Saturday, 30 August 2008

Del ser o no ser al ser y no ser en el reino de los hermanos Castro

A propósito de la puesta en libertad del insolentísimo roquero punk Gorki

Por Jorge A. Pomar, Colonia

A Gorki Águila Carrasco, hasta donde sé acaso el roquero más impertinentemente pertinente de toda la historia subversiva del rock, acaban de volver a enseñarle los instrumentos en un oscuro calabozo habanero.

Y es de congratularse que todo parezca indicar que, arrestado la semana pasada so pretexto de meter demasiados decibeles con su galillo, su guitarra y sus platillos electrónicos en una de las ciudades más bullangueras del Caribe, tampoco esta vez han logrado quebrarlo ni sobornarlo.


Por ese motivo de acústica-profesional, el fiscal había solicitado para el director de Porno para Ricardo una sanción de privación de libertad de 1 a 4 calendarios en virtud de la llamada Ley de Peligrosidad Predelictiva. Figura legal que, cuando la Ebertplatz en la esquina de mi casa colonense aún llamaba Hitlerplatz, servía para echarles el guante a todos aquellos reos cuyas transgresiones no figuraban explícitamente en el draconiano Código Penal nazifascista.

Se esperaba lo peor, ya que los jueces castristas no suelen diferenciar entre petición fiscal y veredicto. Sin embargo, a la hora del revulsivo seudojurídico, el roquero libró con una advertencia, la enésima, plus multa simbólica de 600 pesos corrientes, o sea, de los que usan los hijos de vecina para pagar la factura racionada del mes en la bodega del barrio.

De ahí el rostro exultante de Gorki detrás de la ventanilla del auto que, como por arte de magia, lo transporta de vuelta a las zozobras cotidianas de la "maldita circunstancia del agua (en vez de al limbo entre paredes de hormigón armado y alambradas electrificadas) por todas partes".

Por la razón que fuere --prueba de fuerza acorde con las rutinas intimidatorias del Hermanísimo contra la disidencia, o bien, temor a una creciente ola de solidaridad contraproducente para la imagen de "paz social" cultivada por la propaganda oficial--, sin duda nosotros, los fans del roquero, todos o casi todos partidarios de sus tesis duras, rupturistas tanto con respecto al fidel- como al raulismo,
id est, contrarrevolucionarias en toda la extensión dinástica y socioeconómica del apellido, este viernes nos sobraron motivos para alegrarnos en medio de la desdicha general.

Desde luego, con moderación, sin cantar victoria ni echar campanas al viento. El castrismo, hartos estamos de saberlo, nunca se queda dado. La breve odisea recién sufrida por Gorki puede recomenzar hoy o mañana. Y si, como es de sospechar, la angustiosa experiencia no sirvió de escarmiento al más punzante de nuestros contados trovadores rebeldes, cualquier día después será el más pensado
para él.

Además, para mayor mescolanza de gaudio gusaneril --el gusano de orugas y antenas parabólicas, sépase, es el animal heráldico del Abicú-- con desazón solidaria, se da la feliz novedad de que la tarde del viernes la bloguera estelar de la Isla rompió con su frágil anatomía lo que ya parece un tabú para la oposición interna, osando asistir a una encerrona avisada de la PNR y los porristas de las Brigadas de Respuesta Rápida.

Con esta acción Yoani (la zarandearon, obligándola a huir del acto) sale por primera vez del nicho de tolerancia digital extrainsular que las autoridades parecen haberle concedido. Con su inmenso prestigio respaldó junto al cartel alusivo al roquero en llamas los temerarios gritos ("¡Gorki, Gorki, Gorki...!") proferidos por un corajudo grupúsculo de leales ante el lúgubre Protestódromo frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en el Vedado. [Foto: Yoani Sánchez.]

