Tuesday, 2 March 2010

La inútil agonía artificial del "Coco" Fariñas

Primer disidente víctima del afán de protagonismo y el espejismo de la Red de Redes

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Si, Güicho, tristeza pero también rabia ante las crecientes evidencias del morbo por el olor a cadaverina en cierto subrepticio, viperino sector del bando opositor, y por el histórico papelazo aquí anunciado, que ya se ve venir en las dos primeras deserciones, sobre todo en esas necrófilas declaraciones de Guillermo ("Coco") Fariñas Hernández. Por si quedasen dudas al respecto, lo acaba de confesar Marta Beatriz Roque Cabello: falta quórum en el liderazgo disidente para frenar a tiempo el múltiple cortejo fúnebre hacia la necrópolis de la trompetilla y el choteo eternos.

Y dado que tampoco es un chiste de humor blanco, doy por descontado que la estoica campaña va a saldarse con un papelazo de leyenda. Habida cuenta de que ningún gobierno que se respete a sí mismo cede ante semejante chantaje humanitario. La Thatcher hizo bien en dejar hacerse la soberana voluntad de aquellos once niñatos regionalterroristas que hacían asquitos a unos suculentos bifes con patatas fritas. De lo contrario, las primeras en pasar a la historia habrían sido justamente las democracias, que son más susceptibles a semejantes extorsiones afectivas a causa de la presión de la sociedad civil, la opinión pública y los medios de difusión.

Lástima que la atribulada Beatriz que no nos haya dicho quiénes son los que se oponen a la orgía suicida. Pero igual es fácil deducir los nombres de los zacatecas: a buen seguro, más o menos los mismos que están detrás de la actual hemorragia de apostasías epistolares. Lamentable, deprimente perspectiva. Pero a todas luces los líderes de nuestra apaleada oposición interna ya no son capaces de ponerse de acuerdo ni siquiera para evitar un desastre previsible de proporciones iguales o superiores al encajado con el culebrón del niño balsero Elián González.

Ese tiro al éter promete también salirnos por la culata. Vivir para ver. No obstante, juro aquí que, con la misma convicción que deploré la inmolación forzada de Zapata Tamayo, no guardaré luto por ese famélico histrión obsedido por la siniestra recompensa del martirio mediático. Lástima que el realizador Juan Padrón no pueda aprovechar la biografía del personaje para deleitarnos con un dibujo animado macabro por el estilo de
Vampiros en La Habana. Por lo demás, conscientemente inútil, según sus propias palabras hoy al reportero del diario sociata español.

Veintitrés ayunos y huelgas de hambre son sencillamente demasiados ensayos inconclusos para creerle. A menos que nos haya salido profeta, ¿cómo sabe nuestro experto en eutanasia patriótica que justo esta coyuntura es el momento crítico de la historia en que una oleada de muertes voluntarias puede decidir el futuro de Cuba? Mucho menos en un país donde tanta gente vive literalmente corriendo detrás de que cada de arroz con frijoles y, plusmarca mundial de todos los tiempos en los anales de la medicina, acaban de morir de frío e inanición entre 40 y 50 pacientes del Hospital Psiquiátrico Nacional.

El alboroto, si llegó a serlo, duro poco. Si no fuera más que lenguaje, el surrealismo de Fariñas (por ironía, si no yerro, su apellido significa "harinas" en portugués y gallego) nada menos que en el El País sonaría a burla, escarnio, comedia de errores. s Tratar de conmover muriendo de hambre en el país de los cupones de racionamiento a una Moncloa a la greña con los familiares de las víctimas de ETA es, más que un sainete póstumo, una perreta infantil. Me recuerda al niño majadero castigado que sueñan despiertos con morirse por culpa de sus crueles padres.

Para enseguida ver a sus verdugos paternos rasgarse las vestiduras al contemplar inconsolables su angelical carita de yo-no-fui a través del cristal del pequeño ataúd (de pinotea y baja estofa para cualquier difunto no perteneciente a la alta nomenclatura). Y como por arte de magia, levantarse él, resucitado, a aleccionarlos a ambos con el índice en alto, cual San Lázaro de la catacumba neotestamentaria. Al conjuro de los grandes lloros de la súbitamente devota feligresía gubernamental, piensa Guillermo Fariñas, a quien de por sí las abstinencias anteriores le han debilitado tanto el cerebro como para creer que "50 opositores en huelga" crearían "un problema a nivel de toda la sociedad". Y que:

"Si me ponen en un cubículo cerrado, donde no pueda recibir visitas de mis hermanos de lucha, pediré que me retiren la alimentación parenteral. Si me ponen en un lugar en que pueda recibir la visita de mis compañeros, aunque sea a través de los cristales, en la sala de terapia intensiva, durante los horarios reglamentarios de visita, permitiré la alimentación parenteral, aunque no voy a comer ni beber. En ese caso puedo vivir hasta que Dios quiera".

Leyendo en el camastro (algo que se disfruta más y mejor con una de esas "becas" cuasi vitalicias entre rejas que asigna a granel el Ministerio de Justicia castrista), buceando en Internet y concediendo entrevistas audiovisuales a las agencias de prensa acreditadas. Por suerte, caso de no cumplirse su absurdo ultimátum al gobierno y salirse con la suya, Guillermo Fariñas, quien para colmo de narcisismo necrófilo es psicólogo de profesión, jamás levitaría de su provisional tumba socialista de a tres en fondo hasta que su ya magra osamenta (en la Isla lo que hace falta es más ternillas para la sopa) sea exhumada del edificio prefabricado reservado a los osarios.

Desde luego, aunque llevo rato perdiéndole poco a poco el respeto, no deseo en modo alguno que ese mulato ególatra con ínfulas de Gandhi caribeño se inmole. Sin embargo, a la luz de la decepcionante experiencia histórica criolla con los difuntos políticos por voluntad y/o torpeza, lo cierto es que la mejor manera de rendirles tributo a tales aparatosos suicidas patrióticos, en vez de llorarlos y darles la razón a título póstumo, consiste en descorchar una botella de ron a pie de sepulcro para rociarles la monstruosa vanidad antes de largarse del camposanto a recorrer las calles de la ciudad a ritmo de conga.

¿Qué de bueno se puede esperar de un reo que, según he leído entre incrédulo y alarmado en estos días, renuncia a extirparse un forúnculo de la espalda, a la visita conyugal o, como Fariñas, desairando a su esposa, decide marcharse de este mundo en nombre de la libertad? Aparte de una flagrante paradoja, suicidarse en vano es un crimen más abominable.

Si, al igual que Martí y Chibás, por desventura ese tipo de individuos ascendiese algún día al altar del poder laico, mártires por mano propia, o sea implacables con sus seres queridos y consigo mismos, nos darían otra vez, sin falta bajo otra denominación, aproximadamente más del mismo puritanismo paternalista, ascético y utopista que ya tenemos hasta las calendas griegas. Fariñas se equivoca de medio a medio: si algo anda sobrada la historia de Cuba, es de mártires erráticos o dañinos. De hecho, la "larga noche del castrismo" no es más que la factura de ese exceso de delirios martirológicos...

Quien no ama a madre, hija y esposa lo bastante como para no amar la vida propia, difícilmente puede amar a la Patria y la libertad de los comunes mortales. Amén de que de por sí no es poco sacrificio tragarse el rancho servido hoy la mayor parte del mes sobre la mesa del cubano de a pie. Guillermo Fariñas, que debe de haber nacido con tan poca aptitud para el raciocinio que ni siquiera la Escuela de Psicología logró alumbrarle la oscuridad interior de su mala cabeza, delira ya a ojos vistas.



De paso, se diría que, con su macabra emulación voluntaria desatada por su libre albedrío, tanto Fariñas --quien todo indica que será la única víctima mortal de la campaña-- como los demás competidores parecen empeñados en conferirle ribetes de veracidad a la negativa oficial sobre la tortura como móvil suicida del joven albañil Orlando Zapata Tamayo. Ante esa triste, deficitaria personalidad, este post no pasa de ser una vana tentativa lúdica de salvar la escasa envoltura carnal del Coco Fariñas. Pues, su prestigio de opositor inconsistente y su alma de histrión congénito ya los incineró hasta las cenizas en el engañoso altar de las vanidades póstumas.

Ahora bien, en puridad el suicidio, insisto, no es un gesto pacífico sino un acto más violento que la lucha armada. Con el agravante de carecer del argumento justiciero. ¿Dónde están nuestros aguerridos pacifistas, nuestros dididentes ultramoderados, nuestros activistas apolíticos neogeneracionales? Caso de sucumbir a la dinámica de la porfía y la terquedad pureil en que él mismo se ha embromado, Fariñas les dará por la yugular del gusto a los buitres chovinistas. De hecho, a sabiendas de que el Palacio de la Revolución raras veces cede --siempre por bien calculada conveniencia publicitaria, desde luego-- al chantaje humanitario, ya revolotean golosos a su alrededor.

Por ende, al mártir suicida de cuota Guillermo Fariñas no le faltarán los usuales lamentos sadomasos, ni las banderas ondeando en las plazas fuertes del exilio ni la fanfarria informativa camino de su ansiada sobrevida en el panteón de las glorias ficticias. Como dice el refrán: "Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria". Por añadidura, hasta donde se sabe, va a ser también nuestra primera víctima del afán de protagonismo opositor y el espejismo de la Red de Redes. Visto que poseía teléfono, celular, laptop y PC.
Un sueño inalcanzable para los plebeyos en la Isla. Ojalá que no se cumpla por enésima vez su volunta pero, si se cumple, que en paz digital descanse.

En resumen, este post puede sonar duro e irreverente, pero en el fondo no es más que un llamado urgente a sumarse a los esfuerzos por desbaratar a tiempo la insensata, egoísta, cruel y perjudicial campaña funeraria en curso. No necesitamos más mártires de lo que crea la represión ubicua y cotidiana del gobierno con su régimen totalitario.

Y para el caso da lo mismo que se suiciden siete que setecientos cubanos, por regla general a día de hoy la clase política y los medios de difusión las democracias occidentales, dominados por el progrerío, no favorecen mayoritariamente a los defensores de la libertad ni siquiera dentro de sus propias fronteras. Nuestra Isla no es una excepción. ¿O acaso nuestros desaprensivos instigadores, mercaderes y jaleadores de muertes ajenas no leen los periódicos, no ven u oyen los telediarios del Primer Mundo? Analfabetos no consta que sean; suicidas mucho menos...

Thursday, 25 February 2010

Un par de nueras buenas y un montón de nietos abicúes para Reina Luisa Tamayo Danger

Un enfoque eminentemente egocentrista del asesinato de Orlando Zapata Tamayo

Por Jorge A. Pomar, Colonia


Me desayuné ayer con la desagradable noticia y aún estoy a la espera de que se me enfríe la bilis para explayarme sin pecar por exceso de crudeza en medio de esta segunda jornada luctuosa del 2010 después de la muerte de la madre de los hermanos Sigler Amaya. Aunque detesto los simbolismos, me llama la atención la extrema humildad de ambas familias opositoras, blanca una y negra la otra, oriental aquella y matancera ésta.

Redactando a retazos este polémico post, me impuse la férrea norma de tratar de conservar a toda costa la cabeza lo más fría posible a la hora de volver a abordar sucesos luctuosos de actualidad. No quise dejarme arrastrar por el apasionamiento general de tirios, troyanos y espectadores. Como el de la aguerrida prole de los Sigler Amaya ante el féretro de su madre Gloria Amaya el pasado mes de enero, lo amerita igual hoy el drama inenarrable que está viviendo ahora mismo esa otra humilde ama de casa de Banes que acaba de perder a su segundo hijo a manos de los sicarios del régimen.

Fiel al propósito que me he trazado, seré bastante egoísta. Porque, por más que desearía ahorrarme las críticas correspondientes, no podría a quedarme en el luto empático pero ineludiblemente abstracto de los afortunados sin referencias íntimas para la comparación. He llorado casi con lágrimas en los ojos a Zapata Tamayo como me hubiera llorado mi madre a mí mismo si hubiese caído en la guerra de Angola en el 75-76, cuando aún era joven, lleno de ansias de vivir una vida que (ya sé que valió la pena) habría quedado trunca. Tampoco pienso dorar la píldora cargando las tintas sobre el sacrificio del hijo de Reina Luisa como un supuesto motivo adicional para una cohesión opositora que a día de hoy estoy más lejos de ver que nunca antes. Queda, pues, advertido el lector suspicaz.

Conozco muy bien a los negros del sudeste oriental, entre otras cosas, porque alfabeticé milicianos en Banes y engendré dos hijos con una guantanamera. Sé también de los fuertes prejuicios ancestrales (los había incluso en mis dos familias cardenenses) que pesan todavía sobre ellos a ambas orillas del conflicto criollo. Abundan entre nosotros racistas resentidos de todos los colores que les achacan el papel cainita y "palestino" (porque, huyendo de la miseria oriental, montan su choza hasta debajo de cualquier puente en La Habana) de represores transregionales que les ha endilgado ex profeso el castrismo al condenarlos planificadamente a la más extrema miseria dentro de su esquema de penuria general y permanente.

[Digresión historiográfica # 1 (remota): No en balde ha sucedido más de una vez en la historia de la Isla: desde La Demajagua hasta la fecha, a la hora de la degollina patriótica hace falta cualquier cantidad de negros que luego sobran a la hora de la rebatiña o cargan la culpa de todos los entuertos, como el totí del refrán. Lo que suelen soslayar todos esos que escanean fotos de actos de repudio en busca de la "pinta" alebrestada, es el dato documental de que los antepasados de esos mismos negros orientales llevaron el peso de nuestras guerras de independencia.

Excluidos de entrada del proyecto fundacional de la sacarocracia intelectual, fueron reclutados a ese efecto sólo para que se les pagara con la espantosa carnicería republicana contra los, sin duda imprudentes, pero mezquinamente marginados Independientes de Color en 1912. Para que el ultraje adquiriese un valor simbólico, ni siquiera faltaron las pulidas botas del Ismaelillo junto al cráneo rajado --a resultas de un heroico disparo a bocajarro en la nuca-- de Evaristo Estenoz, uno de los dos cabecillas de la revuelta, en el cementerio santiaguero de Santa Ifigenia.

Razón por la que nuestros historiadores de ayer y de hoy son tan parcos acerca de la herencia de José Julián Martí y Pérez --y de su cacareada y redundante "República con todos y para el bien de todos"-- en su único hijo legítimo. Segundo dato igualmente verificable: la Revolución del 59 ha sido, desde el eufórico introito hasta el amargo epílogo en curso, un desastre netamente caucasiano e intelectual en el que la inculta negrada sudoriental juega un papel subalterno.

A posteriori, visto que todos los que peinamos cana recordamos el reproche de complicidad o indiferencia ante la rebelión contra Batista, "el negro bembón encaramado en el cocotero del poder". De hecho, el mérito por la apoteotica victoria del uno de enero corresponde casi por entero a las clases medias y a la aristocracia obrera.



Caveat para consumo exclusivo de los que van a dar la voz de alarma racista:
el pobrerío blanco tampoco sobresalió en la lucha. Y va de suyo que, según el concepto alternativo abicueril, "negro" es todo aquel que viva ahora mismo como tal en la Isla. O sea, "nuestro pueblo" en sentido clasista, doblemente atrapado en su insularidad y en el hermético apartheid oligárquico-castrista. Circunstancia que prioriza los derechos civiles de las mayorías por encima de las reivindicaciones patrioteras. ¿Estamos?]

Conozco por amarga experiencia propia el reverso la actual angustia de los Zapata-Tamayo. A saber, la impotencia del reo ante la agonía de un ser querido. En este caso, la de mi difunta esposa Gipsia Cáceres de la Guardia, fallecida de cáncer mientras me hallaba encerrado en Ariza. Al despedir el duelo en el cementerio de Colón ante un exiguo grupo de familiares, amigos, colegas y vecinos, además de chivatos y segurosos de jeans y guayabera, ahogué adrede cualquier tipo de efusividad patriótica que contaminara aquel cuarto de hora metafísico con cualesquiera de esos tópicos de ocasión que borran todos los rasgos humanos del difunto para reducirlo a la habitual hipérbole estatuaria. Enfoque que, aunque era un homenaje explícito a ellas (titulado "Mi 'Dama de Blanco'..."), disgustó bastante al pacato liderazgo de esas dignas criollas
sufrientes,. Me dieron la callada por respuesta... [Foto de arriba: Autopsia del cadáver de Evaristo Estenoz en la morgue del cementerio de Santa Ifigenia, AfroCubaWeb.]

Y no me abstuve de tocar la tecla hagiográfica por temor o prudencia, puesto para entonces ya me había hartado de repetir urbe y orbe cuanto pensaba sobre el régimen que yo mismo había sustentado. Sino por puro respeto a la sublime inescrutabilidad de la muerte, a una esposa entrañable a quien la voz del instinto me advertía de que no debía, bajo ningún concepto, despojarla de su último instante protagónico en el mundo de los vivos con un alarde de retórica extraída de cuadernos escolares.

Hasta la fecha no lo he hecho, ni lo haré jamás mientras esté en mis cabales. Agnóstico, no me pasa por la mente la idea de que, a los ojos del difunto, "morir por la Patria es vivir" (horripilante verso del Himno Nacional que siempre se me enradaba en la lengua cuando aún era un "escolar sencillo"). Dudo mucho que sea más noble que morir de un atracón de lechón asado o a resultas de un accidente del tránsito. La muerte es un acontecimiento trascendental mediante el cual se pasa a una dimensión que escapa al entendimiento humano.

Una vez sobrevenida, lo único realmente valioso que resta a los deudos es el recuerdo de las vivencias felices y --en el caso del joven Zapata Tamayo todavía más que en el de la ya madura Gipsia Cáceres de La Guardia o el de la noble anciana Gloria Amaya-- el dolor inconsolable, el desgarramiento cotidiano por las muchas otras vivencias imaginables que acaso pudimos compartir con él y ya nunca serán.

Razón por la cual, desde que entre por la puerta de Villa Marista hasta que me entregaron la codiciada "Carta de Libertad" en Ariza, observé una conducta enfilada a cumplir mi sentencia sin claudicar ni hacer concesiones, pero igual sin exponerme a sabiendas a una muerte segura. De lo contrario, hartos estamos de saberlo, los carceleros del régimen te someten sin falta a las sevicias que acabaron con la vida de Orlando. Es fácil hacer metáforas sobre mártires, pero la verdad es que, ya sin provocar a los guardias, la mera supervivencia dentro de las mazmorras castristas es una verdadera hazaña.



Como de costumbre desde hace 16 años, el pasado 14 de febrero, día del amor y aniversario de Gipsia, con toda la amarga experiencia de este “pedregoso exilio” a cuestas, me ratifiqué más que nunca en esta despechada conclusión recalcada en el homenaje herético “Mi 'Dama de Blanco'…”:
…de haber sabido que los dos años perdidos tras rejas y candados (italianos) serían los últimos restantes a ella y a nuestra pasión, seguro estoy de que ésa habría sido acaso la única razón en el mundo capaz de forzarme a aplazar mi rebelión o a elegir el "exilio rosa”.

Desengañémonos, Dios, si en efecto existe y sus decisiones son inescrutables como quería la escolástica de Santo Tomás, no tiene por qué hacer ese tipo de distinciones entre las almas de los difuntos. Y acá abajo las masas populares, siempre cautelosas bajo el
inclemente látigo totalitario, no saldrán a las calles por el asesinato del joven albañil Orlando Zapata Tamayo. Ni millones ni miles, tal vez un par de centenares de obstinados banenses acompañarían el cortejo fúnebre hasta la necrópolis de la --cónstame también-- muy contrarrevolucionaria Banes. Si no se lo impidiese el formidable dispositivo policial desplegado en la ciudad natal de Fulgencio Batista, que antes de enero del 59 era un modelo de desarrollo humano y urbanismo rural. Me consta porque en el 61 estuve ingresado en su espléndido hospital municipal.

En realidad, no ya en la Isla: ni siquiera fuera de ella la inmensa mayoría, ovejunamente desengañada del castrismo y a la vez sorda al clamor de la oposición militante por puro instinto de conservación, se ha dado por enterada. Lo oirán tan pronto surja un contrapoder fiable en la Isla. De ahí que a estas alturas del conflicto ya sólo queden dos soluciones óptimas a nuestra semicentenaria tragicomedia criolla: la biológica y/o la militar.

Como el corajudo Zapata Tamayo, a quien no le dejaron otra alternativa que la huida trágica hacia adelante, el Abicú sueña despierto con entrambas a la vez. "Nuestro pueblo" tampoco rechistará si corren la misma suerte los cinco huelguistas (foto de al lado) de hambre que, sin que nadie les disuada, acaban de anunciar su absurdo deseo de seguirle los pasos a nuestro penúltimo martir de la libertad en un país donde la cifra de presos comunes desconocidos --y el Código Penal castrista no reconoce la figura del reo de conciencia-- dejados morir por esa causa desde el uno de enero del 59 asciende a centenares, miles tal vez...

Es un drama frecuente en las ergástulas cubanas. Opuesto al diálogo a ultranza, a la "paz social" y a la "reconciliación nacional" sin justicia previa debido a los maltratos de que fue víctima durante su largo calvario penal, el lema central del supliciado activista pacífico del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), gritado a voz en cuello sobre un sillón de ruedas a sus verdugos bajo los golpes en presencia de su progenitora, pasaría a ser un escueto, radical "¡Abajo Fidel!" Por eso lo asesinaron.

Una incidental: el chiste por anacronismo, la paradoja histórico-humorística aquí es que el clérigo que da nombre al "Proyecto Varela", por cuya promoción cayera preso Orlando, era un confeso adversario acérrimo del liberalismo y, como toda nuestra sacarocracia culta decimonónica, de la mayor "pureza de sangre" isabelina posible en "Cuba libre".

El hipotético día en que las masas salgan espontáneamente a las calles, nadie sabrá a ciencia cierta si reír o llorar. Las multitudes de descamisados son siempre fuerzas ciegas, temibles. Se lo garantiza alguien a quien, en medio del pogromo que le orquestaron en sordina una noche entre canciones de protesta, arengas, reflectores y altoparlantes en la plaza rodeada de edificios frente al balcón de la poetisa María Elena Cruz Varela, no le faltó la lucidez suficiente como para mirar en derredor, ver todos los balcones extrañamente cerrados a esa hora vespertina y atinar a discernir que aquel castigo bien merecido no era para él, que el día que, por suerte o desgracia, las víctimas fuesen sus verdugos amaestrados en manos de la ahora espantadiza multitud agazapada detrás de las celosías, a buen seguro aquel auto de fe con guión oficial se trocaría en dantesca orgía de sangre.

Los sonados aquelarres de noviembre del 91 en la Zona VIII de Alamar no eran más que una especie de ritualizado escarmiento colectivo, con preludio, nudo y desenlace previstos hasta el mínimo detalle en cuerpo ajeno para un vecindario ya mayormente desafecto pero aún renuente a arriesgarse a ocupar el lugar del chivo expiatorio sobre la arena de aquel improvisado circo romano. Muchos me apreciaban o tenían referencias sobre mi persona, pues trabajé tres años como microbrigadista en la ECOA 8, donde incluso me hice militante del PCC, y residí otros seis o siete muy cerca del escenario de la encerrona. [Foto: Reina Luisa mostrando el pulóver ensangrentado de Orlando.]

Amparado en ese conocimiento previo del libreto represivo, consciente de que, el vídeo clandestino con la ordalía anterior infligida a la frágil poetisa le estaba dando la vuelta al mundo con tan indeseable imagen represiva del régimen, era más que obvio para mí que lo menos que necesitaban esa noche los previsores coreógrafos de la Seguridad del Estado era el colofón audiovisual de un negro arrogante linchado por la turba revolucionaria enfurecida.

Así que en el fondo fui más calculador y oportunista que patriótico y temerario al propinarle el primer puñetazo y el primer puntapié al porrista a mi medida que me interpelaba. Es decir, elegí premeditadamente a un tipo menos corpulento que yo (los había más grandes y agresivos), otro cálculo matrero aprendido en las riñas callejeras de mi adolescencia en el barrio de Jesús María: se suena primero sin piedad al chiquillo más enclenque de la pandilla agresiva.

¿Y para qué se reveló el Abicú, preguntará el lector suspicaz, si intuía que la orden impartida a la irascible Brigada de Respuesta Rápida no era atentar contra mi integridad física sino apenas humillarme en público? Pues, para evitar que lo hicieran delante de mis hijos menores Laura y Mauro, ignorantes de lo que estaba sucediendo en su cercano apartamento de la Zona XIII. Lo habían hecho la víspera con la traumatizada autora de El ángel agotado, a quien inmovilizaron contra la carrocería de un patrullero a fin de hacerle tragar nuestros volantes en presencia de sus hijos Mariela y Árnold.

Podría pensarse que el ex camarada de Alamar sentiría una rabia especial al identificar rostros conocidos entre la porra, pero no: a decir verdad, conociendo a su gente, ya desde entonces no esperaba reacciones solidarias. Tampoco me pillaron desprevenido las calumnias que luego me levantarían mis propios compañeros de Criterio Alternativo, ni su extraño silencio. Si ahora les digo que esa relación con "nuestro pueblo", con el grueso más uno de nuestra profusamente infiltrada oposición interna y la aséptica Diáspora cubaencuentrosa, no ha cambiado hasta hoy, ¿ya pueden ir calculando lo que le esperaría a un Orlando sobreviviente o exiliado?

Por ese, entre otros motivos psicosociales, me alegro en el alma, me congratulo efusivamente todos los días de haber salido casi ileso (me rompieron la cornea de un ojo y magullaron un par de costillas, poco más) de aquella emboscada y estar disfrutando con creces desde hace 16 años de todas las bondades de la existencia humana en la sociedad de consumo occidental.

Justo por esa elemental razón existencial, se me hace un nudo en la garganta cuando pienso que, de no ser por nuestro fatídico culto al martirio, probablemente a sus 42 años el joven Orlando Zapata Tamayo también habría podido salvarse de una muerte tan segura como inútil bajo torturas, golpizas y humillaciones sin cuento. Porque seguro estoy de que, como de costumbre, a menos que ocurra un milagro, tan pronto se apaguen las últimas fanfarrias patrióticas del grandioso epitafio ciberespacial, su heroica inmolación sólo va a servir para que enjambres de guayabitos criollos atranquen aún más puertas y ventanas y alarguen su cueva del alma por el fondo.

Eso en el plano nacional. En el internacional, ahí están las respuestas a las cartas abiertas de las Damas de Blanco y los reos de la Primavera Negra al mandatario brasileño, los sudafricanos Nelson Mandela (Nobel de la Paz), Nadime Gordimer (Nobel de Literatura), el Dalai Lama (Nobel de la Paz), etc. O los eseoeses no llegaron a tiempo o ni siquiera se dieron por enterados.

Y no por previsible duele menos ver a Lula de Silva –
sim, o mesmo galho negreiro que ordenou aos seus rancheadores detectar e devolver para a ilha aqueles dois pugilistas cimarrões-- dándose la lengua al descaro con los hermanos Castro por encima del cadáver fresco de otro negro insolente. A todas éstas, Barack Hussein Obama, salvavidas negro de nuestra oposición retroprogre de todos los colores civilizados, no ha dicho ni esta boca es mía: Zapata Tamayo era un nichardo derechista. Por su parte, amén de aprovechar la ocasión para ratificar su inquebrantable voluntad de diálogo con su inalienable Perla de Antillas, la inefable Moncloa se desmarcó alegando la banalidad de que “todas las muertes son lamentables”.

Un pésame diplomático que se diría apalabrado con el Palacio de la Revolución: el Hermanísimo ha hecho saber que "lamenta" el suceso en idénticos términos de cara a la opinión pública occidental:
“Sin embargo, el Gobierno cubano ha asegurado a ELMUNDO.es que Zapata no estaba condenado por pertenecer al grupo de los 75, sino que cumplía con una pena de 25 años de prisión por haber sido condenado desde 2004 por una serie de delitos relacionados con el “Desorden Público, Estafa, Exhibicionismo y Tenencia de Armas”.

Traducido el quite a la jerga negrera del régimen de barracones castristas, se trata del clásico negro delincuente muerto en su ley del hampa que apenas merece la compasión de cualquier cristiano amante de la ley y el orden frente a la barbarie e ignorancia africanas. La desfachatez con que, por orden expresa del titular de la sede, el portero catalán del Consulado de Cuba en Barcelona pisotea en el vídeo de abajo el modesto memorial colocado por el activista de Ciudadanos habla por sí sola...



Aunque el grueso archipatriótico del liderazgo opositor insular y exiliar no se quiera dar por enterado, tampoco podemos contar con la solidaridad de los mandatarios de Centro- y Sudamérica. A saber, su reciente proclamación en Cancún de una enésima entidad subcontinental da cabal cumplimiento al sueño de mármol del "autor intelectual del asalto al Cuartel Mondada", tal como se refleja en su famosa carta-testamento.

Pues, si la cuestión de fondo, identitaria, no es de modelo socioeconómico, de libertad y progreso sin etiquetas ideológicas, sino de incompatibilidad étnico-cultural entre hispanos y anglosajones, entonces
pese a la fe en Obama y los repelucos protocolares de Hilaria Clinton, una "Cumbre de la Unidad" iberoamericana contrapuesta a Estados Unidos y Canadá debe dar con la diestra fraternal cabida al representante del semicentenario totalitarismo castrista y, con la siniestra, vetar a los representantes de un electorado hondureño contrario a la Revolución Bolivariana. Y en consecuencia, mandar groseramente "al carajo" a Uribe junto con su indeseable Colombia liberal y sacrificar sin piedad el derecho a vivir de los cubanos de a pie y la beligerancia de todo movimiento libertario dentro y fuera de la Isla.

¿Acabará de aprender esa elocuente lección geopolítica la oposición criolla? Me sobran razones para dudarlo, pero retornemos al patio. Lamento tener que incordiar de nuevo al sinfín de personas armadas de buena fe democrática entre tanto gato pardo diversionista. Pero no puedo menos que hacer otra vez aquí el papel del infame escéptico abriendo un signo de interrogación ante la desconcertante facilidad con que, el "cordón de hombres de la Seguridad del Estado" que "vigilaba" el aislado edificio del "departamento de Medicina Legal en la calle Boyeros" dejó pasar de largo como Pedro por su casa al matrimonio más conspicuo del país para entrevistar, como si tal cosa, a la atribulada madre de la víctima.

[
Digresión historiográfica # 2 (actual): Ahora, al margen del trasnochado esnobismo del nombre del engendro procastrista, coteje el lector el tono duro del análisis hecho por el asombrosamente bien informado joven afromaericano Mark Wells con la genuflexa pleitesía tardocolonial de los siguientes pasajes del mensaje de la recién (25-02-2010) resucitada "Cofradía de la Negritud" (nacionalismo negro plus multiculturalismo), CONEG:

La Lisa, 25 de enero de 2010
“Año del Aniversario 50 del triunfo de la Revolución”

Distinguidas y distinguidos miembros de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del poder Popular:

...la Cofradía de la Negritud recordaba a Martí, quien había apuntado que el deber de los diputados es prevenir al pueblo de los peligros que le acechan y mostrarle la mejor vía de conjurarlos. Sabemos que entre ustedes hay quienes consideran que tratar de frente el problema racial pone en peligro la unidad del pueblo... La Cofradía de la Negritud también apuesta por la fortaleza de la unidad de la Nación... o sea, apostamos por una fructífera unidad en la diversidad, expresión que, de buena manera, hace recordar aquello de “con todos y para el bien de todos”.
Nos alienta en nuestra lucha haber escuchado... al Presidente Raúl Castro referirse a una de las situaciones que marca la problemática racial cubana...: "es una vergüenza... Duele saber que aparecen otras situaciones vergonzosas cuando se analiza con rectitud el problema del racismo y la discriminación racial en nuestra sociedad. Ojalá que el calificativo empleado por nuestro Presidente sirva de acicate a todos y nos decidamos por fin a “coger el toro por los cuernos”.



Compañeras y compañeros de la VII Legislatura, esperamos que presten a esta Carta la atención debida, y les adelantamos por ello nuestra gratitud
¡Juntos Podemos!

Norberto Mesa Carbonell, Primer Cofrade
Tato Quiñones, Cofrade
Tomás Fernández Robaina, Cofrade]

¿Cómo se enteraron Yoani y Reinaldo de que Reina Luisa aún esperaba allí por la entrega del cadáver torturado de su hijo? Por el celular, okey. ¿Y por qué nuestra por lo común tan perspicaz, ubicua y extremista gendarmería secreta les habría permitido a ellos --según declaran, a cada rato fugazmente "secuestrados" sin delito aparente-- abandonar su céntrico domicilio en las inmediaciones de la Plaza de la Revolución justo a una hora en que ya se lo estaba prohibiendo a la mayoría de los opositores? [Foto de arriba: Mesa principal del banquete celebrado frente al Parque Central en honor a los ejecutores e instigadores de la masacre de los Independientes de Color, AfroCubaWeb.]

Perdón, pero de nuevo me asalta la incredulidad. O bien, ése ya no es ni por asomo el "universo concentracionario castrista" descrito por Guillermo Cabrera Infante y denunciado a una voz hasta el día de hoy por el movimiento disidente en pleno, o el jefe del vistoso operativo desplegado en el lugar había recibido órdenes estrictas de dejarlos pasar sólo a esos dos y a nadie más, incluidas las agencias de prensa foráneas debidamente acreditadas. Una de dos...

¿Con qué fin? Pues, exactamente el mismo de los performances mediáticos de G y 23: brindarles una coartada idónea para destacarse en la Red de Redes a costas de la desesperación de la tragedia de los Zapata Tamayo. De otro modo, no se concibe la inusitada deferencia selectiva del jefe del operativo de inteligencia que, sea quien fuere, no debe de ignorar quiénes son en realidad Yoani y Reinaldo. En fin, a mi paranoico entender, una refinada diversionista alrededor del suceso. Sabia- y milimétricamente dosificada para dar una imagen de tolerancia oficial de cara al extranjero y, a la vez, avanzar sutilmente sus peones digitales en el confuso tablero contestatario.



Una infamia lúdica inaudita a la vista del pulóver ensangrentado de Orlando que revela, insisto una vez más, las masivas, evidentes manipulaciones mediáticas de que vienen siendo objeto de un tiempo a esta parte las Damas de Blanco y los reos de la Primavera Negra. Y en general todo el movimiento disidente, cuyos líderes carecen de la energía y el coraje suficientes para lavar los trapos sucios en el ágora, segregar y denunciar urbe y orbe a agentes infiltrados en sus filas.

Se escudan detrás de los mantras humanitarios del pogrerío occidental. Y por lo visto, con tanto éxito que ya casi ni siquiera se toman la molestia de guardar las apariencias. Hablo no sólo de los "Pinos Nuevos" interreticulares de la Academia Blogger sino también de los Espinosa Chepe, Héctor Palacio y demás testaferros de la disidencia leal apolítica y el "socialismo del siglo XXI".

A la vista de la arrolladora ofensiva de esas proliferantes falanges reformistas, se me revuelve la sangre en las venas cada vez que escucho a Reina Luisa clamar por justicia
para su hijo Orlando en ese vídeo filmado a oscuras (¡?): "Mi segundo hijo que no deja ni tan siquiera una muestra, porque no tiene hijo ni tiene mujer". Es decir, para un nombre al que, como millones de sus coetáneos nacidos ya en aquel "futuro luminoso" del 59, el socialismo privó del derecho a la vida. Sublime desgarro maternal que, sin embargo, no impide a esa negra santa clamar en el colmo del altruismo ante un mundo perverso que no quiere escuchar por la todavía posible salvación de los compañeros de cautiverio de su hijo asesinado.

¡Cuánta nobleza! Pero, ni modo: ahí está ya el relevo quíntuple de aspirantes a "mártires de la Patria", jaleado hasta el delirio por quienes debían usar sus buenos oficios para abortar esa inútil, demencial cruzada necrológica. Porque, a pesar de los excesos retóricos,
es más que obvio que hace largas décadas, desde fines de los años 60 a más tardar, el movimiento anticastrista no atraviesa nada parecido a una fase heroica de la batalla contra el castrismo. A la vista de esa obviedad, y perdóneseme la inmodesta comodidad de citar a mi Alter Ego, justo un día antes de la infausta noticia, inserté el siguiente comentario en Baracutey Cubano:

Si estuviera en mis manos y tuviese alguna autoridad sobre él, le exigiría a través de sus parientes que pusiera fin de inmediato a ese plan suicida por orden de la dirección del grupo opositor... Las huelgas de hambre tienden a confundir en un país donde de por sí jamás abundan los víveres. Creo que son una táctica eficaz contra dictaduras autoritarias "de derecha" pero más bien equívoca y de escasa resonancia cuando se aplica contra regímenes totalitarios de izquierda como el castrismo... El dilema para Tamayo es que, si perece de inanición, su muerte no va a revertir la opinión pública a favor de la oposición. Y si se salva, como suele ocurrir y deseo de corazón que ocurra, desgastaría a la vez el recurso y su propio prestigio".

Ojalá me haya equivocado, pero hasta entonces no habían trascendido noticias sobre esfuerzos por parte de la dirigencia el MCL, ni de ningún otro grupo opositor, para tratar de quitarle de la cabeza a Orlando, lógicamente obsecado por años de enfermedad, hostigamiento y palizas, esa idea suicida. Las huelgas de hambre ya han costado una decena de causas de muertes registradas entre los reos políticos e incontables entre los comunes que, recordemos, no son seres menos humanos que los disidentes. Y podrían seguir haciendo estragos en las prisiones sin más catarsis positivas que unas efímeras estridencias periodísticas. He ahí un aspecto de la cuestión en el que urge hacer hincapié por todos los medios disponibles.

Finalmente, si ahora mismo tuviese delante de mí a la madre de Orlando, con ese terrible aire a Pomar-Montalvos cardenenses que se gasta en la foto, juro que no sabría qué decir para consolarla. Como sé que no hay consuelo para semejante dolor materno y no creo en sobrevidas más hermosas que la terrenal, amén de ser egocéntrico con agudo complejo de Edipo, veo a un alborozado Orlando, recién salido ileso de las tinieblas de la prisión provincial de Holguín (las cárceles orientales son las peores), ese limbo (no es un símil) de muertos en vida / de un barco repleto de victoriosos mercenarios de la Patria Socialista/ vestido con pantalón, camisa y zapatos de civil /no enfundado en un flamante uniforme verde olivo / haciendo bocina risueño con ambas manos frente a la puerta de Reina Tamayo en Banes /al pie del balcón de Mercedes Montalvo en Centro-Habana / un mediodía resplandeciente de fines febrero del 2010 / de principios de junio del 76...

Allá dentro en la planta baja o alta, una atolondrada Reina-Mercedes no da crédito a sus oídos, palidece, pierde la voz, corre a abrir la puerta o se asoma al balcón. Ve de pie en la acera de enfrente al segundo fruto de sus entrañas, se lleva las manos a la cabeza, y de repente ronca de pura dicha y gratitud, alza la vista al cielo para invocar a sus orishas protectores antes de atropellarse hasta la acera de enfrente o volar escalera abajo y echarse, toda ella temblorosa, estremecida cono una hoja otoñal al vendaval del destino, en los brazos de un hijo exultante que, ingrávida como es, la levanta en vilo mientras la cubre de besos, sorbe sus lágrimas y le susurra emocionado una y otra vez al oído:
"¡Sí soy yo mismo, Orlandito... No es un sueño, viejuca bella, he vuelto mamá... Bicho malo nunca muere, mima, bicho malo nunca muere, mami... Ha vuelto al fin tu hijo pródigo, vivito y coleando, mamacita linda... Para darte un par de nueras buenas y un montón de nietos abicúes, Reina Luisa de mi vida!". Desde luego, también para que ayuden a sus correligionarios de colores extraños a no volver a llevar la peor parte en el inminente poscastrismo. Nada, lo dicho: un enfoque eminentemente egocentrista....

Friday, 19 February 2010

¿Usar la bandera como taparrabo frente a la sede madrileña de la UE para pedir democracia en Cuba?

Un striptease cursi y contraproducente en el Paseo de la Castellana


Por Jorge A. Pomar, Colonia

Confieso haber pasado del asombro a la irritación ante ese desafortunado, mimético striptease invernal con mordaza, esposas y hoja de parra patriótica escenificado ayer jueves 18 de febrero frente a la sede madrileña de la Unión Europea en Madrid por el joven activista de “Cuba Democracia Ya” me ha dejado estupefacto.

La imagen del bello y rollizo César Alexander Cozar Rivera posando semidesnudo con la bandera cubana sobre las verijas junto al ex preso político de la Primavera Negra Omar Pernet Hernández en sillón de ruedas es un esperpento de pésimo gusto, ofende la sensibilidad opositora por la sencilla razón de que el cuerpo humano saludable en cueros posee un inudable valor estético o erótico, estatuario y pictórico. En todo caso, sirve para una protesta trivial como la de los ecologetas pero nunca para causas de vida o muerte como la anticastrista.

Si además de enterarse a renglón seguido de que el deprimente show a paseo vacío tenía como objeto protestar por el contubernio de La Moncloa y la cancillería española con el Palacio de la Revolución para derogar la insulsa Posición Común de una Unión Europea carente de liderazgo cuyos gobiernos nacionales de común ya sólo tienen el nombre, el lector lee los argumentos pop de los promotores del performance, se le caen las alas del alma junto con la quijada de abajo.

Y no es para menos. Como se puede apreciar en Noticias 24, 18-02-2010 por las siguientes perlas de baratillo doctrinal: El activista se mostró muy crítico con el Gobierno español, al que, indicó, “no le interesan los derechos humanos ni la democracia en Cuba”… Durante su protesta, Cozar Rivera se mantuvo en pie sobre la bandera cubana para demostrar el “deterioro extremo” que sufre la isla, “debido a los intereses económicos y políticos disfrazados de leyes para el desarrollo”, según reiteró. “Tanto el Gobierno socialista español como la tiranía cubana pisotean la bandera de mi país” y su colaboración es una “pantomima” y un “circo”, declaró Cozar, quien afirmó que en Cuba se sigue fusilando a gente, mientras “los exilios forzados acaban con las familias e impiden la educación de los jóvenes”. “Cuba es el único país donde no se violan los derechos humanos, porque no existen”, afirmó.

Esa última frase, juego de palabras tan banal como pedante, no tiene desperdicios. Refleja a pie de encefalograma el talante farandulero del autor y sus mentores. Obviamente, la dirigencia de la Plataforma Cuba Democracia ¡Ya! --hasta la fecha parecen no haber tomado nota del supremo desdén comunitario hacia la actual presidencia monclovita y su diplomacia de apaciguamiento a ultranza respecto al gobierno cubano-- quema a la ligera con esta extravagancia propagandística buena parte del considerable poder de convocatoria entre la ciudadanía y partidocracia peninsulares probado en Madrid durante aquel memorable mitin de protesta del 2008.



El dúo Zapatero y Moratinos es el clásico convidado de piedra en Bruselas. Hasta porteros y mozas de limpieza de la Eurocámara están ya hartos de saber que la tal presidencia española ni corta ni pincha en esos predios. En definitiva, pase lo que pase con la dichosa Posición Común, cada país miembro adoptará hacia el desgobierno planificado de nuestra Isla la conducta más favorable a sus estrechos intereses nacionales.

Salvo honrosas excepciones confirmadoras de la regla, igual que los donativos y los programas de colaboración, esas priroridades geopolíticas no coinciden necesariamente con los objetivos de la oposición interna y el exilio militantes. Tanto como eso debería saber también a esta altura del rejuego diplomático comunitario cualquier líder opositor medianamente informado que se respete a sí mismo y desee que su organización sea al menos tenido en cuenta por la sesgada comunidad internacional.

Aparte del uno contra todos, cada uno contra el otro y todos contra América prevalecientes entre las antiguas potencias coloniales comunitarias, la tendencia general hacia Sur- y Centroamérica quedó fehacientemente demostrada el año pasado: primero, en el gardeo a presión del Palacio del Elíseo (no sólo) por hacerle tragar con embudo al electorado de Colombia un pacto para salvar a las FARC bajo la batuta verde de la babilónica franco-colombiana Ingrid Betancourt.

Luego, ídem en Honduras a favor del providencialmente depuesto oligarca bolivariano Manuel Zelaya: todos metieron sus manos en la candela por esa caricatura de San Niclolás del Peladero (serial bufo de la tevé revolucionaria sobre la llamada "política cómica" de liberales y conservadores durante la República) contra la voluntad manifiesta de la inmensa mayoría de los hondureños, del Congreso Nacional, del Tribunal Supremo y hasta los perros satos callejeros en Tegucigalpa.

Con esos antecedentes a la vista, sería ilusorio suponer cualquier excepcionalidad en el tratamiento comunitario a nuestro país, donde ni siquiera hay constancia de semejantes resistencias masivas y el gobierno es ducho en dosificar un amplio arsenal escalonado de medidas represivas que sólo aplica a fondo a los pocos que se atreven a cruzar la raya roja. El resto no pasa en Bruselas de esas buenas intenciones de que, según el maquiavélico refrán, están empedrados los caminos del infierno.

Por otra parte, si bien es cierto que la tragicomedia criolla es más bien un caso gris comparado con las atrocidades bajo otros regímenes despóticos no totalitarios del Tercer Mundo, divulgadas con lujo de detalles por los diarios eurooccidentales, el encuerismo hedonista del joven Cozar en el Paseo de la Castellana encaja mal con el terrible drama en curso de los reclusos de conciencia Orlando Zapata Tamayo (foto de arriba) y Ariel Sigler Amaya (foto de abajo, tomada durante el breve pase reglamentario para asistir al entierro de su madre Gloria Amaya el mes pasado), ahora mismo gravemente enfermos y a punto de morir ambos en cautiverio.

[Última hora: ¡Según su madre Reina, Tamayo ha desaparecido del hospital donde se reponía tras 76 días de huelga de hambre! También ayer, según su esposa Iris, fue detenido por enésima vez el disidente Jorge Luis García Pérez, alias Antúnez, actualmente en paradero desconocido
.]

Dudo mucho que, pese al genuino amor maternal y conyugal que las mueve a hacer sendas denuncias, a Reina e Iris se les ocurra quitarse la ropa y cubrirse sus partes pudendas con la enseña nacional en el Parque Central o la Plaza de la Revolución con tal de poner en conocimiento del público circunstante los atropellos cometidos contra los derechos humanos de sus seres queridos detrás de las rejas. A buen seguro, la mera sugerencia de semejante desparpajo las sacaría de quicio.

Aunque para nadie es un secreto que el Abicú y su Alter Ego son iconoclastas radicales, en el sentido de no creer en absoluto en el valor per sé de los símbolos patrios, teniendo en cuenta el hecho cierto de que la mayoría de nuestros paisanos insulares y migratorios están demasiado lejos de compartir ese tipo de fobias catárticas, tampoco somos partidarios del
postmoderno"vale todo" de las coeidades de consumo en ese sensible campo mitológico. Por imperativo del realismo político. Por ende, ambos estimamos que el striptease de marras ha sido un espectáculo deplorable por varias razones resumidas a continuación:

(1) Aquí en Europa Occidental, las escenas, individuales o multitudinarias, de nudismo con fines políticos –por lo común, ecológicos-- se identifican más bien con una doble trivialidad de causa y motivos de promoción. Peor aún, hace rato que ya están desacreditados como actos de relajo organizado, o sea, meros ejercicios de cultura física epatante o multitudinarias orgías sexistas sublimadas.

(2) En efecto, la enseña nacional es sólo un paño identitario groseramente diseñado de forma que no se confundan con los de otros países. Pero una cosa es oponerse a que el signo suplante al mensaje del símbolo (verbigracia, besar la bandera, amarla, estar dispuesto a morir por ella al mismo tiempo que se muestra la mayor indiferencia hacia el destino del prójimo y la nación misma), y otra rebajarlo a la categoría de taparrabo en protestas públicas internacionales. En realidad, el “gobierno socialista español” y la “tiranía cubana” no “pisotean la bandera de mi país”, si no a cubanos de carne y hueso. Por eso tampoco procede rebajar nuestras protestas al nivel de “circo” o “pantomima”. Es lo justo que acaba de hacer la Plataforma en el Paseo de la Castellana.

(3) Igual el efebo de marras habría podido limpiarse impúdicamente el trasero sucio con el triángulo rojo y la estrella solitaria después de defecarse ante cámara sobre las tres franjas azules y las dos blancas. Happening de pésimo gusto narcisista puesto que, en última instancia, a nadie se le escapa el detalle nada sutil de que la finalidad, consciente o subconsciente, de tales performances corporales no es otra que usar cualquier excusa más o menos justa y/o noble para exhibir la propia belleza anatómica sobre la pasarela mediática. ¿Cuántos viejos correligionarios de nalgas, tetas y badajos caídos estarían dispuestos a encuerarse con tal de participar esos rituales nudistas?

(4) El gesto del apolíneo Cozar, cuya pueril ingenuidad no pongo aquí en duda, suscita suspicacias similares a la impresión de mal gusto, impostura e inconsistencia político-ideológica dejada por la fugaz presencia de Yoani Sánchez en la marcha de las Damas de Blanco filmada por el Orlando Luis Pardo Lazo, el narrador “siperonista” (estilo literario basado en el uso constante del sintagma "sí pero no") y estelar (sin ironías: enseguida le pongo un enlace; su testimonio gráfico en el sicodélico blog
Boring Home Utopics brinda hoy por hoy el testimonio gráfico más elocuente sobre la estática milagrosa” de La Habana) fotorreportero de la Academia Blogger. [Foto de abajo: Orlando Luis.]

Gesto inusual en nuestros Pinos Nuevos Digitales cuyo propósito solidario habría sido de agradecer si no hubiese contaminado de manera ostensible la mortal seriedad de la causa defendida por esas corajudas --pero fácilmente manipulables por falta de perspicacia política-- esposas, madres, hijas y hermanas de reos políticos con la obscena frivolidad de los aún recientes performances del Vedado y, sobre todo, con esos glamorosos fotogramas narcisistas con que ambos suelen mostrar desaprensivamente urbe y orbe su escandalosa bienaventuranza de nuevos ricos frente a la humillante, ubicua miseria y opresión de “nuestro hambreado pueblo”. Por decir lo menos…

(5) Como de costumbre en la mayoría del liderazgo de la oposición interna y el exilio, el imaginario escolar de los promotores se solapa aquí por completo con el del castrismo y la incorregible retroprogresía burguesa que lo ampara en España y Bruselas. Al extremo de que igual los esporádicos y despistados transeúntes comunitarios deben de haberse marchado del sitio creyendo haber presenciado un acto más de la solícita falange castrista local --bajo los auspicios de la Embajada de Cuba-- por la liberación de los "Cinco Prisioneros del Imperio" o el levantamiento del "criminal bloqueo". Para colmo, la colonia criolla brilla por su ausencia.

(6) Finalmente, si se pretendía simbolizar la esclavitud de la Cubanidad de a pie bajo el shogunato totalitario de los hermanos Castro, entonces manda nuestra tradición grecorromana que, en vez del solitario personaje en paños patrióticos menores frente al edificio de la Unión Europea, debió haberse elegido a una bella y lozana moza de senos ubérrimos, ancho regazo y cadenas pronunciadas, capaz de encarnar al Alma Mater y halagar la vista. Jamás y nunca un huevón, a menos que luciera lo bastante famélico como para encarnar el hambre y el maltrato a la cubanidad pedestre. Pero ni aun así porque, para decirlo a la antigua: "No juega el número con el billete".

[Digresión audiovisual afín: Me quita una losa del pecho el joven republicano Marco Rubio, sustituto óptimo del veterano Lincoln Díaz-Balart en el Senado y a la vez único relevo serio, realista y con visión de futuro que necesitan Estados Unidos, la Isla y el exilio militante para América sea por fin para los americanos. En efecto, este Cuban-American Boy puede llegar lejos. Sin Red de Redes, celulares, tuíteres ni excentricidades narcisistas. A fuerza de lucidez, sentido común, arraigadas convicciones liberal-conservadoras y, sobre todo, sincera gratitud en vez de arrogante desprecio a su modesta ascendencia. Todo un self-made young man amante del American Way of Life y completamente exento de los esnobismos eurocentristas caros a nuestros sicodélicos currucatos insulares y diaspóricos del castrismo terminal. Favor de ponerle asunto al candidato a Ronald Reagan de origen criollo...]



Con todo, pese a la falta de encantos femeninos, el grotesco y deprimente espectáculo en pleno Paseo de la Castellana habría resultado un par de rayas rojas menos cursi, ambiguo, chocante, absurdo, contraproducente. Y es que en esta tornadiza sociedad de la información ciberespacial, donde una sola imagen negativa es capaz de estropear cualquier causa por noble y justa que sea, conviene cuidar tanto las realidades como las apariencias. So pena de chotearnos, de perder un crédito mediático que, según como pintan ahora mismo los palos de la baraja castrista en Cubazuela, pronto nos va a hacer falta…

Tuesday, 16 February 2010

Anne Julia Hagen: Miss Germany 2010

Plus versión pomariana de "Die Lorelei", el poema romántico más recitado y musicalizado de Alemania en todos los tiempos

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Harto del monotema criollo, desconecto sin más mientras mi Alter Ego se devana los sesos tratando de cumplir su promesa de trazar un original paralelo simétrico entre Portugal-Brasil y España-Cuba. El Abicú prefiere deleitarse esta tarde traduciendo a Heine, recordando nuestros paseos en yate por el Rhin Romántico y admirando los encantos de la Reina de Belleza Tedesca del 2010: Anne Julia Hagen (foto titular).

Blonda, berlinesa, estudiante de Anglística y Americanística, 19 inviernos, un colirio... Sin duda, al infortunado Heine --
ya a los 44 años de edad con el incurable síndrome venéreo de su época, hereditario y tan letal como el sida, pero en su noble caso bien ganado en amorios furtivos y burdeles de embriagadora muerte-- la frutal Ana Yulia le habría inspirado más de una lírica amorosa.

Para más señas, esta "damisela encantadora" es hermanastra de otra beldad un tanto más lanzada en el terreno utilitario pero no por ello menos altiva y dueña de sí. Me refiero a la seductora Janine Habeck (25, topless al final del post en plena faena de modelaje nudista), electa en 2006 la chica alegre más seductora de todos los tiempos a escala planetaria.

Janine, que es morena y manifiesta sin tapujos ante cámara tanto su desprecio por la cirugía estética como su aversión a los prominentes (otro rasgo de carácter sin duda halagüeño para un bohemio empedernido con tendencias socialistas como Heine), sentó temprano sus desquiciadores reales en la lejana California. Lo que no es óbice para que sea catalogada aquí, con sana envidia de sus congéneres, como primera joya viviente de exportación erotizante de toda esta encantadoramente licensiosa, lúdica, migratoria y alucinante República Federal de Alemania.



Visto que Anne Julia, su recién premiada media hermana rubia, todavía no se ha decidido por el lucrativo pero cuestionable oficio de
pareja de retozos eróticos rentados de carácter estrictamente publicitario: pese a insistentes rumores, a su profesional hermanastra Janine no le agradan los very important persons ni los viejos verdes de la plutocracia farandulera.

Insto, pues, a todos los varones interesados a vacilar a la playmate de la familia AQUÍ tal como la parió su honorable y distinguida madre. N
atur pur la chica pero, según enfadosos perfeccionistas en materia de anatomía femenina, demasiado cargada de busto. ¿Qué opina el lector lactante?

Así, se irán haciendo una idea visual por consanguineidad sobre cuánto podría ocultarse en tonos más septentrionales (rubias con vellocino de azabache, morenas con filigrana de hojuelas de oro en el pubis: ¡qué sorpresa, cuánta maravilla en las pulilas desorbitadas del mujeriego, caravela, promiscuo Heine!) bajo la indumentaria de gala de nuestra flamante Miss Germany.

Un ensueño de valquiria tedesca que recuerda la áurea silueta de la mítica Lorelei sobre un peñón del Rhin y el poema romántico homónimo del judeoalemán Heinrich Heine (1797-1856), genial versificador. Y tal vez principal modelo del Martí sensual de
Versos sencillos, quien lo leyó profusamente en ediciones francesas.

Tan populares llegaron a ser esas y otras memorables estrofas románticas de Heine --amigo personal de Marx y Engels, socialista él también, pero igual receloso de que los rústicos proletarios en el poder sembraran patatas en los jardines de sus queridos palacios-- que ni siquiera los pedagogos nacionalsocialistas se atrevieron a suprimirlos del canon escolar.

Y es que Heine, que de por sí siempre había sido un hereje, se convirtió en un dolor de cabeza para los culturólogos hitlerianos a partir del incendio del Reichstag (Parlamento Imperial) en 1933. Ante el engorroso dilema con las pegajosas rimas del maestro hebreo, los jerarcas antisemitas del Tercer Imperio hubieron de contentarse con no consignar las inocultables impurezas de sangre y filia del célebre autor sifilítico o, en su defecto, atribuir el emblemático poema a algún imaginario autor anónimo.



El poeta se inspiró en una antiquísima leyenda, redescubierta en el siglo XIX, según la cual no habrían sido los peligrosos rápidos del
Romantischer Rhein (vídeo de arriba) al pie del Peñón de Lorelei (el diptongo -ei se pronuncia -ai en alto alemán) en Coblenza, sino el surreal, conturbador espectáculo ofrecido en ciertos atardeceres radiantes por una despampanante rubia peinándose desnuda en pelota en la cima.

Desde principios de la década de los 80 se alza en el mítico sitial de la localidad ribereña de St. Goarshausen la estatua de bronce de más de tres metros de altura fotografiada abajo. Obra magistral de una escultora rusa de sangre azul llamada Natasha Alexandrova, princesa Jusopov.

Por cierto, con sus fabulosos castillos góticos medievales y modernos, increíblemente erigidos sobre escarpados cerros con viñedos en las faldas por reyes y emperadores, duques y condes de casi toda Europa, el recorrido fluvial por el Rhin Romántico a bordo de los espléndidos yates de la Flota Blanca es una experiencia inolvidable que no puedo menos que recomendarle al lector para cuando ande por estos pagos renanos.

Hombre de piel y lengua durísimas, de una vis cómica y una pluma tan temible como envidiada entre sus coetáneos del giro tropológico, el converso Heinrich Heine hubo de repeler en vida y a título póstumo toda clase de ataques a diestra y siniestra. Consta en blanco y negro que el "Rey de la Sátira" marcó para siempre a más de un temerario rival con la cicatriz indeleble de sus ocurrentes, despiadados sarcasmos, sambenitos y caricaturas.

O sea, que el autor del
Buch der Lieder (Libro de las canciones), formidable esgrimista literario tanto al ataque como al contraataque, fue un auténtico abicú congénito y vocacional. A decir verdad, mi Alter Ego y yo debemos mucho a la aleccionadora lectura de sus obras completas. [Cuadro de arriba: Retrato de Heinrich Heine, óleo sobre lienzo, 1831, Moritz Daniel Oppenheim, Kunsthalle (Pabellón de Arte), Hamburgo.]

En vista de ese raro mérito y de nuestra inmensa deuda de gratitud, de que estamos hablando de mujeres --temas predilecto del poeta--- y de que en la Red de Redes no abundan versiones castellanas de "La Lorelei", decidí aprovechar la resaca carnavalesca para rendirle merecido tributo mediante una traducción libre de su poema más musicalizado. A renglón seguido,
con mal disimulada inmodestia pero agradececiendo de antemano cualquier sugerencia colegial, someto el texto resultante al criterio insobornable de los asiduos a esta bitácora abicueril:

La Lorelai

No sé bien qué cosa he de pensar
de esta congoja que me embarga:
el dulce recuerdo no puedo borrar
de una vieja leyenda que me ronda.

Sopla un viento fresco, cae la tarde.
Fluye del Rhin la corriente apacible.
Al trasluz crepuscular del poniente,
flamea allá arriba sobre la cumbre:

¡De todas la más bella, blonda moza
está sentada en la cima de una roca!
De esbelta figura esplendente,
alisa
absorta luenga llamarada de gualda.

Mueve despacio el peine dorado;
De sus labios brotan locos arpegios,
cierto lujurioso, anhelante suspiro
augurando inminentes naufragios.

Presa de misteriosa desazón,
el fascinado timonel del esquife,
fija la vista en lo alto del peñón,
no atiende al filoso arrecife.

Creo contemplar aún el drama, ¡ay!,

veo a barca y barquero sucumbiendo...
Triste final entre ondas por el canto
de aquella alucinante sirena Lorelai
.

************************************************************************

Die Lorelei

Ich weiß nicht was soll es bedeuten,
Dass ich so traurig bin;
Ein Märchen aus alten Zeiten,
Das kommt mir nicht aus dem Sinn.

Die Luft ist kühl und es dunkelt,
Und ruhig fließt der Rhein;
Der Gipfel des Berges funkelt
Im Abendsonnenschein.

Die schönste Jungfrau sitzet
Dort oben wunderbar;
Ihr goldnes Geschmeide blitzet,
Sie kämmt ihr goldenes Haar.

Sie kämmt es mit goldenem Kamme
Und singt ein Lied dabei;
Das hat eine wundersame,
Gewaltige Melodei.

Den Schiffer im kleinen Schiffe
Ergreift es mit wildem Weh;
Er schaut nicht die Felsenriffe,
Er schaut nur hinauf in die Höh.

Ich glaube, die Wellen verschlingen
Am Ende Schiffer und Kahn;
Und das hat mit ihrem Singen
Die Lore-Lei getan.

Monday, 15 February 2010

Lunes de Carnaval Colonia 2010

Donde el Abicú y su Alter Ego se olvidan por una tarde las loqueras del destierro

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Son las 9 menos cuatro de la noche. Acabamos de cenar en casa después de cerrar la jornada más emocionante y multitudinaria del Carnaval de Colonia compartiendo unas cervezas con nuestra media naranja westfálica en "Stüsser", mesón tradicional distante menos de un kilómetro de nuestro hogar dulce hogar. Por cierto, en días normales --esta noche funge como taberna-- se saborean en el restaurante de la Neusser Strasse las chuletas de cerdo empanizado más vastas, gruesas y suculentas de toda la gastronomía colonesa. [Foto del Abicú: nuestra pelirroja Anna Klümper disfrazada de rubia en el mesón.]

Desbordan el plato y alcanzan para comer y --salvo cuando el comensal invitado, un sudoroso paisano recién escapado de la granja orwelliana, se desabotona el cuello de la camisa y desata el cinturón del pantalón-- para llevar. Por desgracia, expuesto a fina pero pertinaz nevada desde el pitazo de arrancada, el paseo dominical, reservado a escuelas, gremios y negociados públicos, fue el más triste y menos concurrido de los 16 presenciados por el Abicú y su Alter Ego desde febrero del 93.

Siempre había hecho una brisa de frigorífico, incluso lloviznado agua nieve de manera intermitente, pero nunca antes habíamos visto tramos semidesiertos a lo largo del trayecto. Y menos que menos a más de un mocoso, ya del todo indiferente al diluvio de caramelos, bombones y muñecos de trapo, a punto de romper en lágrimas, preguntándoles con ojos suplicantes a sus ateridos padres qué de malo habían hecho para merecer semejante ordalía polar.



A ratos enmudecían las fanfarrias, los bailarines dejaban caer los hombros y los alazanes baldeaban el pavimento a su equina manera de ser irreverentes. No acudieron como de costumbre cientos de miles de forasteros y buena parte de los coloneses prefirió guarecerse en sus cálidas tabernas y restaurantes. Apenas en las principales encrucijadas del desfile, como por ejemplo a su paso frente a la catedral, los más tozudos mantenían el entusiasmo.

El pronóstico meteorológico tampoco prometía nada mejor para este Rosentag (Lunes de Carnaval o "de Rosas"). Con todo, para sorpresa general los climatólogos se equivocaron por unas horas providenciales para que el cielo se despejara, brillara el sol y la vomitadera de espumarajos blancos que ahora mismo empaña la villa diese tiempo de sobra a que la última comparsa se desbandara en la raya de meta, sita en la céntrica avenida San Cristóbal.

Esta medianoche habrá que echarle más leña a las fogatas para quemar los muñecones de paja cuya incineración pone fin al carnaval más alegre de la Europa católica. Las pacatas urbes protestantes no practican semejantes ritos orgiásticos de origen pagano. Razón de más para aborrecer de cualquier puritanismo, incluido el marxista.

Para no hablar ya de los despelotes pecaminosos de la
Weiberfastnacht ("Carnaval de las Comadres" o "Noche de Brujas"). Siguiendo el plan de morigeración previsto en el post anterior, el jueves por la noche el Abicú no fue más allá de un par de copas, unos contoneos y alguna que otra satería sin desahogos eróticos.

Regresamos temprano a casa. Único incidente de nota: mi impúdico Alter Ego trabó amistad con una procaz trinidad de enmascaradas
coroas (tembanas algo pasadas de tragos, lujuria y calendarios) demasiado interesadas por su irreflexiva, inconsulta, lasciva oferta de "sevicias criollas completas a la carta". Hay que ver la labia pornográfica que se gasta este filósofo erotómano cardenense de café mezclado con chícharos calcinados.



Tuve que emplear algo más que la fuerza de la persuasión para alejarlo de los espesos efluvios etílico-nicotínicos de aquel abarrotado, delirante local colonés. No sin la promesa solemne de cederle mañana mismo, sin excusas ni pretextos, el turno blogosférico para explayarse a sus anchas acerca de la original extravagancia especulativa con que les rompiera el coco y se agenciara la concupiscencia de las tres pintarrajeadas beldades brasileñas.

A saber, una --según él-- originalísima hipótesis simétrica que, a partir de abstrusas elucubraciones lingüísticas explica sin resquicios, a favor del enorme país de Lula y en contra de nuestra histórica- y antropológicamente acomplejada Isla de la Siguaraya, esenciales diferencias de matices psicosociales y patrones de desarrollo, o sea de idiosincrasia y civilización, entre España y Cuba, por un lado, y Portugal y Brasil por el otro.

Intrigado igual que Ustedes, pero al borde del apagón encefálico después de los intensos ajetreos de este Lunes de Carnaval, a duras penas he logrado convencerlo de la mutua conveniencia de abordar semejantes sutilezas teóricas con la mente fresca mañana martes. Por lo pronto, lo que nos vale es que por fin hemos vuelto a desconectar un rato de nuestras congojas exiliares y nos vamos los tres a la cama con la grata certidumbre de haberle asestado un primer gancho mortífero al crudo higado invernal...