Monday, 17 December 2007

¿Vergüenza ajena o propia?

Cooperantes cubanos abucheados en el aeropuerto de Maiquetía

Por Jorge A. Pomar, Colonia


A las 4 de tarde del sábado 15 de diciembre, un contingente de cooperantes cubanos ha sido abucheado a su llegada al Aeropuerto Internacional "Simón Bolívar", situado en una terraza de la localidad costera de Maiquetía, entre Caracas y La Guaira.


Vistiendo llamativas camisetas blancas con la efigie del Che Guevara, al parecer los recién llegados eran esperados por un grupo de simpatizantes chavistas convocados para darles la bienvenida. Pero las cosas no salieron como estaba previsto y cada vez más pasajeros se fueron sumando a un coro inicial de repudio in crescendo.


Llama la atención en el vídeo de You Tube la presencia de un equipo de filmación con varios camarógrafos. Aparentemente, estaban a la espera para filmar la "entusiasta" acogida oficial a los cooperantes cubanos (probablemente, médicos y personal de salud) y la "espontánea" gratitud de los descamisados de la favela hacia la Revolución Cubana.


Para su sorpresa, lo que filmaron fue un pacífico acto de repudio a la inversa. Por fortuna, parece que alguno de los reporteros le ha vendido el vídeo a la prensa opositora. (De lo contrario, si el material fílmico pertenece a una televisora estatal, se corre peligro de que manden retirarlo de You Tube, como me ocurrió hace unos meses con los vídeos de la Dra. Gloria Cuenca en
El Abicú Liberal.)

El caso es que , tras intentar en vano concertar una respuesta coral a los clamores de "¡Fuera, fuera...!", al final los visitantes se vieron obligados a abandonar el campo lo más deprisa posible. La pena, el disgusto, la sensación de desprestigo, de papelazo mayúsculo inesperado, es patente en las caras de algunos cubanos.

Igual puede ser que la aparatosa bienvenida a los cooperantes civiles cubanos (los castrenses eluden las aduanas saliendo del aeropuerto por otras puertas) no haya sido más que una medida preventiva de las autoridades chavistas que, presintiendo algo por el estilo, deseaban contrarrestar así cualquier conato de protesta popular a la salida de las aduanas.


El Abicú siempre ha pensado que era un craso error de cálculo de las autoridades de ambos países promover contactos de masas entre cubanos y venezolanos, dado que la afinidad de idiosincrasia no tardaría en abrirles los ojos a estos últimos sobre la miseria en la Isla y la peno circunstancia de que los cubanos necesitan ir a ganar unos dólares en la rica Venezuela del manirroto Chávez.
Vienen, como dijera la Dra. Gloria Cuenca, "a matarse el hambre en Venezuela el hambre que están pasando en su país". ¡Que vergüenza!

Por otra parte, desde hace rato es sabido que el trato diferencial que se les da a estudiantes y pacientes venezolanos en la Isla --en si nada del otro jueves en su país de origen pero un escándalo a los ojos de los hambreados y discriminados nativos-- despierta ojerizas, levanta justificadas ronchas entre la población.

Sucesos como los que ahora puede observar el mundo entero en este vídeo de You Tube vienen a demostrar algo que ya se sabía: que el mal llamado "Internacionalismo Proletario" atiza más bien el odio xenófobo recíproco entre los países que lo practican. Tanto más si, como en el caso de marras, uno de ellos goza de las bondades consumistas de la economía de mercado y el otro padece las crecientes penurias del "socialismo realmente existente" en fase terminal.

Significativamente, la noticia no había trscendido a la prensa opositora hasta hoy, dos días después del --para el Palacio de Miraflores y el Palacio de la Revolución-- aterrillante acontecimiento. Sin más, disfruten pronto estas escenas, porque mucho me temo que manden tumbar en cualquier momento el vídeo más subversivo jamás filmado sobre la hermandad castro-chavista:


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¿Quién ha dicho eso?

Nikita Jruchov explica mutismo cubano

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Cuentan que en febrero de 1956, mientras Nikita Jruchov pronunciaba en el Kremlin su famoso discurso secreto sobre los errores y horrores de Stalin, reinaba entre la selecta concurrencia un silencio sepulcral. Interrumpiéndolo de repente, uno de los altos funcionarios del PCUS, que no era santo de la devoción del orador, se atrevió a levantar la mano y…

Pero dejemos la anécdota para el final a fin de escuchar previamente de qué iba el discurso del nuevo secretario general:

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¡Camaradas! […] El objeto del presente informe no es una valoración exhaustiva de la vida y la actividad de Stalin. (...) Ahora nos encontramos frente a una cuestión de inmensa importancia para el Partido en el presente y en el futuro [...] se trata de cómo el culto de la persona de Stalin fue creciendo gradualmente; ese culto que en determinado momento se convirtió en la fuente de toda una serie de perversiones unánimemente graves y serias de los principios del Partido, de la democracia del Partido, de la legalidad revolucionaria [...]

Stalin no actuó mediante la persuasión, la explicación y la cooperación paciente con las personas, sino imponiendo sus conceptos y exigiendo obediencia absoluta a su opinión. Quien se oponía a ello, o procuraba probar su punto de vista y la exactitud de su posición, quedaba sentenciado a la exclusión del mando colectivo y a la correspondiente aniquilación moral y física. [...] (Foto de al lado: Stalin retratado a su muerte en el 56 por Pablo Picasso)

Stalin inventó el concepto “enemigo del pueblo”. Este término hizo automáticamente innecesario que se probaran los errores ideológicos de un hombre u hombres dispuestos a la discusión; este término hizo posible el uso de la más cruel represión, la violación. todas las normas de la legalidad revolucionaria contra cualquiera que, en una u otra forma, estuviera en desacuerdo con Stalin; contra todo sospechoso de intención hostil; contra cualquier hombre de mala reputación.

