Friday, 8 January 2010

Por las riberas del Danubio entre Eslovaquia y Hungría

Relato de viaje y homenaje a Viera Pinonova, ex colega y valedora del Abicú en desgracia

Por Jorge A. Pomar, Colonia


Danubio siempre de por medio, lo hemos pasado a cuerpo de rey entre las localidades fronterizas de Sturovo (11 mil almas) en Eslovaquia y Esztergom (30 mil) en Hungría. Proletariamente, se entiende. Las pláticas nocturnas y los placenteros paseos por ambas orillas de la cultura eslava en compañía de nuestros entrañables anfitriones locales marcaron la tónica del suave "resbalón" al incierto 2010. [Foto: Viera y el Abicú en el muy recomendable restaurante "El Habana", Bratislava.]

Aunque la común ignorancia del eslovaco y el húngaro recortó el contacto con los taciturnos indígenas mayormente al plano visual, tratándose de antiguas comarcas estalinistas, el Abicú y su Alter Ego no hallaron modo de escapar al aleccionamiento en materia doctrinal. Por otra parte, siempre con nuestra media naranja de Westfalia entre los dos, pasamos sendas friolentas e instructivas tardes en las florecientes capitales de Eslovaquia y Hungría. Ambas a poco más de hora y media (a razón de cuatro euros por viajero en expresos
made in Germany) de Sturovo y Esztergom, antaño capital magiar.

En el plano personal, la sorpresa más halagüeña del viaje fue, sin la menor duda, el reencuentro con mi ex colega de la Editorial Arte y Literatura en el Palacio del Segundo Cabo, Viera Pinonova, objeto de homenaje especial en este post. Íntima amiga, uña y carne con mi difunta esposa Gipsia Cáceres de La Guardia, fue desposada en la flor de su juventud por un afortunado becario cubano al que ya había premiado con dos varones antes de dejar la grisura de Europa Oriental para emigrar al tropical país de la Siguaraya, por entonces aún esperanza de renovación del campo socialista.

Nuestra habitación, nada lujosa pero amplia, cálida y confortable, se hallaba en los predios eslovacos del Museo de Sturovo, donde nuestros espléndidos anfitriones colonenses, con quienes compartimos suculenta cena de Fin de Año, disfrutan de la cortesía del alcalde sin partido de esa aún un tanto soñolienta municipalidad en medio de la Puzta (estepa). Junto a sus encantadoras amistades locales, la exótica pareja renana tuvo la gentileza de servirnos de cicerone durante nuestros tiritantes recorridos por ambas riberas nevadas del Danubio.

Una pincelada historiográfica. Encrucijada de rutas invasoras desde el apogeo del Imperio Romano, la zona fluvial de Sterovo-Estzergom cuenta con un calvario de conquistas y reconquistas a cada cual más espeluznante. A mediados del siglo XIII arrasaron de ida y vuelta el territorio magiar, al que a la sazón pertenecía Sturovo, hordas ecuestres de mongoles y tártaros. A los crueles herederos de Gengis Khan seguirían tres siglos más tarde, bajo el emblema de la Media Luna islámica, los no menos temibles guerreros de Solimán el Magnífico camino de Austria.

Tras siglo y medio de espanto y desolación, la cristiandad eslava se salva por un pelo a las puertas de Viena. Trescientos años después sucumbiría a otro signo nefasto: la Cruz Gamada. De las demoledoras aspas de la esvástica hitleriana, los infortunados moradores a ambos lados de las ensangrentadas aguas del Danubio Azul serían liberados, con un ojo sonriente y el otro hecho un manantial de aguas saladas, por el más siniestro de todos los símbolos aciagos del siglo XX: la Hoz y el Martillo del victorioso Ejército Rojo bajo la fusta totalitaria de los mariscales de Stalin.

A mi noble amiga, que hasta la secesión que le amargara vida y triunfo al decano de la disidencia antisoviética Václav Havel portaba en la Isla el mismo pasaporte que su inolvidable "yunta" checa Kvieta Sedlákova, arrojada a la inhóspita Canadá por el vendaval castrista, le tocaría en suerte la desgracia de ver derruirse hasta los escombros lo mucho que restaba a su temprano arribo de la deslumbrante arquitectura colonial y republicana de la otrora admirable "Ciudad de las Columnas".