Desde la Tribuna Antiimperialista "José Martí", al tiempo que junto con otros cantautores levantaba una cortina de lírico silencio ante la penúltima arbitrariedad estatal contra el colega en desgracia, el cantautor Pablo Milanés doblaba por enésima vez la cerviz con esta retahíla de lugares comunes de la alcahuetería intelectual que, a modo de tácita respuesta a la Carta Abierta donde colegialmente le rogábamos interceder por el reo de conciencia, no tiene empacho en proclamar a los cuatro vientos mediáticos en el vídeo siguiente:



¡Qué rápido lo subieron a You Tube! Gracias a ese público donde dije digo digo Diego, ya sabemos a qué atenernos con el celebérrimo cantautor: ante todo el negocio, y su negocio se afectaría sensiblemente si se solidariza con un anticastrista tan estridente como Gorki. Merced a su indudable talento, "Pablito" apenas perdería el respaldo multitudinario de las izquierdas antigringas de Sudamérica.

Empero, el trovador no sabe, o en su obnubilación no quiere saber que igual podría vivir, sin conflictos interiores y a cuerpo de rey, de sus inolvidables canciones románticas. De ahí su inaccebilidad al mensaje de nuestra gentil misiva. He ahí una ganancia colateral de la, en apariencia, vana esperanza de intentar tocarle alguna fibra íntima a un cantautor que
no es mala gente pero en política hasta no más ayer confundía con su demagogia de pretender cuadrar el círculo optando por un to be and not to be en la Dinamarca maloliente de los hermanos Castro.

Por lo que concierne a Kelvis Ochoa y el grupo Los Aldeanos, que poco antes se había atrevido a cantar junto con el roquero proscripto, no han hecho otra cosa que imitar a Pablo Milanés (y Silvio Rodríguez) en el truco, previsto o no previsto, de acumular un capital mínimo de rebeldía sin causa para luego ofrecérselo a esa misma claque despótica que había sido blanco de sus alusiones críticas a cambio del acceso a las prerrogativas bisistémicas de la nomenclatura.

Omara Portuondo es harina de similar costal: no fue lo bastante lista como para, mandándose mudar a tiempo, compartir gloria y fortuna en Miami con una Celia Cruz. Luego, entendiese ella misma o no su error, ya era demasiado tarde para perderse del Morro y aspirar a una acogida a la altura de sus cuerdas vocales en la pujante capital del exilio.

En todo caso, se me ocurre que La vida no vale nada, suerte de testamento ético de Pablo Milanés, es la canción que mejor revela la esencia de ambivalencia del compositor y sus adláteres sobre la Tribuna Antiimperialista el viernes pasado. A la luz del silencio cómplice de todos ellos ante el abuso cometido en su presencia. Pónganle asunto en particular al conflicto entre dicho y hecho patente en estas tres estrofas:
...La vida no vale nada / si no es para perecer / porque otros puedan tener / 
lo que uno disfruta y ama. / La vida no vale nada / si yo me quedo sentado /
después que he visto y soñado / que en todas partes me llaman./
La vida no vale nada / si escucho un grito mortal / y no es capaz de tocar /
mi corazón que se apaga...



Es obvio que "la vida", es decir su integridad física y bienestar material, valen demasiado para sacrificarlos a la ligera en aras de la coherencia espiritual. Lo que no implica que sean también pendejos y malas personas fuera del marco político. Valgan la distinción y la salvedad.
Por el momento, dejemos tranquila con su mala conciencia a la sublime fauna cultural retroprogre del patio y volvamos a nuestro héroe, ninguneado por guarro y fuera de pico.

Compárese la conducta de Pablo y sus correligionarios de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), que agrupa a los veteranos, y la Asociación Hermanos Saíz, que hace lo mismo con los noveles, con la firmeza de Gorki después de la prueba de fuego a que fue sometido. Sus palabras a la prensa el sábado, o sea, al día siguiente de su retorno a casa:

Siento orgullo por toda esa gente que se ha solidarizado. Desprecio, más todavía, por toda esta tiranía. [...] Quieren darme una lección, silenciarme a mí, silenciar al grupo, silenciar la música que hacemos. [...] Cuando el poder cívico se une, cuando la gente se une, se logran cosas. [...] Es increíble el miedo que esta gente tiene cuando cosas como éstas pasan, cuando la gente realmente se une...