Este concepto “enemigo del pueblo” eliminó radicalmente la posibilidad de cualquier clase de lucha ideológica, y la posibilidad de dar a conocer opiniones personales sobre tal o cual punto, aún sobre cuestiones de carácter práctico. En verdad, la única prueba de culpabilidad empleada (contra todas las normas de ciencia legal) fue la «confesión» del propio acusado; y como lo demostró la investigación ulterior, se obtuvieron «confesiones» por medio de torturas físicas contra el acusado [...]

Ese enfermizo recelo creaba en él una desconfianza general, aun con respeto a eminentes trabajadores del Partido a quienes habíamos conocido durante años enteros. Por doquier veía «enemigos», «espías» y «traidores». Dueño de un poder ilimitado, su despotismo no conoció límites y fue capaz de aniquilar a los hombres moral y físicamente [...] Así Stalin sancionaba en nombre del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (Bolchevique) la más brutal violación de la legalidad socialista, la tortura y la opresión…

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La anécdota en síntesis:

Como es sabido, además de acusar a su predecesor de haber practicado un morboso, sanguinario “culto a la personalidad”, Jruchov prometió que en lo sucesivo se iniciaría bajo su mandato una fase de rectificación basada en el liderazgo colegiado.

El aguafiestas de marras --cuyo nombre no se consigna pero que por alguna razón le caía fatal al nuevo mandamás de la URSS y del comunismo internacional-- tuvo la hasta entonces inaudita osadía de lanzar, en voz alta, sin previo aviso y en tono de reproche, una pregunta que cuestionaba nada menos que la conducta anterior del nuevo secretario general:

“Camarada Nikita Sergeiévich --le espetó el funcionario al atónito orador para admiración de la sala--, Usted era uno de los dirigentes más cercanos a Stalin. ¿Se puede saber por qué, sabiendo todo lo que sabía de él, no lo criticó o arrestó en vida por todas esas atrocidades que acaba de describirnos?"

Los rostros ensombrecidos de los concurrentes, iluminados por un súbito destello de alegría por el mal ajeno, se volvieron hacia la tribuna. Captando al vuelo la gravedad de la situación, Nikita salió de su momentáneo atortojamiento. Frunció el entrecejo amenazadoramente, alzó el brazo derecho con el puño engarrotado y, haciéndose el que ignoraba quién lo había interpelado, inquirió con voz de trueno:

“¿¿¿QUIÉN HA DICHO ESO???”

Nadie levantó la mano ni hizo el menor ademán de responder. De golpe y porrazo, todas las caras volvieron a petrificarse. Un silencio sepulcral se adueñó de la sala. Al cabo de unos interminables segundos de angustiosa tensión, un Jruchov relajado y paternal comentó:

“Bien… ahora ya todos saben por qué no critiqué o arresté al camarada Stalin”.

En efecto, el proceso de "desestalinización" había comenzado, pero sólo se podía hablar mal de Stalin y de asuntos de menor importancia. Jamás, bajo ningún concepto, del nuevo secretario general, el Comité Central, el PCUS o la ya no tan letal pero todavía tenebrosa y ubicua KGB. Dicho en jerga insular, se podía jugar con la cadena pero no con el mono.

Moraleja para cubanos de fuera y de dentro: nunca pregunte a un cubano de la Isla por qué no dice bajo Raúl lo que calló bajo Fidel. Tampoco a un tránsfuga actual por qué no dijo antes en la Isla lo que ahora en el exilio. Si una vez fuera desembucha espontáneamente, ya es mucho. Y hay que agradecérselo, visto que la mayoría no se atreve a hacerlo ni siquiera en La Florida.

En en el fondo, a menos que nos hagamos los suecos, siempre hemos sabido todos la inteligente respuesta insinuada por Nikita: por puro miedo, pánico del que atenaza los labios con barrotes, hace crujir los dientes, paraliza el cuerpo e induce a levantar el vuelo rumbo a lares más felices.

Un horror así ante lo desconocido imaginable del que da escalofríos en el espinazo, un horror como el que de pronto acometiera a aquel incauto crítico perteneciente a la alta nomenclatura soviética, explica por qué el pasado 10 de diciembre, Día Mundial de los Derechos Humanos, sólo concurrieron al céntrico parque del Vedado doce personas, Darsi Ferrer y esposa incluidos. Explica también que las Damas de Blanco sigan marchando solas por las calles capitalinas.

Amén de que la comparación con la muerte de Stalin cojea, pues Fidel Castro respira todavía e, incluso después de las Magnas Exequias, no se vislumbra allá en la Isla un proceso de descastrización similar en ningún sentido. Y habida cuenta de que lo del "largo brazo del castrismo" dista mucho de ser una fábula, los tránsfugas exiliares sin pelos en la lengua ni parachoques antigringos corremos múltiples riesgos incluso del lado libre del Muro de La Habana: mobbing, ninguneo, boicot mediático, espionaje a domicilio, agresiones verbales y hasta físicas de la infalible quinta columna castrista local, temor a o prohibición de volver en caso de urgencia...

Con todo, sin dejar de comprender a quienes enmudecen a nuestro alrededor, a la intimidatoria pregunta jruchoviana "¿Quién ha dicho eso?", contestamos "¡Yo, éste que está aquí!", dando cara, nombre y apellidos, y domicilio fijo. Como los corajudos opositores de la Isla, que a diario esperan la visita del verdugo, puerta de casa abierta de par en par y viático siempre listo, por lo que pueda suceder...

