Y... ¿cae el Número Tres de las FARC?Por Jorge A. Pomar, Colonia
Imágenes, órdenes militares, gritos, ráfagas de ametralladora, ruido de helicóperos en medio de oscura madrugada en plena jungla, voces persuasivas conminando a rendirse: "El barbuchas [Raúl Reyes], el que queríamos, ya lo tenemos, hermanos. Ustedes no se hagan matar chimbamente" [a mansalva o en balde]... Ustedes no son blanco para nosotros...".
El Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia (FF MM) ha dado a conocer una impactante grabación de vídeo del asalto nocturno al campamento de las FARC en Colombia. Dadas las circunstancias de la hora, no podían esperarse imágenes nítidas. Pero el corto de cuatro minutos y medio viene a despejar al menos un par de incógnitas en mis dos artículos anteriores.
Para empezar, contra lo conjeturado por mí, dos de las guerrilleras sí se encontraban en el campamento. Son riesgos que corre uno siempre que se pone a especular. Admito sin más el yerro, ya que soy Abicú pero no Nostradamus o Al Gore. Ahora bien, tal como deduje, se acerca a paso doble el acabóse para las FARC y al menos dos de las tres narcoamazonas habían sido, en buena lógica, apresadas por el comando colombiano.
Lucía Alicia Morett, la joven estudiante de filosofía mexicana, no sólo recibió primeros auxilios del comando atacante sino que, según el comentarista de las FF NN, previamente soldados colombianos tuvieron que desatarla del camastro sobre el que, por alguna razón que ella oculta, su jefe la mantenía amarrada en castigo por alguna falta.
Entretanto, en Ciudad México trascienden datos sobre su identidad: Lucía, de quien no consta que haya sido guerrillera, pertenece a un grupo de apoyo a las FARC muy activo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), compartió alguna vez tribuna con el Subcomandante Marcos y, según han revelado los ordenadores de Reyes, se hallaba en el campamento aprendiendo a... "usar explosivos". Junto con su compañero sentimental Juan González, muerto en el asalto.
Por otro lado, según la agencia IPS, Tatiana Sule, secretaria general de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, negó categóricamente que los mexicanos estuviesen cumpliendo ningún tipo de misión académica en el extranjero. Abundan las evidencias de que en el campamento de las FARC en Sucumbíos había un constante entra-y-sale de izquierdistas venezolanos, mexicanos, peruanos, chilenos, etc., asistentes al II Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), celebrado la semana pasada en Quito.
Manuel Olate (en la foto junto a Raúl Reyes) y Valeska López, ambos militantes del Partido Comunista de Chile, visten uniformes de camuflaje en fotografías tomadas en el campamento. Su álibi al respecto no puede ser más inventado en el aire: periodistas que llegaron al intricado paraje amazónico en canoa por el río fronterizo Putumayo.
Que por qué los uniformes de campaña. Hombre, pues nada más lógico: llegaron con la ropa de civil tan enchumbada por las copiosas lluvias que sus amables anfitriones tuvieron que prestárselos. "Demasiado para la chiva", diría un guajiro cubano. Quien no parece haberse tragado el cuento son es Alán García, presidente del Perú, donde siete peregrinos de filia ñángara fueron arrestados a su regreso del congreso de la CCB el mismo día del asalto.
En fin que, contra el desconocimiento de su existencia alegado por el presidente Rafael Correa, el enclave guerrillero no sólo era un secreto a voces sino un santuario de peregrinación para los invitados extranjeros al cónclave bolivariano. Lo cual --descontado por absurdo el dato de que las FARC tuviesen una escuela de técnicas dinamiteras en su enclave ecuatoriano-- explicaría también el motivo de la presencia de Lucía en el sancta sanctorum ecuatoriano de la guerrilla colombiana: recibir entrenamiento militar.
De ahí que la bella Malinche convaleciente en el Hospital Militar de Quito siga aferrada al aforismo de la prudencia por antonomasia: "En boca cerrada no entran moscas". Con tanta más razón para ello cuanto que en estos momentos la joven Lucía debe de estar haciendo su primer flash-back autobiográfico.
