Décimo Premio Nobel (1991) que reclama (a Obama) la liberación de los "Cinco Héroes"Por Jorge A. Pomar, Colonia
Si es verdad que "la cara es el reflejo del alma", la de Nadine Gordimer no miente en esa foto de al lado. La vida cotidiana en la Sudáfrica de Nelson Mandela, donde los ex colonos blancos y los nuevos ricos de piel oscura viven bajo el terror perpetuo de los atracos callejeros y los asaltos a domicilio, distan mucho del idilio que ella soñaba en sus dorados años de lucha contra el apartheid.
A los defensores de la laureada escritora sudafricana en el post de arriba me permito sugerirles que consideren la siguiente hipótesis: entre su tenaz lucha (literaria y mediática) contra el apartheid y su candidatura a la áurea presea sueca medió sin duda la clásica relación de interdepedencia y favoritismo con los autores de izquierda.
Si con exactamente el mismo talento la Gordimer hubiese optado por defender el régimen o incluso asumir una posición equidistante, su nombre jamás habría figurado en ninguna de las listas de candidatos. Por lo que respecta a la calidad de sus relatos, debo decir que hace años purgué de mis libreros todos sus originales en inglés.
Exceptuando los casos de virtuosismo autoral, que no necesariamente es el caso de esa agradecida halalevas intelectual de los hermanos Castro, detesto la narrativa de tesis --el arte comprometido en general--, donde desde la primera página hasta el previsible final feliz o trágico el lector no para de tropezarse con estereotipos maniqueos de personajes (un par de blancos nobles versus legión de egoístas y zafios; negros rebeldes, ignorantes y arrenquines. En la adecuada desproporción canónica, claro está...
...racismo de las élites; algún que otro personaje ambiguo junto al pérfido sabueso de la siempre literariamente tenebrosa Central Intelligence Agency; y a guisa de guinda dramática del pastel novelístico, una borrascosa pasión a lo Romeo y Julieta entre la incomprendida y acosada pareja protagónica interracial romantizando la trama artificial) y situaciones (crueldades y masacres del gobierno contra intelectuales sospechosos, mineros e indígenas indefensos y heroicos guerrilleros).
Por lo común, de tramo en tramo --pero a veces de cabo a rabo--, todo el guión entreverado por pasajes líricos y/o doctrinarios donde el autor se autocompadece a sí mismo por su sacrificio personal con los "desheredados de la Tierra" y condena a la civilización occidental en bloque. En suma, de la Gordimer no me agradan el estilo, los argumentos ni las tesis de fondo tercermundista, que se solapan del todo con las del Castrato y la UNEAC. Con semejantes antecedentes y compromisos, ¿cómo esperar de ella una condena del aparheid castrista en vez de lo que fue a hacer a La Habana?
Pruebas al canto: al cabo de 16 años de las primeras elecciones democráticas, la Sudáfrica de Nelson Mandela (a diferencia del obispo Desmond Tutu, que a ratos se sigue mojando la sotana, se ha convertido en una especie de Dios jubilado), corrompida hasta la médula y plagada de todos los males de la humanidad, xenofobia contra hermanos de raza incluida, es un experimento social caótico en el que apenas funciona la base capitalista.
Sin embargo, reto a los apologistas de la Gordimer mejor informados acerca de su activismo actual a qué citen aquí una sola toma de posición suya acerca del actual desastre civilizatorio en el país austral, o de las escandalosas corruptelas del Congreso Nacional Africano (ANC) y sus nepóticos, grotescos mandatarios. Salvo vaguedades del catecismo retropogre como las siguientes...