Sunday, 16 December 2007

Doña Eunice y sus diez maridos

Noticia refrescante para un Fin de Año tenso

Por Jorge A. Pomar, Colonia


Luce una gordita de aspecto más bien maternal, incapaz de romper un plato, pero es mujer de armas tomar. En todo caso, si no un récord, el suyo es un buen average: según un escueto suelto del
Miami Herald reproducido por Il Corriere della Sera, la policía del condado de Miami Dade acaba de arrestar a la cubana Eunice López por el delito de “bigamia”.

Poliandria sería más exacto, pues contrajo nupcias sucesivamente con diez novios diferentes sin un solo divorcio de por medio. Tratándose de un misdemeanor o delito menor sancionado por el Código Civil pero habitual en el tráfico de personas del Tercer Mundo al Primero, es posible que no clasifique como récord para el Guiness del año en curso.

Sin embargo, los compiladores británicos del célebre registro de superlativos a escala mundia deberán tener muy en cuenta dos circunstancias para nada desdeñables a favor de nuestra avispada compatriota: (1) doña Eunice realizó su proeza en sólo cuatro años y (2) no es ciudadana sino apenas residente en Estados Unidos.

Una tercer dato favorable a su inclusión en el Guiness sería el haber reincidido nueve veces en el delito de su especialidad sin ser detectada. De hecho, la tarde del miércoles pasado compartía plácidamente unas cervezas con una amiga al aire libre cuando un policía del tráfico se les acercó para multarlas...

...¡presumiblemente por mal estacionamiento del auto! Al chequear los documentos de identidad, el oficial constató que había una orden de búsqueda y captura contra la cubana. Las computadoras de Departamento de Inmigración habían dado la voz de alarma...

Simplemente, el miércoles pasado se levantó con el pie izquierdo. Eunice había entrado legalmente en Estados Unidos en 2002. El 22 de junio de ese mismo año anudó el primer eslabón de cadena poliándrica al casarse con el señor Mauricio Carlo Matos, enlace previamente remunerado por el novio para agenciarse residencia legal en Estados Unidos. Enlace considerado legal a todos los efectos civiles, por cuanto la acusada rezaba como soltera, al menos en el registro civil local.

Pero enseguida le cogió el gusto al lucrativo negocio nupcial y, en vertiginoso crescendo, hasta el mes de noviembre del año pasado hilvanó otros nueve matrimonios fraudulentos sin previo divorcio con los siguientes clientes:

Jose L. Ramos (11-08-2003

Luis Antonio Cordeiro (03-05-2005)

Humberto Navarro Suarez (11-05-2005)

Leandro Abelha (17-11-2005)

Euclides Yepes (06-01-2006)

Martin Errazola Alvarez (11-05-2006)

Antonio Serrano (02-05-2006)

Diego M. Hernandez-Figueroa (24-07-2006)

Fernando Jose Urroz Leguisamo (21-11-2006)


¡Tres himeneos en el 2005 y cinco en el 2006 con el 2004 prudentemente intercalado como año sabático! Y si paró en el 2007 debe de haber sido porque no ignoraba que existía ya una requisitoria contra su persona. Se desconoce aún si estos matrimonios ilegales incluían servicios de alcoba, lo cual obviamente no debe de haber sido en modo alguno el interés principal de los cónyuges.

Consta, en cambio, que Eunice seguía extorsionando a sus maridos bajo amenaza de denunciarlos a las autoridades de Inmigración si no le aflojaban en tiempo y forma pasta adicional por el inapreciable favor de facilitarles un boleto de entrada al American Dream.

Una de las fórmulas eficaces para triunfar en el capitalismo manda descubrir un nicho en el mercado y explotarlo. Aunque le fallase el truco a última hora, Eunice supo encontrar y explotar su nicho en La Florida. ¡Agallas que se gasta la emprendedora criollita!

Tampoco se sabe a cuánto ascendían los honorarios que cobraba Eunice por la transacción conyugal en sí. Todo indica que, al momento del arresto casual, la acusada no afrontaba dificultades de liquidez, ya que aflojó sin demora los 18 mil dólares (de 75 mil que le pidieron al inicio) exigidos por el fiscal para ponerla enseguida en libertad bajo fianza.

A decir verdad, Eunice --poético nombre, por cierto-- no le ha hecho daño a nadie. Ni siquiera al implacable fisco norteamericano. Sus víctimas, todas ellas extorsionables sin riesgo de venganza violenta, no deben de ser maleantes peligrosos sino varones honestos, probablemente técnicos o profesionales solventes. Cuestionable sin duda, pero a la vez inocuo, galante, imaginativo el modus vivendi de esta fierecilla nuestra escapada del gulag castrista hace un lustro.

Eunice se halla ahora a la espera de juicio en paradero desconocido, convenientemente lejos del mundanal ruido con sus cuitas. Último domicilio registrado: Hialleah. A estas horas en todo el sur de la La Florida sus múltiples matrimonios y su fotuito arresto deben de estar alternando con la reciente fuga del presentador de TV Carlos Otero como la comidilla del día en la comunidad cubano-americana.

Y no es para menos. El Abicú quiere expresar aquí compasión y empatía no sólo por esta ingeniosa abeja reina cubana de 26 años y su novelesco drama, sino a la vez por los posiblemente todavía desprevenidos zánganos en su extensa nómina de estafas matrimoniales, entre los cuales de seguro figuran cubanos.

¿Conoce, por azar, algún lector versado en jurisprudencia cuál es, aparte de la lógica anulación de los nexos conyugales, el marco de sanciones a que se exponen Eunice y sus diez maridos? ¿Multa, cárcel, deportación?

Ojalá las leyes de inmigración de la Yuma no contemplen este último extremo para ninguno de ellos. Y una vez sudado el sofocón jurídico, doña Eunice pueda resarcirse con creces de las costas procesales cobrando a diestra y siniestra por vender su picaresca historia a la prensa del corazón.

