La titular de Generación-Y vuelve a hacer honor a su fama
Por Jorge A. Pomar, Colonia
Yoani Sánchez vuelve a hacer honor a su fama. Esta vez desde las páginas de Penúltimos Días, donde da hoy a conocer sus impresiones sobre lo que están viendo sus ojos por estos días. Merecedor del Oscar Abicueril a la Cordura Subversiva, su artículo es un certero estudio a pie de obra sobre la reacción de la psiquis colectiva del villanaje insular ante la renuncia parcial anticipada del veterano Presidente del Consejo de Estado.
Veraz, sobria, ecuánime, concisa, brillante, Yoani vuelve también a suscitar envidias sanas y malsanas. Qué remedio, Entre la expectación y el hastío (pinche ahí para acceder al texto en el blog de Ernesto Hernández Busto) es el mejor parte alternativo sobre el ánimo del estado llano en la ribera cautiva a raíz de un anuncio de Granma que, por anverso y reverso, no es más que la confirmación oficial del statu quo a partir de la proclama de traspaso provisional de poderes a mediados de 2006.
Si bien, en minoría como siempre, cada vez son más los obstinados que no se andan con pelos en la lengua: "El periódico no lo leo porque es una mierda. Ya hace mil años tenía que haber renunciado, irse de aquí... Una banda de agitadores, de mentirosos y de ladrones", le espeta a un entrevistador alemán el rapero René.
Pero la tónica general en la capital es la que nos da la sagaz Yoani, fiel intérprete de la generación emergente: por lo pronto, la Isla entera, varada en la provisionalidad postoperatoria del Magno Paciente, sobrevive "entre la expectación y el hastío"...
Hasta que un día de estos el soporífero Granma o, Randy Alonso, el abominable homúnculo de las hieles mesorretontas, rompa la burbuja de estupor y rumor generales con la Gran Buena Nueva Funeraria del siglo XXI, inaugurando el porvenir. Incierto, desde luego, pero porvenir al fin y al cabo.
Mel Martínez a CNN: más espacio para voces críticas en la Isla Por Jorge A. Pomar, Colonia
Cuba y los cubanos de las dos orillas estamos de nuevo bajo las candilejas digitales del planeta, en el lente de cualquier cantidad de cámaras por obra y gracia del criollo más famoso de todos los tiempos. Mucho más que la ya en baja inconografía del Ché y cerca de la plusmarca absoluta de Adolfo Hitler, el Comandante en Jefe está destinado a convertirse enun formidable negocio multifacético a lo largo del siglo.
Libros, fotografías, películas, esculturas, cuadros, souvenirs, conferencias, simposios, coloquios, ensayos, entrevistas, seminarios, notas biográficas en todas las enciclopedias... No deja indiferente a nadie. Sin duda, mal que nos pese por haber sido a costa nuestra, va a pasar a la historia universal --que no lo absolverá pero tampoco podrá prescindir de su obra y figura-- como un déspota antológico. Este hombre va a dar de comer a más gentes después de muerto que cuando regía el día a día culinario de sus compatriotas.
Suman millares los titulares de prensa sobre su tercer simulacro de renuncia, generalmente acompañados de álbumes fotográficos y recuentos biográficos. Tan sólo CNN ofrece hoy un montón de vídeos sobre las repercusiones políticas, económicas, ideológicas, a corto, medio y largo plazo, de su renuncia al cargo de presidente del Consejo de Estado.
El vídeoCuban-Americans hopeful recoge el estado de ánimo de los exiliados en Miami. Sobre el mismo tema reporta desde la Calle 8 Susan Candiotti en Reaction from Little Havana.A su vez, Who is Raúl Castro ofrece una breve semblanza del heredero. En el quinto, Castro news in Latin America, se pueden escuchar opiniones de Lula y Chávez sobre el tema del momento.
The presidential candidates about Fidel (con moderador todo el tiempo)
Pinche aquí para acceder a la videoteca de CNN y ver el corto en pantalla con las voces de los candidatos en directo. Cubans react to announcement va calzado con la siguiente nota al pie:"Morgan Neill reporta desde La Habana acerca de las implicaciones políticas y filosóficas de la renuncia de Fidel Castro". También se puede escuchar la opinión Mel Martínez enOne Castro down,'one to go'.
Interesante y valiente postura, entre otras cosas porque el senador republicano de origen cubano emplaza a la dirección y a los corresponsales de CNN nada menos que a dar más espacio a las voces críticas dentro de la Isla. Dadas las coyundas de la licencia de transmisión aceptadas en la Isla por el staff del primer canal noticioso del planeta evisión, lo veo difícil. Pero, como dice el refrán, "no hay peor gestión que la que no se hace".
Con todo, de darnos motivos para el pesimismo se encarga la reportera estrella de CNN, Christiane Amanpour (todavía de buen oír y mejor ver, por cierto) en Impact of Castro's resignation. Mujer de cacumen analítico, la famosa entrevistadora del Comandante en Jefe, y de cuanto bandido gobierna sobre tongas de calaveras en este mundo postmoderno, matiza con destreza unos argumentos que se solapan con los de la gerencia de ese canal buenista.
Tampoco de repetir los tópicos cubanos del ala liberal --léase progre-- del establishment demócrata. Si bien la prefiero al entrevistador quien califica a los exiliados cubanos como fierce, o sea, feroces. Manirroto que es con el léxico de Shakespeare ese defensor de mundos mejores. (Si se traba el vídeo, localícenlo en CNN bajo el título):
Jurguen en www.cnn.com/video/, que hay más. Mañana, si CNN los sube a You Tube, añado los enlaces directos. A modo de contraste, pinchen aquípara acceder al vídeo de hoy sobre la renuncia del Magno Paciente en el diario español El País, órgano oficioso del PSOE e incondicional del presidente español Rodríguez Zapatero. Su inefable ministro de Desatinos Exteriores, Moratinos, siempre desfallecido de amores por la Perla de las Antillas, hace sus votos porque todo nos salga al gusto del inquilino de La Moncloa. Como para poner los dedos en cruz... Ya sea por ignorancia, por mala o buena fe, o por una combinación de lo primero con lo segundo o lo tercero, no asombra que en la actual avalancha mediática los errores garrafales suelen darse la mano con las imprecisiones acerca del Magno Paciente y de su Isla. Hay también demasiada proyección y pasiones de por medio. Y ésa seguirá siendo la tónica por largo rato, hasta que el juicio de la historia sobre realmente ocurrido ya no dé ni frío ni calor a nadie en este mundo. Así que poco importa cómo aparezca su nombre en las enciclopedias; lo que importa es que ya no nos moleste fuera de las tapas de esos libros.
