Friday, 11 January 2008

Paulino Cubero: "El Himno Español ya tiene letra"

Sugerencia del Abicú: La Bayamesa por Lágrimas negras

Por Jorge A. Pomar, Colonia

La composición de la nueva letra de la Marcha Real, que así se llama la canción nacional española, llena el vacío posfranquista dejado por la incapacidad de socialistas y conservadores para consensuar un texto a tono con la nueva realidad monárquico constitucional con predominio del poder legislativo (Cortes) y papel representativo del actual soberano. Desde entonces se había conservado la melodía pero, habiéndose desechado la letra falangista, no había que cantar. Componer la letra quedó como una signatura pendiente que los españoles suspendían una y otra vez por falta de consenso.

Según el diario ABC, para elegir la futura letra del himno el Comité Olímpico Español (COE) y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) convocaron a un certamen abierto. No había que ser poeta o músico para concursar. Presidió el jurado Emilio Casares, director del Instituto Complutense de Ciencias Musicales. Entre los cinco vocales figuraban una doble campeona olímpica en regatas (Theresa Zabell), un historiador (Juan Pablo Fusi), un compositor (Tomas Marco) y una catedrática de Literatura (Aurora Egido).

Estaba previsto mantener en estricto secreto tanto el texto seleccionado como la identidad de su autor hasta el lunes, pero ya hoy saltó la libre: el ganador se llama Paulino Cubero, tiene 52 años de edad y es natural de Ciudad Real. Por cierto, le viene de perilla el premio en metálico (si lo hay), porque es un desempleado crónico y se autodefine como "un perdedor".

Según él, compuso su versión para "la gente media, de la que coge el metro para ir a trabajar". Sólo que, como ha de constatar el lector, le salió más bien destinado a la clase media profesional y al funcionariado castellano afín a las monsergas neoprogresistas al gusto de La Moncloa.
Del total de 7.000 textos presentados al certamen, un primer corte dejó 1.400, cifra reduida a la mitad después de la segunda criba. Entre los 700 restantes el jurado eligió el de Cubero.

Es de congratularse que el jurado haya hecho con don Paulino una modesta contribución a la lucha contra el paro. Sin embargo, a juzgar por las cuatro estrofas compuestas por él, todo parece indicar que el ocio forzado mata la fantasía creadora. El problema es muy sencillo: los himnos nacionales datan de una época nacionalista en que servían para arengar al combate. Se avienen mal con el buenismo progre en boga de este parado manchego y sus mentores.

Eso de "libertad, respeto, paz y entendimiento" como consignas actuales (versus "banderas y sangre" de antaño) no encaja ni atrás ni alante en el subgénero de la canción emblemática nacional. (Pinche para aquí para ver y oír a Cubero en El Mundo.) El argumento de todo himno nacional que se respete debe ser siempre épico, cuestión de machetinas, degüellos, metralla y garrote vil.

No en balde La Marsellesa jacobina (y el invento de Monsieur Guillotin) era el prototipo hímnico más copiado en España y América durante el siglo XIX. De ahí que componer la letra de un himno a estas alturas sea un anacronismo. Lo peor es que, de ser cierto que el jurado no parece haberse decantado por el texto que menos maltratase las cuerdas vocales y orejas de los escolares. Nada, que a la sensibilidad musical y literaria de los españoles le va igual que a su sentido común y del humor, que están ambos por el suelo. Si no, juzguen ustedes:


MARCHA REAL

¡Viva España!
Cantemos todos juntos
con distinta voz
y un solo corazón.

¡Viva España!
Desde los verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad.

Ama a la Patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad.

Gloria a los hijos
que a la Historia dan
justicia y grandeza
democracia y paz.

Promete convertirse en auténticos concierto de batracios (ranas) en los patios escolares. El pobre Plácido Domingo, que tendrá el inmenso honor de cantar la Marcha Real letrada el próximo lunes 21 de enero en el Auditorio del Palacio Municial de Congresos, va a tener que dar lo mejor de sí para no deslucir al lado de la sinfónica acompañante: la Orquesta de la Comunidad de Madrid, bajo la batuta del director musical del Teatro de la Zarzuela.

Ahora tengan, por favor, la bondad de pinchar
aquí para juzgar por si mismos cuánta eufonía coral permite ese bodrio patríotico-progresista surgido de la voluntad irreal de conciliar gustos regionales y doctrinarios contrapuestos. Eso explica que la mayoría de las letras hímnicas sean por lo general atroces, infantiloides o de una cursilería irresistible. Por suerte, no todo está perdido para los cada vez más numerosos españoles que consideran la letra de Cubero un insulto a sus tímpanos y neuronas. A saber, aún faltan dos trámites. El primero, reunir medio millón de firmas es un escollo fácil de superar para los burócratas deportivos del COE (rima con PSOE).

Queman del rey en efigie en Barcelona



En cambio, el segundo, la moción en Cortes, va a ser un dolor de cabeza, puesto que los socios regional-nacional-socialistas de La Moncloa en el parlamento no tragan la frase exclamativa "Viva España". Por "Patria" entienden Madrid-Castilla; por "abrazar", aherrojar, grilletes; y por "pueblos en libertad", pueblos en esclavitud. Para más inri, en el aspecto ideológico los españoles no cantan "con distintas voces y un solo corazón", sino con la misma voz en varios dialectos y distintos corazones". He aquí lo que escribe al respecto el diario digital Marca.com:


De hecho, se encuentran numerosas similitudes entre la letra elegida por el jurado designado por el COE y la que en su día, durante el régimen franquista, compuso Pemán para poner letra a la 'Marcha Real'. Desde el
"Viva España" con el que comienzan ambas canciones hasta el parecido final ("...de democracia y paz" en el nuevo; "...de trabajo y paz" en el franquista) se encuentran diversas coincidencias: Uno cita "...al inmenso mar" y el otro "...el azul del mar"; del franquista: "...juntos con ellos cantemos", al 'moderno' "...cantemos todos juntos"; Si el de Pemán decía "...alzad los brazos hijos" en éste se canta "...gloria a los hijos..."; Y si antes se coreaba en una de sus cuatro estrofas "...el himno de la fe" ahora se corea en estas estrofas "...el himno de la hermandad".

A buen seguro, los nacionalistas vascos y catalanes están acariciando la idea de organizar un auto de fe para darle pública candela también al para ellos --al margen de su desastrosa estética-- odioso texto hegemónico de don Paulino. Que la cosa va a ser la guinda literaria a la permanente manzana de la discordia separatista, lo demuestran ya fehacientemente las numerosas respuestas a encuestas del ABC, El Mundo, etc.. Los índices de rechazo, culto y vulgar, oscilan entre el 65 y 77 por ciento. Hasta la ministra de Cultura Carmen Calvo ha expresado su disconformidad: "No me gusta absolutamente nada, es antigua y recuerda a himnos pasados".

Hasta el coordinador de Izquierda Unida (IU) ex becario castrista Gaspar Llamazares ha roto una lanza en contra: "La letra del himno suena bastante rancia". Aunque por motivos cruzados, primera vez que estoy de acuerdo con ese ex becario del Magno Paciente. Sociata él también pero más potable y andaluz de pura cepa, Manuel Chávez descalifica el poema ganador en estos terminos: "Nada especial, ni imaginativa, ni singular, ni creativa, un tema menor". Apuesto a que a la postre la Marcha Real quedará ágrafa. De todos modos, va a ser de lo más divertido seguir de cerca este otro salpafuera arlequinesco y solariego en las Cortes.

A las diez de última, descontando la sabia propuesta de dejar sin palabras a la Marcha Real y --para ir entrando en caja-- a nuestra guerrera Bayamesa (con el verso "...que morir por la Patria es vivir" se atragantaba el Abicú desde la más temprana infancia en el barrio de La Marina de su natal Cárdenas), sólo merece la pena en este sentido la propuesta alternativa del Abicú para deshacernos del himno belicista de Perucho Figueredo no bien la Isla se haya librado del todo de la hipoteca totalitaria.

Un argumento de peso en contra de La Bayamesa en la era poscastrista, cuando ya don Zaldívar, ese ñángara mal reciclado, no mande en la Embajada de España, y Tabacalera, Meliá y otros consorcios peninsulares hayan sido puestos en su nicho pesetero, es que el himno de Bayamo era notoriamente hispanófobo, lo cual es apreciable en las cuatro estrofas finales que fue preciso mutilarle a partir de 1902 para no herir la sensibilidad de la Madrastra Patria:

¡Al combate corred Bayameses,
que la patria os contempla orgullosa;

no temáis una muerte gloriosa,
que morir por la patria es vivir!


En cadenas vivir es vivir

en afrenta y oprobio sumido.
Del clarín escuchad el sonido;
¡a las armas, valientes, corred!

No temáis; los feroces Iberos
son cobardes cual todo tirano
no resisten al bravo Cubano;
para siempre su imperio cayó.

¡Cuba libre! Ya España murió,
su poder y su orgullo ¿do es ido?
¡Del clarín escuchad el sonido
¡¡a las armas!!, valientes, corred!

Contemplad nuestras huestes triunfantes
contempladlos a ellos caídos,
por cobardes huyen vencidos:
por valientes, supimos triunfar!

¡Cuba libre! podemos gritar
del cañón al terrible estampido.
¡Del clarín escuchad el sonido,
¡¡a las armas!!, valientes, corred!

Tal vez lo supiera algún lector erudito; no yo. Seguimos. Ahora que casi todos diz que todos los cubanos hemos de ser programáticamente moderados y pacifistas, saquémosle provecho al postmodernismo y asumamos todos los exiliados el compromiso solemne de que, de no ser viable la solución iletrados, moveremos cielo y tierra por que el bolero Lágrimas negras, de Miguel Matamoros, reemplace al actual Himno Nacional. (Foto: Miguel Matamoros.)

Habida cuenta, damas y caballeros, de que es la canción que mejor refleja la idiosincrasia hedonista cubana. Sobre todo, si se le añade el tradicional remate a ritmo de jocunda guaracha. ¿Verdad que posee la letra, ritmo, melodía y pátina nostálgico-relajante que mejor cuadra al ánima nacional cubensis?


Por si no fuera bastante, quienes la cantan pueden, si así lo desean, intercar en forma de improvisación cuanto de íntimo, público o metafísico oculten entre pecho y espalda, con lo cual
Lágrimas negras sería un himno a la vez personal y nacional. Y puesto que es un bolero internacionalmente conocido, ya se pueden imaginar la expectación, el júbilo en cualquier estadio del mundo donde resunen las notas y estrofas de nuestro nuevo Himno Nacional. Su letra para los contados lectores que la hayan olvidado o aún no se le sepan de memoria:


LAGRIMAS NEGRAS

Aunque tú
me has echado en el abandono
aunque ya
has muerto todas mis ilusiones.

En vez
de maldecirte con justo encono
en mis sueños te colmo
en mis sueños te colmo
de bendiciones.

Sufro la inmesa pena
de tu extravío
y siento el dolor profundo
de tu partida.

Y lloro
sin que sepas que el llanto mio
tiene lágrimas negras
tiene lagrimas negras
como mi vida.

Tú me quieres dejar,
yo no quiero sufrir,
contigo me voy mi santa,
aunque me cueste el morir...

Y ya que estamos hablando de España y Cuba, escuchemos cómo suena el meloso, triste y alegre bolero de Miguel Matamoros en este versión sui generis al alimón entre la gitana ronquera de Diego el Cigala y el piano criollísimo (y alérgico al castrismo en su lejano idilio sueco) de Bebo Valdés:

Thursday, 10 January 2008

¿Conoce Usted a Yoani Sánchez?

La chica de Generación Y en vídeo

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Para los que han leído a Yoani Sánchez en su blog Generación Y, para todos los que estén al tanto de la baja polémica acerca de su confiabilidad, pero sobre todo para quienes, por ignorancia, liviandad o mala fe habitual, hayan puesto en duda su integridad disidencial, ahí abajo va el vídeo de una entrevista reciente concedida por ella a The Wall Street Journal en La Habana. el que pueden psicoanalizar a la titular de Generación Y.

Con imágenes del paisaje habanero de impecable nitidez, la entrevista dura apenas 5 minutos en los que Yoani se las ingenia para resumir en unas pocas frases precisas la situación cubana y, consciente de las dudas acerca de ella misma, aborda el tema del papel paralizante de la paranoia interior en el universo concentracionario castrista y tampoco soslaya el dato biográfico de su paradójica repatriación voluntaria.

De esto último creo saber algo: su marido Reinaldo, un periodista de ley que no estaba dispuesto a tranzar con la progresía a cambio de un plato de lentejas y probablemente por eso el establishment meditático-cultural-académico helvético le cerrara puertas y ventanas, me confesó por teléfono poco antes de irse que, haciendo de tripas corazón, prefería --no mil veces sino una sola-- retornar a la Isla junto con Yoani antes de envejecer él mismo limpiándoles a diario el trasero a los jubilados suizos del pulquérrimo asilo donde consiguiera tan humanitario pero al fin y al cabo nauseabundo empleo.

Decisión peliaguda --se me erizan los pocos pelos de la calva--, pero razón convincente. El Abicú mismo se vería en un terrible dilema puesto a escoger entre la blanca, corrugada palidez de esos nalgatorios sucios y su repugnancia a volver arrepentido a la Isla cual bíblico hijo pródigo, besarle el anillo al Magno Paciente, admitir con ojos arrasados por lágrimas que el mundo no era como yo pensaba y resignarme a vivir por tiempo indefinido bajo la pupila insomne de la Seguridad del Estado (DSE). (Cuadro de Rembrandt: El regreso del hijo pródigo, óleo sobre lienzo pintado en 1669; Hermitage, San Petersburgo.)

Pero, desde que me enteré de que ambos repatriados seguían sin dar su brazo a torcer sobre el duro pavimento habanero, duermo tranquilo por ese lado; ya sé que, si por desgracia en este mi país adoptivo ganara las parlamentarias una coalición del SPD (socialdemocracia) con los ambisiniestros de Die Linke (La Izquierda de Gysi y Lafontaine) y Alianza 90/Los Verdes (sin Joschka Fischer en rol de loquero), igual podría liar tranquilo mis bártulos y volver con la frente en alto a la Isla.

Habida cuenta de que Reinaldo y Yoani me han mostrado el rumbo de la decencia en un hipotético caso de emergencia con retorno forzado a la patria socialista. No lo creo pero todo es posible en esta Europa Occidental desquiciada por el neoprogresismo irracionalista. Y es que el Viejo Continente, queridos lectores, no es nada condescendiente con los exiliados liberales irreductibles. Se lo asegura el Abicú, pese a disfrutar de las bondades de la sociedad de consumo en Colonia...

A saber, padezco aquí de insomnios que no sufrí ni siquiera en el confortable hotel con cama en el retrete colectivo para cuarteto del antiguo convento "Villa Marista", sede de la DSE en la barriada habanera de Santos Suárez, donde fui huésped involuntario durante un mes allá por el año 91. Hasta en Ariza, "el Secadero" o el "tiburón, como llaman los reclusos a la prisión provincial de Cienfuegos, lo pasaba espiritualmente mejor que a orillas del Rin.

Imaginénse no más de lo que sería capaz si tuviera que faenar en una Senionernhaus (asilo de ancianos).
Tanto para que se hagan una idea cabal del dilema enfrentado por la pareja de marras en el gélido terruño de Guillermo Tell, cuyos leñosos aborígenes son aún más puntillosos que sus congéneres prusianos de Teutolandia.

En fin, volvamos al vídeo y a los detractores de Yoani. Aunque en inglés, las voces superpuestas de los dos moderadores dejan escuchar con claridad lo que explica esta adorable y carismática flaca criolla en español en casa, en el Malecón, en la Plaza de la Revolución, en la Habana Vieja...


Yoani brilla, conmueve y convence tanto a presentadores como a espectadores. Su secreto propio y consejo a los demás: "...un buen ejercicio para empezar es ser cada día más sinceros, más honestos, decir lo que uno piensa [...] tratar de comportarte como si fueras libre...". ¿Algo más que objetarle?


No se puede menos que agradecerle de todo corazón al equipo de TV de
The Wall Street Journal, aparte de esas excelentes imagenes capitalinas, el gesto de haberle facilitado a nuestra joven compatriota la oportunidad de asumir ante las cámaras su propia defensa, principio elemental no siempre sobreentedido incluso en la prensa alternativa.

Ahí en pantalla pueden sentar a la controvertida, sospechosa chica unos minutos en el sofá mediático para psicoanalizarla a su gusto. Vista hace fe. Calzo la entrevista con el comentario que acaba de circular esta noche desde su exilio suizo mi colega Tania Quintero, quien conoció a Yoani en Zürich hace unos años e, igual que el Abicú, mete la mano en la candela a favor de esta chica y contra la conjura de las lenguas largas que han despotricado de mala fe contra su bella persona.

A Yoani no he tenido el placer de conocerla en carne y hueso. En cambio, sí a su media naranja Reinaldo, a quien conocí en Bonn 13-14 años atrás (en memorables circunstancias que, por cierto, pronto he de relatar en este blog) y por quien meto a mi vez la mano en la candela sin pensármelo dos veces.

Texto del email de Tania:


...Cuando la conocí en Zürich, a principios de 2004, como hacía frío y llevaba abrigo no me pareció tan delgada. Cuando en 2005 vi sus primeras fotos en La Habana, su "delgadez extrema" me preocupó. Y Un amigo común que la conoce hace años me dijo que siempre había sido flaca y que difícilmente engordara porque además de vegetariana, es hiperactiva y caminante.

Sin más, con sumo placer, para buenas y malas lenguas del patio y de fuera, Blogging from Cuba, transmitido por Market Watch:

Friday, 4 January 2008

Descarga contra la neomojigatería del siglo XXI (1)

Sobre las leyes antitabaco, Cuba y el apocalipsis climático

(Para Isis)

Por Jorge A. Pomar, Colonia

PRIMERA PARTE

Mi querida Isis, la prohibición de fumar --junto con el piropo, la ley seca y otras interdicciones puritanas, que ya están en la agenda de algunos políticos occidentales-- son una especie de intento oblicuo de colar la utopía terrestre, más conocida como comunismo o socialismo democrático del siglo XXI, de contrabando por la ventana del fondo.

Sin proponértelo, me has dado un pie de rima para dejarme ir en una laxa reflexión sobre el tema de las prohibiciones, epidemia en alza por estas venturosas comarcas masoquistas del Viejo Continente. Para ir entrando en forma en el nuevo calendario y ser fiel a la descarga que
a renglón seguido me dispongo a iniciar, enciendo previamente el primer puro del año --hecho con tabaco seco barato de Sumatra del que se vende aquí--, a la espera del maso de José L. Piedras criollos que prometió traerme de Barcelona la amable chica de Kubalgie.

Advertencia preliminar: por favor, tomen este texto como lo que en realidad es, una especie de divertimento liberal, de antídoto discursivo en serio contra el neopuritanismo ambiental. Después de los excesos de platos y copas a fin de año, nada mejor para un cubano conocedor por experiencia propia de la rareza de esos placeres elementales en las mesas plebeyas de la Isla que arremeter contra todo lo que amenace su concepto de la vida en clave epicúrea. Habrá, pues, de todo un poco y a lo loco. Allá voy...

Empecemos por el quid de la cuestión: las agresiones a Eros. El deseo de proteger a las mujeres contra impertinencias verbales masculinas en un país como Alemania, donde por lo general, si acaso, se repara en la femenil existencia en el lugar y momento adecuados, ha ahondado el foso entre ambos géneros. Por ahí, como una perversión feminista, empezó, creo yo, la actual ola de prohibiciones puritanistas.

Como subproducto indeseable de aquella campaña del feminismo duro en la década de los 70-80, el Macke, como se conoce al macho germánico, se vio de pronto acorralado frente al ataque combinado del lesbianismo duro (no tienen trato ni siquiera verbal con representantes del sexo opuesto) los medios de difusión y la educación escolar. Acabó acomplejándose y, en buena medida, en virtud de un reflejo inhibitorio similar al que acomete hoy a los fumadores, perdiendo en masa el hábito recién tabuizado.

Aunque se trata de una anomalía común a toda Europa, el fenómeno hizo furor en la República Federal. Desde entonces pululan los llamados softies, sexualmente correctísimos todos ellos, pero por lo demás ni carne ni pescado para damas exigentes en materia de alcoba mixta. Paralelamente, se produjo una reacción compensatoria de lo más curiosa: muchos de los llamados "invertidos" de ambos sexos se desinhibieron por completo, adoptando a menudo
en rol de conquistadores conductas frontales, agresivas. Todavía hoy suelen llevar el cortejo amatorio homosexual a sus cotas más directas y groseras.

En cambio, elogiarle el peinado o la blusa a una colega, dirigirle la palabra encomiásticamente a una desconocida en relación con sus rasgos anatómicos, o encuerarla con la vista del todo o en parte, como hacen los cubanos, pasaron a ser actos no sólo reprobables sino judicialmente punibles. Así, pues, las valquirias solteras más osadas vense obligadas a tomar la iniciativa a fin de no quedar para vestir santos.

Con resultados muchas veces funestos para la convivencia heterosexual. Sin hablar ya de reproducción de la subespecie germánica: está desde hace largo tiempo en proceso de extinción. Al extremo de que ya se puede calcular estadísticamente cuando desaparecerá el último mohicano teutón.

Cambiando lo que haya que cambiar, podrían tener lugar aberraciones simétricas parecidas en otros campos del quehacer placentero. La intolerancia al tabaco, por ejemplo, destinada por ley a la exacerbación con las prohibiciones en vigor o previstas para el año en curso, podría muy bien fomentar la mojigatería en general hasta niveles medievales.

Ya se notan por doquier sus primeros efectos nocivos en la convivencia. Las tabernas de barrio son el único espacio social cotidiano disponible para la multitud de hermitaños que puebla las ciudades y aldeas de este país, poblado por indígenas hacendosos y por lo común acomodados pero, más aún que los flemáticos británicos, con serias dificultades para tomar la iniciativa y romper el celofán de hielo conducente a la comunicación social.

Por ejemplo, cierta noche Anna y yo cenábamos en la mesa frente al aseo del restaurante de la esquina cuando un señor que bebía cerveza en solitario en el mostrador se paró tambaleante frente a nosotros y lalaleó la siguiente frase: "Ich war in Kuba voriges Jahr. Wunderbar! Man kann überall mit einem unbekannten, ob Man n oder Frau, ein Gespräch anfangen. So, ohne Weiteres." ("Estuve en Cuba el año pasado. ¡Maravilloso! Se puede entablar dondequiera una conversación con un desconocido, hombre o mujer. Así, sin más".)

Y si le hablas a una compañera de viaje desconocida en el tren, por ejemplo, tiende a pensar que debes de tener un "atraso" de meses y estás desesperado. Ya no es raro encender un cigarrillo en el parque y ver cómo al niño o adulto del banco de enfrente le entra un repentino acceso de tos.

Tal como van las cosas, a la postre la legislación antitabaco desencadenará por estos lares una especie de efecto dominó susceptible de ir describiendo círculos cada vez más anchos hasta involucrar al conjunto de la conductas sociales, con la correspondiente regresión a los comienzos del siglo XVI en Europa, cuando fumar en público o en privado era un delito mayor que ser cocainómano hoy en día.

Se sabe a ciencia cierta que la limitación del expendio de bebidas y licores a las once de la noche en casi todos los locales públicos ha creado en el Reino Unido el hábito de beber a la carrera. Los deplorables resultados de esa taquicardia alcohólica saltan a la vista en la foto de al lado.

El otoño pasado a Anna y a mí nos daba grima ver en Londres molotes de gentes de todas las edades y clases sociales echando humo a la entrada de las tabernas, a la intemperie, expuestos a gélidos vientos y lloviznas, cubriendo acera y calzada de cutres alfombras de cabos y escupitajos, obstruyendo el tránsito de personas y vehículos.

En el famoso bulevar de la Carnaby Street, donde solían actuar los Beatles en los años 60 y 70, podían verse verdaderos enjambres de jóvenes bebiendo contra reloj a la entrada de las espléndidas discotecas, indiferentes a los esfuerzos de los pinchadores de discos allá dentro. La era de los espectaculares chicos de Liverpool ya no está "pariendo un corazón", como decía una canción pop de la época: está pariendo un híbrido de pureza, resignación y aburrimiento.

Ignoro cómo harán los británicos ahora mismo, cuando ya las inclemencias del clima en las inhóspitas costas del Mar del Norte hacen del todo imposible conciliar de tan precaria manera su pasión por los interiores tabernarios --preciosos, por cierto-- con el inveterado hábito de echar humo por la boca y la nariz y beber ale en grandes copas.

Se acabó en el Reino Unido aquel romántico "fumando espero a la mujer / el hombre que yo quiero, tras los cristales de alegres ventanales...". La alegría ha sido arbitrariamente desplazada al lado externo de puertas y ventanas. (Estatua de Churchill en Parliament Square, Londres.)

Las áreas al aire libre de los pintorescos restaurantes y tabernas del Támesis, por saberlo el Abicú y su media naranja, se prestan aún menos para el placer de la expectación erótica autofumigada, a menos que uno sea esquimal.

[Dos comentarios afines para dejar boquiabierto de asombro al lector: más de un diputado a la Cámara de los Comunes en el Westminster Palace se ha visto en aprietos tras confesar haber fumado marihuana en su juventud. ¿Quién iba a decir que la generación de los hippies y punks en el poder se volvería tan pacata ya en los albores de la vejez? En cambio, el hijo del beato Al Gore no comparte esos escrúpulos puritanos, ya que el año pasado el FBI encontró en su cuarto un alijo de marihuana, Xanax, Valium y Nicodin.

Nada del otro jueves para pasar la noche en vela en campus universitarios, incluidos los cubanos, donde el Desaxtedrón, por ejemplo, hacía furor en la década de los 70. En todo caso, el boy no es un santurrón de siete suelas como el padre, cuya mansión consume 20 veces más energía que el hogar promedio en Estados Unidos.]

Cuando le expuse el problema de las leyes antitabaco a sir Winston Churchill en el famoso parque frente al Big Ben, soltó una nubecilla de humo por la calva antes de espetarme: "Fancy why I rather had my statue erected on this damned cold place and not somwhere under a warm roof amid those crazy folks in a beautiful London pub?"


Al oírme mencionar el nombre de Al Gore, me paró en seco: "Not Al Gore, all gone if you are fool enough to bite his will-o'-the wisp demagogy. Be sure no to do it yourself, old black chap!" Como ven, estoy siguiendo su consejo de ese en vida empedernido chupador de habanos torcidos especialmente para él por tabaqueros legítimos de la Isla de la Siguaraya.

Preguntado por el Abicú sobre que nos esperaba a los cubanos después de
los hermanos Castro, fue lacónicamente implacable como antaño con sus alicaídos compatriotas ante la amenaza hitleriana: "To begin with, more blood, toil, sweat and tears. Not without reward in due time, provided your fellow countrymen forget their bloody Spanish inferiority complex vis-à-vis des Anglo-Saxons and keep both working and enjoying life pretty hard every day all the time."

No pude menos que estar de acuerdo con ese vaticinio agridulce y darle las gracias de todo corazón al hombre fuerte que derrotara a los nazis e iniciara la Guerra Fría contra el bolchevismo en alza ya en 1945, el mismo año en que sus ingratos paisanos lo obligaron a mudarse antes de tiempo y a cara de perro del número 10 de Downing Street. Sólo para que treinta y tantos años más tarde, abocados a la ruina del Empire, diesen al fin su brazo a torcer y aceptaran la cura de caballo recetada por la Dama de Hierro. Así de volubles son los pueblos.

Felizmente, acá en la tierra del ex canciller federal socialdemócrata Helmut Schmidt, fumador incorregible que puede darse el lujo de espantar sin piedad a los entrevistadores alérgicos a los vahos nicotinizados provenientes del permanente cigarrillo entre sus despectivos labios, hay esperanzas. Escuchémosle al respecto:

Conozco a algunos ministros que pasan las de Caín por no ser fotografiados con el cigarrillo. Hacen malabares por pasarse uno a la carrera lejos del relampagueo de los flashes. En cierto modo, dan pena. Viven desgarrados entre el prurito de ser modelos de conducta y su propia adicción.

¡Prusianamente exacto! Otro ex canciller federal socialdemócrata fumador es Gerhard Schröder, quien no se oculta para disfrutar de los Cohíbas gratuitos que le manda desde la Isla su entrañable amigo el Comandante en Jefe. La contradicción no puede ser más eclatante, si se tiene en cuenta que no hay nada de nosotros que guste más aquí, a la progresía local en particular, que ver documentales sobre la historia del tabaco en la Isla y cerrar una comida en un restaurante prendiendo un habano de marca. Si no me creen, ahí está Isis para desmentirme.

A mi arribo a Colonia, venir a casa a entrevistarme --cosa que ahora hacen con menos regularidad porque ya me consideran abgegrasst, o sea, "hierba comida"--, ver un puro en el cenicero y exigirme que le diese candela para retratarme fumando, era un reflejo condicionado. ¿Les habría caído tan simpático compay Segundo sin el tabacón? Lo dudo.

Hay, pues, una buena dosis de doblez en la fobia germana contra la fuma, en mala hora calcada del evangelismo estadounidense, vale recordar. Para evitar la quiebra los ingeniosos taberneros locales se proponen desempolvar una vieja tradición prusiana de la época bismarckiana cuando, al proscribir el "canciller de hierro" el obrerismo político entre 1878 y 1890, brotaron por doquier como hongos falsos clubes proletarios de recreación. A saber, los del gremio más perjudicado en el país más cervecero del mundo se han dado a la hábil tarea de registrar sus locales como clubes de fumadores. Genial idea, ¿verdad? Son mi esperanza.

Lo he leído en la prensa alemana: los taberneros de acá no piensan calarse de brazos cruzados pérdidas estimadas en más del 30 por ciento del volumen venta. La foto de abajo es de un guasón del gremio local que ha acertado al caricaturizar la nueva ley antitabaco del Bundestag (Cámara Baja del Parlamento Federal) como un reestreno de la picota pública contra los fumadores.

No les falta razón, pues sin duda se trata de una superlativa hipocresía discriminatoria por parte de la burocracia estatal, aguijoneada por Los Verdes, a los cuales la canciller federal Angela Merkel, agobiada por esa yunta de potros resabiosos tirando en sentido contrario que es la Gran Coalición rojinegra (CDU/CSU y SPD), les ha arrebatado al fin el monopolio ecológico con su irreal meta de reducir en un 20 por ciento las emisiones de dióxido de carbono.

Y desde luego, la Madre Patria no se queda atrás. Hasta hace poco un habano cubano costaba en España casi la mitad que en Alemania. Eso va a cambiar pronto en aras de los planes filantrópicos de José Luis Rodríguez Zapatero (jamás se le ha oído hacer un chiste ni gracioso ni pujado en casi cuatro años de legislatura), el rey de las zetas descolocadas, los diálogos de sordos, la mala memoria histórica y la educación para la progresía. Ya se empiezan a sentir allá también los efluvios deletereos del efecto Zeta contra el sano buen vivir hispano, única cosa digna de imitarse en nuestra enloquecida metrópoli neocolonial posmoderna.

De visita el año antespasado
en la ciudad vieja de Valencia --nuestro holelito quedaba cerca de la pintoresca Plaza del Mercado--, oímos varias ofertas furtivas de marihuana y hachís por las intrincadas callejuelas de acceso. En cambio, como ya eran pasadas las diez de la noche, para poder comprarme unos puros tuvimos que trasladarnos en tranvía hasta la estación de RENFE, único sitio autorizado a venderlos a partir de la hora de cierre obligatorio de todos los demás estanquillos.

Tan obsesivo es el deseo de ser más noble que nadie que hasta los sentidos común y del humor se están perdiendo. No exagero. La televisión pública española, por ejemplo, toda ella si acaso un tin mejor que Cubavisión y no siempre, es capaz de aburrir a las mismísimas ovejas de la Mesta. Al extremo de que el gobierno sociata ha tenido que tomar cartas en el asunto, lo que augura velorio mediático. Ni la TV andalusa, que es mucho decir, visto que los andaluces hacen reír hasta por su peculiar manera de hablar y andar, es capaz de arquear a menudo hacia arriba las comisuras de los labios de espectadores nativos y forasteros.

Para que se hagan una idea de la contagiosidad de estas manías puritanas: en España existe ya un proyecto de ley que prohíbe fumar en las playas y otro que exhorta a los menores de edad a denunciar a sus padres cuando hagan uso de su derecho a espantarles un soplamoco. No hace mucho un reportaje
de TVE exhibía a un traumatizado veterano del magisterio en la pantalla chica como un criminal por haberle asestado un yiyi a un mocoso malcriado: ambos progenitores clamando indignados por la expulsión del pedagogo infractor. Había que ver la cara de yo no fui, de mosquita muerta del crío aún lloroso acurrucado entre los brazos.

Siguiendo esa lógica de compulsión ético-sanitaria, pronto los zapateristas añadirán un gravamen adicional a los productos cárnicos ricos en colesterol, con zaña especial en la carne de cerdo, el chorizo y demás embutidos. ¿Qué va a pasar cuando los sociatas se den cuenta de que los mariscos son dañinos? Habrá que cerrar la Avenida de los Mariscos en el Puerto de Santa María, al pie de cuyas atestadas, humeantes, olorosas mesas los golosos comensales llenan baldes enteros con los huesos de pescados, mejillones, gambas, cangrejos...

Pobre de aquel Pantagruel castellano a quien al final de las interminables procesiones de Semana Santa en Toledo oímos exclamar de júbilo: "¡Por fin ya podemos hincharnos de tapas y mariscos!" En breve tendrá que resignarse a ir a hacer dieta al mesón tras el paso de la última magdalena detrás del muñecón crucificado. ¡Con el hambre que dan esas escenas de martirio gótico! Dios castigue con la sempiterna libreta de abastecimiento castrocomunista la arrogancia de los hastiados del bienestar en este ingrato valle de lágrimas eurooccidental...

Y puesto que comprobado está que los sofisticados coitos del Kamasutra, con su énfasis en la duración y calidad de los goces de alcoba, aumentan el riesgo de infarto, pues a hacerle la competencia al clero en eso de restringir el tráfico carnal a la rutinaria consumación de los rigurosos fines de la reproducción en la exclusiva posición del misionero (él arriba y ella abajo con un rústico furaco en la porción correspondiente de la casta bata de dormir).

Las estadísticas halagüeñas de la Moncloa ya lo han revelado: los niños españoles salen mal parados en todos los índices de rendimiento escolar de la Unión Europea, pero albricias: ¡son punteros en preocupación por las penurias de sus coetáneos en el Tercer Mundo, las guerras imperialistas de Mr. Bush y la salud del planeta azul! Si han visto el corto publicitario de Mobistar que precede a casi todos los vídeos de El País, ya saben cómo anda el humor en el terruño de Quevedo. Obviamente, a los descendientes del Buscón
les han hecho daño cerebral los estantes atiborrados de Mercadona.

Y desde luego, interdicción, so pena de multa o arresto, de gastas bromas a costa de niños, mujeres, negros, ancianos, judíos, aborígenes, limosneros... Ídem contra toda clase de animales (el gobierno español ha ordenado suspender las obras o planes de construcción de una autopista debido al hallazgo de excrementos del lince ibérico, una especie en peligro de extinción), discapacitados físicos y mentales, zambos, cojos, tetonas, pichicortos, tuertos, calvos, narizones, bembones, deslabiados, ciegos, gordos, flacos, sordomudos, profetas laicos y religiosos...
Para no traumatizarlos.

El ideal es que al final todo lo que no esté terminantemente prohibido sea estrictamente obligatorio. Salud y asepsia mental para todos a golpe de decretos contra el libre albedrío. La vida como un perpetuo crujir de dientes, arrepentidos las 24 horas del día por ser los causantes del apocalipsis meteorológico anunciado por Al Gore.

Si no les metemos el pie a fondo y cuanto antes a los puristas y ecologetas de la calaña de Al Gore, mucho me temo que más temprano que tarde ya sólo se podrá reír de George W. Bush y sus acólitos, igual que en el
Granma y El País. En fin que, a menos que nuestro sano instinto de conservación se reviere a tiempo, pereceremos todos aplastados por ese soporífero "otro mundo mejor posible".

Thursday, 3 January 2008

Descarga contra la neomojigatería del siglo XXI (2)

Sobre las leyes antitabaco, Cuba y el apocalipsis climático

(Para Isis)

Por Jorge A. Pomar, Colonia


SEGUNDA PARTE

Permítaseme aquí una breve digresión para ceñirnos a nuestro monotema y de paso, aprovechando la mención de esa magistral jugada de sacrificio ideada por la Merkel, sacar a muchos cubanólogos de una duda similar: el inesperado embullo de nuestro canciller en el sentido de que ahora, de buenas a primeras, la Isla está dispuesta a rubricar de un plumazo todas las convenciones de derechos humanos, políticos, sociales y culturales de la ONU.

A saber, se apoya en la estrategia merkeliana, consistente en acatar y comprometerse a lo que
de antemano se sabe que no se va a cumplir. En el caso de la Merkel, desbanca a los molestos ecologistas y, de paso, le quita de encima un montón de enredos retóricos. Es también el motivo aparente por el que la delegación norteamericana a la cumbre sobre Cambio Climático en Bali viró de palo para rumba a la hora de recoger los bates y aprobó la Hoja de Ruta.

¡Aleluya, aleluya, la Tierra se ha salvado!, exclamó a coro la entusiasta concurrencia, a sabiendas de que se trata a lo sumo de una victoria de las buenas intenciones. Libre también en el Congreso de la matraquilla demócrata de la retirada de Iraq --la guerra ya no interesa al Partido del Burro, pues los terroristas llevan las de perder--, Bush puede ahora aguardar sin más zozobras a enero de 2009 para entregarle las llaves
de la Casa Blanca a su flamante sucesor, quien, demócrata o republicano, heredará el rollo ecológico.

Es más, en comparación con la Merkel y Bush, Pérez Roque arranca con esta ventaja decisiva: antes del fin de año ya todas las instancias correspondientes de la ONU habían certificado oficialmente que nuestro país no sólo cumple a plenitud todos los tratados internacionales habidos y por haber en ese orden, sino que es un paradigma a seguir para todo el Tercer Mundo e incluso para no pocas naciones del Primero.

Si no me creen, ahí están las últimas votaciones de la Asamblea General, la Comisión de Derechos Humanos, la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, el informe del relator para la Alimentación, etcétera. Y no me venga nadie con el cuento de que nuestro canciller y todos esos dignatarios del orbe que aprobaron los infundios del Palacio de la Revolución se hallaban bajo los efectos del alcohol y la nicotina, ya que durante las sesiones de la ONU se prohíbe fumar e ingerir bebidas alcohólicas. No hay cuidado, sobran bufones totalitarios para alegrar el cónclave.

Por otra parte, puedo ir más allá y quedarme corto. ¿Qué es, un ejemplo, el apagón simbólico de cinco minutos en Barcelona en comparación con los alumbrones de casi ídem en La Habana? Y en conservación del ecosistema no hay quien le gane al gobierno revolucionario: más del 50 por ciento de las tierras cultivables de la Isla no se han perdido como propalan las malas lenguas de la mafia de Miami y la Casa Blanca.

Lo que pasa es que las están dejando volver ex profeso al estado original en que las vio Colón cuando dijo aquello de que "¡Ésta es la tierra más fermosa que ojos humanos han visto!" Otro argumento convincente: casi todos los víveres, ya sean sólidos, líquidos, gaseosos o gelatinosos como el picadillo de soya texturizado y la papilla especial para ancianos, se expenden sin envases contaminantes, al natural.

Cada consumidor debe esperar su turno disciplinadamente en la cola de la bodega con sus bolsas de plástico o vasijas donde echar lo que le toque.

De ahí que los cubanos sean los únicos seres humanos con cinco extremidades: dos piernas, dos brazos y... la jaba (bolsa), que cargan consigo el día entero a todas partes hasta los mancos.

Precaución popular que sin lugar a dudas libra a la Isla de toda culpa en lo tocante a uno de los peores flagelos de la sociedad de consumo: la versátil industria del envase.

Por otro lado, el ganado vacuno, identificado por todos los expertos como una de las causas fundamentales de la deforestación y el ensanchamiento del agujero en la capa de ozono (debido al volumen y frecuencia de sus flactus), ha sido reducido de una cabaña de unos de seis millones y medio de reses (casi una por habitante) en enero 1959 a poco más de dos, cuya incidencia nociva
indirecta en el clima planetario clasifica muy por debajo de la media universal debido a que en su mayoría son apenas radiografías ambulantes de sus antepasados prerrevolucionarios.

Por si fuera poco, hay que reconocer la contribución del "bloqueo" yanqui a los modélicos índices de enfermedades cardiovasculares en la Isla. Imaginénse no más, para no abrumarlo a Usted, lector extranjero, cuán negativos serían esos indicadores de salud si hubiésemos continuado cocinando con aquellas tóxicas mantecas de la Swift ; si nuestros jóvenes se atracaran de grasientas chucherías de Mac Donald's y Kentucky Fried, monstruosos emparedados de jamón, mortadella, queso, pepinillos encurtidos y margarina... ¿Eh?

Fin de la digresión. Pongo a un lado las virtudes filantrópicas de los salvadores del planeta para volver a los vicios diz-que autodestructivos de la humanidad orgiástica, que corren serio peligro de súbita, definitiva abolición puritana. Lo prueba el hecho de que, por un lado,
el seguro médico aquí en el país de la Bayer no cubre ni siquiera en parte los costos de las terapias de desintoxicación. Por otro lado, el fisco autoriza a la industria farmacéutica a aumentar abusivamente el precio de fármacos y placebos contra el hábito de insuflar nicotina.

De buenas intenciones están pavimentados los caminos del infierno. Cierto, "fumar daña su salud" pero por qué, siendo los impuestos al tabaco la más socorrida e indefensa fuente de financiamiento del estado del bienestar, las autoridades graban a su antojo no sólo la fuma sino hasta los remedios contra ese supuesto mal hábito.

Recordemos que el "demoníaco" vicio de metamorfosearse en "hombres chimeneas" fue puesto de moda por nuestros edénicos aborígenes, a quienes nadie en su sano juicio puede acusar de haber querido arruinar su salud. Volviendo al monotema, tampoco debemos perder de vista que el tabaco sigue siendo una de las industrias vitales de la Isla.

¿Que sería de las vegas de Vuelta Abajo, del inigualable ecosistema de Viñales, sin sus plantaciones de la relajante hoja. ¿Que sería de los orishas sin su cabo de tabaco? ¿De los santeros, si no pudieran ahumar sus jícaras sagradas con un habano fumado a la inversa, por la parte de la brasa entre los dientes?

Peor aún si, presas de un súbito arrebato de puritanismo, con tal de corregir los excesos del castrismo en su fase final de depravación general, nuestros futuros gobernantes democráticos decretasen la abolición total del jineterismo en todos los barrios, calles, parques y plazas de la Isla, Malecón habanero incluido. Ni hablar, el Abicú correría el riesgo de volver a ir a dar con sus huesos en la cárcel, si preciso fuera.

En su sabia opinión, bastará con brindarles a esas meritorias compatriotas, que mantienen a flote con el procaz revoloteo de sus cujeadas ancas, la economía de tantos hogares de cubanos de a pie, la posibilidad de cambiar de oficio. O bien, si
por vocación o conveniencia rechazaren opciones más decentes por menos lucrativas, entonces que negocien libremente con sus clientes el monto de los honorarios por sus servicios a la sociedad, moralmente dudosos pero indispensables para compensar el déficit conyugal y, último pero no menos, mantener el equilibrio mental de nuestros numerosos putañeros con evidente beneficio beneficio para la estabilidad conyugal y paterno-filial, para el honor de la familia.


www.Tu.tv
Vergonzoso, asqueante, pero dondequiera cuecen esas habas amargas. Lo escandaloso en esas imágenes no es tanto la oferta de trueque de caricias pagadas per se, sino el
irritante abaratamiento del tráfico carnal y la humillante masividad del fenómeno; la delirante hipocresía de un régimen que lucra con eso y a la vez, contra viento y marea, insiste en vender su tesis del "hombre nuevo", desmentida en particular por la prostitución de menores de edad.

Esos ambientes cutres, donde nuestras hambreadas hijas de Danae pierden el alma a cambio de calderilla y pacotilla para la familia revolucionaria, son el reflejo fiel de la cochambre imperante en el resto de la vida pública y privada, jineterizada hasta las más altas esferas de la momenclatura. Por lo demás, el documental es tan exhaustivo y aleccionador que huelgan ulteriores comentarios.

Sin contar las del turismo sexual, las pérdidas serían incalculables para el negocio literario, sin que por ello logremos cancelar de la tipología nacional la figura endémica del hijo de puta en sus peores avatares, que son siempre de índole más bien político-administrativa.

A modo de comparación, no sé, pero lo que es a este Abicú ni por la mente le pasa la idea de volver de vacaciones a Amsterdam, por ejemplo, y toparse, así de golpe y porrazo, con una ciudad vieja --amén de sin coffee shops donde adquirir legalmente un par de gramos de marihuana ni cafés donde fumarse un habano o echarse un trago de whisky-- desprovista de esos sicodélicos escaparates con hembras despampanantes en traje de Eva o casi. ¿Amsterdam y La Habana trastocadas en conventos de ursulinas? Sendas visiones dantescas o paradisíacas, que es lo mismo.



Aquí el cliente tiene que respetar las reglas de juego y, sobre todo, meter la mano a fondo en el bolsillo para pagar por cada minuto de goce y cada caricia rentada, pues las hijas de Danae tienen chulos exigentes, son cuentapropistas o están sindicalizadas. Sin hablar ya de la mayor insobornabilidad de los agentes del orden holandeses, que no se están muriendo de hambre ellos también como los nagües y aseres multicolores de nuestra omnipresente Policía Nacional Revolucionaria, que bajo cuerda cobran regularmente gabelas a las jóvenes "con características".

(Conste que siempre he visitado la zona de tolerancia con compaña femenina propia y nada tengo contra el amor rentado, pero no es lo mío, ¿vale? Mi porro sí que me lo echado cada vez que he tenido la suerte de estar en la hermosa ciudad de los canales, aunque tampoco soy fan de la yerba.)

Sin esos ingredientes transgresivos --palabreja de semántica cara a los progres, si las hay--, se perderían los requisitos sin-los-cuales-no de la diversidad multicultural y el libre albedrío en la esfera sexual. Por más gays, lesbias, travestis, bisexuales, transexuales que haya, como aprueba el tramposo concepto de tolerancia sexual de la carnavalesca neoprogresía occidental. Ni los mártires de la Yihad a las órdenes de Bin Laden conciben su recompensa póstuma de tan
sosa guisa.

Si así fuera, no habría modo de reclutar a tantos terroristas suicidas. No, señores, no, no y mil veces más no. Hay que ponerle coto de una vez por todas a esta epidemia purista antes que sea demasiado tarde y nuestras ciudades se llenen de monjas laicas con burkas. Propongo, por tanto, una huelga masiva de fumadores, abstenernos si es preciso como medida de fuerza para hacer valer nuestro derecho a fumar en público y, sobre todo, para cortarles las alas a todos esos intolerantes travestidos de progresistas.

Dejar de comprar tabaco durante un tiempo indefinido sería la mejor respuesta a la repugnancia artificial al humo de tabaco. Seguro estoy de que antes de que transcurra un mes magnates tabaqueros y políticos de todos los partidos, con los ecologistas a la cabeza, se caerán de rodillas ante nosotros los fumadores empedernidos, suplicándonos que probemos muestras gratuitas de Chesterfield, Marlborough, Partagás, Montecristo y hasta Cohíbas eminentes de los que fumaba el Magno Paciente cuando aún se creía eterno, inmortal como los dioses del Olimpo, y por nada del mundo habría desterrado el tabaco de los restaurantes cubanos.

Y es que, insisto, la prohibición del tabaco no es más que el primer timonazo por esa errática singladura mahometana que le están imponiendo los progres a nuestra humanísima "nave de los locos", con el fin de matar la alegría y la espontaneidad a bordo, de hacerla encallar en su reino de fobias apocalípticas. Son los efectos del mareo posmoderno provocado por el fiasco universal de la utopía comunista.

Todo con el beneplácito y presunto beneficio de unos hiperestésicos, hipocondríacos no fumadores devenidos en émulos del Santo Oficio, que en su apogeo se complació en incinerar en la hoguera a más de un adepto al nuevo placer de ahogar las penas en la euforizante humareda de la prodigiosa hierba cubensis. Nada, la democracia como tiranía de esta marejada de mojigateria desenfrenada de los aluviones del oxímoron del progresismo antiliberal...

Lástima que todavía el Abicú no pueda encender el primer habano del 2008 hasta que regrese la chica de Kubalgie. Pero, con tal de llevarles la contraria a toda esa panda de santurrones burgueses y aluviones de la caída del Muro, me conformo por el momento con mis sumatras baratos.

La pureza, como hubo de constatar airadamente Nicolás Guillén al final de su vida, no es más que "pura mierda". N
uestro "poeta nacional" se refería al experimento del "hombre nuevo" y del "otro mejor posible" que él mismo había preconizado en su otrora sibarítica Isla. Así que, siguiendo el consejo antigripal de nuestros abuelos, antes de irme a la cama me enjuago otra vez el gaznate con un par de líneas de Bacardí carta blanca. ¡A la salud!
Felicitaciones del Abicú a sus lectores
Plus excusas por impasse de Año Nuevo


Por Jorge A. Pomar, Colonia

Gracias, Isis, Kubalgie, Roko, Embabia, Alberto... Lo propio a todos ustedes, sin retórica: ¡De profundis, les deseo un resto de año feliz, de realizaciones personales y nacionales a pedir de boca! Con la esperanza anticipada de que 2009 sea el año del Primer Aniversario de la Era Poscastrista. Ojalá se cumpla con creces aquello de que lo que mucho demora pasa todo junto y a la vez en el momento menos esperado.

Meto la mano en la candela, no porque así será, sino porque así sea.
Lo cual suena parecido pero no es igual, ya que la segunda cláusula conlleva lo que la primera no. A saber,
con moderación pero con masa crítica, arrimar mente y hombro. Cada cual a su modo, a las buenas o a las malas, poco o mucho, por acción u omisión...

Ojalá se cumplan los buenos augurios del Arzobispado y la Letra del Año del Consejo de Ifá. No, desde luego, tal como fueron expresados urbi et orbe. Habida cuenta de que, dadas las circunstancias, no podían ser otra cosa que sendos embarajes. Sino los que, como todos sabemos, albergan in pectore todos los prelados y babalaos honestos de nuestra aterrorizada Isla. De estar incurriendo aquí el Abicú en un craso error de apreciación, unos y otros darían más risa que pena, o vicerversa.

Lamentablemente, pesqué un fuerte resfriado a medianoche del 31 en la hacienda de mis cuñados allá en Listrup, cerca de Münster. Cuando salimos al patio a lanzar los fuegos artificiales, una espesa niebla cubría todo el paisaje. Parece que me afectó la garganta, ya de por sí ahumada por demasiados puros y macerada por abundantes libaciones de champán, coñac, vino y licor.

Recién empiezan a quitárseme la ronquera y el malestar. Así es que antes de calentar el blog, Amadeus, he tenido que calentarme la garganta con unos rones. Por eso no he posteado.
No, Analista, no he recibido ninguna carta de felicitación de nuestro Consulado.

Tal vez porque de antemano saben que sus parabienes no son de recibo para todos los nacidos en la Isla, se hayan ahorrado ellos la molestia y a nosotros la embarazosa sorpresa. Por consiguiente, optaron por felicitar sólo a quienes aún no hayan traicionado abiertamente a la Patria castrista, acogiéndose a la ciudadanía alemana.

Con todo,
hasta la última vez que necesité sus servicios hace un par de años, mis relaciones con nuestros aguerridos diplomáticos eran frías pero corteses. Aquí van, pues, mis felicitaciones a esos compatriotas también, deseándoles sin sombra de hipocresía que en lo que resta del año pasen cuanto antes y fluidamente --sin cargos de conciencia ni posibles actos de repudio vindicativos en los que, por cierto, no piensa participar el Abicú-- a ganarse el sustento en empleos menos comprometedores y más lucrativos de su propia elección en libertad. Seguro estoy de interpretar cabalmente las secretas directrices del Plan B de algunos de ellos.

Mi querida Isis, la prohibición de fumar, junto con la decadencia del piropo, los planes de ley seca y otras interdicciones neopuritanas, que ya están en camino o en la agenda de ciertos países desarrollados, son una especie de intento oblicuo
de colar la utopía terrenal, más conocida como comunismo o socialismo democrático del siglo XXI, de contrabando por la ventana del fondo.

Sin proponértelo, Isis, me has dado un pie de rima para dejarme ir en una laxa reflexión sobre el tema de las prohibiciones, epidemia en alza por estas venturosas comarcas eurooccidentales. Para ir entrando en forma en el nuevo calendario y ser fiel a la descarga que
a renglón seguido me dispongo a iniciar, enciendo previamente el primer puro del año --hecho con tabaco seco barato de Sumatra del que se vende aquí--, a la espera del mazo de José L. Piedras criollos que prometió traerme de Barcelona la amable chica de Kubalgie.

El Abicú

Sunday, 30 December 2007

Una mujer llamada Martha Beatriz

Donde la líder liberal de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil (APSC) habla de sus orígenes, su vida, sus planes y actividades actuales, así como de las circunstancias que a fines de los 80 la condujeran a tomar conciencia de la gravedad del drama insular y, consecuentemente, a pasarse a las filas de la oposición interna. Pinche aquí para ver la entrevista.

Metamorfosis de espanto

Morphing de Michael Jackson, el negrito lindo que quería ser blanco

**************************************