Y sobre todo, vendiéndola a buen precio a algún canal de televisión deseoso de halagar a sus espectadores con el culebrón más deleitoso del 2008. Así acumularía capital suficiente para invertirlo en un negocio que a buen seguro prosperaría con su bien merecida fama de recordista matrimonial del Guiness. ¡Aché para ti, Eunice!


Thursday, 13 December 2007

Lunes de la vergüenza

O Ego vox clamantis in deserto?

Por Jorge A, Pomar, Colonia


Lúcidamente airado artículo de Andrés Reynaldo en El Nuevo Herald (pinche ahí para verlo). El Abicú está plenamente de acuerdo: es hora de llamar a las cosas por su nombre. La libertad nunca es gratis. Miedo, aunque no lo confesemos, tenemos todos y mucho.

Pero no hay que ser tan egoísta como para cogérselo todo para uno sólo. Hay que compartirlo lo más parejo posible, dejar el subterfugio del apoliticismo, que equivale a apuntalar de facto el statu quo.


Perversa
manía de vivir de la queja victimista, de autoflagelarse literariamente sin por lo demás moverun dedo, de echarle la culpa a otros del bando propio, de buscarles siempre la quinta pata a los escasos gatos extranjeros de nuestra parte, de usar al Gran Satán (EUA) como chivo expiatorio de la desgracia nacional...

De prestarse en el exilio al juego morboso de fobias e intrigas de intereses europeos
de tercera o cuarta categoría (España) que no tienen escrúpulos en usarnos como caballo de Troya en su oblicua guerra de agit-prop contra los americanos, de blufear como los de la FECU, que han fundado con bombo y platillo una federación sombrilla inexistente...

Tampoco hay que dejarse adormecer por los cantos de sirena antisistémicos del centro- izquierda y la farándula progresista en Estados Unidos, que hacen otro tanto. La causa de que tantas entrevistas y explicaciones a medios de difusión extranjeros no hayan surtido el efecto deseado en casi medio siglo, de que incluso el exilio esté dividido, radica en que nuestra Isla está siendo utilizada como arma arrojadiza del revanchismo nacionalista y antisistémico a nivel planetario.
Con el extranjero progresista apenas puede contarse, a no ser para hcernos dividir.

La solución depende de nuestro libre albedrío. Pero
¿qué ha sido del manido argumento de que el destino de la Isla está en manos de los propios cubanos, si ni siquiera toda la oposición interna cerró filas con los manifestantes del parque del Vedado? ¿Dónde estaban todos esos "moderados", "pacifistas", "socialistas democráticos", "anticastristas-antiimperialistas", etc.? ¿Qué se hizo del poder de convocatoria blasonado ante la prensa extranjera?

Los de siempre han dado otra vez la cara, intentando en vano sumarse a la manifestación o respaldándola sin ambages. En contraste, como de costumbre, algunos líderes opositores habrán considerado el gesto de Darsi Ferrer una "provocación irresponsable", un atentado contra la "paz social". Y ni hablar de los intelectuales orgánicos e inorgánicos. Tan cautelosos somos...

Sin embargo, el mensaje de Andrés Reynaldo es de lo más simple: la clave del éxito del castrismo está en la falta de coraje civil de la inmensa mayoría de los cubanos en la Isla y el Exilio. En efecto, nadie está pidiéndoles que pongan bombas ni asalten cuarteles. De hecho, probablemente la oposición cubana sea la más pacífica del mundo. Basta con gestos como ponerse una pulsera con la palabra CAMBIO, no votar, protestar por lo mal hecho en empresas y universidades, dar la cara, decir lo que se piensa...

Darsi Ferrer y sus once acompañantes jamás habrían podido ser golpeados y humillados de la forma que lo fueron si, por ejemplo, cientos de apolíticos confesos no hubiesen estado absortos por el esfuerzo de conseguir entradas o haciendo impacientemente la cola frente al cine Acapulco para ver La vida de los otros, película que --muchos de ellos lo sabían-- podían presenciar en vivo a unas cuadras de allí.

Sí, ha sido un "lunes de la vergüenza".
Por lo demás, igual que martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, desde hace media centuria. Nos lo dicen las manos crispadas por la angustia de la chica arrodillada en el parque de marras con esa lacerante pregunta en los ojos: Ego vox clamantis in deserto?

Wednesday, 12 December 2007

¿Cómo puede Cuba ayudar al "Imperio" a cerrar Guantánamo?

Propuesta del Abicú al canciller Felipe Pérez Roque

Por Jorge A. Pomar, Colonia


Según versión taquigráfica del Consejo de Estado, en conferencia de prensa celebrada en la sede del con motivo del Día Mundial de los Derechos Humano, envalentonado por sus recientes victorias diplomáticas en la ONU y la Cumbre Iberoamericana, nuestro exultante canciller acaba de saltar todas las barreras.

A bombo y platillo, proclamó ante urbe y orbe que la Isla está lista para firmar todas las convenciones de derechos habidas y por haber:


"Los hemos convocado para informar que Cuba firmará en breve el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Es la decisión política adoptada por nuestro país, que les informamos a ustedes hoy, 10 de diciembre, Día Mundial de los Derechos Humanos, en que se conmemoran 59 años de que la Asamblea General de Naciones proclamara la Declaración Universal de Derechos Humanos".


Acerca de la Base Naval de Guantánamo en concreto, en su habitual retórica cuartelaria Felipe Pérez
Roque --más conocido en el giro profesional más hipócrita del universo por el "Rottweiler" debido a su sobredimensionada anchura de cuello-- remachó por enésima vez la siguiente exigencia:

"...a nombre del pueblo cubano, demandamos al gobierno de Estados Unidos que cierre de inmediato, sin más dilaciones ni justificaciones, el vergonzoso centro de torturas que mantiene hoy operando en su base naval en Guantánamo, donde se ha practicado todo tipo de vejámenes, de tratos crueles, inhumanos y degradantes contra los prisioneros, donde se han vulnerado todas las garantías establecidas por el Derecho Internacional para las personas en prisión...".

