A vueltas con las comparaciones de Gloria Amaya con Mariana GrajalesPor Esperanza E. Serrano, Florida*
Claro que capté el mensaje de tu post. Has hecho una valoracion muy justa sobre Gloria Amaya, la mujer, la madre, el ser humano… Entre Mariana Grajales y Gloria Amaya hay diferencias, como bien has señalado.
Coincidimos en eso de no sobredimensionar los valores humanos, de no convertir en piedras aladas, en seres sobrenaturales, divinos, ni mucho menos desnaturalizados, a aquellos que, con sus virtudes y defectos, han dado lo mejor de sí por el bien de la patria. [Foto de Baracutey Cubano: Gloria Amaya en familia. A su derecha, el opositor Ricardo Cabreras.]
Creo que quienes han endiosado a Martí, no lo han entendido como el hombre que fue ni han captado la esencia de su pensamiento ni la tragedia interna que lo llevó a la muerte... Los que han endiosado a Fidel Castro no han comprendido jamás la naturaleza de ese ser perverso, criado con leche de culebras, lleno de odios y de maldad. Quienes repiten hasta la saciedad el mito sobre Mariana Grajales enviando a una muerte segura a sus hijos, no la han comprendido sus motivaciones ni la favorecen, como madre, como mujer, ni como ser humano.
Mariana fue una gran patriota madre de titanes, con ellos se lanzó a la manigua y con ellos luchó por la libertad de Cuba. Quizás la comparación que muchos han hecho entre Mariana y Gloria se deba a que ambas estuvieron cerca de sus hijos apoyándolos en todo momento e incluso participando con ellos en la lucha. Pero es muy buena la aclaración que hiciste. Son dos épocas y dos formas de luchar diferentes. [Foto de abajo: Esperanza E. Serrano.]
Respuesta del Abicú: El inmenso mérito de Gloria Amaya consiste en haberse comportado como una ciudadana normal con vergüenza en la cara en medio de las relajadas mascaritas del actual carnaval criollo.Incluso, yendo más lejos hasta el borde la tabla, podríamos atrevernos a afirmar sin temor a equivocarnos que ni siquiera Fidel Castro habría llegado a ser el ogro fuera de serie que conocemos sin el concurso coral de tantos aprendices de brujo progresista, por un lado, y la irresponsabilidad de unas mal llamadas "clases vivas" republicanas sin conciencia de serlo.
Prueba de ello es el dato fácilmente verificable de que hasta mediados del 58 suscitaba escasa idolatría entre los cubanos de a pie. En buena medida, fue un genio del mal fabricado adrede contra el Batistato a partir del traicionero asalto al Cuartel Moncada --a la sazón objeto de repulsa general en toda la Isla-- el 26 de julio del 53 por la prensa burguesa y los partidos auténtico y ortodoxo.
Una vez derrocado el dictador, teniendo la dorada oportunidad de hacerlo (una semana de plazo entre la fuga de Batista la Nochevieja del 59 y la llegada triunfal de Fidel a La Habana el 8 de enero), no sólo no quisieron volver a meterlo en la botella sino que le sirvieron lacayunamente el poder en bandeja de plata. Cuando por fin se percataron del fatal error de cálculo, ya era demasiado tarde: sin sospecharlo, habían sido puestos fuera de juego junto con el aborrecido dictador, garante del statu quo anterior...
A menudo se tropieza uno por doquier en cualquier taberna occidental con especímenes rabiosos de similar calaña que, sin embargo, son unos solemnes desconocidos por mera falta de caldo de cultivo idóneo. A modo de comparación, el meteórico ascenso al poder de Hitler a la Cancillería Imperial igual habría podido ser evitado a tiempo. Pero, haciendo caso omiso de las turbulencias de la época, la clase política federal optó por castigarlo a vivir a cuerpo de rey encerrado en un palacio.
De no haberse procedido de esa manera suicida, el Führer jamás habría pasado de ser un pintor de cuadros más (pasablemente buenos como prueba de ingreso a la academia, digan lo que digan los críticos prejuiciados). Y nuestro Magno Paciente, abogado picapleitos bastante bien dotado para el oficio predilecto de los sofistas, ídem. Y en cuanto a su carrera política bajo la República, a todo reventar, quizás un diputado populista más en el Capitolio.Sin embargo, en ambos casos el antídoto contra sus rabias habría consistido en tratarles judicial y penalmente como lo que en realidad eran: flautistas de Hamelin, psicópatas con delirios mesiánicos. En cambio, similares imaginarios nacionales y pretextos coyunturales (derrota en la Primera Guerra Mundial y crack del 29 en Alemania; bochinche auténtico-ortodoxo seguido de golpe de estado en Cuba) facilitaron a los dos un meteórico ascenso al poder total vía endiosamiento mediático. Empleando un símil: lo que hacemos en el barrio depende más de lo que los vecinos nos dejen hacer que de lo que seamos capaces…
**************************************************
"Titular del blog Misceláneas-cubano-americanas. Extracto de comentarios de la autora al post "Gloria Amaya, ejemplo que debería hacer escuela", recién publicado en este blog. Esperanza misma es ya un ejemplo a seguir por el mero hecho de exponerse a dar su nombres y apellidos, a airear su rechazo al régimen urbe y orbe en el exilio, premisa cívica primordial para articular cualquier oposición digna de reconocimiento y respeto foráneos.