Wednesday, 10 June 2009

Una oda a la discrepancia

O "el engañoso ejercicio de hablar en nombre de los demás"*

Por Miriam Celaya, Centro Habana


[Nota preliminar: Reinaldo Escobar aquí y Yoani Sánchez acá, al igual que Miriam Celaya en el post "En nombre de quién", explicaron los motivos por los cuales se negaban a suscribir el "Llamamiento al gobierno cubano y al mundo", lanzado por un grupo de blogueros el pasado 31 de mayo. Sin previa consulta y calzado con un subtexto que debaja entrever que el que no firmase quedaba descartado como defensor de la libertad en la Isla.

Inconsulto él también, mi Alter Ego, harto de entusiasmos forales, se limitó entonces a insertar el siguiente comentario al post de Yoani en PD: "...No tener otra cosa que hacer no justifica hacer cualquier cosa. El problema de Cuba no es de derechos humanos sino de cambio radical del régimen totalitario. Desde esa óptica, la única manera efectiva de que --en la improbable eventualidad de que el gobierno pusiera en libertad a los actuales reos políticos sin reemplazarlos por otros-- pasa por la amnistía incondicional dentro del marco de una nueva constitución que cancele los delitos de conciencia.

"Ídem con el respeto a los derechos humanos: es incompatible con la naturaleza del régimen. Igual que el derecho a entrar y salir del país (y a moverse dentro de él, pues los promotores soslayan el dato de que la Isla ha sido bantustanizada). O con el acceso irrestricto a la Red de Redes, que presupone la existencia de libertad de información y expresión. Finalmente, desengañémonos de una vez: no todos los promotores y firmantes de esos llamados humanitarios son tan nobles e ingenuos como pretenden. Sin contar a los esnobs en busca de un protagonismo verbal que no se han ganado con sus actos".

El ventrilocuismo disidencial está de moda. Pero no sólo el truco de las convocatorias ventriculares de gente ducha en suplantar la vox populi: igual hacen furor de un tiempo a esta parte entre nosotros las organizaciones paraguas con nombres altisonantes, "resistencia", por ejemplo. (Como no sea la pasiva, ejercida por las masas populares desde la proclamación del "carácter socialista de la Revolución" en el 61 hasta le fecha, no se ve por ningún lado otro movimiento digno de esa sanguinaria tradición europea).

O la fundación a bombo y platillo, bufé e himno nacional, de alianzas fantasmas como la pomposa FECU, cuyas rúbricas aparecen hasta en la sopa pero que a día de hoy todavía nadie sabe qué es. Menudean también los enunciados categóricos por el estilo del notición demoscópico divulgado hoy mismo (10-06-2008) por Encuentro en la Red bajo el título: "Arco Progresista: 'Los cubanos están complacidos' con la derogación de la Resolución de 1962". El redator incógnito alude a una proclama del multitudinario microorganismo de masas pastoreado por el socialista democrático bobbiano (seguidor del extinto filósofo italiano Norberto Bobbio) Manuel Cuesta Morúa que reza como sigue:

"Esta decisión histórica tiene el respaldo, podríamos asegurar, del setenta por ciento de los ciudadanos (…) En consulta con otras organizaciones y formaciones políticas, el AP pudo captar el mismo espíritu: los cubanos se sienten complacidos con el regreso político de Cuba a su entorno político y cultural".

¿Acaso ese negro catedrático, muñeco favorito de los ventrilocuos del PSOE y la AECC, encuestó a los 11,2 millones de cubanos? ¿O debemos deducir que el 30 por ciento restante engloba tan sólo a los súbditos voluntarios del Palacio de la Revolución? Sea como fuere, el susodicho y sus mentores se adelantaron en falso a un acontecimiento que el gobierno enseguida se encargó de aplazar hasta las calendas griegas. Por lo demás, imagino que al cubano de a pie le interesen más las noticias sobre la reducción de las cuotas de granos, huevos y sal que el ingreso en la OEA o la inminencia del Juicio Final.

Volviendo al "Llamamiento" de marras: aparte de reflejar frivolidad y/o ignorancia política, rebajar los objetivos, reducir un conflicto de vida o muerte a un simple malentendido y generar falsas expectativas, la creciente frecuencia con que se lanzan tales iniciativas genéricas surte otro efecto contrapruducente aún más grave: a la postre genera tedio en los destinarios, embotando definitivamente su --ya de por sí en nuestro caso-- escasa receptividad hacia aquellas emergencias puntuales para las que ese recurso suele ser eficaz. Flanco abierto por donde a buen seguro se cuela de rondón la conga diversionista...