¿Cómo no sentirlo nosotros por él? El atributo "impertinentemente pertinente" en el párrafo introductorio es algo más que un hiperbólico juego de palabras, afecto de cacofonía por demás. Pues, definido el rock como género de la rebeldía juvenil sin causa en el Primer Mundo, lo del cubano va más allá: transgrede aquella falsa conducta impropia, aquella impertinencia transitoria de niños terribles de clase media jugando con candela al estilo de Rebeldes sin causa o del Mayo del 68.

Tratábase entonces y ahora de un rito de paso neurotizado que los roqueros de la época trasladan al escenario en forma de provocación musical.
En cambio, la rebelión neurótica de Porno para Ricardo es pertinente, en el sentido de que responde, por un lado, a amenazas concretas de un aparato represivo sobredimensionado y omnipresente.

A diferencia de aquellos pichones de burgueses deslumbrados por el comunismo alternativo de Mao Tse Tung, Pol Pot y Che Guevara, Gorki carece de padres influyentes que lo limpien de polvo y paja. Y por el otro lado, su enajenación refleja una circunstancia aún más descorozonadora: la inamovible
--por más fingida que real-- indiferencia del establecimiento cultural . Y cómo no, de "nuestro pueblo", juventud incluida, apreciable en el alarde de "Somos felices aquí" filmado en el vídeo de arriba.

De ahí que
en las letras de sus canciones, que son puñetazos, eructos, vómitos, estruendosas defecaciones sobre la fachada cutre del régimen, la impertinencia sea perfectamente pertinente frente a un entorno tan grotesco y mezquino como kafkiano y asfixiante. Sus recursos predilectos: el "toque de locura" acústica, el exabrupto, la irreverencia ante los símbolos, la caricatura, la parodia, el esperpento y el sarcasmo; la mueca, el alarido, la vociferación, la mala palabra, la obscenidad, el desacato de lesa majestad, están estilísticamente a tono con el "universo concentracionario" a su alrededor...

Dicho sea de paso, en realidad lo obsceno en sus composiciones nunca pasa del soft porno, de la pornografía lúdica, carnavalesca, de la pose histriónica. (De hecho, queda muy por debajo de las escenografías sexistas del rap que, con su énfasis en el revoloteo de nalgas y las manos en los testículos, remite a la rebeldía sin causa de aquel rock duro que espachurraba guitarras.) Recursos muy bien acreditados en la estética posmoderna, legítimos en un ambiente de desfachatez estatal y hecatombe psicosocial como el predominante en la Isla de la siguaraya de corcho.

De ahí también una segunda entereza, más allá de la empatía, a admirar en la titular de Generación Y. A saber, los extremos se tocan: sagaz como es Yoani, que no ha hecho asquitos a la hora de sacar la cara por el colega en desgracia, debe de haber reconocido una complicidad ante la procacidad y la desmesura punk de Gorki y la
decencia y comedimiento de su propia prosa alternativa.

Tal vez la clave para entender ese extraño contubernio entre el azafrán y el lirio la diera tiempo ha el roquero con aquella genial ironía suya que dice así: "A mi no me gusta la política, pero yo le gusto a ella, compañero". Yoani ha expresado en alguna entrevista una idea similar con otras palabras.

Vuelvo a insertar el vídeo de la conocida entrevista donde Gorki, al impartirle una conferencia magistral de ética civil y profesional a la intelectualidad cubana, da un rotundo mentís a todos aquellos fistos que alegan rechazar su rock por soez e irreverente con lo que se pretende excelso pero no es más que pura m...:



En verdad, la sofisticada excusa de Gorki no vale ni para él ni para Yoani, pues es obvio que a ambos les encantan los asuntos de la polis. En cambio, se me antoja aplicable tanto a Pablo Milanés y los demás destinatarios de la mencionada Carta Abierta como al nutrido público asistente al concierto, los más apolíticos confesos: "A ellos no les gusta la política, pero ellos le gustan a la política".