Nadine Gordimer, "No soy valiente", entrevista con el Frankfurter Allgemeiner / Faz.net, 19-05-2010.- ...Cada país tiene sus formas de violencia, y cada uno debe decidir cómo lidiar con ellas. Aquí hay gentes que se atrincheran... Tenemos tres millones de fugitivos de Zimbawe, ¡tres millones!... No sé cuántos de Somalia. Desde los años 60 tenemos fugitivos del Congo. Muchos de ellos están aquí sin papeles... La criminalidad que tenemos se debe sobre todo al increíble diferencia entre ricos y pobres... Sí, pero no me vuelto paranoica por eso, como ve Usted. Tampoco soy valiente, como piensan muchos. Eso sí, ahora vivo con más vigilancia... En algún momento el arma empezó a pertenecer a la casa igual que un animal doméstico...Para no hablar ya de objeciones al ANC tan radicales como antaño contra el régimen Ian Smith. En contraste, puede darse el lujo de comparar ventajosamente a su país con la truculenta satrapía vecina de Robert Mugabe. A saber, regañado paternalmente de vez en cuando por Mandela, el mejor amigo de los hermanos Castro al sur del Sahara ha logrado la proeza histórica de convertir al antiguo "granero de África" en una nueva versión indigente del "rebaño aparte", que ahora se compone ahora de negros opositores (emigran en masa a Sudáfrica) y colonos chicaneados. Hasta ahí. Más allá, como sus ladinos colegas cubanos, Nadine también juega en su patria con la cadena pero no con el mono. En ese aspecto, debe de haberse sentido en casa entre sus escamados anfitriones de la UNEAC.
Nadine Gordimer sobre política y balompié, ibídem.- ...todo depende de quién sea el próximo presidente. Tal vez haya oído Usted que el proceso por corrupción contra el jefe del ANC Jacob Zuma [foto] viene siendo aplazado desde hace ya eternidades. Hasta la fecha se le acusa de negocios con armas no esclarecidos, y el tráfico ilegal de armas es uno de los negocios más sucios del mundo... Yo no sé. Lo mejor sería irse de viaje por un tiempo y tomarse unas vacaciones en el extranjero mientras se celebra el evento... (Ojala no haya que lamentar la elección de la sede del Mundial de Fútobol.) Dicho y hecho: Nadine empezó por Cuba. De manera que no sería raro volver a tenerla de visita turística en La Habana. Allá, lisonjeada por tantos esnobs nativos, se siente más en su salsa pitando a coro contra el Imperio en defensa de los "Cinco Héroes". Ella, que en la Sudáfrica que ayudó a crear con sus relatos, so pena de arriesgarse a que le endilguen el sambenito de racista, ya no debe protestar en serio contra las autoridades y sobrevive entre candados, rejas y dispositivos de seguridad.
¡Qué pena! De ahí esa recóndita congoja existencial en su rostro. Otrosí, caso de volver a solazarse en nuestros racial y socialmente segregados balnearios caribeños, con un poco de mala pata --según pronósticos reservados de mi agorero Alter Ego-- va y la sorprende el final con horror del horror sin final. O sea, el cada mes más probable trastrueque secuencial de las Magnas Exequias. Ya ustedes saben...
Nadine Gordimer, Neues Deutschland*, 23-02-2010.- Entretanto, me preguntan por el mundo que yo he soñado. No soy tan arrogante como para hablar sólo de mí misma. Pero en nuestra lucha contra el apartheid mis camaradas y yo nos guiamos por el ideal de la justicia para el ser humano. Esa lucha por la justicia no se puede librar en un solo país; hay que mantener contacto con otros países. Por eso considero tan importantes las relaciones entre Sudáfrica y Cuba…
No cabe la menor duda que el acceso a la cultura es una de las grandes conquistas de este pequeño y no rico país. Y uno debe tener siempre presente que todo eso se ha logrado a pesar del bloqueo de Estados Unidos. Cuba está consciente de que la cultura ayuda al hombre a liberarse. Espero que nosotros en Sudáfrica emprendamos semejante camino hacia el desarrollo…
¡Pobres sudafricanos! Por suerte para ellos, hasta donde este Abicú pudo calar a los habitantes del cono sur africano durante su aventura angolana en 1975-76, excepto el grueso de la intelectualidad y una facción de la clase política, hasta los indígenas de arco y flecha parecen vacunados de nacimiento contra el virus marxista. Bondades del atraso: felizmente, el comunismo no les entra ni a la fuerza.