Un ragso común a unos y otros es la patriotería en bandeja: todos hablan en nombre de la patria y de la mayoría. Hedor por el cual Miriam se ha tomado el trabajo de subrayar sus motivaciones individuales, su aversión al martirologio programtático. Ante tanta demagogia subrogatoria nada mejor que haber puesto los puntos sobre las íes, como hicieron en su momento Reinaldo, Yoani y, en particular, la autora. De ahí que la titular de sinEVAsión esté siendo objeto de un conato de linchmiento blogosférico al que acaba de reaccionar a su abicueril manera en un post antológico que, por razones de espacio, abrevio a continuación:

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Una oda a la discrepancia

Por Miriam Celaya, Centro Habana

La virulencia con que tantos lectores han reaccionado a mi post “¿En nombre de quién?” deja sobre el tapete, con brillante claridad, cuán lejos estamos los cubanos del debate civilizado y del respeto a las diferencias. Es tal la pasión enceguecedora de algunos atrincheramientos que, incluso, abundan aquellos que me juzgan no por lo que escribí sino por lo que creen que quise decir. De cualquier manera, debo comunicar a todos que me siento particularmente feliz: adoro la discrepancia.

Siempre supe que ese texto iba a ser polémico, pero admito que la realidad ha superado con creces mis expectativas. [...] No puedo pasar por alto tampoco la importante ocasión: el mitin de repudio cibernético que me han orquestado muchos de ustedes marca quizás un salto de crecimiento en mi bitácora aunque a la vez disminuya el número de lectores. Yo, y algunos de ustedes, seremos capaces de superar la prueba… que es la primera pero no será la última.

Y ya que me ofrecen el banquete del debate, y yo padezco un hambre crónica de ese peculiar plato, me arrellano frente a esta pantallita y comienzo por el principio: una introducción destinada a salpicar agua fría sobre los más encendidos y el préstamo de una lupa para los miopes que han puesto de su propia inspiración lo que no dije nunca en mi texto. En ningún caso me referí a “los bloggers de afuera de Cuba” como los autores de la nota convocatoria. De hecho todavía no tengo claro quién convocó, lo que no cambiaría mi decisión de no suscribir prioridades que no comparto. [...]

Pero, en fin, ninguna línea de mi post pretendió establecer una marca divisoria entre “los bloggers de adentro” y “los de afuera” porque jamás he dudado de que somos bloggers cubanos por igual. No pongo mis derechos por encima de aquellos (con o sin blog) que optaron por emigrar y siempre me he referido a este país como el espacio de los cubanos de todas las tendencias. Tampoco he ponderado ni alardeado de mi trabajo por hacerlo desde dentro de Cuba…

De paso aprovecho para volver a enmendar un recurrente error: yo no posteo por la libertad de Cuba, no soy una Mesías de la postmodernidad ni pretendo erigirme en emancipadora de un pueblo que siempre ha sido particularmente vocinglero, pero nunca ha mostrado la menor vocación por defender su libertad. No tengo la intención de inmolarme por “el pueblo”, lamento romper los corazones de quienes me presumían adalid de la libertad, pero en más de una ocasión he rechazado públicamente ese destino.

A los que me acusan de egoísta desde la distancia les recuerdo que no hay una nación libre allí donde los individuos no sientan dentro de sí el libre albedrío. Si lo desean, pueden hacer un “pase de lista” a la historia de nuestra Isla, la cantidad de libertadores es tal que, de ser eficaz el oficio, hoy no estaríamos todos lidiando con la dictadura más larga de este continente. Si alguien más se va a desmarcar de mi blog por lo que pudieran considerar una declaración cínica, puede hacerlo. No voy por el mundo complaciendo peticiones ni persigo la gracia de aceptación. A los que proclaman que a ellos se debe que se me haya conocido en Internet, les aclaro que no imaginé que estaban comprando mi lealtad o mi ciega adhesión: ellos y yo nos equivocamos entonces. Estamos a tiempo de rectificar.

