Wednesday, 12 December 2007

¿Cómo puede Cuba ayudar al "Imperio" a cerrar Guantánamo?

Propuesta del Abicú al canciller Felipe Pérez Roque

Por Jorge A. Pomar, Colonia


Según versión taquigráfica del Consejo de Estado, en conferencia de prensa celebrada en la sede del con motivo del Día Mundial de los Derechos Humano, envalentonado por sus recientes victorias diplomáticas en la ONU y la Cumbre Iberoamericana, nuestro exultante canciller acaba de saltar todas las barreras.

A bombo y platillo, proclamó ante urbe y orbe que la Isla está lista para firmar todas las convenciones de derechos habidas y por haber:


"Los hemos convocado para informar que Cuba firmará en breve el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Es la decisión política adoptada por nuestro país, que les informamos a ustedes hoy, 10 de diciembre, Día Mundial de los Derechos Humanos, en que se conmemoran 59 años de que la Asamblea General de Naciones proclamara la Declaración Universal de Derechos Humanos".


Acerca de la Base Naval de Guantánamo en concreto, en su habitual retórica cuartelaria Felipe Pérez
Roque --más conocido en el giro profesional más hipócrita del universo por el "Rottweiler" debido a su sobredimensionada anchura de cuello-- remachó por enésima vez la siguiente exigencia:

"...a nombre del pueblo cubano, demandamos al gobierno de Estados Unidos que cierre de inmediato, sin más dilaciones ni justificaciones, el vergonzoso centro de torturas que mantiene hoy operando en su base naval en Guantánamo, donde se ha practicado todo tipo de vejámenes, de tratos crueles, inhumanos y degradantes contra los prisioneros, donde se han vulnerado todas las garantías establecidas por el Derecho Internacional para las personas en prisión...".

Pues, bien, sensibilizado por este arranque humanitario del ministro de Relaciones Exteriores de nuestra Isla, el Abicú le extiende por este medio a nuestro siempre victorioso "canciller de la Dignidad" una propuesta, no sólo viable sino infalible, para poner coto de una vez a las arbitrariedades de George W. Busch en suelo patrio y sacar del actual "limbo jurídico" a esos inocentes hijos de Mahoma capturados por el US-Army mientras --como de sobra sabido es-- peregrinaban en el país erróneo a mala hora.

Su propuesta en síntesis consistiría en una especie de canje equitativo de reclusos de Guantánamo retenidos allí sin derecho a habeas corpus por prisioneros encerrados en los más de 200 establecimientos penitenciarios de la Isla por el delito de pensar de otra manera que sus carceleros. De hecho, esta humilde sugerencia mía equivale a la cuadratura del círculo para ambos países, habida cuenta de que:



(1) los inquilinos extranjeros de las celdas de alambre de Caimanera gozan de un bien merecido prestigio internacional, constituyendo hoy motivo de honda tristeza y desasosiego para toda la vasta humanidad "progresista";

(2) la suerte de los nuestros apenas preocupa a sus familiares y allegados, plus poco más que a un puñado de defensores de los derechos humanos dispersos por el mundo y los cuatro países que votaron recientemente en contra de Cuba en la Asamblea General de la ONU;

(3) hasta la fecha la Casa Blanca y el Congreso no han logrado ponerse de acuerdo para resolver satisfactoriamente el dilema jurídico de Guantánamo, lo cual, dada la virulencia de las campañas de prensa en curso, conspira contra la credibilidad del sistema judicial de Estados Unidos;

(4) y el gobierno de Cuba no reconoce bajo ningún concepto la existencia en sus cárceles de prisioneros políticos y "de conciencia" y, por tanto, lógicamente no tiene por tales ni concede derechos diferenciales correspondientes a las más de 300 personas actualmente clasificadas bajo esa categoría penal por Amnistía Internacional y otras entidades de monitoreo del presidio político en el mundo.

De modo que, obviamente, ninguna de las dos partes saldría perdiendo con el trueque. Antes al contrario: ambos gobiernos ganarían en prestigio, a la vez que se liberarían de sendas cargas humana a cada cual más molesta y, último pero no menos importante, financieramente onerosa. A fin de prevenir posibles efectos contraproducentes, las partes involucradas en el trato se otorgarían recíprocamente las garantías pertinentes.

Por ejemplo, Cuba se comprometería, solemne y verificablemente, a no dejar salir del territorio nacional a los ex reclusos de Guantánamo hasta que --venza quien venza-- no haya terminado el conflicto armado con los talibanes en Afganistán.

Entretanto, tocante a alimentación (siempre sustituyendo la cuota de carne de cerdo por las onzas al mes equivalentes en carne de cabra u oveja), alojamiento, asistencia médica, cultura y recreación, etc., la parte cubana quedaría obligada a brindarles en todo momento a sus huéspedes islámicos los mismos elevados estándares de calidad de vida de que, según la ONU, la
World Health Organisation (WHO), la Food and Agricultural Organisation (FAO), la UNESCO y demás, gozan los ciudadanos de a pie en la Isla. (Dibujo de al lado: celda dual modelo de Guantánamo.)

Si bien, este último es un asunto que, una vez del lado socialista de la cerca, los propios interesados podrían negociar a título individual con las autoridades de la Isla, cuyos bancos se reservarían en exclusiva el depósito y canje obligatorio por moneda nacional convertible (CUCS) de las remesas enviadas a las cuentas corrientes de los custodiados.

Fuente de ingresos adicionales tanto para las arcas estatales como para los cubanos de a pie sería el aspecto multicultural, a incluir como cláusula "sin la cual no" en el trato. A saber, respetando estrictamente la sagrada tradición islámica de la poligamia masculina, las autoridades cubanas reconocerían a todos los varones heterosexuales provenientes de Guantánamo que así lo deseen --y de su bolsillo costeárselo puedan-- la fundación de harenes temporales, inclusive compra o alquiler de los para esa práctica imprescindibles serrallos.

Menester para el cual sin duda serían de utilidad nuestras complacientes jineteras. Desde luego, sin excusas ni pretextos, embajadas y consulados cubanos competentes deberán conceder visados de visita a familiares cercanos y lejanos, así como a amigos y patrocinadores de los ciudadanos extranjeros bajo su custodia.

De prolongarse la guerra afgana, el compañero canciller orientaría al negociado de extranjería facilitar residencia prorogable a esposas e hijos. Tal vez así llegue a la Isla los suculentos, apetecidos Dönner de la foto de al lado. (Del tiro hasta la cría de cabras y ovejas, dejada de la mano de Dios en los cerros de la Isla, podría recibir un nuevo impulso. Sobre todo, la hotelería insular, que en estos momentos opera por debajo de las capacidades instaladas, se beneficiaría con el arribo de oleadas de turistas del Medio Oriente, Paquistán y los barrios islámicos de Europa Occidental.

En contrapartida, Eusebio Leal, nuestro diligente historiador de La Habana --quien como buen empresario de olfato siempre está a la que se cayó en cualquier lance multicultural de alta simbología con filón lucrativo--, se encargaría de erigir a la carrera en sus predios de intramuros una mezquita a la altura de las circunstancias. Es decir, provista de mihrab
, muro de la quibla, púlpito de majagua o quiebrahacha labrada con arabescos en relieve, columnatas de arquería ojival, espigados minaretes almenados, madrasa, patio de los naranjos con fuente de surtidores para las abluciones de los fieles, etc. Funcional y convertible, para que sirva al menos para suníes y chiitas.

Y puesto que, según el canciller, los canjeados están siendo sometidos a "todo tipo de vejámenes, de tratos crueles, inhumanos y degradantes", es harto evidente que muchos de ellos requerirán ingreso en centros hospitalarios de alta tecnología destinados exclusivamente el turismo terapútico. Las facturas las pagarían de buen grado solventes ONGs que, sabido es, no suelen escatimar fondos cuando está en juego la salud de heroicos defensores del Islam.

Todo ello redundaría en un beneficio colateral nada desdeñable para la parte cubana: el reforzamiento de sus ya fuertes lazos de amistad con el Medio Oriente y la antigua Asia Menor, que agradecerían a la Isla el gesto de solidaridad. De paso, las autoridades cubanas podrían exigirle a Washington un sacrificio complementario consistente en poner en libertad a los "Cinco Héroes Prisioneros del Imperio" quienes, comparados con los especímenes enjaulados en Guantánamo, no rompieron un plato, habiéndose limitado a chivatear inocuamente a sus compatriotas del exilio por encargo de la Seguridad del Estado.

Posiblemente, Bush accedería gustoso. Aunque no tanto para no tener que soportar él una letanía propagandística inaudible en el despacho oval y en su rancho tejano, sino porque hasta el Abicú se lo suplicaría de rodillas con tal de librarse de ese rap insufrible incluso aquí en Colonia. E
sos puñeteros soplones en celdas de lujo me salen más en la sopa que el balserito Elián cuando aún no se había metamorfoseado en aprendiz de loro castrista. A condición de que retornen a la Isla a ejercer allá su repugnante oficio a cambio de pesos corrientes, un alivio que los suelten. Para nosotros los exiliados y nuestros compatriotas de a pie allá en la Isla; para ellos mismos, puede que no lo sea del todo.