¿Cómo es que luego resultaron ser tres? Añádase esta noticia fresca de EFE: "Una decena de ciudadanos mexicanos podrían estar entre los muertos en el ataque militar colombiano llevado a cabo el pasado sábado contra un campamento de las FARC en Ecuador, afirmó el ministro coordinador de Seguridad Interna y Externa ecuatoriano, Gustavo Larrea".
¿Una guerrilla multiculti y extraterritorial? ¡Qué novedad! Evidentemente, el desembarco del comando de las FF MM, siguiente al bombardeo, comienza de madrugada (noche oscura) y termina a plena luz del día con el recuento del botín. Además de los cadáveres de Reyes y sus compañeros, se ven, entre otros hallazgos armeros, camas, una antena parabólica, gruesos fajos de dólares (39.900 dólares)...
...Y, bajo el haz de un reflector, folletería y los valiosos láptops (cuatro, no tres). A propósito, sobre los computadores portátiles y el contenido de sus discos duros ya el inefable secretario general de la OEA José Miguel Insulza ha arrojado uno de sus usuales paños fríos: "Supuestas computadoras de las FARC no consituyen prueba contra Venezuela", declaró festinadamente.
¡Las ganas! Pero instigadores y apaciguadores se han mellado los dientes con una postura del Gobierno colombiano sin fisuras. Escuchemos el mano a mano entre un Uribe con todos los triunfos en la mano y un Correa peleando ayer a la riposta contra las cuerdas en la Cumbre de Río:
Repito lo arriba dicho: erré al conjeturar que las narcoamazonas fueron transportadas a posteriori hasta el lugar de los hechos. Dos estaban in situ. Pero los hechos no han tardado en corroborar mi tesis central respecto a la presumible evolución a corto plazo de la situación colombiana, a saber: la entrada en acción el "efecto Savimbi".
Se condensa otra noticia espectacular que días atrás era ya algo más que un rumor: un vocero de las FF MM anunció esta mañana que el comandante Manuel de Jesús Muñoz Ortiz, alias "Iván Ríos" o "José Juvenal Velandia", fue ultimado durante la madrugada del sábado cerca de los departamentos de Caldas y Antioquía, región centro-oeste de Colombia. (Foto: Iván Ríos.)Tan rápido se desencadena el "efecto Savimbi" que, apenas terminado el párrafo anterior, leo en El País una noticia de última hora que no sólo confirma oficialmente que Iván Ríos ya no cuenta entre los vivos sino también da una idea cabal del grado y ritmo de descomposición guerrillera. El Número Tres y hombre más joven y culto (46 años de edad, licenciado en Economía) de la cúpula de las FARC, reporta Pilar Lozano desde Bogotá, no murió a manos del Ejército sino arteramente asesinado por su propia tropa. Y de qué manera y por qué razón:
...abatido por sus mismos hombres para “aliviar la presión” del cerco que sufrían y supuestamente para cobrar los cinco millones de dólares de recompensa. Un comandante guerrillero entregó “la mano derecha, el pasaporte y el ordenador” de Ríos al mando militar, según confirmó anoche el Ministerio de Defensa colombiano. (Contenedor con la mano derecha de Iván Ríos.)O sea, murió en virtud de su propia ley licantrópica, de hombre metamorfoseado en lobo. Otra versión (Radio Caracol) señala que su propia guardia personal asesinó a Ríos en venganza por el hambre a que éste sometía a la tropa asediada por el Ejército.
En todo caso, también él negociador de las FARC, su caída no tendría por qué considerarse una prueba de aceleración del "efecto Savimbi" en Colombia si no fuera por el modo en que, de confirmarse esa bestialidad, se habría producido. Al parecer, estamos asistiendo al clásico "sálvese el que pueda" en las filas guerrilleras.