Ahora bien, si yo no sintiera afinidad y solidaridad por mis coterráneos no dedicaría mi tiempo, mis energías y mi propia egoísta libertad personal, a denunciar los males que aquejan a muchos cubanos con más crudeza que a mí misma: he denunciado el encarcelamiento de los opositores y periodistas independientes (aunque nunca he estado presa) y la falta de libertad de expresión (aunque yo tengo mi propia bitácora y expreso en cualquier plaza lo que se me viene en ganas), con la misma fuerza que he narrado la miseria de muchos de mis compatriotas de a pie (aunque yo no padezco hambre ni necesidades primarias) o los problemas de vivienda y de transporte (aunque vivo en un apartamento propio, amplio y sólido y tengo transporte particular). Ninguno de mis airados críticos me sostiene económicamente ni corre los riesgos que yo, así que es pueril que me acusen punto menos que de traidora. Es gracioso que hasta haya quienes se cuestionen lo que llaman mis “ambiciones personales”. ¡Pero, por Dios! ¿Es que alguno de esos cree conocer mis ambiciones? ¡Eso sí es ser pretenciosos!

Aprovecho igualmente para recoger como un cumplido lo referente a mi “alta autoestima”. En verdad hay que sentirse muy disminuido para considerar la autoestima como un defecto. Ciertamente tengo mucha autoestima, por eso poseo también la capacidad de estimar a los demás. No me creo Dios, pero tampoco tengo dioses. No soy líder ni sigo líderes de ningún color político, ni de opinión. Prefiero compartir ideas que seguirlas. Aquí debo aclarar otro mal dirigido criterio de alguien que me acusa de creer que solo tenemos derecho a opinar “los del círculo de Yoani”. No conozco ese tal círculo, tan imaginario como el círculo Polar y casi igual de frío; en lo personal soy amiga de Yoani, pero nunca perteneceré al “círculo” de nadie.

Cualquier persona con un mínimo de comprensión de nuestros respectivos contenidos podría establecer fácilmente cuán diferentes son las posiciones de Yoani y las mías, su estilo del mío, lo que no impide que nos respetemos y apreciemos mutuamente. Los que compartimos nuestro tiempo con frecuencia, por ejemplo en el Itinerario Blogger, que hemos venido sosteniendo desde enero, somos el grupo más heterodoxo que alguien pueda imaginar; lo único que tenemos en común es el principio de no tener nada en común, frase con que otro amigo, Reinaldo Escobar, acuñara recientemente nuestra voluntad de mantenernos independientes. Por eso nos reconocemos en cierta medida como compañeros de ruta, porque también nos unen los riesgos que corremos, la realidad que vivimos todos y --aunque no lo decimos-- muchas de nuestras esperanzas; lo que no nos convierte en un bloque. [...]

Lamentablemente, el relativo “éxito”, o digamos “contagio” de los blogs alternativos, ha despertado recelos no solo en el gobierno, que reconoce astutamente el poder de la opinión LIBRE y mantiene un permanente asedio sobre nosotros. He podido comprobar que entre algunos círculos disidentes hay una suerte de desasosiego, un mal disimulado celo, una necesidad de controlar lo que pudiera ser un filón publicitario, de manera que ciertos líderes han comenzado a tratar de aplicar la vieja máxima de “aliarse”…

O más bien acogerse bajo la sombrilla visible. Hoy por hoy, asociarse a los bloggers alternativos es garantía de prestigio, gracias a la seriedad y voluntad con que hemos desarrollado nuestro trabajo. La mayoría de nosotros, sin embargo, se resiste a ser portavoz de nadie. También el gobierno ha tratado (y trata) de penetrarnos. Hasta ahora unos y otros han fracasado, pero no podemos declararnos a salvo. El caso es, amigos míos, que en este oficio de disentir, o sencillamente llamémosle “practicar las libertades que nos corresponden por derecho”, hemos tenido que afinar los sentidos. Asumimos, a la vez que la libertad de expresión, la responsabilidad por lo que decimos; esto, que parece lo más lógico y sencillo del mundo, en Cuba --además de ser una rareza-- puede costar muy caro.

Acaso muchos de ustedes lo duden, pero no han faltado opositores que pretenden ahora, cuando somos un poco más conocidos, trazarnos las pautas: colgar en nuestras bitácoras lo que debemos decir, tal y como si fuéramos el mural de un CDR. Esos mismos líderes sugieren --con no muy claras intenciones-- que los bloggers “tenemos recursos a nuestra disposición”, somos “privilegiados con acceso a Internet” (¿?) y debemos ponerlos al servicio de “los que no tienen voz”. Esto, además de falsear la realidad, tiende a reforzar el discurso oficial que nos tilda de mercenarios al servicio del imperio.