Tal vez me haya equivocado, tal vez no sea más que el error de apreciación de un observador prejuiciado, pero creí notar ciertos sutiles rasgos de reticencia y estupor ante el forastero, de taciturnidad y pesimismo metafísico, de recóndito recelo ante una prosperidad palpable que igual podría ser de nuevo elusiva. Otro espejismo del destino manifiesto, un sueño orgiástico del que podrían despertar de golpe y porrazo a la siguiente pesadilla utópica.



A menudo, quizás por pura mala suerte en los contactos, no parecieron rasgos tan sutiles a los ojos de Anna y sus dos consortes dispares. Predomina una nota de parca hosquedad, de desconfianza hacia el extranjero, sobre todo tratándose de una alemana y de un cubano, visitantes que, por distintas razones de sobra conocidas, gozan ambos de una bien merecida pésima reputación entre los eslavos.

De hecho, sólo en tres entornos nos pareció discernir un nítido entusiasmo adulto (la juventud, a la par con los numerosos nuevos ricos, luce optimista): los supermercados, las termas y... ¡las necrópolis! En el barroco cementerio católico de Esztergom, similar al de Colón --que pese al abandono igual luce más alegre y vistoso que La Habana circundante-- pero mucho mejor atendido, se diría que un exuberante culto a la muerte aventaja al aún demasiado reciente goce de la vida en clave hedonista.

Peor aún, antes de hacer de tripas corazón para perderse del Morro, sería testigo participante del lento pero incontenible declive de la alegría tradicional de los criollos. Llegó a su país natal con una mano alante y la otra atrás. Literalmente, porque, al apearse del avión, se enteró de que en el aeródromo habanero de Rancho Boyeros le habían birlado el equipaje junto con títulos y documentos.

En todo caso, mi suspicaz Alter Ego repartió las causas a partes desiguales entre la rusticidad natural de la vida bucólica (de Baviera y Viena a la Siberia hasta las grandes urbes conservan bastante de su añejo tufillo provinciano), la infranqueable barrera idiomática (aunque bilingües y hasta trilingües desde la infancia, casi nadie habla lenguas francas), las inclemencias del invierno, las sensibles desigualdades inherentes al despegue capitalista y la huella fresca del "socialismo realmente existente", que se llevaría de calle la parte del león en semejante amalgama causal.

Es probable que en esta peculiar mescolanza de satisfacción, orgullo y desencanto ejerza una influencia aplastante la inveterada reparonería inculcada a las masas populares durante medio siglo por obra y gracia del falso igualitarismo marxista. Aunque bastante atenuada allá, algo de aquella envidia clasista, atizada con fines electorales no sólo (el nacionalismo juega también su papel) por los partidos de izquierda y sus medios de difusión desde la caída del Muro de Berlín, lastra por estos ubérrimos pagos teutones las ya de suyo maleadas relaciones entre
Wessis (occidentales) y Ossis (orientales). [De izq. a der., Kvieta Sedlakova, Viera Pinonova, Jorge A. Pomar, Justo Vasco (E.P.D.) y su esposa Caridad ("Cuqui") en la terraza de la casa de Gipsia a principios del 93 durante un día de pase del Abicú en el Correccional de Lagunillas, Cienfuegos.]

Dicho de otro modo: con la jeremiada retroprogre de
"los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres", se alienta torticeramente a los plebeyos de acá y allá a sufrir más con lo que sobra a otros que con lo que no les falta a ellos. Un error de paralaje de sumo interés para nosotros los exiliados liberales criollos, pues a todas luces ya empieza a hacer estragos entre Miami y La Habana. Para colmo, frívolamente popularizado por algunos incautos copistas de la blogósfera exiliar, empecinados en hacerse eco de la falacia sobre nuestros estoicos compatriotas que, según ellos, "se están jodiendo allá en la Isla" mientras los exiliados nos entregamos a la dolce vita en la sociedad de consumo.

Con todo, a fuerza de tesón, talento y sacrificios sin cuentos, Viera tendría en breve el doble privilegio de asegurarse una existencia decorosa para ella y sus seres queridos y, simultáneamente, asistir y contribuir con esfuerzo personal al renacimiento de su depauperado país natal.

La respuesta no se ha hecho esperar: "Tú llorando en Miami y yo gozando en La Habana...", reza la desconcertante, esperpéntica canción de la Charanga Habanera. Pero dejemos ahí la pedagogía preventiva y retomemos el tema. Durante esta segunda estancia semanal en ambos países del felizmente extinto campo socialista, fuimos testigos presenciales de los grandes progresos registrados por la senda de la "pluriporquería", las "ilusorias" libertades burguesas, el "egoísmo" mercantil turbocapitalista y la "imaginaria" igualdad de oportunidades.

Virulenta propaganda diversionista en la que se dan de la mano nuestro Palacio de la Revolución, empeñado en embaucar a sus hambreados súbditos para que renuncien al recurso de la balsa o el motín, y el grueso de la clase política en Europa Occidental, encabezado por unos intereses sindicales nostálgicos del extinto bloque soviético. Razón solapada pero poderosa, existencial: encajan mal la masiva fuga de capitales en curso hacia el antiguo traspatio agrario eslavo, antes lucrativo exportador de materias primas e importador de maquinarias. Similares móviles entusiasman con el continuismo raulista a los dizque altruistas exportadores agrícolas de la costa oriental del, para desgracia mundial e insular, vergonzante "Imperio" gringo.



Para una pareja de leprosos exiliares como mi Alter Ego y yo, fue gratificante volver a constatar al cabo de un quinquenio cuánto han mejorado los servicios y la infraestructura en la periferia del finiquitado imperio bolchevique. Brotan como hongos en la hasta hace poco mísera Puzta confortables viviendas familiares de dos plantas con balcones. Reflejo alentador del auge de las clases medias: las erigen también nuevos ricos de origen obrero-campesino en terrenos de centenares de metros cuadrados que cuestan varias veces menos que en las riberas del Rhin.

Rarísima dicha no tan ajena que, a juzgar por el estado de postración en que se hallan a día de hoy tanto la gerontocracia desgobernante como la no menos esclerótica oposición en la Isla, incluido el pintoresco, sicodélico y muy engreído relevo generacional con sus privativas tecnologías de la comunicación, a todas luces pasará de largo sin remedio junto a las esperanzas de insiliados y exilados criollos.

Deprimentes barrios dormitorios de edificios prefabricados (idénticos a los de Alamar), único aporte arquitectónico del socialismo, despiertan de su letargo de Cenicienta al toque de la varita mágica del comercio, que a su vez da al traste a ritmo de polca con el ortopédico modelo de las "Casas de la Cultura" (manipulada) en favor del cosmopolitismo occidental.

Si bien fachadas y áreas comunes suelen ofrecer todavía el clásico aspecto ruinoso a causa de la falta de propietarios y los bajos alquileres, el interior de la mayoría de los apartamentos deslumbra al huésped criollo. Verbigracia, al Abicú, constructor con sus propias manos del de sus hijos en la paupérrima barriada de Alamar.

Durante nuestro paseo vespertino por el centro de su ya rutilante Bratislava --antes del cambio de sistema lucía igual o peor que hoy La Habana ignorada por la cosmética turística de Eusebio Leal--, insistí en que volviera a contarnos su modesta pero edificante historia de éxito.

Raro ver algún destartalado, asmático Skoda o Lada entre la avalancha de flamantes autos occidentales, tanto que Anna y yo no podíamos resistir la tentación de seguir a esos esporádicos Oldtimers con la vista en la calzada o palparlos cuando estaban aparcados junto a la acera.

Dentro de los climatizados supermercados populares no falta nada en comparación con los de Colonia. De hecho, las cadenas alemanas ALDI y LIEDL compiten con las nacionales BILLA y TERNO. [Foto: Gipsia y el Abicú ibídem el mismo día de pase.]

Y el espectro de precios se ajusta a la largueza o cortedad del bolsillo de cada cual. El salario medio asciende a unos 400 euros, limpios de polvo y paja, que aún están lejos de alcanzar para todo lo que admiran los ojos y codician a gritos estómago, ego y encéfalo.

Aún se percibe, pues, en los rostros un destello de aquella aureola de Alicia en el país de las maravillas, aquel brillo de asombro e incredulidad en las pupilas a la vista de una sobreabundancia de víveres, ropa y zapatos, útiles para el hogar y mercadería suntuaria (pan y rosas, pedían los proletarios de antaño; "¡carne y jama!", vocearía otra vez nuestro incorregible Pánfilo) que tanto llamaba la atención de mi Alter Ego durante nuestras periódicas visitas al Mercado Centro (antigua Sears) frente al Parque de la Fraternidad.

Sólo que, amén de que la oferta no admite comparación, no hay colas. Por ejemplo, visto que los precios en euros son ligeramente más bajos que en forintos en la ribera húngara del Danubio, cruzamos el puente a fin de ir a comprar en Esztergom las carnes para la cena de San Silvestre (31 de diciembre). Por dos kilos de pernil de cerdo, uno de masas de pavo y otro de arroz Basmati de la India, nos cobraron menos de 20 euros al cambio. Los excelentes vinos húngaros y las latas de medio litro de cerveza, a mitad de precio con igual calidad.

La red gastronómica, que a esta altura poco tiene que envidiarle a la germana, no se queda atrás. Con la diferencia de que una comida completa, postre y bebidas incluidas, cuesta menos de diez euros por comensal. Lo cual, equitativo para los nacionales, que ganan tres veces menos como promedio, representa un ahorro neto en la cartera del turista occidental y un fuerte incentivo para reincidir. Hasta dónde alcanza nuestra vasta experiencia turística, precios tan módicos sólo en Miami, la denostada capital de la "mafia contrarrevolucionaria" criolla.

Quienes se lo pueden permitir, que son cada vez más, se mudan a una vivienda individual o a un piso más amplio y céntrico. Fue el caso concreto de Viera. En síntesis, competente y laboriosa en su oficio de traductora políglota y editora checoslovaca estelar de Arte y Literatura, llegó a la ciudad al comienzo de lo que pudiéramos llamar el "milagro eslovaco". Corrían tiempos difíciles, de fuerte competencia y grosero juego de codos. Pero nuestra amiga sabría demostrar que no es mujer de ahogarse en el socorrido vaso de agua del "pobrecita yo, que...".

A las labores agrícolas y fabriles tradicionales de la región, se suman millares de empleos aportados por las grandes transnacionales europeas, americanas y asiáticas. Sturovo y Esztergom cuentan ahora, entre otras nuevas industrias, con gigantescas plantas automovilísticas en cuyos aparcaderos se alinean infinidad de vehículos de marca.

Y ni que decir que, en franco contraste con los animalitarios niñatos del Estado del bienestar eurooccidental, a los escarmentados eslavos --ahora pueden circular, invertir, trabajar y residir indistintamente a ambos lados de la frontera y en toda la Unión Europea sin necesidad de visas-- huelga explicarles las falacias, mezquindades, carencias y dislates del castrismo.

Un factor psicosocial e histórico que contribuye enormemente a facilitar las relaciones de los felices nativos con sus amargados homólogos caribeños, urgidos de un permiso especial para permanecer por tiempo indefinido en la capital de su propio país. Aquí hace rato que arrojaron desdeñosamente a la papelera de la historia todas las versiones habidas y por haber del "hombre nuevo". (Junto con el puritanismo: hasta el pequeño Sturovo exhibe sin rubor el
rojo corazón lumínico de su primoroso burdel a orillas del río.) Apenas aspiran a disfrutar cada vez más las ventajas de la era que les tocó vivir. Imposible no ser presa de un cólico de sana envidia...

Pese a su en la Isla reconocida calidad profesional, una solemne desconocida, una intrusa en el terruño, al principio se le hizo cuesta arriba volver a aplatanarse y encontrar plaza vacante en su giro. Se creció ante las dificultades. y quiso el azar ocurrente que se tropezara con un empresario español del ramo informático recién llegado.

Habiéndola contratado como
niñera, aquella rara avis peninsular no tardó en descubrir su calidad humana, su indudable talento lingüístico y, sobre todo, su versatilidad profesional. De traductora, Viera pasó a factótum del sagaz director de la firma. Y de asistente personal, gracias a varios cursos de recalificación aprobados con sumos laudos en Madrid, a jefa del departamento de... ¡software!

De manera que ni eslovacos ni húngaros alteraron un ápice la paz espiritual que el Abicú y su Alter Ego fueron a buscar en sus feraces comarcas fronterizas. En eso pensaba mientras, la víspera de la partida, disfrutábamos de tres horas de baño en las cálidas piscinas de Vadas, una de las salutíferas termas de Sturovo.

Hasta el invierno, que poco antes de nuestra llegada había cubierto el paisaje con cerca de medio metro de nieve compacta, suspendió su ejemplarizante castigo a la arrogancia cósmica de los calentólogos algoreanos para abrirle paso a la luz del sol y regalarnos un par de jornadas bastante menos escalofriantes...

Retirada, redondea su pensión malochando de freelance como traductora y auditora digital. Sus dos hijos, ya cuarentones, le han dado tres nietos. A ambos logró sacarlos sin tardanza del archipiélago caribeño de los Comités de Defensa de la Revolución, los mítines de repudio, la eterna cartilla de racionamiento y las doscientas y tantas mazmorras. Amén de ayudarles a sistemarse en el duro extranjero neoliberal.

Hasta aquí no ha sido poco elogio para mi entrañable amiga. Sé que el lector, enterado de lo mucho que le debo, podría sentirse tentado a pensar que viene de demasiado cerca, que a lo mejor hasta hubo entre nosotros dos algo más que una amistad colegial. Y en cierto modo no le faltaría razón, pues hasta su amiga Gipsia, que de celosa y tonta tenía tanto como yo de cabellos, en algún momento de mi cautiverio lo sospechó sin encono.

Sólo para a la postre acabar en la firme convicción de que, en el fondo y en la superficie, me ligaba a esta mujer de perenne mohín irónico en las comisuras de los labios, grávida de esa melancolía característica de su etnia eslava, un amor tan intenso como incurablemente místico, platónico. Curiosamente, no de otro modo piensa Anna.

Por otra parte, servicial, sociable y solidaria como para ella sola, parca, risueña y elocuente a la vez, ¿quién que la conociera de cerca no la amaba en la Unión de Escritores, en Arte y Literatura, en todo el Palacio del Segundo Cabo? Reto al lector suspicaz a indagar en esos predios de nuestras andanzas donde, a pesar de todos los pesares, fuimos hasta cierto punto felices.

Uno de ellos mora muy cerca de la casa materna en el barrio de Petrzalka; el otro en México. Ingeniero civil el uno; ídem en aeronáutica el otro. La felicidad de esta familia cubano-eslovaca con sucursal mejicana acaba de hace apenas cuatro meses con el feliz arribo del patriarca criollo a la pujante Bratislava.

Finalmente, mi Alter Ego jamás me perdonaría el desliz de cerrar esta laudatio sin subrayar un rasgo de carácter de la homenajeada que ambos echamos de menos en este pedregoso, paranoico exilio: a Viera Pinonova no se le han ido a la cabeza los humos del éxito. Ni olvida ni ningunea a sus íntimos de otrora. No se destiñe, no aspira a quedar igual de bien con Dios y con el Diablo. [Foto: Viera y Anna en el restaurante "El Habana", Bratislava.]

Entre nosotros, detalle estimulante por insólito, jamás se interpone el usual patiñero de prejuicios, patrañas, bretes y puyas; insidias, calumnias, asechanzas y bajezas; reticencias, proyecciones, espurias leyendas heroicas y superfluas retrancas defensivas que, so cualquier pretexto banal, suelen envenenar los nexos del Abicú y su Alter Ego con acomplejados, fantasiosos, petulantes paisanos de la Diáspora.

Todos ellos siempre tan ansiosos por maquillar su ficticia hoja de servicios contestatarios a fuerza de ponerle pegas a todo el que realmente fue en la Isla --y sigue siendo allende el océano-- lo que ellos mismos hubieran querido ser a posteriori. [Cuadro: Estudio de manos, dibujo a pincel sobre papel azul, 1508, Alberto Durero, Colección Albertina, Viena.]

Prueba de que doña Viera Pinonova tampoco porta gendarme secreto al hombro --otra recomendación umbilical de la que no me avergüenzo-- es que, a diferencia de los más, se atreve a dar cara, nombre y apellidos incluso en un blog puntero en el Índice del Ubicuo Castrismo Cultural, a abrirle las puertas de su hogar al proscripto titular. Urbe y orbe, sin temores ni cortapisas. Aunque una golondrina solitaria no haga verano, dígame el lector cómo hacer para no quererla más todavía, para no postrarme de afecto y admiración a sus empáticos pies...

26 comments:

Reflexiones de Chocolatico Pérez said...

Muy sentimental, romántico, informativo. Gracias... y Bienvenido al mundo real.

Cristina García said...

Hablando de tus vacaciones, has dicho más de Cuba, su gente y su historia que los tantos cronistas de las miserias cubanas que sufrimos a diario.
Gracias, Pomar

Zoé Valdés said...

Gracias por este post, redondo, realista, con las pinceladas nostálgicas necesarias. Muy flaquito que estabas en Cuba, así fuímos... Gracias por invitarnos a tus vacaciones con tanto cariño y dedicación. Como dicen los comentaristas anteriores, en todo lo que hacemos, siempre está el sentimiento cubano.

Frida M said...

Hermoso post, tiene magia. Gracias.

Güicho said...

Hermoso homenaje a una amiga extraordinaria. Te sacaste el carapacho abicueril para escribirlo. No tengo la menor duda de que la Pinonova se lo merece.

Una observación, la misma de Zoé: ¡coño, en Lagunillas la jama era un acervo exiguo!

Y una pregunta técnica: ¿las putas del burdel de Sturovo son eslovacas y húngaras o las traen de Ucrania?

Anonymous said...

http://vadas.sk/index.php?option=com_content&task=view&id=24&Itemid=194


;)

Anonymous said...

Bratislava. (EFE).- El Gobierno de Eslovaquia admitió que fue un error que la policía colocara el pasado sábado explosivos en el equipaje de un pasajero, sin el conocimiento de éste, en una prueba para detectar bombas.

El viajero voló a Dublín y tres días después la policía irlandesa recogió la carga explosiva avisada por las autoridades eslovacas.

Los agentes eslovacos habían depositados varios gramos de hexógeno (RDX) en el equipaje de dos viajeros eslovacos en el aeropuerto de Poprad, a la espera que un perro sabueso los detectara, pero el animal sólo descubrió uno de los explosivos.

El policía "se olvidó retirar la segunda muestra de explosivos", constató el Ministerio del Interior en un comunicado, y cuando se dio cuenta, se contactó con el piloto del avión, quien "evaluó la situación como exenta de peligro y decidió despegar". "El funcionario de policía cometió un error tonto y falto de profesionalidad, lo que convirtió nuestro propósito de proteger a las personas en un problema", señaló el Ministerio, que también pidió disculpas a las autoridades irlandesas por el incidente.

El aeropuerto de Poprad informó al de Dublín, y la policía eslovaca se comunicó con el pasajero tras aterrizar el aparato en Irlanda, para darle indicaciones sobre cómo proceder con el explosivo.

Tras detectar la carga explosiva el lunes por la noche, esperó a que la policía irlandesa la recogiera el martes por la mañana, lo que se produjo en medio de fuertes medidas de seguridad. Bratislava habló ese día con las autoridades irlandesas, que mientras tanto detuvieron al eslovaco.

Bratislava también criticó la "falta de precisión" de las informaciones vertidas por algunos medios de comunicación irlandeses, "que las obtuvieron claramente de fuentes no oficiales", informó Ludmila Stanova, portavoz del ministerio del Interior eslovaco. "El responsable de la Policía de Frontera tomará medidas disciplinarias contra el oficial de policía e investigará la responsabilidad de otras personas también", agregó el ministerio. "En base a los dictámenes de expertos, nadie corrió peligro, porque la sustancia sin una componente adicional y en las condiciones como se encontraba almacenada no es peligrosa", apostilló el comunicado oficial.

Eslovaquia también ha pedido disculpas a la familia del pasajero y el Ministerio del Interior ha decidido abandonar este tipo de entrenamientos, a pesar de que son una práctica extendida.

Anonymous said...

guicho,dice pomar que le pregunte a tu mamita que sabe de eso mas que el

el padrastro del anonimo de 00:23 said...

guicho, avisa si son ungaras, que me me voy pa alla, ya estoy cansao de los gusanitos conejeros de la madre de este animal

Anonymous said...

Google opera desde 2006 en China a través de www.google.cn mediante un acuerdo firmado con las autoridades para limitar los resultados de su buscador, una controvertida apuesta realizada "con la creencia de los beneficios que supondría un mayor acceso a información para el pueblo chino", apuntó Drummond. "Un Internet más abierto compensaba nuestro malestar producido la censura", explicó.

Los últimos ataques registrados a mediados de diciembre, con origen en China, consiguieron abrir una brecha en la infraestructura de Google y tuvieron como consecuencia el robo de propiedad intelectual de la empresa y el acceso a cuentas de correo electrónico de activistas pro derechos humanos chinos que, según la empresa, "era el objetivo prioritario de los atacantes".

Drummond manifestó que los "hackers" intervinieron, además, los sistemas de una veintena de grandes empresas, lo que llevó a la puesta en marcha de una investigación.

Esta investigación desveló que se estaban produciendo accesos sistemáticos en cuentas de docenas de defensores de los derechos humanos en China establecidos en EE.UU., China y Europa por parte de terceros a través de diferentes programas informáticos de espionaje y robo de identidad. "Esos ataques nos llevaron a concluir que deberíamos revisar la viabilidad de nuestro negocio en China", indicó el directivo.