A la vista de semejante historial de éxito sueco y ceguera crónica, ¿cómo esperar de esa dama anglosajona una condena tajante del aparheid castrista en vez de ese solidario mensaje de gratitud personal y estatal que --de motu propio o por encargo del ANC-- leyó en La Habana? Que vá, no simpatizo para nada con Nadine Gordimer; y mucho menos con su adorado mentor Nelson Mandela, cuyas supersticiones con el SIDA --entre otras negligencias criminales-- ya le han costado la vida a millones de sudafricanos.
Finalmente, la clave para descifrar la paradójica conducta de la Premio Nobel 91 hay que ir a buscarla en aquel antológico axioma gremial atribuido por Cabrera Infante a Alejo Carpentier: "El escritor que se pelea con la izquierda está perdido". Si Nadine no se ha enterado, al menos sin duda lo intuye. Por lo demás, Nadine representa el arquetipo occidental del activismo en defensa de unos derechos humanos que después de la caída del apartheid puede defender resueltamente en cualquier país menos en el suyo. Saquen sus conclusiones sobre lo que espera la Comisión del Nobel de la Paz en Escandinavia de nuestros aspirantes del patio...
Nadine Gordimer, Neues Deutschland*, 23-02-2010.- Entretanto, me preguntan por el mundo que yo he soñado. No soy tan arrogante como para hablar sólo de mí misma. Pero en nuestra lucha contra el apartheid mis camaradas y yo nos guiamos por el ideal de la justicia para el ser humano. Esa lucha por la justicia no se puede librar en un solo país; hay que mantener contacto con otros países. Por eso considero tan importantes las relaciones entre Sudáfrica y Cuba…No cabe la menor duda que el acceso a la cultura es una de las grandes conquistas de este pequeño y no rico país. Y uno debe tener siempre presente que todo eso se ha logrado a pesar del bloqueo de Estados Unidos. Cuba está consciente de que la cultura ayuda al hombre a liberarse. Espero que nosotros en Sudáfrica emprendamos semejante camino hacia el desarrollo…
¡Pobres sudafricanos! Por suerte para ellos, hasta donde este Abicú pudo calar a los habitantes del cono sur africano durante su aventura angolana en 1975-76, excepto el grueso de la intelectualidad y una facción de la clase política, hasta los indígenas de arco y flecha parecen vacunados de nacimiento contra el virus marxista. Bondades del atraso: felizmente, el comunismo no les entra ni a la fuerza.
A la vista de semejante historial de éxito sueco y ceguera crónica, ¿cómo esperar de esa dama anglosajona una condena tajante del aparheid castrista en vez de ese solidario mensaje de gratitud personal y estatal que --de motu propio o por encargo del ANC-- leyó en La Habana? Que vá, no simpatizo para nada con Nadine Gordimer; y mucho menos con su adorado mentor Nelson Mandela, cuyas supersticiones con el SIDA --entre otras negligencias criminales-- ya le han costado la vida a millones de sudafricanos.
Finalmente, la clave para descifrar la paradójica conducta de la Premio Nobel 91 hay que ir a buscarla en aquel antológico axioma gremial atribuido por Cabrera Infante a Alejo Carpentier: "El escritor que se pelea con la izquierda está perdido". Si Nadine no se ha enterado, al menos sin duda lo intuye. Por lo demás, Nadine representa el arquetipo occidental del activismo en defensa de unos derechos humanos que después de la caída del apartheid puede defender resueltamente en cualquier país menos en el suyo. Saquen sus conclusiones sobre lo que espera la Comisión del Nobel de la Paz en Escandinavia de nuestros aspirantes del patio... ___________________________________________________
*Diario del Partei des Demokratischen Sozialismus (PDS). Artículo reproducido por la Asociación de Amistad Cuba-RFA.