Pues, bien, sensibilizado por este arranque humanitario del ministro de Relaciones Exteriores de nuestra Isla, el Abicú le extiende por este medio a nuestro siempre victorioso "canciller de la Dignidad" una propuesta, no sólo viable sino infalible, para poner coto de una vez a las arbitrariedades de George W. Busch en suelo patrio y sacar del actual "limbo jurídico" a esos inocentes hijos de Mahoma capturados por el US-Army mientras --como de sobra sabido es-- peregrinaban en el país erróneo a mala hora.

Su propuesta en síntesis consistiría en una especie de canje equitativo de reclusos de Guantánamo retenidos allí sin derecho a habeas corpus por prisioneros encerrados en los más de 200 establecimientos penitenciarios de la Isla por el delito de pensar de otra manera que sus carceleros. De hecho, esta humilde sugerencia mía equivale a la cuadratura del círculo para ambos países, habida cuenta de que:



(1) los inquilinos extranjeros de las celdas de alambre de Caimanera gozan de un bien merecido prestigio internacional, constituyendo hoy motivo de honda tristeza y desasosiego para toda la vasta humanidad "progresista";

(2) la suerte de los nuestros apenas preocupa a sus familiares y allegados, plus poco más que a un puñado de defensores de los derechos humanos dispersos por el mundo y los cuatro países que votaron recientemente en contra de Cuba en la Asamblea General de la ONU;

(3) hasta la fecha la Casa Blanca y el Congreso no han logrado ponerse de acuerdo para resolver satisfactoriamente el dilema jurídico de Guantánamo, lo cual, dada la virulencia de las campañas de prensa en curso, conspira contra la credibilidad del sistema judicial de Estados Unidos;

(4) y el gobierno de Cuba no reconoce bajo ningún concepto la existencia en sus cárceles de prisioneros políticos y "de conciencia" y, por tanto, lógicamente no tiene por tales ni concede derechos diferenciales correspondientes a las más de 300 personas actualmente clasificadas bajo esa categoría penal por Amnistía Internacional y otras entidades de monitoreo del presidio político en el mundo.

De modo que, obviamente, ninguna de las dos partes saldría perdiendo con el trueque. Antes al contrario: ambos gobiernos ganarían en prestigio, a la vez que se liberarían de sendas cargas humana a cada cual más molesta y, último pero no menos importante, financieramente onerosa. A fin de prevenir posibles efectos contraproducentes, las partes involucradas en el trato se otorgarían recíprocamente las garantías pertinentes.

Por ejemplo, Cuba se comprometería, solemne y verificablemente, a no dejar salir del territorio nacional a los ex reclusos de Guantánamo hasta que --venza quien venza-- no haya terminado el conflicto armado con los talibanes en Afganistán.

Entretanto, tocante a alimentación (siempre sustituyendo la cuota de carne de cerdo por las onzas al mes equivalentes en carne de cabra u oveja), alojamiento, asistencia médica, cultura y recreación, etc., la parte cubana quedaría obligada a brindarles en todo momento a sus huéspedes islámicos los mismos elevados estándares de calidad de vida de que, según la ONU, la
World Health Organisation (WHO), la Food and Agricultural Organisation (FAO), la UNESCO y demás, gozan los ciudadanos de a pie en la Isla. (Dibujo de al lado: celda dual modelo de Guantánamo.)

Si bien, este último es un asunto que, una vez del lado socialista de la cerca, los propios interesados podrían negociar a título individual con las autoridades de la Isla, cuyos bancos se reservarían en exclusiva el depósito y canje obligatorio por moneda nacional convertible (CUCS) de las remesas enviadas a las cuentas corrientes de los custodiados.

Fuente de ingresos adicionales tanto para las arcas estatales como para los cubanos de a pie sería el aspecto multicultural, a incluir como cláusula "sin la cual no" en el trato. A saber, respetando estrictamente la sagrada tradición islámica de la poligamia masculina, las autoridades cubanas reconocerían a todos los varones heterosexuales provenientes de Guantánamo que así lo deseen --y de su bolsillo costeárselo puedan-- la fundación de harenes temporales, inclusive compra o alquiler de los para esa práctica imprescindibles serrallos.

Menester para el cual sin duda serían de utilidad nuestras complacientes jineteras. Desde luego, sin excusas ni pretextos, embajadas y consulados cubanos competentes deberán conceder visados de visita a familiares cercanos y lejanos, así como a amigos y patrocinadores de los ciudadanos extranjeros bajo su custodia.

De prolongarse la guerra afgana, el compañero canciller orientaría al negociado de extranjería facilitar residencia prorogable a esposas e hijos. Tal vez así llegue a la Isla los suculentos, apetecidos Dönner de la foto de al lado. (Del tiro hasta la cría de cabras y ovejas, dejada de la mano de Dios en los cerros de la Isla, podría recibir un nuevo impulso. Sobre todo, la hotelería insular, que en estos momentos opera por debajo de las capacidades instaladas, se beneficiaría con el arribo de oleadas de turistas del Medio Oriente, Paquistán y los barrios islámicos de Europa Occidental.

En contrapartida, Eusebio Leal, nuestro diligente historiador de La Habana --quien como buen empresario de olfato siempre está a la que se cayó en cualquier lance multicultural de alta simbología con filón lucrativo--, se encargaría de erigir a la carrera en sus predios de intramuros una mezquita a la altura de las circunstancias. Es decir, provista de mihrab
, muro de la quibla, púlpito de majagua o quiebrahacha labrada con arabescos en relieve, columnatas de arquería ojival, espigados minaretes almenados, madrasa, patio de los naranjos con fuente de surtidores para las abluciones de los fieles, etc. Funcional y convertible, para que sirva al menos para suníes y chiitas.

