envía Fidel. Carta que imprimen en brochure que se entrega a cada delegado con más celo y celofán que la cajita de la merienda.

Parece un mal congreso para Mijaíl Bulgákov. Demuestra que a la literatura se la escucha menos que a aquellos perros mudos que se encontró por allá mismo Cristóbal Colón.

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Exhortación interrogativa del Abicú a la presidencia de la Asociación Encuentro de la Cultura Cubana

Por Jorge A. Pomar, Colonia

El escuálido balance de la flor y nata de la intelectualidad orgánica del castrismo, cuyo evento copia a la Asamblea Nacional (de focas ovacionantes) del Poder Popular, resulta de casi media centuria de privilegiada atención estatal a la cultura. La sombra de agua de esa protección les ha matado a la par estro y vergüenza.

A la postre, el cordón umbilical que une a la UNEAC con el cercano Palacio de la Revolución, al que se aferran desvergonzadamente las "conciencias críticas" insulares, se ha revelado como lo que temía el difunto Oscar Urtado: una jaula de oro para ruiseñores literarios, ahora comandados por ese pichón de burgués de perrita pequinesa al regazo --cría cinco de ellas-- que responde al nombre de Miguel Barnet (foto) o, Miguel "Barniz", como lo bautizara el cáustico Reinaldo Arenas.


Sabemos a qué atenernos si algún día --felizmente para el que suscribe, y para todos los insulares que alquilan a porfía vídeos de la TV enemiga--, se imponen los patrones culturales prevalecientes en Miami. En cambio, para quienes por acá, ávidos aún de utopías, repudian de antemano esa halagüeña perspectiva, la alternativa humanista estaría en copiar --perfeccionándolos, puesto que a la sazón son más bien un remedo pobre de los patrones culturales en la bábara Norteamerica-- los modelos progresistas vigentes en el Viejo Continente, especialmente en la España posmoderna de Zapatero. [Foto: Cintio Vitier y Fina García Marruz.]

Siendo así, cabe formularles a los ultraculturosos mandamases sociatas de la AECC la siguiente pregunta: ¿cuándo, para empezar a prefigurar vuestro edénico proyecto de futuro insular, replicaréis convocando a los intelectuales de la Diáspora a un Primer Congreso Plural de Literatos de las Dos Orillas bajo el lema "Dentro de la Revolución nada, contra la Revolución todo?

Un evento abierto al público exiliar y a la prensa occidental donde, por ejemplo, Armengol y Pomar puedan cruzar sables cordialmente al amparo de la libertad de expresión; donde la presidencia rinda cuentas sobre las graves dudas que suscita y las constantes críticas crueles que se le han hecho.

Igual podrían cursarle una gentil invitación a Yoani Sánchez , quien merece con creces el Premio de Periodismo Ortega y Gasset que acaban de otorgarle
, y a su esposo Reinaldo Escobar . (De todo corazón: ¡Felicidades Abicú a ambos! ) O a Tania Díaz Castro y sus bravos colegas de Cubanet. Con tal de que los inviten a ellos y a un par de renegados del exilio, el Abicú está dispuesto a mirar los toros desde la barrera.

Cuando menos, podrían organizar una comedia de congreso similar a la de la UNEAC: informe redactado con asesoría de Llamazares, discurso inaugural de Moratinos, elección de zapatero como miembro honorario, delegados afines escogidos a dedo, a puertas cerradas, reelección presidencial garantizada,
conclusiones programadas para contentar a la progresía occidental y, muy en particular, a los patrocinadores de la AECC...

¿O acaso va a resultar que la AECC es más totalitaria que la UNEAC, visto que los miembros de esta última al menos se reúnen de vez en cuando para poner por los cielos y plagiar retóricamente a coro, gusto y descaro al Magno Paciente y su vetusto Hermanísimo, así como a sus parientes, ahijados, allegados y amanuenses dinásticos en esa infumable guara geriátrica gobernante, que ya está a punto de quemarse los labios fumándose sus últimos cabos de poder?

A más de una década de fundada por el ilustre Jesús Díaz, ya va siendo hora de someterse, si no a una proceso electoral con garantías democráticas, al menos a una primera Asamblea de Balance y Renovación de Mandatos. En ese aspecto, hasta para los laxos estandares uneacistas, hace rato que incumplen la agenda ortodoxa.

Mirado el asunto por ese elemental ángulo comparativo, brilla por su ausencia cualquier fundamento
mínimo para criticar desde Infanta Mercedes 43, sede de la AECC en Madrid, el esperpéntico performance escenificado a bombo y platillo por los colegas de la orilla cautiva de la cubanidad en el Palacio de las Convenciones.

Pincha los ojos la obvia simetría entre la UNEAC y la AECC. Conque, ¿hasta cuándo el agache matritense? Pero, paciencia, que ya lo dijo Lázaro Barredo, el loro director del Granma: "La sed en el desierto genera espejismos". Y tampoco se aplaca con el simulacro gemelar de la FECU...

Thursday, 3 April 2008

"Correa y Uribe siguen en conflicto"

Para refrescar sin desconectar, disfruten de estos
tres vídeos de Jaime Bayly sobre Uribe, Reyes y sus
ordenadores, Correa, Evo, Lula, Chávez y un final
de encanto
sin desperdicios para cubanos. ...

Correa y Uribe siguen en conflicto I



Correa y Uribe siguen en conflicto II

Correa y Uribe siguen en conflicto III