Ahora bien, de hecho sucede que --dado que los adeptos a ese nihilismo cívico son, amén de inconmovibles en sus convicciones, una amplia mayoría de los cubanos de ambas orillas-- los apolíticos hacen más por mantener la inercia del régimen que todos los oportunistas, represores y miembros de la nomenclatura juntos, que
hoy por hoy ya están en minoría.

Gorki y Yoani ya han contestado la pregunta sobre el ser o no ser. Tras lo dicho en el vídeo, Pablo también, a su nada "callada manera" zigzagueante, habrá hecho o no por fin su apuesta: no ser ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. Siempre donde mejor convenga.



En cuanto al gran resto decisivo, "nuestro pueblo", esa plebe encanallada que no sabe lo que no quiere, que hizo antier la vista gorda ante el enésimo atropello público a la oposición pacífica, al parecer piensa seguir deshojando la margarita, jugando al to be and not to be hasta el bitteres Ende ("amargo final") totalitario.

Duerme el sueño de Cenicienta. Del que todo pinta a que no la despertará el pétalo de rosa de la disidencia sino un golpe de azar concurrente llevándose por delante al DOS
(escuche la canción "El General" en el vídeo de arriba) primero que al UNO y el consiguiente beso de otro sapo con botas de campaña. Bienvenido sea. "¡¡¡CUBA REBELIÓN!!! ¡¡¡HASTA LA VICTORIA PORNO!!! Gorki dixit. Y el Abicú aplaude a rabiar en su Colonia Agripinensis...

Monday, 25 August 2008

Castro tiene que dejar el poder (cont.)

Andar La Habana con un argentino fuera de serie guevariana

Por Jorge A. Pomar, Colonia


Aquí van otros cuatro vídeos de la serie filmada en el "basural" habanero por el viajero de "Castro tiene que dejar el poder". Por el comentario de Ernesto Hernández Busto, que ya había publicado los vídeos en PD, me entero de la identidad del autor, que no es ninguna incógnita.

Además de editar sendas bitácoras en castellano e inglés, es un empresario de éxito en la Red de Redes.
Hispano-argentino, el autor responde al nombre de Martin Varsavasky y funge como director ejecutivo de FON, una compañía inalámbrica en expansión en la World Wide Web.

No huelga repetir que se trata de un librepensador. O sea, de un intelectual independiente que asume a sabiendas el riesgo de confíar más en el testimonio combinado de sus sentidos, raciocinio y libre albedrío que en las edificantes pero simplonas recetas mentales del
fast food retroprogre en boga en Occidente.
(Pinche aquí para leer una biografía breve de Varsavasky.)

Aunque no inéditas, conviene repasar estas imágenes. Pues las verdades, más que las mentiras y los falsos mitos, requieren reforzamiento. Como exiliado cubano, se agradece la elocuencia gráfica. Al iluso sudaca --especialmente si burgués venezolano, ecuatoriano, paraguayo o nicaragüense, moradores de naciones algo más que en remojo--, esos sondeos a pie de utopía hechos por el impertinente huésped rioplatense pudieran servirle de antídoto psíquico contra la pandemia del "socialismo del siglo XXI" y otros clones castristas. La eficacia de la terapia audiovisual, nunca garantizable, depende de la salud de la masa gris del paciente.


Al final, para que los extranjeros suspicacez aún apegados a la visión edulcorada de nuestra Isla como "mar de la felicidad" puedan cotejar los videogramas de
Varsavasky con la versión oficial de un jerarca del castrista cultural, cierro con una entrevista concedida por nuestro incorregible ministro del ramo (ex jefe del Abicú en la editorial Arte y Literatura; si aún no ha tenido el gusto de leerla, pinche aquí para que lea la amable semblanza que mi alter ego hiciera del autor de El vuelo del gato) durante el Tercer Foro Social Mundial de Porto Alegre. Tampoco tiene desperdicio.

Si el balance no resultase concluyente para alguno, igual lo exhorto cordialmente a imitar a Varsavasky y darse un brinco hasta La Habana. Con lo cual, de paso, estará contribuyendo a levantar una industria turística que, como el resto de la economía insular, va de mal en peor. De creerle a nuestro ministro de Cultura, entre otros factores, debido al 11/09 y a tres huracanes. Por lo demás, en la Isla, que se autoabastece de combustible venezolano, todo marcha a pedir de boca.

Pero, como la esperanza en el ser humano es lo último que se pierde, tal vez Abel interponga sus buenos oficios para que no le apliquen la "ley de peligrosidad" al roquero contestatario Gorki Águila [foto de arriba] quien según, noticia de última hora en Penúltimos Días, en estos instantes se obstina por enésima vez detrás de las rejas por el simple delito de cantar a todo pulmón lo que piensa. Sin más mala leche, les dejo con...


¿Por qué se vota en Cuba?


La calle Obispo y las marcas


Educación inspirada por mi compatriota "Che" Guevara


Soborno para filmar los logros de la Revolución


Abel Prieto entrevistado por Radio Neederland


Thursday, 21 August 2008

"Castro tiene que dejar el poder"

Andar La Habana con un argentino fuera de serie guevariana

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Hace poco, a propósito de unos espectaculares desaires contra el exilio miamense, les presenté a un argentino particularmente irreverente con el mito castrista: Javier Ceriani, un auténtico mirlo blanco del periodismo rioplatense. Hoy les ofrezco las secuencias videográficas de otro que fue capaz de sobreponerse a sueños utópicos inculcados desde la adolescencia y ver La Habana sin prejuicios.

Habiendo apreciando desde tiempo atrás el mordaz sentido común --y del humor autocrítico, que es el más raro y difícil-- de los argentinos, hace poco, a raíz del izaje de una gigantesca estatua del "Guerrillero Heroico" en su natal Rosario, y de la esperpéntica noticia de que quien en vida nunca fue profeta en su tierra pasa hoy por héroe nacional de esos pagos surrealistas, di en creer que aquel
delirium tremens colectivo se debía a las sutiles, tenaces artes taumatúrgicas de las incorregibles izquierdas antisistema.

Cierto, existe una Argentina enferma al tango político autocompasivo: la del "No llores por mí..." de Evita Perón antes de metamorfosearse en momia trajinada por militares necrófilos; la del "¡Bang, bang, Perón es mío o te mato, huevón!" entre partidos rivales que poco ha se disputaban a tiros los restos mortales del mandatario a la entrada de un cementerio; la lacrimosa y cursi del atorrante de Maradona...

Pero junto a esa hay otra adicta a la ironía y el sarcasmo, al choteo y la trompetilla, que se compadece más del Maligno que del Beningno... Sobran ejemplos, pero me viene a la mente un grupo humorístico que nos hacía desternillar de risa en la Isla durante la época de apogeo de los Fonomemecos. No recuerdo su nombre y apelo aquí a los lectores memoriosos para que me saquen de duda.

Pues, bien, por cortesía de mi amigo Ricardo Bada, acabo de descubrir a este otro argentino, de izquierda, por cierto, que a su vez ha descubierto en una sola jornada maratónica en La Habana casi todo lo sostenido por este blog liberal cubano. Sorpredentemente incluida la prueba arqueológica del fiasco histórico del castrismo, que el Abicú consideraba patente registrada a su nombre.



El narrador anónimo del vídeo, cuyo nombre se ignora pero cuya imagen aparece todo el tiempo en pantalla, hace gala de un sentido común y del humor que, como escucharán de boca suya, incluyen un componente autorreferencial. Ante el desencanto personal, a diferencia del patrón aprobatorio usual del que se enfrenta a la quiebra visual de una vieja ilusión personal, reacciona con una huida hacia adelante que en su caso es a la vez autoconfirmación democrática. Tres rasgos subyugan en este documental de aficionado: el retrato de barrio capitolino, el crudo realismo y el fino humorismo autoral.

Tan bueno es el corto que el Abicú no pudo menos que confesarme su inmensa gratitud: "En medio del delirio ambiental reinante en el 'pedregoso exilio' europeo --dijo--, testimonios independientes cual el de este insobornable señor cualifican como otros tantos recursos a la tercera instancia. Te ayudan a comprender que no, que no te has vuelto loco, que esas pesadillas que tanto te atormentan son más bien pruebas fehacientes de tu cordura y lucidez.".