En lo que a mí respecta, trabajo con recursos propios y a veces con tarjetas que me han regalado amigos solidarios, y así ocurre con casi todos los bloggers que conozco, al menos hasta donde sé, que no voy preguntando a nadie de dónde saca los recursos para entrar a Internet o de qué medios se vale para trabajar. Para información de los más incisivos lectores, algunos de los amigos que “corrieron a instarme a firmar la convocatoria” (frase que no sé por qué ha provocado algún salpullido), habían “sabido” por boca de ciertos miembros de partidos opositores que “un grupo de bloggers cubanos” (de adentro, aclaro) habían redactado el documento en nombre de todos. Otros le atribuyeron a Yoani la autoría. [Bufanda alusiva del poster: ¿Cruce de la bandera cubana con la del Movimiento 26 de julio?]

Y sí, es cierto que a una parte de nosotros aquello nos olió a chamusquina. Para los que vivimos en esta rara semiclandestinidad-ilegalidad-desobediencia civil o como quiera llamársele, es muy importante saber, no ya por quién doblan las campanas --que de sobra hemos hecho doblar nosotros mismos sin que nadie nos convocara-- sino desde qué campanario tañen. La suspicacia es el recurso de los que vivimos expuestos. Es preciso sentir la presión de los poderes sobre sí, la sensación de estar observado, el hostigamiento abierto o encubierto, el temor a caer bajo el peso todavía fuerte de las represores, para después creerse con la autoridad moral de reprender a quienes solo queremos protegernos. Pudiera mencionar muchas razones más que me asisten para no suscribir llamamientos, pero en el momento actual debo ser discreta y no ofrecer municiones a los que nos quieren atomizar.

No soy yo quien persigue protagonismos, ni me referí con eso a ningún blogger del dolido exilio. No me voy a disculpar por una falta que no cometí. Mantengo el criterio de que NADIE tiene la capacidad de proclamar un supuesto derecho a exigir NADA “en nombre del pueblo cubano”; esto va dirigido directamente a quien se atribuye esa prerrogativa pero, paradójicamente, me acusa a mí de pretensiosa. Está también el otro extremo: aquellos que firman todas las listas con el mismo alegre desenfado, desde la Constitución hasta la bolita, desde un autógrafo hasta la eutanasia. Yo creo sinceramente que una firma no es un mero ejercicio contra la artrosis, sino un compromiso muy serio.

En cuanto a los que no comprenden mi supuesta negativa a coadyuvar con mi firma “al fin de la dictadura” y han llegado a reprocharme “no firmar por los cambios en la Isla”, les respondo: ¡pobres los que creen que la libertad de Cuba se gana simplemente con el fin de la dictadura de los Castro, pobres quienes piensan que gritar a coro significa estar unidos! Olvidan que la salida de Fulgencio Batista no nos devolvió la democracia, sino al contrario, cercenó las libertades que aquél no llegó a suprimir; en tanto por un coro de cubanos “unidos” en abril de 1961, otro de esos oportunistas líderes proclamó el carácter socialista de una revolución que apenas unos meses antes había definido “verde como las palmas”. La ligereza ha sido siempre la elección de los cubanos a la hora de tomar decisiones, el precio ha sido dolorosamente alto para todos. En todo caso, es absolutamente injusto el criterio de que “seguimos cada uno por su lado SIN HACER NADA”. Es un juicio, digamos, un poco fuerte, ¿no creen?

Algunos lectores se han tomado tan a pecho mi rotunda disidencia de TODOS los coros que tal parece que con una firma más o menos se decidiera el destino de Cuba. Eso mismo deben pensar los numerosos recogedores de firmas de todos los partidos, incluyendo el oficialista PCC, que por estos lares pululan. Ellos parecen suponer que bajo un gobierno totalitario tal cosa significa o cambia algo. Para desmentir el espejismo ahí tenemos el ejemplo del Proyecto Varela con sus miles de firmas y la respuesta oficial, el Socialismo Eterno, firmado por millones de cubanos. Ni uno ni otro supuso cambio alguno para los cubanos de adentro ni de afuera, exceptuando --claro está-- a los que guardan prisión por haberse atrevido a suscribir el primero. Aprovecho para anotar que YO NO FIRMÉ ninguno de los dos, aunque en ese entonces todavía era una asalariada del gobierno.

Pero una firma tampoco es un asunto baladí. Con toda seguridad, nuestras hoy tan discutidas rúbricas podrían convertirse en la munición que esgrimirían los guardianes de la finca para encerrarnos. Ustedes, sin dudas, correrían a firmar otra convocatoria, esta vez por nuestra libertad. Me perdonan si dudo que la lista (que mi desmedida vanidad imagina muy larga) sirva para abrirnos las rejas, y es que ustedes y yo sabemos que la solidaridad, aunque imprescindible, tiene poderes restringidos. Perdonen, pues, mi sentido práctico, pero los límites de mi riesgo los decido también yo.

Escribo (no suscribo) mi total reconocimiento a la libertad de CUALQUIERA para colgar en su bitácora lo que decida, nunca me cuestioné semejante cosa. El punto fue (es) criticar el engañoso ejercicio de hablar en nombre de los demás. Eso fue todo. Podemos seguir debatiendo si así lo desean, pero quizás solo se trata de un problema de posiciones. Por mi parte, no creo haber faltado al respeto de nadie; si alguien se sintiera ofendido por esta réplica y por mi estilo mordaz, le pido disculpas y le recuerdo que muchas veces ha disfrutado de lo que algunos llaman mis “sarcasmos”. Nada está más lejos de mi intención que ofender o lastimar a alguien.

Un último detalle, a manera de postdata: los criterios que aquí discuto son de mi absoluta autoría y responsabilidad; hablo en nombre propio, individual, no vaya alguien a suponer que lo hago en nombre de “los bloggers de la Isla” o de un “círculo” particular de ellos. A los que me reprochan falta de humildad: la mayor prueba de mi autoreconocida pequeñez consiste, precisamente, en no creerme capaz de representar a nadie...

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*El subtítulo es una frase del texto original. La foto de la autora es la que aparece ahora en sinEVAsión. Las ilustraciones corresponden a afiches alusivos publicados por los promotores del "Llamamiento". Excepto la titular con los títeres del Vent Haven Ventrilocuist Museum y la caricatura de los "negros catedráticos" del bufo decimonónico criollo.

18 comments:

Cristina García. said...

Dios los cría y la vergüenza y la dignidad los junta. Magnífica réplica.

Anonymous said...

"el engañoso ejercicio de hablar en nombre de los demás"
o
"el engañoso ejercicio de negar la existencia de los demás"

pero en fin Dios los cria y la desverguenza y la indignidad los junta.

Magnifica manipulacion de una accion contra Castro.

Anonymous said...

y hablo de la Zelaya, y del grupito de alcades de la Habana, todos mis respetos a quienes desde sus blogs protestaron contra la ausencia de libertades en la isla!!!!

el anterior y para que quede claro.

Anonymous said...

La Zelaya puede decir cualquier cosa pero no definir que esta con quienes esta, lo que es su derecho.

Anonymous said...

a ti se te invito, tambien vas a negar que sabias lo del llamamiento?

Anonymous said...

aqui el unico mitin repudio lo dio esta putilla desde la habana

Anonymous said...

para seguir la rumba de Tumiami blog
Doce frases castrogenéticas del exilio


1- No se equivoque, usted no sabe con quien está hablando.
2- ¿Usted conto con los jefes de la disidencia o el blog genial de la yoani?
3- Aquí lo hay que tener las orientaciones bien claras y buscar consenso
4- Vamos a ver si suspendemos los anonimos de pasillo .
5- Ciudadano, eso es hacerle el juego a la propagandismo infantil, y al protagonismo de los otros.
6- No nos damos cuenta, pero es así, o yo lo digo o todo el mundo es malo.
7- Eso, compañero, se llama "disidente" diversionista ideológico.
8- Así que si tiene algo que decir diríjase a los blogueros con puesto en la disidencia.
9- Lo que dijo habrá que analizarlo con las instancias superiores, llevarlo a votacion y despues veremos como criticar la movilizacion.
10- La última palabra la tiene el que mas mienta.
11- ¡Cubanos de por ahi, oportunistas, gente de esquina, kitsch!
12- Eso vino de un grupusculo de blogueros y no lo hacemos pues no contaron conmigo para pensarlo..

Willi Trapiche said...

Mojigateria , muela , los cronistas solo voconean para el exterior son los heroes del exterior y si son privilegiados por que tienen internet y hacen una cortina de humo a los reales a los que de verdad molestan , los que castro guarda y de veras le hace la vida un infierno ..los OSCAR ELIAS Y DEMAS

PolO said...

El Trapiche diò en el clavo: Los que de verdad molestan a los Castros, estàn presos, en el exilio, o muertos.
En un paisito donde por criticar verbalmente a los Castros te dan 4 años de "desacato"; y si lo escribes 10 de "propaganda enemiga... Y hasta 25 años a periodistas independientes. Hay que entender que el impacto de los bloggers dentro de Cuba es mìnimo, insignificante.
Es un sentimiento natural admirar a un David armado de una laptop, contra el Goliad castrista, pero no exageremos.

Willi Trapiche said...

mas claro , el caso Panfilo , cuando a ellos algo les molesta lo neutralizan al instante...

Cristina García said...

Creo que muchos no han visto lo que me parece medular en lo que han hecho Yoanis, Reinaldo y Miriam. Se trata sobre todo de libertad, de no aliarse en "cuadro apretado" por cualquier iniciativa que se diga ella misma anticastrista. Aún cuando lo sea, y no lo fue, es prerrogativa de cada cual adherirse a ella o no. Nadie tiene derecho a hablar en nombre de todos, mucho menos sin que todos estén de acuerdo.
Otra cosa importante es el valor que tienen estas carnavalescas movilizaciones de salón: ninguno. Los que dicen, y pretenden hacer creer, que luchan por Cuba deben acabar de entender que peticiones de X puntos, en tal o cual orden, en internet o en una calle del exilio, no sirven para nada más que levantar ola tras ola de apoyo a la tiranía en las masas progres y no dañan a la dictadura de ninguna manera. De hecho, la internet y el anónimo que ella permite se han convertido en la tabla de salvación para tantos "patriotas" extraviados, enamorados de la idea de "luchar", siempre sin arriesgar vida ni hacienda.
Si no compraron la idea tres, o diez, o los que sean, aprovechen y pasen revista al contenido y a la forma de tales movilizaciones aquellos que la originaron para que la próxima (siempre habrá una próxima tratándose de cubanos) llegue a más personas.
Y para que se curen en salud, recuerden que la libertad es plural. Y pueden empezar a usar otros métodos para desacreditar a quienes no entran por el redil, para variar. Llamar castrista, como mínimo, a quien no coincide con ustedes ya ni es agresión, es bilis y envidia.

PolO said...

No sè quiènes son esos "Ustedes", que segùn Cristina, estàn repartiendo diplomas de castristas.
En democracia puedes, y hasta debes de cuestionar una figura pùblica, especialmente si està considerada una de las 100 màs influyentes del mundo.
Yoani, y en menor medida, los otros bloggers en la isla; estàn sujetos a la reacciòn de sus lectores. Es un proceso natural desconfiar de lo nuevo, luego aceptarlo y hasta idealizar al lìder o celebridad, pero al final, cuando bajan las aguas de la euforia; la gente comienza a analizar el fenòmeno, a analizar hechos y situaciones que antes tomaron de buena fe.
Este no es mi blog, asì que sin extenderme, considero legìtimo el preguntarse còmo Yoani pudo viajar con toda su familia, regresar a Cuba a vivir en un apartamento en La Habana ("lujo" inalcanzable para millones de cubanos), publicar un blog contestatario, etc. Cuando otros, por mucho menos, fueron condenados hasta a 25 años de prisiòn. Amèn de ciertos detalles que no armonizan con la imagen proyectada; como censurar comentarios (por unos Torquemadas anònimos en teutonia), alegar desconocimiento de la famosa cartica-peticiòn, etc,etc.
Creo que Yoani es lo que pretende, mientras no se demuestre lo contrario. Pero tambièn que cuestionar y expresarse libremente, es un derecho de "Trapiches y Cubiches" todos.

Cristina García said...