Con su esporádico humor de cadalso, el único que le sale bien, Fidel Castro lo ha dicho en distintas variantes: "Los muertos que ustedes matan gozan de buena salud" o "El día que me muera nadie lo va a creer". Como ya no tengo prisas sobre el particular, hoy me ganó el escepticismo preventivo al desayunarme con una nueva oleada de rumores sobre su temido y añorado tránsito a la gloria enciclopédica.
La diferencia es que en esta ocasión, además del comunicado en Granma, calzado por el facsímil de la firma del supuesto difunto, había dos ganancias netas oficialmente garantizadas: su renuncia a los cargos de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe, y la confirmación de puño y letra suyos de que, salvo nuevo prodigio quirúrgico-terapéutico, sólo abandonará su actual recinto de convaleciente con los pies hacia adelante.
No es poco para alguien que apuesta a una resurrección de la conciencia cívica en la Isla de la cual las Magnas Exequias son sin duda condición-sin-la-cual-no pero no inmediata en el tiempo. Morirá algún día de éstos, sólo que no sabemos cuál. Por eso, esperaré sin desesperar --compás de espera recomendable-- a que la prensa oficial confirme este o el próximo rumor de capilla ardiente al pie del obelisco a José Martí en la Plaza de la Revolución.
Tiendo a creer que, por el momento, su estado de salud es estable dentro de crónica gravedad e invalidez física. El tiempo dirá la verdad. Pero antes de seguir adelante, escuchemos el certero análisis hecho, semanas antes del penúltimo anuncio por Carlos Alberto Montaner, acerca de la renuncia de Fidel y las pugnas entre tecnocracia militar raulista y talibanes, que aún mantiene plena vigencia:
En general, estoy de acuerdo también con el doctor Jaime Suchlicki. En concreto, difiero de él en cuanto a su pronóstico del papel de Fidel quien, ya sea en calidad de Secretario General o Guía Espiritual, será el eje del poder mientras respire y piense:
El párrafo clave de su proclama de renuncia dice textualmente lo siguiente: "A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré --repito-- no aspiraré, ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe".
Confieso que, a cinco días de la sesión inaugural de la recién "electa" Asamblea Nacional, me ha pillado desprevenido la segunda gran proclama de Fidel en el año y medio largo que lleva de convalecencia. Pero el Magno Paciente ha tenido la gentileza de romper el suspenso antes de la fecha prevista, confirmando en una tríada de claves retóricas algo que los escépticos ya preveíamos respecto a su rol en el futuro inmediato: Regente en Jefe.
Clave 1: Se siente con fuerzas para continuar la labor de Guía Espiritual de la Revolución por medio de sus Reflexiones, como se deduce del siguiente pasaje: "Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance".
Clave 2: "Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer [...]. No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título 'Reflexiones del compañero Fidel' . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso".
¡Y ay del atrevido que no quiera escuchar su voz en blanco y negro! Ese "tal vez" no es ahí adverbio de posibilidad sino de cortesía, al tiempo que el adjetivo "cuidadoso" equivale a una insoslayable advertencia de que habrá que acatar todas y cada una de las "Reflexiones del compañero Fidel", so pena de poner irresponsablemente en peligro el futuro de la nación y el socialismo, con riesgo inminente para el incauto de atraer sobre su mala testa las cóleras de nuestro Júpiter Yacente.
La tercera clave es especulativa. Viene dada por la mención explícita de Randy Alonso, el abominable director de la Mesa Retonta. De la "confianza" que dice merecerle el más rastacueros de sus gerifaltes mediáticos, plus la referencia a "la vieja guardia" de la Sierra Maestra y la "generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución" [léase Lage, Pérez Roque, Prieto, Valenciaga y hasta el Alarcón, días atrás desflecado por estudiantes de la UCI], se desprende que su primer ucase atañe a la política de cuadros. La orden del día se sobreentiende así: los talibanes son ciertamente amovibles pero intocables mientras él esté de encéfalo presente.
Lo cual implica a su vez que el nuevo Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe (a ambas vacantes a la vez sólo puede aspirar el Hermanísimo) fungirá como tal apenas en el pergamino del organigrama mientras el Magno Paciente no haya exhalado su último vaho reflexivo, estando a lo sumo facultado para trasladar a los odiosos talibanes de un negociado a otro, según la práctica consuetudinaria para el movimiento de altos chapuceros del Gobierno y el Estado. Previa consulta al Supremo, desde luego. De ahí el actual forcejeo, el no-se-lo-lleven proferido a coro por los ahijados del inminente Muerto Grande.
Si bien la Carta Magna deja margen a otra solución, tanta es la confianza depositada por Fidel en la soberanía de los asamblearios que da por superfluo recordarles explícitamente que en la Proclama de agosto de 2006 ya ÉL había designado heredero al trono del Palacio de la Revolución a su hermano Raúl. Por si las moscas, lo hace en forma implícita en una coletilla atributiva: "...quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos personales".
Por el momento, sea cual fuere la fórmula de licenciamiento oficial adoptada el próximo 24 de febrero, Fidel Castro seguirá detentando la plaza hegemónica, omnímoda, bajo la vigente Carta Magna real-socialista: Primer Secretario del PCC, un cargo que se aviene al papel de Timonel Doctrinario, combinado con una posible presidencia honoraria y su irrenunciable condición de Máximo Líder vitalicio, ahora con un poder de persuasión acrecentada por el culto en ausencia.
Por lo demás, recordemos que es la tercera vez que Fidel amaga con renunciar. El primer simulacro lo escenificó en julio de 1959 para forzar la dimisión del Dr. Manuel Urrutia Lleó, primer presidente del Gobierno Revolucionario. El segundo, cuando asumió, de cara a la galería de los crédulos, su responsabilidad personal por el fiasco de la Zafra de los Diez Millones en 1970.
Hoy, por imperativo biológico, suelta lastre institucional, pero voy a mí que sólo lo hará pro forma. Así las cosas, a partir del domingo el centro gravitacional del poder legislativo --y con él el de todo el aparato estatal y el de toda la Isla, al pairo desde el traspaso temporal de poderes a mediados de 2006-- se desplazará sin remedio del podio presidencial hacia el escaño vacío marcado con esta humilde credencial: "Diputado Fidel Castro Ruz". Por suerte para la bancada gubernamental (el hemiciclo completo) situada delante, no habrá riesgo de tortícolis a la hora de escuchar sus Reflexiones, leídas por alguien en la tribuna.
Por ende, a no ser que esta vez el Máximo Líder haya fallecido, o a punto esté de, se mantendrá el actual impasse sucesorio, con su elenco de actores envejecidos y figurantes desprestigiados. Si a tano llega, habrá varios quítate-de-aquí-y-ponte-allá, un par de reformas económico-administrativa de escasa monta en aras de la subsistencia y poco más. Por ejemplo, eliminar el permiso de salida al extranjero, abrir hoteles y restaurantes a quienes puedan costeárselos, extender a los nativos el derecho a fundar empresas privadas, desregular la agricultura, eliminar el sistema de racionamiento, etc. Todo con tal de evitar, como sugiere aquí Andrés Oppenheimer, un probable efecto de bola de nieve:
A mi entender, las principales señales de avance por la senda sino-vietnamita de reformas económicas sin cambios políticos serían cuatro, por este orden: (1) Cambio del lenguaje oficial hacia dentro y hacia fuera. (2) Sacrificio público de chivos expiatorios, acompañado de aparición y/o reaparición de figuras reformistas del entorno de Raúl. (3) Anuncio oficial de, o preparación e implementación sin previo aviso, de cualesquiera de las mencionadas medidas aperturistas. (4) En vez de por el Hermanísimo, el domingo los diputados eligen por unanimidad a Carlos Lage. Sangrones a cual de los dos más, Alarcón y Pérez Roque no deben contar para la primera magistratura.
Tomada por orientación "de Arriba", la cuarta medida resulta ambivalente, pudiendo indicar el propósito de contornear la cláusula de la Ley Helms-Burton que invalida a los Castro como interlocutores de la Casa Blanca, o el deseo de Raúl de seguir gobernando a la sombra de las Fuerzas Armadas, igual que Batista del 33 al 40 o Fidel del 59 al 76. Igual podrían optar por una jugada de doble carril, o sea, con ambos fines a la vez.
Ahora bien, visto que la primera medida enumerada en el párrafo anterior (cambio de retórica gubernamental) brilla por su ausencia, no cabe pensar en la precaución de reservarse una carta bajo la manga para la eventual búsqueda de un arreglo con Estados Unidos. A no ser que, en efecto, Fidel haya muerto o yazca en coma irreversible, prosibilidad nunca descartable pero poco plausible, habida cuenta de los cuatro textos seguidos que acaba de dedicarle al candidato republicano John McCain.
Por un lado, la dificultad para deducir lo que se cuece ahora mismo en La Habana tiene que ver con la usual incoherencia de las Reflexiones, particularmente notorias en un anuncio armado a retazos como un puzzle, plagado de citas recientes de sí mismo y sin fecha precisable, como el de hoy. Por el otro, obedece al absurdo afán de postergar a toda costa un desenlace tan ineluctable como la muerte de un anciano al borde de la extrema unción, lo cual es el colmo de la opacidad informativa por parte del Sucesor designado y sus adláteres.
La culpa de los reiterados rumores de muerte biológica o clínica incumbe más al hermetismo mediático gubernamental que a las ansias enemigas por ver luz al final del túnel. Aparte de la falta de Glasnost y Perestroica en Cuba, indicios inequívocos desmienten a aquellos castrólogos de dentro y de fuera que, desde que se dio a conocer el comunicado del Magno Paciente, han echado a volar las campanas del optimismo, proclamando el inicio de la vía asiática o incluso el fin del castrismo. A grandes rasgos, esas señales de estancamiento son resumibles en dos:
(1) La nueva ley (decreto o disposición) que graba las gratificaciones de los empleados del turismo y las empresas mixtas o extranjeras. Amén de los magros ingresos en divisa para el Fisco, su objetivo principal es desviar el descontento de la mayoría menesterosa hacia la minoría privilegiada con acceso a la moneda convertible, alimentando el resentemiento mutuo. O sea, se intenta reactivar el reflejo condicionado igualitarista, pavlovianamente inculcado a las masas populares durante décadas. Entra de nuevo en acción al rescate del castrismo el principio imperial romano del "Divide y vencerás".
(2) El desproporcionado, fulminante mecanismo represivo con que hace apenas una semana obligaron a retractarse en público a esos ingenuos estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas que hace apenas unos días, a golpe de dudas y preguntas, pusieron contra la pared y propinaron el tiro de gracia a las supuestas dotes sofistas del maestro de ceremonias de la Asamblea Nacional del Poder Popular. La humillación infligida a Eliécer y Rafael Alejandro marcan a fuego el aro de circo por donde deben saltar quienes acepten dialogar con el poder. Sin embargo, hasta George W. Bush, siempre con las mejores intenciones de un político extranjero hacia nosotros, parece haberse adelantado a las manecillas del reloj biológico. Inserto el vídeo de CNN no sólo porque sus palabras suenan a música celestial en mis abicueriles oídos, sino también para que, como de costumbre, mis detractores, que son también los del President, tengan por donde zarandearme a su antojo:
Otro que se ha mandado a correr, pero cuya sofisticada, abstrusa, postmoderna semiología socialista-democrática siempre desentona en mis pragmáticos tímpanos, es el disidente conformista Manuel Cuesta Morúa, presidente de Arco Progresista y promotor del Grupo Mediático Consenso (que hasta ahora no es más que una dirección gratuita en Internet). Sus comentarios al respecto a la BBC:
"...termina una época, tanto en lo político como en lo personal para Fidel Castro, es una decisión valiente, los cubanos debemos saludar esta decisión y respetarla también. [...] comienza una etapa de cambio gradual hacia la normalización de Cuba como país, hasta ahora Cuba ha vivido casi 50 años exaltada. Los cubanos tendremos la posibilidad a partir de ahora de encontrarnos a nosotros mismos. [...] para la disidencia ya no es el desafío exclusivamente frente a lo que expresaba y representaba Fidel Castro sino que es un desafío hacia lo que quiere realmente la sociedad cubana, saber interpretar eso requiere sagacidad e inteligencia".
Como diría mi nunca bien ponderado difunto tío Septimio: "Compañero, ta decí: quimbombó que resbala pa la yuca seca". Tanto para que luego Plutarco Tuero no ande por ahí regando que el Abicú es racista. Lo cierto es que no hallo manera de soportar a esos negros catedráticos ni siquiera cuando están de acuerdo conmigo, que no es el caso de Cuesta Morúa.
Resumamos: a no ser que Fidel haya exhalado su último aliento o yazca en coma irreversible, lo cual tratándose de su persona no lo sabría a ciencia cierta ni el médico chino, nada novedoso, trascendental, ha sucedido hasta el momento allá en expectante Ciudad de La Habana. El Rey no ha muerto, ha abdicado. Genio y figura hasta la sepultura, sea Raúl o Lage el nuevo Rey, en el caso de los fieles súbditos, sólo cabe aquí exclamar: ¡Viva el Regente!
En cuanto a sus enemigos, esperemos sin desesperar. Aún es temprano para cincelarle el epitafio. El Verdugo en Jefe aún nos dará algún que otro postrer disgusto. Su suerte no está en nuestras manos sino en las de Dios, el Destino o la Naturaleza. A buen seguro, los lectores del solar que ya peinan canas recuerdan aquella ladina frase que repetía como un sonsonete la famosa entretenedora Consuelito Vidal durante los meses de agonía final del batistato: "Hay que tener fe, que todo llega...". Ojalá que no de tan mala manera como en enero del 59 y, sobre todo --¡ay todopoderoso Obatalá--, por media centuria.
******************************************************** PD.: Apuesto a que muy pocos lo saben. La autora de aquella cachazuda esperanza no fue la madre del cantautor pop Amaury Pérez Vidal sino la recién fallecida progenitora del candidato a heredero sin sangre azul Birán (Carlos Lage para los despistados). Me refiero a la telenovelista Iris Felisa Dávila Muné, a quien recuerdo con bastante cariño porque fue colega y camarada de núcleo del Partido del Abicú en la Editorial Arte y Literatura, sita en el antiguo Palacio del Segundo Cabo en La Habana Vieja.
También con gratitud, ya que en no pocas ocasiones en que yo me había pasado de crítico en reuniones del núcleo, inter nos a la salida, trató de abrirme los ojos no sólo sobre las desgracias a que me exponía sino sobre la futilidad de semejante sacrificio. En vano... ¡Cuánta razón tenías, entrañable Iris!De ahí que deplorara su muerte y la descortesía del hijo al prohibir, supongo que haya sido él, la inclusión de una foto suya junto a las notas necrológicas.
Y una anécdota ilustrativa para que, por lo que pudiera ocurrir, vayan haciéndose una idea cabal de la dureza del personaje que este domingo podría tener el dudoso honor de ser el tercer Mandacasinada de la Revolución. Los dos anteriores terminaron mal: el Dr. Urrutia Lleó (flanqueado en la foto de al lado por Camilo y el Ché, que ayudó a Fidel a desembarazarse de ambos a las malas), asilado a las volandas en la Embajada de Venezuela; el Dr. Osvaldo Dorticós Torrado (en la foto de abajo con el Ché, que en el fondo lo consideraba otro despreciable burgués, cosa ambos eran) volándose la tapa de los sesos de un pistoletazo.
Una tarde, durante un té al que solía invitarnos en su casa del Nuevo Vedado "La Abuela", así le decíamos a Iris sus camaradas por haber ingresado al PCC en calidad de jubilada, se quejó amargamente de que le había pedido unas cintas de máquina (a la sazón, inasequibles en los almacenes de la editorial, de la UNEAC y en el mercado) a su encumbrado hijo mayor, ya por entonces, si mal no recuerdo, sustituto del difunto Carlos Rafael Rodríguez como brazo derecho del Comandante en Jefe para asuntos macroeconómicos.Respuesta de Lage: "¿Me estás pidiendo que robe?"
A todas luces, la madre estaba menos ofendida que orgullosa con la actitud del hijo. Su reproche, todos los presentes (Elízabeth Díaz, Daniel García, Víctor Malagón, Artemio Iglesias, la gallega María Lombana, Jorge Gallardo y, no estoy seguro, el actual ministro de Cultura Abel Prieto), era un elogio apenas velado, como si sintiera la necesidad de defender a su hijo contra una presunción decantada. No sin intercambiar miradas cómplices fuera del alcance de su vista, la compadecimos efusivamente por aquella excesiva virtud filial, extendiéndole la felicitación que deseaba escuchar.
Con aquel falso reproche, insisto, Iris quiso transmitirnos la idea de que su hijo era un dirigente honesto a carta cabal. Por lo que me concierne, nunca puse en duda aquel dato tierno, maternalmente interesado. Pero, enemigo acérrimo de toda pureza que no sea la del tabaco, el café, los víveres, la moneda y pocas cosas más en este mundo, tampoco pùde evitar la sospecha de que tal vez era mejor que Lage fuese al menos lo bastante deshonesto como para poner a su madre por encima de aquella compulsiva puntillosidad ética, identitaria de los peores advenedizos a los salones del poder.
Idéntica mala impresión me causó el detalle de la ausencia en la prensa de siquiera una de las miles de fotos de mi colega y amiga guardadas en la casa del Nuevo Vedado y en los archivos del ICRT (Instituto Cubano de Radiodifusión). En cambio, aparecían al lado sendos retratos de Lage o Fidel. Leve sentimiento negativo hacia el hijo ahondado por la lagiana meticulosidad con que los censores mutilaron en todas las esquelas la biografía familiar de Iris.
A saber, suprimieron el hecho significativo de que, además de madre del vicepresidente del Consejo de Estado, era viuda de un viceministro de Salud Pública; madre de Agustín Lage, director del Centro de Inmunología Molecular; y abuela de Carlos Lage Codorniú, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria...
Tanto fue el celo por eliminar todos los datos genealógicos de la difunta que el título y las primeras líneas de artículo sobre ella en La Jiribilla (19/25-01-2008), firmado por Pedro de Armas, permanecieron más de un día en primera plana sin que se pudiera acceder al resto del texto, que termina así: "...madre y abuela capaz de guiar a sus tres vástagos, y a los hijos de estos [a donde indico arriba sin afán de exhaustividad], consiguiéndolo a partir de su ejemplo personal que unió talento, honradez, dedicación y patriotismo".
¿Pasado por la censura?Si el ukase editorial no provenía del propio Carlos Lage, lo cual pongo en aquí en duda, tampoco movió un dedo para que se consignara la genealogía familiar. Móvil: evitar grabar en la mente de los lectores la idea de que los Lage son un clan hereditario. Al nieto ya tuvimos ocasión de oírlo en plan de represor benigno del estudiantado en uno de los vídeos oficiales donde acompaña a los aprendices de Informática obligados a hacerse el harakiri ante las cámaras. El cargo de Agustín no puede ser de mayor confianza estatal.
En cuanto a lo que cabe esperar del candidato extraoficial a presidente, pongámosle asunto a su creatividad mental y lingüística:
Tanto para contribuir con una pincelada personal al retrato político y humano del hombre destinado a convertirse en el tercer mandatario fantoche de la era castrista: un pichón de gallego al menos tan zafio, matón y halalevas como el jabao Hugo Chávez, con la notable diferencia de que tuvo mejor cuna y educación que el ex teniente coronel venezolano, que también le gana en carisma, entiéndase lo que se entendiere por tal.
Niños sesudos y amores tesalios en la Feria del Libro de La Habana 2008
Por Jorge A. Pomar, Colonia
La sorprendente foto apareció ayer en la portada de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC) calzando una noticia titulada "Cerca de 300 editoriales del mundo en la Feria del Libro de La Habana 2008". Junto con otro comentario relativo a la efemérides oshusina (de Oshún, orisha del amor yoruba, por analogía con el adjetivo de Venus), el de esa rara instantánea para el final, a modo de guinda del pastel gutenbergiano (recuerden que el renano-palatino Johannes Gensfleisch, más conocido por Gutenberg, inventó la imprenta moderna allá por el siglo XV) made in Havana que les propongo deglutir a continuación.
Entre las grandes naciones ibéricas asistentes figuran Andalucía, los imperios Catalán y Vasco y, por supuesto Galicia, "cultura invitada de honor" a esta apoteosis de Además de España, desde luego, "nación de naciones". Por cierto, el grupo de entidades político-administrativas independientes subsumidas en la coletilla atributiva de ese formidable epíteto comparte con el Abicú la manía de considerar más bien su "Madrastra Patria" al reino aludido en el sustantivo.
Farsa o realidad todo lo anterior, es lo de menos. Sirva lo dicho a modo de introito. Aunque tal vez la información no estaría completa si no menciono a la pareja dispareja de "intelectuales orgánicos" a que está dedicada la feria: Graziella Pogolotti (1931) y Antón Arrufat (1935), Premios Nacionales de Literatura de hace 3 y 8 años, respectivamente. A diferencia de los tránsfugas culturales, ellos sí figuras a las que el ministro del ramo, promotor de conciertos trovadorescos para presidiarios, no vacilaría en incluir en su plantilla de creadores "imprescindibles", que son todos aquellos que aún no se han largado al exilio mondo y lirondo.
Conmovida allá en su seno, la Pogolotti agradeció el agasajo "que la feria nos rinde en esta extraordinaria fiesta de la cultura, en la cual la palabra suma cuerpos y se multiplica en significados diversos a través de los lectores que la asumen, reciben y transforman...".
A su vez, el flamígero Antón Arrufat apeló a sus dotes de fabulación para --en aparente mano a mano con los infundios históricos de Ricardo Alarcón a los imberbes de la UCI-- recordar a los más jóvenes entre la ilustre concurrencia que (sic CubAhora): "...las ferias de los años 50 del pasado siglo, que duraban cuando más un fin de semana, en un área diminuta frente al habanero Parque Central con un manojo de libros en cuatro o cinco quioscos pintados de verde.
Según el dramaturgo, "Vender era el fin último de este conjunto deslucido". Nada que, como el aristocrático jefe de la Asamblea Nacional con el cabaret Tropicana, el pobre Arrufat no pudo pisar La Moderna Poesía, la famosa librería internacional de Obispo y Bernaza en La Habana Vieja hasta los interventores castristas la nacionalizaron --y de paso purgaron de obras subversivas-- a raíz del triunfo de la Revolución. ¡Qué pena! "Me caigo y me levanto", como gusta expresar su asombro nuestro comentarista blogosférico Matojo.
Por suerte para el autor de Los siete contra Tebas toda aquella indigencia bibliográfica republicana ha quedado atrás. Las cifras hablan por sí solas: a esta XVII Feria del Libro castristamente correcto asisten 145 expositores de 31 países (no me pregunten si Galicia, Cataluña y el Euskadi cuentan ahí como tales) en representación de 297 editoriales. (Foto de al lado: Arrufat recorriendo el recinto ferial con el recién desplumado Ricardo Alarcón.)
De la noche a la mañana, los estantes de todas las 44 (¡?) librerías capitalinas no dan abasto para poner a la venta más de mil títulos con un gran total de 8,5 millones de ejemplares (tampoco sé cuantos en pesos o en CUCS o pesos leoninamente convertibles), de los cuales ya tienen dueño unos 200 mil. Mucho me temo, sin embargo, que en su inmensa mayoría son de esos textos que si los lees, te aburres y aburras.
Cómo entienden en Galicia lo de "cultura invitada"
Entre las cultísimas naciones extranjeras mejor representadas, o sea, "con mayor número de expositores", figuran España, México, Perú, habiéndose incorporado por primera vez Vietnam e Indonesia. En cuanto a escritores extranjeros de renombre, destacan lumbreras como Raúl Pérez Torres, Pascual Serrano y Paco Taibo II.; Suso del Toro, Manuel Rivas y Raquel Tibol; Carlo Frabetti, Maurizio Maggiani y hasta un Ignazio Ramonet. (Parece que Belén Copegui está enferma o dándole los últimos retoques al próximo bodrio progre.)
Una presencia si que me ha desconcertado, a mí, que como editor cada vez que lanzaba un libro en La Habana Vieja aconsejaba a los asistentes que, caso de sentirse deslumbrados por la obra de un autor, evitaran por todos los medios conocerlo en persona. Claudio Magris, un ensayista italiano de fuste cuya recomendable antología Utopia e disincanto leí con inmenso placer en versión original y cuyos artículos en Il Corriere della Sera colecciono, anda por estos días de visita a orillas del Malecón.Porca miseria!
Lo dicho, no todo el mundillo intelectual se gasta los ovarios de una Oriana Fallaci. Y conste que incluso por ella meto la mano en la candela porque, purtroppo (por desgracia), ya dejó de mangiare spaghetti. Sabido es que al MINCULT le basta con chasquear un dedo para que centenares de eminencias literarias del universo mundo, media docena larga de Premios Nobel incluidos, estampen sus prestiosas rúbricas al pie de cualquier carta de protesta o contraprotesta que se les pida, sin tomarse la previa molestia de leer el texto.
No en balde, trámite de rutina sin el cual no, todos los asistentes han firmado el justo reclamo de libertad para los Cinco Nobilísimos Prisioneros del Imperio condenados en la Yuma (Estados Unidos) por espiar en el claustro y/o a domicilio a sus desprevenidos compatriotas exiliares en La Florida.
Olvídense, pues, de las calumnias del Abicú, ese ex jefe de la redacción América del Norte y Europa Occidental (Editorial Arte y Literatura) que anda por ahí regando que hasta 1991, fecha de su puesta a leer a la sombra de los barrotes en flor del penal de Ariza, en un solo año de calendario se editaban entonces bajo su mando el estratosférico promedio de 7 a 10 títulos para esas dos insignificantes áreas geográficas.
La verdad es que, por mucho que como de costumbre mientan los funcionarios de la Cámara y el Instituto del Libro, no se puede tapar el sol con un dedo: la XVII Feria de La Habana, inaugurada el 14 de febrero por Raúl Castro (según el blog de Yohandry anexo al diario español El país, "un lector de primera"), es ya un rotundo suceso cultural a escala planetaria, un banquete platónico del dogmatismo letrado.
Pruebas autorales al canto: sin hablar ya de las reediciones de obras indispensables del catálogo de la literatura clásica del siglo XIX, entre las novedades sobresalen los dos tomos de Pueblo y democracia, "una selección temática hecha por el Instituto de Historia de los análisis del Comandante Fidel Castro sobre el período 1959-1999". Otra mirada crítica escrutadora es la de Giustini di Celmo en Transición al socialismo, un proceso que siempre creemos consumatum est pero que, sobre todo en América Ladina, nunca llega al Ite, misa est.
¿Quieren más ejemplos? Tomen En combate por la esperanza. 1957, segunda parte de un librodonde unos tales Martha Verónica y Sergio Ravelo hacen el hasta la fecha más minucioso recuento de una epopeya guerrillera, más bien de "muerde y huye", del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra. De nuevo aquí el afán difamatorio del incorregible Abicú, que no escarmienta.
Ya los jueces insulares lo condenaron una vez por esa figura delictiva a uno de los dos años de la benigna sentencia dictada contra él en 1991. Motivo: redactar un libelo donde, so pretexto de reclamar soberanía para la Asamblea Nacional de la Impotencia ("perro huevero...") Popular, tildaba de "amanuenses"a nuestros soberanísimos diputados.
Ahora se apea con la suspicacia de que ése y el resto de mamotretos de la Editora Política tal vez tengan la loable intención de purgar al acontecer fundacional del castrismo de cualesquiera disonancias susceptibles de proporcionar pistas al enemigo de clase y hasta de confundir a pedagogos y escolares. Conque, a no fiarse del Abicú, a quien, aunque "le quemen el hocico...".
Sigo adelante. A José Martí lo doy por descontado. Me ocuparé de él al cierre. La nota al pie de la foto en la edición hodierna de Granma reza: "El segundo Secretario del Comité Central del Partido recibe un ejemplar del libro 16 poemas galegos para Ernesto Che Guevara contra a sua morte".
Ese Ché --que, según los poetas antologados, como Martí el Apóstol en la canción, tampoco "debió de morir, ay de morir"-- no podía faltar de ninguna manera. Sus escasos admiradores entre la alta nomenclatura (los más respiraron aliviados cuando por fin se libraron, físicamente hablando, de su "entraña de transparencia") volverán a hacer las delicias del homúnculo mongoloide que llevan dentro leyendo varios textos hagiográficos sobre las descabelladas aventuras del Quijote rioplatense.
Puesto que lo que importa en este caso es el Muerto Grande y su séquito al Más Allá glorioso, suprimo a los autores. He aquí algunos de los títulos dedicados al caballero del lúgubre bandoneón ideológicamente desafinado: Sin olvido. Crímenes en La Higuera; De la sierra del Escambray al Congo. En la vorágine de la Revolución Cubana; y Pombo, un hombre de la guerrilla del Ché. De darle fuete a George W. Bush, la "mafia de Miami" y sus secuaces internos se encarga, en su debut como plumífera castrista, la abominable agente "Vilma" de la Primavera Negra de 2003.
Me atrevo a afirmar, además, que ciertos títulos de autoría gallega --escritos originalmente en ese importante dialecto portugués y traducidos al español especialmente para la Feria, o bien (otra perfidia del Abicú) difundidos en español en la Isla porque allá en la Península hasta los sociatas empiezan a saturarse de "memoria histórica" zapaterista-- cojean de la misma pata que las ediciones del patio, o sea, sirven para poner orden al guirigay en el bando republicano antes, durante y después de la Guerra Civil. El mero de que El lápiz del carpintero, de Manuel Rivas, consiguiera el imprimatur de las autoridades ideológicas castristas da pie a sospechar que la novela es un relato lírico-sentimental completamente sesgado a la izquierda.
Ídem, cambiando lo que haya que cambiar, con la historia de los gallegos en Cuba. Leyendo la sinopsis, encabezado por la consejera del ramo, deduzco que Los gallegos de La Habana, obra de la "experimentada periodista" Ángela Oramas sea un relato idílico, edificante a lo Miguel Barnet en Gallegos. Idea que cobra fuerza, si se añade como elemento de juicio la presencia masiva del aparato burocrático-cultural gallego. (Nota bene: cuando mandaba el ex ministro franquista Manuel Fraga no le iba peor con la Xunta al Palacio de la Revolución.)
Aquella hoy desaparecida entrañable relación interétnica debutó mal desde su replanteo desigual bajo la primera República (1902-1939), mejoró una enormidad durante la segunda Republica (1940-1959) y acabó en repentino divorcio, sin separación de bienes, en la era castrista. Poco o nada, o demasiado matizado para ser fidedigno, habrá dicho la Oramas en esa crónica --dados los imperativos del "diálogo de las civilizaciones" y la "diversidad cultural"-- seguramente manca, de consabidos conflictos sociales, raciales y sindicales hasta el 39, por un brazo; y de la expropiación y éxodo en masa de la gallegada minorista apenas un ventenio después.
Pero retomemos los motivos temáticos del subtítulo, empezando por el doctorado infantil. La literatura infantil no está mal representada. Lo sé de buena tinta. Prueba de ello es un excelente folleto del Reino del Medio de candente actualidad, con ternura neomaoísta titulado Solecito y el ahorro de energía. A pesar del diminutivo, no parece para niños, ya que lleva el sello de la Editora Política. Pero seamos justos: no ha de ser todo lo editado para los más pequeños. No he esforzado en indagar, pero seguro estoy de que hay mucho más para ellos, y no todos los libros infantiles serán tan utilitarios.
Lo que indúceme a poner en duda mi propia capacidad deductiva es la foto de cabecera, que calza el suelto ferial de la edición online del Granma de ayer. Fíjense en el título del libro que hojea la sesuda pionerita: Éxito global / Estrategia local. ¡Recórcholis! Tan inseguro me siento que ruego ayuda al lector para responder al siguiente interrogante: ¿Error por descuido del reportero fotográfico, o la niña es realmente tan precoz que ya se interesa por los equilibrios globales? Me limitaré a consignar que yo preferiría verla interesarse por el Pato Donald, Tom y Jerry o el Pájaro Loco.
Finalmente, veamos qué hay con los tales "amores tesalios". Los organizadores de la feria quisieron celebrar el Día de San Valentín con una antología amorosa de un viejo conocido de los lectores criollos: Amo en ti lo imposible, del poeta turco Nazim Hikmet (Tesalónica, 19o2 - Moscú, 1961). La fecha y lugar de su muerte es ya de por sí una biografía. De esos pacatos cantos a Eros del bardo otomano estaban hartas desde la adolescencia incluso las degaritadas Carildas (Oliver Labra) cubanas, que hace veinte primaveras ya rozaban la media centuria desordenándose al tocar al amante con los pezones erectos.
Sobre él bardo otomano se lee en el prólogo: "...la viva expresión de lo nuevo en la poesía turca, alguien admirado por los jóvenes, temido por los mayores y despreciado por los consagrados porque se les antojaba demasiado grande". Y demasiado afín al Kremlin, añade el Abicú. Se comprende que en un país en proceso de reislamización como la Turquía de Erdogan todavía haya gente temerosa de los versos de Hikmet pero... de ahí a que sean nuevos estos versos suyos:
Me paseo por las calles de La Habana […] No hay medio de distinguir los autos de la calzada, la lluvia / del sol, las nubes blancas de todas las piscinas azules. / Confundo las mujeres y los frutos. / Los jardines de infancia y la libertad […] Confundo a Fidel con las cien mil personas que en una plaza / en fila india con una mano sobre la espalda / danzan la rumba. / No hay manera de distinguir a Fidel en La Habana.
Los motivos reales del continuo fervor por su poesía en la UNEAC quedan claros sin más comentarios. Pero aún en sus estrofas alientan casi siempre la cursilería y demagogia características del Neruda más ramplón: ...yo amo en ti lo imposible, / pero nunca la desesperanza. / Eres mi servidumbre y eres mi libertad. / Eres mi carne que arde / cual la carne desnuda de mis noches de estío. / Tú eres mi país. / Tú, con estrías verdes en tus ojos castaños / soberbia y victoriosa, / tú eres mi nostalgia de saberte inaccesible / en el momento en que te alcanzo.
Cuando leo símiles como esos, me da la sensación de que el poeta sólo ama a su ego y su facundia. Resumiendo, esa soberbia y victoria, esa desesperanza e inaccesibilidad, me suenan más a alegoría de la Madre Patria vista desde la nostalgia exiliar que a mujeres de carne y hueso alguna vez entre las manos del poeta o siquiera amores de lienzo mental ideados con fines onanistas desde el fondo de una mazmorra o del ostracismo.
Aunque el Apostol no sea santo de mi particular devoción, más moderno se me antoja José Martí en ciertas ciertas geniales cuartetas de sus Versos Sencillos. Por ejemplo, aquellas donde confiesa su aviesa pasión por mujeres perversas:
19
20
21
Por tus ojos encendidos Y lo mal puesto de un broche, Pensé que estuviste anoche Jugando a juegos prohibidos.
Mi amor del aire se azora; Eva es rubia, falsa es Eva: Viene una nube y se lleva Mi amor que gime y que llora.
Ayer la vi en el salòn De los pintores, y ayer Detrás de aquella mujer Se me saltò el corazón.
Te odié por vil y alevosa: Te odié con odio de muerte: Náusea me daba de verte Tan villana y tan hermosa.
Se lleva mí amor que llora Esa nube que se va: Eva me ha sido traidora: ¡Eva me consolará!
Sentada en el suelo rudo Está en el lienzo: dormido Al pie, el esposo rendido: Al seno el niño desnudo...
Ahí sí que, sin llegar a transigir con las transgresiones de esta elástica era postmoderna, están todos los elementos del eros heterosexual criollo genuinamente popular, como en el son: entronización de la hembra, culto preferencial al desamor y los celos, morbo pasional, conflicto entre sentimiento y ética, adulterio feménino y masculino, conturbadoras, lánguidas, fogosas damas de carne y hueso, y caballeros leales o donjuanescos que jamás confunden sus encantos con entelequias de Virgen María, Alma Mater o Libertad-Conduciendo-al-Pueblo...
Si, en vez de darle por las moralinas macheteras y el patriotismo suicida, Martí se hubiera consagrado a explotar a fondo ese filón sensual de su carácter y de su lírica --acaso su único costado criollo, porque se percibe en su obra una casi total ausencia de sentido común y del humor-- quién sabe si la historia de Cuba hubiese seguido un curso más acorde a nuestra indiosincracia afrocubana.
En tan halagüeña eventualidad, los gallegos se hubieran ahorrado el vuelo de regreso a la semilla con una mano alante y la otra atrás y aún estarían al frente de sus bodegas en cada esquina del barrio; a nadie, salvo a sus correligionarios locales, se le habría ocurrido desempolvar los versos seudoeróticos del poeta ñángara de Tesalónica nada menos que el Día de los Enamorados; del tutelaje español nos habríamos desembarazado tarde pero sin los forceps anglosajones aplicados a última hora por la Casa Blanca a insistencia de la diplomacia mambisa; el pecado original de la República, nuestro hispánico complejo de inferioridad con "el Norte revuelto y brutal que [no sin razón] nos desprecia", habría quedado para uso exclusivo de literatos zurdos; la "generación del centenario"martiano no hubiese hundido la Isla en el pozo sin fondo de la infelicidad socialista... Sigan la rima.
¡Maravilloso! Por lo que me concierne en la hipótesis, a ratos sueño despierto con un Abicú que a lo mejor se gana el pan de los suyos como estibador en el puerto, frecuenta librerías de uso, no es tan culto como libre, no pelea como mercenario sin sueldo en Angola, ni va a la cárcel en parte por causa de ciertas lecturas desaconsejables, ha criado a sus hijos, tiene una idea apenas libresca de los rigores del exilio y ahora mismo no emborrona cuartillas a propósito de una feria habanera cuya utilidad colateral en la Isla es suplir la carencia general de papel higiénico.