Pues, aunque el mandatario ecuatoriano Rafael Correa se ha apresurado a desmentirlo desde la capital dominicana, su ministro de Seguridad anunció ayer la posible puesta en libertad, "en las próximas horas", de Ingrid Betancourt, "tres ciudadanos norteamericanos, cuatro policías, tres militares colombianos y un ecuatoriano".
¿Será el Número Tres también llorado a lágrima viva en La Habana, Caracas, Quito, etc.? Seguro que no. Si bien ahora sí tienen motivos para derramar lágrimas, pues con este fratricidio macabro las FARC no pierden un jefe más: pierden su moral razón de ser. Y con Raúl Reyes muerto y su suegro Marulanda ídem o postrado en una cama...
La Hojilla, programa de Venezolana de Televisión, se encargó de seleccionar, a lo largo de meses hasta ayer 5 de marzo, datos y frases que reflejan con precisión el plan imperialista de hacer con Chávez lo que se hizo con Milosevic después de la guerra genocida de Kosovo: juzgarlo en el Tribunal Penal Internacional.
No te esfuerces, Fidel. Con bellacos como tu ahijado político no vale la pena. Oh, sí, al menos por el momento (mañana te dará cualquier otro dolor de cabeza), porque poco después hubo apretones de mano y hasta abrazos entre los impolutos Correa, Chávez y Ortega y el "gabacho" Uribe al cierre de la XX Cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo.
[Post scriptum: Granma Internacional de hoy, 8 de marzo, anuncia en primera plana el arribo a La Habana, fuera de agenda, de Hugo Chávez, recibido en el aeropuerto de Rancho Boyeros por Raúl Castro, que antes lo miraba por encima del hombro y ahora de arriba para abajo. A no dudarlo, el incorregible "Gorila Rojo" ha sido convocado de urgencia, sin excusas ni pretextos, por el Magno Paciente. A los lectores venezolanos que escudriñen las orejas de su presidente, que descenderá del avión en Caracas con una de ellas colorada e hinchada, si no ambas. Tan recio será el pellizco que esta vez le propinará sin ceremonias el aterrillado Máximo Líder. Y no es para menos.] Esto es lindo, lo que hay es que entenderlo. ¿Habrá influido la perra muerte del Número Tres, con la cual cae un quinto laptop memorioso en manos del Gobierno que, para colmo de males, ahora estaría en grado de apoyar sus acusaciones con el testimonio de comandantes rebeldes dispuestos a todo con tal de salvar el pellejo?
Sea como fuere, la región ha dado un espectáculo lamentable del que Uribe es el único de todos los involucrados que sale ganando, con el plumaje limpio y cartas de triunfo bajo la manga contra enemigos y contemporizadores. Barroquismo solariegamente loco el de este penúltimo episodio de la tragicomedia sudamericana. Conclusión plausible: la sangre no va a llegar al río entre Venezuela-Ecuador y Colombia, pero la suerte de las FARC está echada. Nadie da ya un CUC por la dentro de poco, si acaso, bucólica guerrilla.
Fíjense en el gesto de Uribe, que da la vuelta para ir a saludar a Correa, y en la ira contenida (más apreciable en la foto de abajo que en el vídeo) en la cara que pone éste al estrecharle la mano. ¿Y cuál otra iba a poner el ecuatoriano, habiendo revelado previamente el atento colega colombiano que los malditos ordenadores de Raúl Reyes guardan información fidedigna de que las FARC cofinanciaron su campaña electoral?
Para rebajar tensión con un toque de humor, los dejo con La Hojilla (elogiada por el Magno Paciente en su última Reflexión de apoyo a Chávez), clon chavista de la Mesa Retonta, bajo la antipática pero hilarante conducción de un émulo venezolano del abominable Randy Alonso Facón.Aunque, a decir verdad, con una chica colirio como Eva Golinger en pantalla en vez de la insufrible Arleen Rodríguez el programa cubano tendría más televidentes masculinos. Disfruten al personaje en franco despelote histriónico, admiren su proverbial originalidad y luego desintoxíquense viendo cómo Jayme Bayly lo coge para el trajín:












