Thursday, 17 July 2008

"El destino de Cuba" y "El regreso del Che Guevara"

Dos textos de una rara ave intelectual y académica rioplatense que no entona pregones procastristas

Jorge A. Pomar, Colonia

Rogelio Alaniz. Argentina. Historiador, catedrático de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), periodista y ensayista argentino, es autor de la monografía La década menemista (UNL, 2000) y de la novela Aquellos fueron los días (UNL, 2002). Igual tiene en su haber una popular serie biográfica de personajes históricos argentinos cuyo tercer volumen, titulado Hombres y mujeres en tiempos De Roca a Sáenz Peña, fue lanzado a fines de junio. De los dos anteriores, Hombres y mujeres en tiempos de Orden. De Urquiza a Avellaneda y Hombres y mujeres en tiempos de Revolución. De Vértiz a Rosas, el primero se reporta ya como agotado en el catálogo digital de Ediciones UNL. [Cuadro: Nave de los locos, El Bosco. Óleo sobre tabla, Museo del Louvre, París.]

Sobre su receta historiográfica, comenta el propio Alaniz: “Hay un historiador que dice que si un libro no tiene cuatro o cinco citas por página no es un libro de historia, sino de ficción. Entonces éste es un libro de ficción porque yo no hago cuatro o cinco citas. Lo que uno sabe viene de diferentes libros. A mí me interesa cómo se digiere esto y se traduce en palabras. Me importa respetar el saber histórico, pero también respetar este campo de la invención histórica que tiene que ver con la literatura y con la ficción. La ficción no es mentira, sino que se propone otro tipo de verdad”.

Harto conocida es la inmensa popularidad de la mal llamada Revolución Cubana (“Contrarrevolución” sería lo justo) en Argentina. Curiosamente, a 40 años de su nada gloriosa caída en Bolivia, todas las encuestas dan al Che Guevara como el personaje más ilustre de la hagiografía argentina. Esta aberración del imaginario nacional en el fantasioso país del tango --el santafesino sin duda la deplora pero la descarta por comprensiblemente vana e inocua en el artículo de contra-- clasifica como una caprichosa, tenaz obnubilación colectiva propia de ciego vidente que vio claro a priori (en vida el “Guerrillero Heroico” nunca fue profeta en su tierra), sólo para luego cerrar los ojos a posteriori y erigirle, por subvención pública, descomunal estatua a la rabia del condotiero maoísta muerto en hedor de fracaso lejos del terruño.

Por fortuna, no todos los argentinos ven el mundo a través del cristal surrealista. Se sabe a ciencia cierta: en la ribera occidental del río La Plata abunda también, junto al compadreo y a una inveterada cursilería del compadreo lunfardo y del populismo sentimental a lo "No llores por mí Argentina", el menos común de los sentidos. Y justo de ese sentido común hace gala Alaniz para captar sin rebabas en unos pocos párrafos tanto las esencias raigalmente contrarrevolucionarias del fidelismo clásico como las sutilezas del dilema que tiene por delante la sucesión raulista en su hasta ahora vacilante, medrosa agenda. [Estatua de chatarra al Che en El Alto, Bolivia.]

Tan grata ha sido la impresión que le ha dejado al Abicú la lectura de “El destino de Cuba” que, a sabiendas de estar incurriendo en delito de irrespeto multable al copyright, lo reproduzco íntegro a continuación para deleite de sus lectores, amén de lección magistral de tino y cordura en el género para nuestros numerosos plumíferos ultramoderados, tan dados todos ellos a partir pelos en cuatro a la hora de detectar avances significativos en esta recta final de nuestra media centuria de singladura por el “mar de la felicidad” a bordo de esa nave de los locos que lleva en la Gorgona del mascarón de proa, pintado con sangre y heces fosforescentes, el aún seductor rótulo de “Revolución Cubana”.

Esperpénticas, dignas del pincel del Bosco fueron también, por cierto, las escenas del izaje (cuatro toneladas de llaves que, como el homenajeado, ya nada abrían) de la estatua echa al Che en Rosario, su ciudad natal donde algunos de los que tuvieron el gusto o disgusto de conocerlo y olerlo de joven lo tenían poco menos que por un enajenado mental. Así que de ñapa inserto una semblanza del Che visto por Alaniz: "El regreso del Ché Guevara". Y valga el simbolismo: igual regresó literalmente en chatarras a otro país andino donde en vida fue tan mal acogido que el supino desdén indígena lo llevó a la tumba.

Como notará el lector al día con los acontecimientos reseñados por el santafesino, era éste un post que se me había quedado a medio hacer. (Varios blogs cubanos divulgaron en fecha El destino de Cuba.) Lo subo ahora debido a la calidad de ambos artículos, que no han perdido actualidad. Sin más, como de vez en cuando conviene enterarnos de que no estamos ni tan solos ni tan locos, los dejo con una de las raras aves intelectuales sudamericanas que no suma su voz a la coral de los pregones procastristas en Sudamérica...

El destino de Cuba
Por Rogelio Alaniz, Santa Fe, Argentina

Tomado del diario El Litoral

El dilema que se le presenta al régimen cubano es acerca de la naturaleza de los cambios. Como las viejas consignas sesentistas, la alternativa en Cuba es revolución o reforma. En cualquiera de los casos, Cuba ya no volverá a ser la misma. El último freno a las transformaciones es Fidel Castro. Él y un puñado de incondicionales siguen creyendo que Cuba es un paraíso que en soledad resiste al imperialismo. La calamitosa calidad de vida de los cubanos, a estos revolucionarios de la vieja guardia no les dice absolutamente nada. Según ellos, lo importante es vivir con poco y nada, pero mantener una alta moral revolucionaria. En todos los casos, los culpables de las necesidades de la población son los yanquis. [Foto: Rogelio Alaniz.]

Por lo pronto, la sucesión en el poder se hizo al mejor estilo comunista: el hermano menor sucedió al hermano mayor; como en Corea del Norte, el hijo sucedió al padre. El régimen no habrá formado al hombre nuevo ni habrá creado la sociedad igualitaria, pero queda claro que no es liberal y mucho menos republicano. El poder en Cuba se parece más al de un sultanato tropical que al autogobierno de los iguales como profetizaban los viejos socialistas. También queda claro que la propiedad privada no existe. Por lo menos no existe para el hombre de la calle, porque para los inversores extranjeros y los burócratas, los beneficios son notablemente altos.

Raúl no es lo mismo que Fidel. Es la continuidad del poder, es responsable como su hermano de todas las barrabasadas, crueldades y delirios cometidos, pero a juzgar por quienes lo conocen dispone de algunos centímetros más de sensatez y sentido común. En principio, nadie en el Partido Comunista cree en el marxismo o en algunas de esas versiones teóricas. Desde hace años, se sabe que el marxismo como corpus teórico es una materia de estudio en las universidades capitalistas. En Cuba como en la URSS el legado teórico de Marx fue triturado por la dictadura.

El régimen cubano es pragmático y su único principio es el ejercicio absoluto del poder. La diferencia que se podría registrar entre Raúl y Fidel, es que el primero tiene una visión menos épica, menos trágica de la política. Esa aptitud le permite distinguir algunas realidades que para Fidel son inexistentes. A Raúl no se le escapa la miseria material en la que está sumergido el pueblo cubano. Tampoco desconoce la hipocresía de un régimen que dice luchar contra el imperialismo pero tiene como moneda real de cambio al dólar y el euro. Para el realismo de Raúl, no existe ni hombre nuevo ni juventudes revolucionarias. Lo que hay son necesidades, corrupción cotidiana y ejercicio habitual de la prostitución como alternativas de la pobreza.

Digamos que las nuevas autoridades son más o menos conscientes de los límites del poder que han heredado. Formados en el despotismo, no creen en la democracia, mucho menos en el pluralismo, pero desean que su poder sobreviva. Por lo tanto, estarían dispuestos a iniciar un proceso de reformas muy lento, muy controlado, en la mejor línea gatopardista: cambiar algo para que nada cambie.

Esta estrategia puede ser viable, pero dependerá de una compleja red de factores. En principio, el juego político dependerá de las relaciones entre la burocracia del partido y la estructura militar. En Cuba, el poder es despótico pero no está unificado. Retirado Fidel Castro del poder real, esta tendencia se ha acentuado. El aparato político debe negociar no sólo con las Fuerzas Armadas, sino también con los influyentes funcionarios de las empresas estatales, muchos de ellos con ambiciones privatistas muy parecidas a las que en su momento desarrollaron los burócratas rusos.

La estrategia de Raúl se orientaría en la dirección a la que en su momento emprendieron los chinos y los vietnamitas. Las reformas apuntarían hacia una suerte de capitalismo de Estado con una mínima ampliación de las libertades. Maravillas de la historia: la salida de la revolución castrista sería un régimen capitalista sin sus virtudes y con todos sus defectos. Cincuenta años de supuesta revolución socialista producirían ese milagro.

Los diez millones de cubanos que viven en la isla están habituados o resignados a convivir sin libertades y a sobrevivir en la ilegalidad. Los cubanos se han hecho expertos en el contrabando, la venta ilegal de mercaderías, la corrupción hormiga y la prostitución en todas las variables imaginables. Tres generaciones sacrificadas en el altar del delirio comunista produjo ese magnífico resultado. El cubano medio no cree en nada que se relacione con la política. Su destreza principal es el arte del disimulo. Si lo convocan a manifestarse con banderas, obedece y grita consignas hasta enronquecerse para que el comisario político quede satisfecho.

Después regresa a su vida cotidiana y hace la suya. Sabe --el aprendizaje lo adquirió con sangre, sudor y lágrimas-- que al régimen hay que soportarlo, y que lo que vendrá en todos los casos produce miedo. El orden castrista ha logrado un ciudadano medio indiferente, sumergido en sus propios problemas, descomprometido de todo lo que sea preocupación pública y muy miedoso. En la jerga marxista de otros años, esta tipología habría expresado la moral pequeño burguesa más ruin. En nombre del marxismo, Fidel Castro hizo posible aquello que el régimen capitalista más despiadado nunca pudo realizar plenamente.

La otra alternativa que se le ofrece a Cuba es la revolución. Conservadora o liberal pero revolución al fin. Hoy esta posibilidad es la más remota. Sin embargo, la inamovilidad del régimen, su rigidez política podría llegar a alentarla. Si todas las alternativas reformistas se cerrasen, tarde o temprano el régimen estallaría, como ocurrió en su momento con la URSS. Que el modelo político cubano haya sido un calco del soviético, autoriza a pensar que su fin puede llegar a ser parecido.

Por lo pronto, hoy no hay indicios de una salida semejante. Aunque uno de los rasgos salientes de estas revoluciones es su celeridad: una coyuntura internacional desfavorable, un escándalo político, un ajuste de cuentas entre facciones internas y todo se derrumba. También en estos casos se cumple el principio establecido por Lenin para diagnosticar condiciones revolucionarias: cuando los de abajo ya no soportan vivir como viven y los de arriba ya no pueden gobernar como lo hicieron.

En contradicción con los vaticinios castristas de que el régimen debe defenderse del sabotaje imperialista, para los gobiernos de Estados Unidos en principio no está contemplado ningún cambio en la relación con el régimen cubano. El embargo continuará, gane Obama o Mc Cain, porque en lo fundamental --para los gobiernos republicanos o demócratas de Estados Unidos-- el cliente principal a atender es el cubano, pero no el de la isla sino el de Miami.

Cuba hoy no molesta a los yanquis. Concluida la Guerra Fría, Castro sólo es un peligro para los cubanos. Por su parte, los míticos "gusanos" están hoy más interesados en vivir en Estados Unidos que en regresar a la isla. Puede que los más viejos --por razones biológicas, una ínfima minoría-- guarden frescos sus viejos rencores, pero la gran mayoría de la población ha organizado su vida con independencia del destino de la isla.

Sólo a la propaganda castrista se le puede ocurrir que los cubanos de Miami pierden el sueño por regresar a la isla. En todo caso, lo que pierden son dólares, esos dólares que les envían a sus parientes, una de las fuentes de ingresos más importantes de un sistema que prometió el Paraíso y sumergió a tres generaciones tal vez en un infierno, tal vez en un manicomio.

El regreso del Che Guevara
Por Rogelio Alaniz, Santa Fe, Argentina

(Tomado del diario El Litoral)

El 14 de junio el Che Guevara habría cumplido ochenta años. El aniversario fue un buen pretexto para que en Rosario se realizaran una serie de actos para recordarlo. Nadie objetó nada, nadie dijo nada diferente a la letra del coro oficial. La izquierda tradicional se sumó a las fiesta por razones obvias. Habría que aclararle a las nuevas generaciones que en tiempos del Che las diferentes corrientes de izquierda fueron muy críticas con las posiciones políticas del Che. Troskistas y maoístas no tenían empacho en calificarlo de pequeño burgués aventurero. No estaban muy equivocados. [Estatua de llaves viejas al Che en Rosario.]

El Partido Comunista era mucho más severo. No le perdonaban al Che sus críticas a la URSS y su libro sobre la guerrilla había merecido las descalificaciones más duras. El Che se había burlado de Victorio Codovilla, el burócrata mayor del comunismo prosoviético, un personaje ridículo y siniestro. El Che, además, había descalificado con duros términos a Mario Monje, el secretario general del Partido Comunista de Bolivia, y era una irreverencia que los estalinistas criollos no perdonaban.

La izquierda reformista adhirió a los actos de Rosario por inercia, porque en definitiva no se gana nada batallando contra mitos indestructibles. Y porque a esta altura de los hechos no hay mucha diferencia entre homenajear al Che, a Carlos Gardel o Ceferino Namuncurá. El pensamiento políticamente correcto produce más milagros que la Madre María.

Los hinchas de Rosario Central se sumaron a la kermés porque nunca viene mal incorporar al club de los amores una figura prestigiada. Los hinchas de fútbol en ese sentido suelen ser muy prácticos. Para sus intereses el Gauchito Gil, Isabel Sarli y el Che representan más o menos lo mismo. La única exigencia que deben satisfacer es la de la popularidad ¿Qué piensa un barrabrava sobre el Che Guevara? Para mí es un misterio tan inescrutable como el de la Santísima Trinidad.

Agencias de turismo y vendedores de baratijas apoyaron la iniciativa porque por definición siempre es bueno apoyar lo que nos da de comer. En principio no hay ninguna objeción que hacer a quienes se ganan la vida en las sociedades de consumo con los fetiches que tienen a mano. Conservadores y burgueses hicieron silencio porque algunos ignoran quién fue el homenajeado y otros, con cierta lucidez, consideran que el personaje hoy es inofensivo.

Muchos de los que el domingo estuvieron en los actos ignoran la suerte que les hubiera deparado el destino si cuarenta años antes el Che los hubiese juzgado en tribunales, que estaban muy lejos de ser un modelo de garantías jurídicas. Hordas de rockeros se movilizaron sin saber a ciencia cierta si se trataba del sucesor de Bob Marley, el padre espiritual de Charly García o el primo hermano de John Lennon.

Para muchos de ellos el Che es apenas la foto de Alberto Korda. Para algunos un testimonio contra el sistema, una rebelión contra la sociedad establecida. También a ellos habría que advertirles que en la vida real el Che poco y nada tenía que ver con la cultura rockera y sus ritos. Por el contrario, los combatió y los combatió con dureza. La revolución del Che era tan pura que ni los homosexuales tenían lugar en ella. En la tribuna oficial estuvo Pérez Esquivel.

Los cristianos, por lo menos algunos, siguen creyendo que el Che está sentado al lado de Jesús. En aquellos años un obispo habló del martirilogio que recordaba al de Nuestro Señor. No soy creyente, pero me da la sensación de que el tema es un poco más complicado que la sensación que pueda provocar una foto. Ignoro lo que pensaba Pérez Esquivel en 1967. Me consta que en 1983 editaba una revista cuyas consignas anticomunistas hubieran hecho enrojecer a una apacible lectora del Readers Digest.

Los peronistas tampoco se privaron de la fiesta. Los más memoriosos recordarán los textos de John Williams Cooke. Algunos tendrán presente la carta del General con motivo de su muerte. Perón, que para estos temas tenía un instinto infalible, iniciaba la carta diciendo: "Ha muerto uno de los nuestros". Los muchachos de la gloriosa JP de entonces se derretían de amor leyendo esa carta. A ninguno se le ocurrió preguntarse por qué si el Che era "uno de los nuestros" el general no se fue a vivir a Cuba. Tampoco se interrogaron demasiado por los hospedajes del general en las residencias habilitadas por Stroessner, Pérez Jiménez, Trujillo y Franco. Por el momento alcanzaba con saber que "el Che era uno de los nuestros". Cinco o seis años después la gloriosa JP descubriría que el Che seguía siendo de ellos, pero el que había dejado de pertenecerles era Perón.

El paso del Che por Rosario fue muy breve. Es probable que su memoria sobre la ciudad haya sido vaga, brumosa, pero para los efectos simbólicos del acto el hecho no tiene demasiada importancia. En realidad, discutir históricamente sobre la figura del Che no tiene demasiada importancia. El mito es mil veces más interesante que la historia.

No es mucho lo que se sabe del Che. Para la inmensa mayoría son las fotos de Korda y Alborta. Esas dos fotos lograron popularizar al personaje mucho más que los libros que se escribieron sobre su vida. El Che hoy es un objeto de consumo. Sus posiciones a favor de la lucha armada, el hombre nuevo y el sacrificio revolucionario carecen de actualidad.


El Che es hoy una mercancía de consumo, una afirmación que escandalizaría a los guevaristas, pero que en mi caso la considero menos perjudicial que sus ideas. Prefiero la devaluación de la sociedad de consumo que la devaluación de la vida que representaban las ideas del Che. El principio de sacrificar la vida en nombre de un ideal superior encierra algunas objeciones. Como diría Malraux, la vida no vale nada, pero mientras tanto no hay nada superior a la vida. La otra objeción a quienes están dispuestos a sacrificar su vida, es que estos personajes consideran que su decisión los habilita a sacrificar la vida de los otros. La lógica de revolucionarios y terroristas de todos los tiempos se funda sobre este principio.

El Che fue un hombre de coraje. Los que lo conocieron aseguran que era inteligente y decidido. El asma le había enseñado a lidiar con su propio cuerpo. Creyó en el socialismo y la lucha armada y se jugó el cuero por sus ideales. En la revolución fue un duro y se jactó de su dureza. Fidel le encomendó las ejecuciones de los supuestos enemigos de la revolución. Allí cayeron torturadores, militares, pero también murieron inocentes. La verdad sobre estos juicios nunca se sabrá del todo porque, en primer lugar, no fueron juicios sino ejecuciones sumarias.

En sus diarios, en sus relatos, el Che habla de algunas de estas muertes. Las relata con tanta indiferencia que hay motivos para pensar que estaba muy convencido que lo que hacía era esencialmente justo. Cuarenta años después los historiadores no tienen la obligación de pensar lo mismo. [Foto: Maradona.]

El mito del Che se funda alrededor de una estética. El héroe es el hijo de un Dios que además de valiente es hermoso. Su linaje lo transforma en un aristócrata que desde su señorío defiende las causas justas y muere en la plenitud de su vida. El héroe en el mundo moderno no es un ícono de los pobres. Siempre será más popular en las facultades de Filosofía y Letras que en las villas miserias. Esto es también una paradoja, pero convengamos que todos los rituales y homenajes han sido, en el más suave de los casos, una divertida y curiosa paradoja.

19 comments:

Anonymous said...

"Fidel le encomendó las ejecuciones de los supuestos enemigos de la revolución. Allí cayeron torturadores, militares, pero también murieron inocentes. La verdad sobre estos juicios nunca se sabrá del todo porque, en primer lugar, no fueron juicios sino ejecuciones sumarias"

Increible que un argentino se llegue a dar cuenta y formule esta verdad tan netamente histórica. Mis respetos
UNCubano

Anonymous said...

respeto a la lucidez austral

Anonymous said...

Ése Che en simbiosis con el bracito de Diego Armando Maradona y la escultura, son los dos exactamente lo que son: CHATARRA

Anonymous said...

Los argentinos procuden muy buenos artículos intelectuales. Y también escorias como el Maradona guevariano. Así se escribe la Historia.

Agustin Farinas said...

Abicu,
el colmo de los colmos lo hemos visto aqui en la patria de Guevara. Una foto de Guevara al lado de otra de Bin Laden y el tipo que las exhibia en su automovil donde estaban las calcomanias se moria de la risa cuando las enseñaba.

Anonymous said...

Una amiga mía sabe que el Ché fué por ser consecuente con sus ideas un asesino obsecado y tonto pero como es lindo y fotogénico, se lo perdona... Ella tiene su corazón a la izquierda pero no puede tapar el sol con un dedo y como es inteligente reconoce que si eres mosca, aunque te des cuenta que es mierda, no puedes evitar que te guste. Es como yo que odio los nacionalismos por primitivos y no puedo evitar estremecerme aveces con la melodía del himno nacional, cosas de la genética integrada condicional, lavado de cerebro histórico. por suerte aunque de nene me obligaban (sin darme cuenta que me obligaban) a gritar diariamente "Pioneros por el comunismo, seremos como el Ché", no desarrollé de adulto un amor tan enfermizo por tan falto de argumentos reales, como mi todavía no liberada amiga, a la que sencillamente le gusta la foto del ché.
K de la Habana

Anonymous said...

ji ji ji, qué risa me dió esa escutura que es realmente una caricatura...ji ji ji ja ja ja tremenda Chetarra esa... ji ji ji ja...............
comedianteordene!!!!!!!!!

Anonymous said...

Bién dicho, sí y por la parodia de fusil se ve que este "Chetarra" es belicista
ajuma

Anonymous said...

En el blog de Tirofijomalanga te atacan abicu. Se vé que no es un lector asiduo a tus letras. Merece la pena contestarle a ese imberbe o digamos mejor barbudo blogero.
abajo el link
http://tirofijomalanga.blogspot.com/
2008/07/por-johnny-cricket.html
Oxiuro C.C.

Anonymous said...

Acabo de ver el link y claro que por ser Tirofijo y por estar entonces enterrado en la selva no le es posible navegar con frecuencia con su laptop perfecta en correcciones por el internet y es por eso que no sabe que tu estilo "Abicú in Exelsis" es escribir a vuela pluma de un tirón visceral, como te dé la gana que para eso eres liberal y además esto es tu Blog Privado; e ir corrigiendo más adelante a medida de que se revisa cuando se puede, en línea el texto. Es tu derecho Abicú hacerlo si puedes, quieres y sobre todo si te ayuda, colabora constructivamente gente como el avispado Tirofijito. Este guerrillerito parece bien malvadito y dice además otras cosas más importantes que lo referente a los gazapos que encontró. Lástima que de eso otro, dónde él dice que estás equivocado, no aporta absolutamente ningún argumento así que él mismo en esto es un gazapón agazapado.

dice el "superficioso pretencioso monosabe":
...Les confieso que hay más (sobre el texto del abicú), pero no lo quiero llevar recio; aunque debiera, porque en el post dice unas boberías antológicas y demuestra un desconocimiento total de las realidades del exilio en Miami. Moraleja: no hables de lo que no conoces bien.....

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Me caigo y me levanto...
Gracias por tu Blog
Matojo

Anonymous said...

Union de Reyes llora porque Malanga murió

PolO said...

¡ Pero que boludo ese pibe !

Anonymous said...

???
!!!

Anonymous said...

El cantautor Pablo Milanés, actuará próximamente en Madrid y Santiago de Compostela. El dijo a propósito de las nuevas medidas del gobierno de Raúl Castro,

Poder tener un teléfono móvil y permitirte entrar en un hotel no es una reforma. En libertades vamos hacia atrás. Volvemos al pasado.

El gobierno dijo hace un año que muchas cosas iban a cambiar pero la situación sigue igual y la gente está muy desesperada.

Raúl Castro todavía no ha tenido oportunidad de demostrar lo que piensa, porque su hermano Fidel está ahí y todavía emite sus opiniones.

No entiendo por qué todo sigue igual en la Isla.

Existe una nueva oportunidad, como la hubo cuando la Unión Soviética se desmoronó,entoces entre todos pudimos encontrar nuestro propio camino independiente pero no lo hicimos. El pueblo espera cambios y el mundo los está esperando.

Que no haya maricones en el Partido es señal de que todavía están marginados. Que se sepa, entre los dirigentes, no hay nadie que haya salido del armario aún.

El autor de la famosa Yolanda, promociona por estos días en España su ultimo disco Regalo.

Fuente> www.elmundo.es

Me estare volviendo loco....
Embabia

Anonymous said...

todos andamos algo mal
Dr. Too Kim Bao

Anonymous said...

CHETARRA= CHE+ETARRA
gachupin

Anonymous said...

The Associated Press

ROMA --
Los comunistas italianos reconocieron que mantienen relaciones políticas con los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Paolo Ferrero, secretario general del Partido de la Refundación Comunista, rechazó que las FARC puedan considerarse una organización terrorista, como la califican Naciones Unidas y la Unión Europea.

Lazaro Gonzalez said...

Jorge por razones ajenas a mi voluntad llevaba dias sin visitar al Abicu. Excelentes posts me encuentro al regreso pletoricos de "guiro y mente".

costa rica hotels said...

I love your page all that talk about this character that was very revolutionary for the time helped me