Y puesto que, según el canciller, los canjeados están siendo sometidos a "todo tipo de vejámenes, de tratos crueles, inhumanos y degradantes", es harto evidente que muchos de ellos requerirán ingreso en centros hospitalarios de alta tecnología destinados exclusivamente el turismo terapútico. Las facturas las pagarían de buen grado solventes ONGs que, sabido es, no suelen escatimar fondos cuando está en juego la salud de heroicos defensores del Islam.

Todo ello redundaría en un beneficio colateral nada desdeñable para la parte cubana: el reforzamiento de sus ya fuertes lazos de amistad con el Medio Oriente y la antigua Asia Menor, que agradecerían a la Isla el gesto de solidaridad. De paso, las autoridades cubanas podrían exigirle a Washington un sacrificio complementario consistente en poner en libertad a los "Cinco Héroes Prisioneros del Imperio" quienes, comparados con los especímenes enjaulados en Guantánamo, no rompieron un plato, habiéndose limitado a chivatear inocuamente a sus compatriotas del exilio por encargo de la Seguridad del Estado.

Posiblemente, Bush accedería gustoso. Aunque no tanto para no tener que soportar él una letanía propagandística inaudible en el despacho oval y en su rancho tejano, sino porque hasta el Abicú se lo suplicaría de rodillas con tal de librarse de ese rap insufrible incluso aquí en Colonia. E
sos puñeteros soplones en celdas de lujo me salen más en la sopa que el balserito Elián cuando aún no se había metamorfoseado en aprendiz de loro castrista. A condición de que retornen a la Isla a ejercer allá su repugnante oficio a cambio de pesos corrientes, un alivio que los suelten. Para nosotros los exiliados y nuestros compatriotas de a pie allá en la Isla; para ellos mismos, puede que no lo sea del todo.

Por otra parte, evitando un crecimiento tumultuario de la disidencia en la Isla, sólo serían canjeables los prisioneros de conciencia debidamente acreditados detrás de los barrotes hasta la fecha de firma de los acuerdos. Para que no vaya a armarse un caos peor que el del Mariel, presos y ciudadanos comunes no serán elegibles. Huelga aclarar que, por tal motivo, las gestiones preparatorias deberán efectuarse en clave confidencial. Top secret!

El gobierno de la Isla no debería poner reparos a un canje que, sin contar las grandes ventajas pecuniarias unilaterales señaladas, le quitaría de encima constantes recriminaciones por un problema en última instancia inexistente. Todo a cambio de garantizarle a Estados Unidos que los reclusos trasladados de la improvisado Camp Delta en la Base Naval al hermético universo concentracionario castrista estarían a buen recaudo durante el lapso convenido.

Y no hay riesgo de que a los islamistas les vaya a dar por meterse a balseros. Ahora bien, si a pesar de todo lo intentasen, las autoridades de inmigración de La Florida se comprometerían por escrito a no otorgarles las para Pérez Roque y comparsa irritantes prerrogativas de la "criminal" Ley de Ajuste Cubano. ¿Cómo? Mediante un ardid de probada eficacia antimahometana, a saber, además de tocar tierra con los pies secos, los balderos sospechosos deberán someterse a un test suplementario de degustación de masas de puerco fritas a la usanza criolla: si no come, casi seguro que no es ni musulmán ni cubano. (Foto de al lado: ora de rezar en Guantánamo.)

Como intermediarios y garantes del más riguroso cumplimiento de todas y cada una de las clásulas de este convenio bipartito, actuarían entidades de indiscutible prestigio internacional como ONU, Unión Europea, OEA, Liga Árabe, NOAL, OTAN, OPEP, Mercosur, etcétera. A propuesta del Abicú, la Comisión de Arbitraje fungiría como un tanque ético-progresista integrado por estadistas de fuste, estelares, todos ellos más bien simpatizantes con La Habana: Mijail Gorbachov, Jimmy Carter, Bill Clinton, Vaklav Havel, Felipe González, Joschka Fischer, Nelson Mandela, Kofi Annan y un par ayatolás e imanes prominentes proclives al "Diálogo de las Civilizaciones" (postulados, claro está, por su mejor amigo y valedor en Occidente, el presidente español Rodríguez Zapatero).



Finalmente, visto que de un tiempo a esta parte en la Isla brotan como hongos los cabezones que porfían en hacerse condenar por delitos de conciencia no reconocidos por el Código Penal vigente (pienso en Darsi Ferrer, los estudiantes santiagueros y esos pepillos habaneros con camisetas y pulseras subversivas en vez de manos de Orula o pulóveres con la efigie del Che), al tiempo que en Afganistan ocurre algo por el estilo con los no menos tercos y al parecer inextirpables talibanes, el convenio de intercambio rubricado por Cuba y Estados Unidos incluiría una cláusula de extensión de canjes hasta el fin del conflicto de marras en Afganistán o... el fin del castrismo y el postcastrismo.

Bandidos como jueces

Por Manuel Díaz Martínez, Las Palmas

[Manuel Díaz Martínez (Santa Clara, 1936). Poeta, periodista y crítico literario. Miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua. Además de infinidad de artículos y crónicas periodísticas, ha publicado 14 poemarios y un libro de memorias titulado Solo un rasguño en la solapa (2002). En 1967 obtuvo el premio "Julián del Casal" de la UNEAC y, al año siguiente, presidió el jurado que otorgara el mismo lauro a Heberto Padilla por el poemario Fuera de Juego.

Pagó la osadía con más de una década de insilio forzado. En 1991 firmó y promovió la Carta de los Diez, un pliego de protestas moderadas que, junto con su acercamiento al Grupo Opositor Criterio Alternativo, le costó un nuevo acoso oficial y, finalmente, el exilio peninsular. Vive actualmente en Las Palmas de Gran Canaria, donde edita el
blog que lleva su nombre.]


Hoy es el Día de los Derechos Humanos. Buena oportunidad para rescatar este artículo que escribí hace tiempo pero que en lo esencial sigue vigente. Así van las cosas en la ONU...

Es un tópico de los westerns que el juez sea el cabecilla de los cuatreros. La ONU, ese suntuoso circo donde el voto de una taifa corrupta y liberticida que gobierne un país (la cuarta parte de los gobiernos representados en la ONU son dictaduras) vale lo mismo que el de una democracia, ha reforzado, en su inservible pero costosa urdimbre burocrática, la figura del juez bandido.

Si usted es de los que jamás confiarían al lobo el cuidado del corral, le será difícil entender que tres de los gobiernos que con mayor entusiasmo penalizan la libertad y ejercen el terror hayan sido elegidos por la ONU para ocupar puestos clave en la Comisión de Derechos Humanos (CDH). Pues, sí: ahora China, Cuba y Zimbabwe integran, junto a Hungría y Holanda, el “grupo de situaciones” de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Se nos dice que el tal grupo “es una especie de tribunal que evalúa las denuncias presentadas por gobiernos, ONGs e incluso particulares, y decide cuáles son admitidas y cuáles deberán ser tratadas por la Comisión de manera pública o confidencial”.

De modo que en este grupo de trabajo de la ONU, cuando haya que decidir si se acepta o rechaza una denuncia —y las habrá de seguro, como cada año, contra los gobiernos chino y cubano—, las democracias, representadas por Holanda y Hungría, tendrán dos votos, y las dictaduras, representadas por China, la Cuba de Castro y el Zimbabwe de Mugabe —éstas son, además, bien avenidas—, tendrán tres. A quienes no posean mucha información sobre el régimen de Zimbabwe, el menos conocido del trío, les será útil saber que el vice de Mugabe, Joseph Misica, ha negado abiertamente que los blancos sean seres humanos.

De tener buena memoria, virtud de la cual los hombres no podemos presumir, nada de esto causaría sorpresa. ¿Fue el año pasado, o el anterior, cuando la CDH sesionó bajo presidencia libia, o sea, de Gadafi, ese cinematográfico Narciso del desierto que mandó derribar un avión de pasajeros y luego le regaló un premio de derechos humanos, que lleva su nombre, a Fidel Castro?

China, campeona mundial de tiro en nuca y de caza de disidentes y periodistas (a fines de 2004 tenía 42 de éstos a la sombra), ha escapado de las condenas de la CDH escurriéndose por el burladero del veto. Cuba, que proporcionalmente a su población tiene más periodistas presos que China, jamás ha permitido el acceso a la isla del relator que le imponen las condenas que todos los años, desde hace doce o trece, recibe de la CDH —desobediencia contumaz que debería haber provocado ya su expulsión de ese organismo.

Y Zimbabwe es un país donde un demagogo aferrado desde hace años al poder restringe las libertades civiles, atropella a sus opositores y cohonesta toda clase de crímenes racistas contra la población blanca. Pues bien, estos regímenes grimosos, proverbiales verdugos de los derechos humanos, figuran travestidos de jueces en la CDH. ¿Qué le parece?

Tuesday, 11 December 2007

Sin derechos humanos tampoco hay humor

Carlos Otero se despide a la francesa en Toronto

Por Jorge A. Pomar, Colonia

El "decano" de los animadores cubanos, el popularísimo Carlos Otero, ha aprovechado un viaje a Canadá para dejársela en la mano al castrismo cultural en general y, muy en particular, al Intituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), que por lo pronto se verá obligado a cancelar uno de los programas estelares ya enlatados para el Fin de Año debido a la fuga de este auténtico ídolo de jóvenes y adultos desde los años 80.

Graduado de la Escuela Nacional de Arte (ENA) en 1979, Carlos Otero, de 49 años, se dio a conocer por todo lo alto con sus hilarantes actuaciones en Para Bailar. Luego vendrían Jura decir la verdad, Justo al medio, Sabadazo y Con Carlos y punto, que han figurado invariablemente entre los programas de mayor teleaudiencia en la Isla, si no los que más.
(La secuencia exacta no la puedo precisar, aunque he visto algún que otro programa con él a través de Cubavisión.)

Acostumbrado a soltar alusiones críticas con gracia y desenfado ante las cámaras, este su mejor chiste prenavideño lo perpetró, en cambio, con nocturnidad y alevosía: “Todo lo hice en secreto, solamente lo conocían tres o cuatro personas allá en Cuba de mi entera confianza”. Cruzó la frontera con Estados Unidos, significativamente, ayer 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

Que este icono de la juventud, votando con los pies, haya desertado el mismo día que las turbas del régimen rompían a la bruta la corajuda manifestación de protesta Darsi Ferrer y once de sus seguidores en un parque del Vedado es un dato que viene a corroborar una tendencia cada vez más discernible en los últimos meses.

Los jóvenes no están de acuerdo y ya no aguantan más. De hecho, están tomando el batón de relevo de manos de la vieja guardia disidente: asalto armado a un avión en el aeropuerto de Rancho Boyeros, rebelión en la Universidad de Santiago de Cuba, camisetas y pulseras con la palabra "CAMBIO", recogidas de firmas...

Asociación sólo en apariencia disparatada, pues las deserciones de
tan populares tránsfugas de la farándula surten efectos sicosociales de monta, reforzando dudas y convicciones, suscitando comparaciones entre la vida bajo el régimen y del otro lado del charco.