Detesto los superlativos. Tanto que a última hora deseché el escogido para referirme en el subtítulo a Habana, Mi Amor, del director germanooriental Uli Gaulke, el filme con que me propongo celebrar con mis lectores este 14 de febrero. O al menos eso creía porque, bien leída, la frase "un filme excepcional" corresponde también a ese grado máximo de la comparación gramatical.
De entrada, escribí en el borrador: "...el mejor largometraje alemán sobre el amor en Cuba". No contento con ese nivel de elogio, sustituí "alemán" por "europeo". Notando que aún me quedaba corto, taché "europeo" y escribí "extranjero". Hoy acabo de llegar a la rotunda conclusión de que tampoco sé de filme alguno made in Cuba by Cubans, fictional or not fictional, que haya logrado captar tan bien la sutil adaptación de nuestra ars amandi proletaria a las penurias del Período Especial.
Voy más allá: salvo en el teatro bufo, no abundan las obras con un reparto de parejas plebeyas tan entrañables, cotidianas y convincentes como las formadas por esos personajes entresacados de la multitud capitalina de a pie por el germanooriental para su largometraje Habana, Mi Amor, película que he visto ya tres veces y siempre me hace sentir la picaresca sensualidad, la calidad galante, la omnipresencia cotidiana del erotismo en los barrios donde aprendí a querer poco o mucho (pero siempre bien) a unas cuantas mujeres.
Un efecto similar, al que me provoca Suite Havana, del realizador Fernando Pérez, esa otra joya del género centrada en la lucha por la subsistencia. Y es que, como bien concluye en su sinopsis de Habana, Mi Amor el crítico criollo Rubén Lavernia: "El documental demuestra una vez más que, cuando hay talento para hacer una punzante crítica política, no necesariamente hay que hablar de... política". Como la impactante cinta del cubano, capta la épica menuda, la poesía del quehacer diario sin necesidad de narrador.
Tras frecuentes desencantos aquí con documentales sobre la Isla que repiten como un disco rayado la historia del habano envuelto en celofán utópico y/o el duelo del pequeño David caribeño contra el Goliat anglosajón (cuando no abordan temas como el turismo, la educación y la salud o las sempiternas jineteras, que ya me salen hasta en la sopa), lo soprenden a uno gratamente la paciencia, el talento cinematográfico, la perspicacia tipológica de un cineasta extranjero como Gaulke (foto de al lado) para:
(1) Escoger sus personajes (todos más o menos desengañados del socialismo por pura inteligencia y bondad natural) con tanto tino que un casting entre actores de renombre del patio no habría arrojado un elenco de más calidad. Ídem respecto a las locaciones (hablan por sí solas), a tal punto que cualquier espectador no informado tendería a pensar que el director es cubano. (2) Contar por separado sus historias amorosas, utilizando sólo el día a día común en que están inmersos todos ellos como hilo conductor, argamasa del collage. (3) Descubrir y aprovechar magistralmente la coloratura voluptuosa del repertorio de los Zafiros a guisa de coro griego. (4) Insertar, a modo de contraste, episodios en blanco y negro de la telenovela idónea para reflejar el desgarramiento de la familia y la sociedad, y las moralinas de la propaganda oficial.
Título:
Habana, Mi Amor
Director:
Uli Gaulke (Alemania)
Premiere:
Festival de Cine de Berlín 2000
Premios:
LOLA (Oscar alemán) al mejor documental
Fotografía:
Axel Schneppat
Sonido:
Robert Gräf
Productores:
Helge Albers, Roshanak Behesht Nedjad, Konstantin Kröning
Duracion:
1h 20m
Idiomas:
Español con subtítulos en alemán
Aparte de su envidiable agilidad mental y capacidad de compenetración (fuera de serie) con un entorno social y una idiosincracia tan distantes de la germana, el mayor acierto de Uli Gaulke es su asombrosa habilidad para camuflar el "suspenso" político que le da al régimen en la asignatura humana. El suyo es cine de autor hecho desde una óptica absolutamente individual. Del productor sólo acepta dinero, no imposiciones. Sin duda, la clave de la excelencia de Habana, Mi Amor --para más lauro ópera prima de Gaulke, que hasta entonces sólo había filmado cortometrajes-- hay que ir a buscarla en su concepto del oficio y sus motivaciones personales para dedicarse al séptimo arte:
Para mí --declaró el año pasado en una entrevista para Park City-- hacer cine es totalmente cuestión de escuchar, de pasar tiempo con la gente, de sumergirme yo mismo en estilos de vida ajenos y caminar un tramo en los zapatos de mis personajes. [...] Mis películas tienen todas un elemento muy personal. Una memoria, una experiencia, una época especial en mi vida. Rodé tres películas en Cuba porque, después del colapso de la RDA, quería examinar un modelo social que había moldeado en gran medida toda mi infancia y juventud.
Sí, querido Uli, así se ama y malvive en la Cuba de hoy, por saberlo este Abicú, que se ha descubierto vanidosamente un alter ego en más de uno de tus encantadores personajes masculinos, si no en todos. Un crimen que no te hayan otorgado a ti la estatuilla hollywoodense por esa obra maestra sobre el amor en la Isla del "camello", la cartilla de racionamiento y la obsesión de la balsa..
En fin, para los extranjeros interesados en un buceo audiovisual en el tema del amor y las vicisitudes del día a día en la orilla amarga del estrecho de la Florida, así como para los exiliados que todavía no hayan visto el --repito-- excepcional largometraje de Gaulke o, como yo, deseen volver a verlo para matar la nostalgia exiliar con motivo del Día de San Valentín zambulléndose en La Habana profunda de la calle y el barrio...
Según la mitología yoruba, "abicú" es el niño enfermizo que muere sólo para encarnar en hermanos posteriores a los que "se lleva" en breve. Los abicúes dan "mucha guerra", suelen "saber mucho", se conducen "con alarmante gravedad" y "miran como gente grande"…"Por si o por no, un día a la semana... conviene pegarles”. El abicú no tiene, pues, otra manera de reconciliarse con el mundo que devolver golpe por golpe. Respetando en la polémica, eso sí, las reglas de juego de la retórica, pues el suyo es el reino del concepto y la argumentación racional, no el de la diatriba y el panfleto. El Abicú Liberal (pinche para ver texto de Presentación completo) será, en consecuencia, un blog abierto a todos los que se atengan a esa regla elemental...