"Hemos decidido que no queremos continuar con la censura de nuestros resultados en Google.cn y durante las próximas semanas discutiremos con el Gobierno chino las bases para que podamos operar con un motor de búsqueda sin filtros y dentro de la ley", destacó. Drummond admitió, asimismo, que este planteamiento podría llevar al cierre de Google.cn y de las oficinas de la empresa californiana en el país asiático.
más en:
http://www.libertaddigital.com/internet/google-amenaza-con-dejar-de-operar-en-china-1276381312/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+libertaddigital%2Fportada+%28Libertad+Digital%29

Isis said...

Querido Pomar,
no sabes cómo he disfrutado, intensamente, esta crónica que ya es una noveleta, ensayística.
Y el homenaje a Viera.
Besos,
Isis

Jorge A. Pomar said...

Gracias a todos. Como de seguro habrán notado, es más bien un texto multipropósitos: relato de viaje, entretenimiento,homenaje a la enterza de una amiga, tributo a mi difunta esposa, referencias comparativas a la situación insular, historiografía, nostalgia, cuje a janos y sicofantes, toma de impulso para volver a afrontar el drama terminal de nuestra deprimente, circense Cubanidad.

Cristina, Zoé, Frida y Chocolatico, como era de esperar, a la modesta homenajeada Viera Pinonova le encantó el retrato hasta las lágrimas pero le parecieron algo exagerados los elogios. Error de apreciación por su parte, puesto que yo no la he pintado como una extraterrestre sino más bien como una persona honesta a carta cabal que sobresale precisamente por serlo en una época en la que pululan los sinvergüenzas desnaturalizados con doble o triple cara...

Zoé y Güicho, en realidad yo era aproximadamente tan corpulento como Justo Vasco hasta antes de entrar a "El Secadero", "El "Tuburón" o "El Sarcófago", como le dicen a la prisión cienfueguera de Ariza. A pesar de las comidas con tres carnes y la bien surtida jaba que me traían Gipsia y mis hermanos cada 45 días durante las visitas reglamentarias (en el caso de los reclusos habaneros, el alcaide tenía la gentileza de convoyar las dos horas de visita conyugal o "Pabellón" con la familiar), las hambrunas (apenas tres cucharas rasas de arroz, un cucharón de sopa o potaje y un trozo de yuca o plátano verde en cada comida) del tiempo muerto entre un encuentro familiar y el siguiente, me dejaron así de flaco en el año y dos meses de encierro a cal y canto.

En la foto ya yo estaba de pase del correccional de Lagunillas, donde se laboraba al aire libre (por eso lucía tan prieto) las comidas eran más abundantes y, durante la faena en el campo, podía "resolver" bastante con los "conectos" que me agencié en el comedor de la granja y los cambalaches con guajiros. Cada vez que salía de pase casi nunca me trepaba al camión de los "Amarillos" sin un par de gallinas, un pedazo de carne de puerco, un par de papayas y sendas bolsas de nylon con arroz y frijoles. Aún así, y pese al majá de Santa María tirado en los surcos, no engordé gran cosa
en Lagunillas. Pero logré lo más importante: no enfermarme...

Bueno, Güicho, Anónimo y Padrastro: como comprenderán, Anna no estaba por la labor de dejarme investigar in situ en aquel pintoresco edificio anunciado por un inequívoco corazón de neón. Según me contó el anfitrión, es más bien una especie de discoteca de tolerancia con bar y un par de apartados para el ligue rentado. Un poco en función de la floreciente industria turística local, pero con honorarios al alcance del bolsillo de la clientela local. Al menos fuera de temporada...

En cuanto a la nacionalidad del personal jineteril, dado el caso, me habría tenido sin suidado, porque jamás las habría contratado para aprender idiomas exóticos. Por cierto, me consta que en Checoslovaquia ya había chicas alegres al acecho en el vestíbulo de los hoteles. Lamentablemente, demasiado adictas a los fulas contantes y sonantes...

Saludos a todos,

El Abicú

Reflexiones de Chocolatico Pérez said...

Abicú, ich war 17 Jahren verheiratet in Cuba, meine Frau ist 2000 nach ein Unfall gestorben... Ich finde keine Ruhe für mein Leid wenn ich an sie denke. Wenn Du einmal nur uber Gipsia etwas schreiben könntes, werde ich einbischen Ruhe bekommen.

Saludos, Chocolatico Pérez

Jorge A. Pomar said...

Gracias a todos. Gracias a todos. Como de seguro habrán notado, "Por las riberas..." es más bien un texto multipropósitos: relato de viaje, entretenimiento, homenaje a la entereza de una amiga, tributo a mi difunta esposa, referencias comparativas a la situación insular, historiografía, nostalgia, cuje a janos y sicofantes, toma de impulso para volver a afrontar el drama terminal de nuestra deprimente, circense Cubanidad.

Cristina, Zoé, Frida y Chocolatico, como era de esperar, a la modesta homenajeada Viera Pinonova le encantó el retrato hasta las lágrimas aunque, como era de esperar conociéndola, le parecieron algo exagerados los elogios. Error de apreciación por su parte, puesto que yo no la he pintado como una extraterrestre sino más bien como una persona honesta a carta cabal que sobresale precisamente por serlo en una época en la que pululan los sinvergüenzas con doble o triple cara...

Bueno, Güicho, Anónimo y Padrastro: como comprenderán, Anna no estaba por la labor de dejarme investigar in situ en aquel pintoresco edificio anunciado por un inequívoco corazón de neón.

Según nos contó el anfitrión, es más bien un "puticlub", una especie de discoteca de tolerancia con bar y un par de apartados a media luz para el ligue rentado. Un poco en función de la floreciente industria turística local, pero con honorarios al alcance del bolsillo de la clientela local. Al menos fuera de temporada...

Un detalle risueño: antes de pasar a puticlub, el edificio de marras en Sturovo fungía como hospital de maternidad. El cambio fue, pues, sólo a medias: abolieron los partos en favor de los coitos.

En cuanto a la etnia eslava del personal jineteril, que supongo variada, dado el caso, me habría tenido sin cuidado, porque jamás hubiese contratado a ninguna de ellas como cicerone o para aprender idiomas exóticos.

Por cierto, me consta que en Checoslovaquia ya había chicas alegres al acecho en el vestíbulo de los hoteles. Lamentablemente, demasiado adictas a los fulas contantes y sonantes. Como pudo comprobar en el hotel de tránsito de Cubana de Aviación de Brno un bigotudo empresario camagueyano tocado con sombrero blanco de ala ancha y terno de ganardina china que recurrió a mis servicios traductoriales ante el asedio de dos esculturales rubias.

Al parecer, ambas lo habían confundido con un magnate petrolero caraqueño o mejicano. Mi celestinaje iba bien hasta que a una de las chicas de vida alegre se le ocurrió preguntar por la ciudadanía del cortejado: "Cubano, Cuban, Kubisnki", respondí. Lo volvieron a examinar de arriba abajo, intercambiaron miradas de perplejidad que enseguida dieron paso al desdén y con la misma se marcharon sin despedirse...

Saludos,

El Abicú

Anonymous said...

De quien era la voz de fondo de los videos?,del marido de Viera ó de su hijo?

Reflexiones de Chocolatico Pérez said...

Oye Avicú, el que no salte es yanqui! Compadre tira algo, no elabores tanto, tu eres un Maestro y esto es una Universidad!!! Habla para hacer pensar, para informar, para hacer reir y matar la nostalgia.

Saludos,
Chocolatico Pérez

Anonymous said...

Por fin de quien es la voz de fondo en el vídeo, el que te dice payaso?

Jorge A. Pomar said...

Anónimo del 18/01/2010 11:27, la voz del camarógrafo que nos filma en las termas de Sturovo salió de la garganta del único ciudadano de origen cubano residente en Esztergom.

Colega traductor de checo y eslovaco en la Isla y viejo amigo del Abicú en la antigua Casa de la Cultura Checa,tuvo la gentileza de invitarnos a cenar en su casa, prestarnos su Volkswagen y acompañarnos a Bratislava.

Como tú mismo, él tiene también sus razones atendibles (en su caso, padres, hijos y hermanos en la Isla que mantener y cierto enrevesado trasunto de deserción diplomática que debo reservarme junto con su figura) para querer mantener a toda costa el incógnito en la Red de Redes. ¿Satisfecha tu curiosidad?

Saludos,

El Abicú

Anonymous said...

No,mi curiosidad sigue,pero entiendo muy bien el argumento,sólo quería saber si lo conocía,pues a Viera la conozco, en fin no insisto, saludos.

帥陳 said...

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帥陳 said...

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