Por otra parte, evitando un crecimiento tumultuario de la disidencia en la Isla, sólo serían canjeables los prisioneros de conciencia debidamente acreditados detrás de los barrotes hasta la fecha de firma de los acuerdos. Para que no vaya a armarse un caos peor que el del Mariel, presos y ciudadanos comunes no serán elegibles. Huelga aclarar que, por tal motivo, las gestiones preparatorias deberán efectuarse en clave confidencial. Top secret!

El gobierno de la Isla no debería poner reparos a un canje que, sin contar las grandes ventajas pecuniarias unilaterales señaladas, le quitaría de encima constantes recriminaciones por un problema en última instancia inexistente. Todo a cambio de garantizarle a Estados Unidos que los reclusos trasladados de la improvisado Camp Delta en la Base Naval al hermético universo concentracionario castrista estarían a buen recaudo durante el lapso convenido.

Y no hay riesgo de que a los islamistas les vaya a dar por meterse a balseros. Ahora bien, si a pesar de todo lo intentasen, las autoridades de inmigración de La Florida se comprometerían por escrito a no otorgarles las para Pérez Roque y comparsa irritantes prerrogativas de la "criminal" Ley de Ajuste Cubano. ¿Cómo? Mediante un ardid de probada eficacia antimahometana, a saber, además de tocar tierra con los pies secos, los balderos sospechosos deberán someterse a un test suplementario de degustación de masas de puerco fritas a la usanza criolla: si no come, casi seguro que no es ni musulmán ni cubano. (Foto de al lado: ora de rezar en Guantánamo.)

Como intermediarios y garantes del más riguroso cumplimiento de todas y cada una de las clásulas de este convenio bipartito, actuarían entidades de indiscutible prestigio internacional como ONU, Unión Europea, OEA, Liga Árabe, NOAL, OTAN, OPEP, Mercosur, etcétera. A propuesta del Abicú, la Comisión de Arbitraje fungiría como un tanque ético-progresista integrado por estadistas de fuste, estelares, todos ellos más bien simpatizantes con La Habana: Mijail Gorbachov, Jimmy Carter, Bill Clinton, Vaklav Havel, Felipe González, Joschka Fischer, Nelson Mandela, Kofi Annan y un par ayatolás e imanes prominentes proclives al "Diálogo de las Civilizaciones" (postulados, claro está, por su mejor amigo y valedor en Occidente, el presidente español Rodríguez Zapatero).



Finalmente, visto que de un tiempo a esta parte en la Isla brotan como hongos los cabezones que porfían en hacerse condenar por delitos de conciencia no reconocidos por el Código Penal vigente (pienso en Darsi Ferrer, los estudiantes santiagueros y esos pepillos habaneros con camisetas y pulseras subversivas en vez de manos de Orula o pulóveres con la efigie del Che), al tiempo que en Afganistan ocurre algo por el estilo con los no menos tercos y al parecer inextirpables talibanes, el convenio de intercambio rubricado por Cuba y Estados Unidos incluiría una cláusula de extensión de canjes hasta el fin del conflicto de marras en Afganistán o... el fin del castrismo y el postcastrismo.

7 comments:

analista said...

Y las Brigadas de Respuesta rápida, con su negrón vociferante, ¿las eliminarán? O es que ellos interpretan Derechos Humanos, los "derechos" de lanzar improperios y la agresión corporal a gente pacífica?

Que este burro talibán sea Ministro de Relaciones Exteriores me revuelve el estómago. En alemán tienen para estos tipos un sustantivo colosal "Arschloch".

Anonymous said...

ja,ja,ja; apretaste negro, te apoyo yo y mi familia en la maniobra esa de canje. Apretaste asere
Chicho

Anonymous said...

Diego Maradona dijo que desea hacerse un tatuaje del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, luego de haberse grabado en la piel los rostros de Fidel Castro y del guerrillero argentino-cubano Ernesto ''Che'' Guevara
EFE

Anonymous said...

Este es el mejor de todos los tuyos que he leído. Con humor e ingenio has escrito una verdadera novela del horror para la banda de delincuentes que manda en la isla. Y si, que suelten a los cinco chivatones, pero en la Antártida, para no oirlos mentar más

Anonymous said...

Pongan en You-tube.com buscar:Carlos Otero en A Mano Limpia. buen programa en 5 partes!

Anonymous said...

Buenisimo lo del canje, brillante, un Nóbel pal negro colonialista de colonia
gracias abiku

Laz said...

Demostraste [una vez mas] tu dotes de un autentico Abicu.

http://cubaindependiente.blogspot.com/