Por lo demás, aunque no todo lo nítidas que sería deseable. las imágenes hablan por sí solas. Para más gaudio, el autor anuncia en la nota de You Tube que éste es sólo el primer capítulo de una serie. Sus palabras textuales:

Fue mi primera visita a Cuba y probablemente no vuelva a esta hermosa isla hasta que no se produzca un cambio de régimen. Lo que sigue a continuación (tanto en este post como en los videos que publicaré luego) es la breve historia de un progresista argentino/español que tenía una visión de Cuba a la Michael Moore hasta antes de visitar la isla.

Mi visión actual es que no hay progresismo en Cuba, y que lo único que puede serlo es deshacerse del Castrismo y abrirse al mundo como lo hicieron Hungría, la República Checa y muchos países de Europa Oriental. La otra solución, la China y la Pinochetista, igual sería algo mejor que la actual, pero no mucho. Y la situación actual es realmente patética.


Quedamos, pues, a la espera de más...

Friday, 15 August 2008

Fe de vida

Hola a todos:

No, no se me han agotado las pilas,
Estimado y Estimable Polo. Sencillamente, dedico estos días a desconectar del monotema cubensis, atendiendo a mi Hermana Mayor Felicia como manda la ley de la sangre abicueril. [Foto: Brindis fraternal durante una feria del vino en el Mercado Viejo de Colonia.]

Además, estamos cargando los camellos para el vuelo de retorno a la Isla de los cinturones abrochados en el último agujero.
Tarea exiliar delicada y comprometedora, si las hay. Cada obsequio ha de ir con nombre y apellido, a fin de evitar discordias de pronóstico reservado entre parientes cercanos tan pronto terminen los abrazos de bienvenida y llegue el ansiado pero temible cuarto de hora de abrir las maletas.

En esa entretenida tensión debátome, Anónimo de las
11:12 del 11-08. Gracias por el feliz neologismo, que tan atinadamente describe mi estado actual. En realidad, "Tita" debía estar de vuelta en julio pero, para gaudio de los cuatro --su hija Suliz, residente en Pavía y acá con nosotros, también se alegra--, a sus dos anfitriones nos fue dable prorrogarle sin zozobra un mes el plazo de gracia en el círculo dizporalláque infernal del consumismo eurooccidental.

Homenaje a Fela en el Louvre

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Habiendo tenido ocasión de sobra
para abominar de las perversidades de la economía de mercado en Colonia, Venlo, Pavía, Milán, París, Valencia y Alicante, es de esperar que, al volver de golpe y porrazo a su utópica realidad en el aeromuelle internacional de Varadero el próximo martes 19 de agosto, mi pobre hermanita lo haga con el mejor ánimo de zambullirse de nuevo por tiempo indefinifo en el "mar de la felicidad" real sociolista.

Desde luego, flemática como es, lo hará sin duda con una pupila sonriente de cara al pasado imperfecto, que se eterniza; y la otra pluviosa de cara al futuro perfecto, que no acaba de llegar o ya llegó hace media centuria. Por lo pronto, mañana sábado por la noche será la cena de despedida aquí en casa. Y aprovechando el buen tiempo, el domingo por la tarde, invitados por Rey Alfonso y Kanako, planeamos participar en una parrillada con chuletas y embutidos teutones a orillas del Rin.

Como comprenderás, mi Fraterno Éufrates, aunque según el Apostol "nada fatiga más que el descanso", buena falta me venía haciendo tiempo ha esta larga, edificante ociosidad. Por lo demás, pierde cuidado: en breve volverá
el Abicú a ocupar su nicho de aguafiestas en la blogósfera criolla. Perro huevero como es ese condenao, créese a sí mismo de la estirpe que canta en el suplicio. En fin, que él y yo ya echamos de menos el maltrato...

Fela y Anna en el castillo
de Sta. Bárbara, Alicante


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