Claro, PolO. No puedes saber quiénes están repartiendo diplomas de castristas porque ellos, para no ganar protagonismo segueramente, aparecen en paletadas de anónimos en infinidad de blogs por estos días. ¿No los has visto? Observa los de este mismo espacio entre las 19:13 y las 19:33 del 10/06/09.
Todas las preguntas que te haces sobre Yoanis son perfectamente válidas. No así hacer acusaciones basadas en conjeturas sobre si vino o fue. Creo que un sano ejercicio sería hacerle todas esas preguntas a la persona en cuestión y verificar si es realmente tan imposible salir, regresar e instalarse en La Habana. Y si se prueba que hubo mal manejo hacer la denuncia con toda la contundencia que merece. Eso es democracia, no especular sobre los valores políticos y morales de nadie escudados en el anónimo y sin prueba alguna por el simple hecho de no coincidir con la idea que tenemos de ellos como santos mártires de la lucha anticastrista, esa que nos encanta exigirle a otros pero que no somos capaces de abrazar nosotros mismos.
La libertad de expresión no es hablar bobería porque nos hace felices disminuir a alquien que está arriba. Eso es envidia. Libertad de expresión es decir lo que pensamos con responsabilidad, argumentar lo que decimos y aceptar las responsabilidades que de eso se deriven, algo que desde el anónimo o un pseudónimo no se consigue.

BuenavistaVCuba said...

Todos los días aparecen movilizaciones y actividades que suman personas, blogs y páginas web en general en la Red. Se hacen campañas para todo y sobre todo. En el caso de los Blogs y utilizando las así llamadas redes sociales se hacen campañas muy variadas. El tema de Cuba no está excluido. Por qué habrá de estarlo?
Es así que cuando se convoco a la movilización del 1 de junio, yo que trabajo en la así denominada “blogosfera cubana” desde el 2004, y aunque no estaba del todo de acuerdo con los “tres puntos” me sume con mis blogs a la movilización. Es una herramienta más que tenemos y practicar la solidaridad es provechoso. Sin embargo el “pugilato” que se ha formado en torno a esta movilización deja mucho que desear.
El asunto es sencillo, usted se suma si le viene en gana a esta u otra movilización, campaña o lo que sea a favor de Cuba, de las ballenas, de las mujeres maltr5atadas o de la madre de los tomates, lo hace en libertad, pero dejemos de jodernos unos a otros y de atacarnos sin sentido. Lo que más me asombra es que los ataques vinieron desde Cuba de aquellos que han tenido toda la solidaridad posible .
Aquí hay un solo enemigo, eso lo sabemos bien. Si no podemos tumbarlo por lo menos vamos a joderlo, o relajearlo , con lo que tenemos

Salvada said...

Por favor Cristina, no sigan intentando tupir, sabes bien que la convocatoria NO SE HIZO EN NOMBRE DE TODOS LOS BLOGGERS CUBANOS. Es increible como utilizan con total desfachatez la tecnica nazi de que una mentira repetida infinitamente se convierte en verdad.

PON EL LINK QUE PRUEBA QUE SE HIZO EN NOMBRE DE TODOS LOS BLOGUERS CUBANOS, o deja ya de mentir

Cristina García. said...

Salvada, tú pareces venir tupida de fábrica.
Yo no he dicho que la convocatoria la hicieran unos o todos. De hecho, desde el inicio me importó tan poco que no presté atención a quienes eran los organizadores de turno. Eso lo explican los tres bloggers que se negaron a participar y lo dijeron (otros tampoco se unieron, pero discretamente, para no levantar polvo, y no les han hecho el acto de repudio que se ganaron los tres de marras), con lo que se demuestra que la doblez es carta de triunfo siempre que de Cuba y sus "defensores" se trata.
Yo me he referido al derecho de esos tres bloggers a sumarse o no sin ser por ello hostigados por la recua de anónimos, y otros no tanto, que los acusan de todo por no unirse. Cada uno de ellos a su modo explicó por qué no se sumaba a la iniciativa. Eso debió bastar para los demás. Seguir adelante con argumentos tales como el apoyo que ellos han recibido de los otros es querer cobrar el favor como si lo que estuviera por medio no fuera la tan cacareada libertad de Cuba y si una potencial ganancia para el futuro.
Conque, Salvada, no tengo que poner link alguno, como no fuera uno que ayude a ciegos voluntarios y torpes irremediables a ver la realidad, y ese no existe.
La asociación menos que inocente entre lo que digo y una técnica nazi te hace poco favor. Intenta convencerme de que lo que dije, no lo que tú dices que dije o creíste entender, no tiene razón y entonces estaremos dialogando.

Cristina García said...

En definitiva, queridos mios, yo soy un troll y estare diciendo mentiras y machacandoles la cabeza hasta que me den la razon.

jajajajajajajajjajajaja

PolO said...

Me encantarìa que Cristina me machacase la cabeza...