O tal vez, atando cabos, al pensar en destinos de artistas y disidentes acosados, los privilegiados espectadores de La vida de los otros en el Acapulco, de por sí gente muy bien informada y en su mayoría al menos descontenta, en lo sucesivo presten más atención a esos "otros" del patio que desfilaron ese mismo lunes entre golpes e insultos tan cerca del cine donde se proyecta el controvertido filme alemán sobre la STASI; sospechen que acaso exista una semejanza entre el drama visto en pantalla y lo que ocurre de vez en cuando a su alrededor y a diario en Villa Marista. No en balde el gobierno concede tanta importancia a la lealtad y/o retención de figuras prominentes del mundo del espectáculo.


Sin duda la fuga de Carlos Otero será la comidilla de todas las tertulias de la Isla. Pero en coyunturas delicadas como el actual stand by sucesorio, hechos tan llamativos como ése suelen abrirles ojos y mente a la gente para, por asociación, percatarse de y reflexionar sobre transgresiones políticas cada vez más notorias, públicas allá: "Oye, se fue Carlos, el de Sabadazo..."

Y ya casi nadie suelta aquel despechado: "Ah, ése se cansó de vivir bien y se fue a vivir mejor", como en los 80. Más bien un 80 por ciento largo de los jóvenes televidentes que le reían los gags a su entretenedor estrella buscarán con más ahínco la manera de seguirle los pasos a la mayor brevedad posible. (Foto de al lado: cola a la entrada del cine Acapulco.)

O bien, en su defecto, vedada esa vía de escape para la mayoría de ellos, serán el vivero de una rebelión ya --a juzgar por lo que se está viendo allá de un tiempo a este parte-- en franco proceso de gestación, lista para estallar tan pronto el vacío de liderazgo actual emita las primeras señales de haberse trocado en vacío de poder.




Pero, bueno, ya se verá si esa cavilación es algo más que el clásico cuento de la lechera. Volvamos a nuestro desertor. Al momento de comunicarse en vivo con Boncó Quiñongo, su amigo y colaborador en Sabadazo, Carlos Otero se encontraba aún en paradero desconocido.

Por si las moscas, este "negro pintado de blanco" ha preferido "hacer las cosas como los de su raza" (para decirlo sin prejuicios escudándome en el color oscuro de mi piel).

No sea que desde el Palacio de la Revolución cursen contra él una orden terminante de búsqueda y captura (a autoridades amigas y aliados incondicionales que no le faltan en aquel vasto e imprevisible país de rústicos leñadores), como la que puso fin a las ilusiones de los boxeadores Rigondeux y Lara en Brasil. (Foto de abajo: afiche de Sabadazo en Toronto.)

"En verdad fue una reunión preparada para facilitar mi deserción. Estuve dos meses esperando y exigiendo que se me diera permiso para viajar con mis dos hijos menores hasta que lo logramos''.

El Abicú se quita el sombrero ante la astucia de Carlos, quien sin duda, además de insistir en su
humanísimo derecho de viajar a donde se le antoje, se habrá portado ladinamente bien para salirse con la suya y embromar a los más suspicaces del ICRT. Les jugó la tremenda. Moraleja del Abicú a los de su origen étnico y no:

"Negros que me leen en la Isla, criollos de a pie en general, hay que seguir aprendiendo de blancos como éste, sobre todo si son ustedes boxeadores, peloteros, bailarines, cooperantes, etcétera., en gira de arte, artesanía o policía por el extranjero capitalista. El más común de los sentidos, que no abunda en parte alguna, indica la imperiosa necesidad de obrar en estos trances con el máximo premeditación y sigilo. Nada de dejarse arrastrar por emociones ni afanes de notoriedad antes de hallarse a buen recaudo. Si posible, preferentemente somewhere in the USA".

"¿Por qué no vine antes?", se preguntó tras su momento de fuga el carismático y chispeante Boncó. "Más vale tarde que nunca", dirá ahora el recién llegado colega a sus 49 inviernos. Carlos arriba con más canas a la "segunda capital de los cubanos" en compañía de su esposa y sus dos hijos menores. Al primogénito, de matrimonio anterior y portador del nombre de pila paterno, ha tenido que dejarlo en La Habana.



Era uno de los niños mimados del ICRT y tenía de todo, menos libertad: "No quiero pedir más permisos a nadie para expresarme, moverme por el mundo o hacer lo que quiera hacer'', declaró al Herald. "Cuba está detenida en el tiempo y la gente está a la expectativa de lo que pueda suceder, con mucha incertidumbre sobre el futuro [...] a nadie le importa ya Fidel Castro. Y la gente ha comenzado a decir horrores del sistema, en plena calle, con nombres y apellidos".

Ya lo sabíamos, pero hace bien al alma escucharlo otra vez de boca de alguien acostumbrado a codearse con la plebe y la pepillería, a auscultar de oficio la vox populi. En cuanto a su futuro profesional en Miami, lo tiene muy claro:

"Espero poder ganarme un plato de comida con mi trabajo en el exilio y ver a mis hijos crecer con la oportunidad de estudiar lo que quieran, sin tener que estar de acuerdo o no con el sistema donde viven. Espero trabajar en lo que me gusta, pero si no fuera así, espero envejecer sin tener que dispararme la Mesa Redonda todos los días''.

Palabras santas.
El también comediante cubano sigue la senda de Leopoldo Fernández, Álvares Guedes, Reinaldo Miravalles, Los Fonomemecos, Salvador Blanco y un largo etcétera de bufos, humoristas y comediantes famosos. Se confirma así una verdad perogrullesca: que sin derechos humanos tampoco hay humor. Por eso, Carlos Otero se ha despedido a la francesa en Canadá.