Friday, 15 February 2008

Libros que aburren y aburran...

Niños sesudos y amores tesalios en la Feria del Libro de La Habana 2008

Por Jorge A. Pomar, Colonia


La sorprendente foto apareció ayer en la portada de
Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC) calzando una noticia titulada "Cerca de 300 editoriales del mundo en la Feria del Libro de La Habana 2008". Junto con otro comentario relativo a la efemérides oshusina (de Oshún, orisha del amor yoruba, por analogía con el adjetivo de Venus), el de esa rara instantánea para el final, a modo de guinda del pastel gutenbergiano (recuerden que el renano-palatino Johannes Gensfleisch, más conocido por Gutenberg, inventó la imprenta moderna allá por el siglo XV) made in Havana que les propongo deglutir a continuación.

Entre las grandes naciones ibéricas asistentes figuran Andalucía, los imperios Catalán y Vasco y, por supuesto Galicia, "cultura invitada de honor" a esta apoteosis de Además de España, desde luego, "nación de naciones". Por cierto, el grupo de entidades político-administrativas independientes subsumidas en la coletilla atributiva de ese formidable epíteto comparte con el Abicú la manía de considerar más bien su "Madrastra Patria" al reino aludido en el sustantivo.

Farsa o realidad todo lo anterior, es lo de menos. Sirva lo dicho a modo de introito. Aunque tal vez la información no estaría completa si no menciono a la pareja dispareja de "intelectuales orgánicos" a que está dedicada la feria: Graziella Pogolotti (1931) y Antón Arrufat (1935), Premios Nacionales de Literatura de hace 3 y 8 años, respectivamente. A diferencia de los tránsfugas culturales, ellos sí figuras a las que el ministro del ramo, promotor de conciertos trovadorescos para presidiarios, no vacilaría en incluir en su plantilla de creadores "imprescindibles", que son todos aquellos que aún no se han largado al exilio mondo y lirondo.

Conmovida allá en su seno, la Pogolotti agradeció el agasajo "que la feria nos rinde en esta extraordinaria fiesta de la cultura, en la cual la palabra suma cuerpos y se multiplica en significados diversos a través de los lectores que la asumen, reciben y transforman...".

A su vez, el flamígero Antón Arrufat apeló a sus dotes de fabulación para --en aparente mano a mano con los infundios históricos de Ricardo Alarcón a los imberbes de la UCI-- recordar a los más jóvenes entre la ilustre concurrencia que (sic CubAhora): "...las ferias de los años 50 del pasado siglo, que duraban cuando más un fin de semana, en un área diminuta frente al habanero Parque Central con un manojo de libros en cuatro o cinco quioscos pintados de verde.

Según el dramaturgo, "Vender era el fin último de este conjunto deslucido". Nada que, como el aristocrático jefe de la Asamblea Nacional con el cabaret Tropicana, el pobre Arrufat no pudo pisar La Moderna Poesía, la famosa librería internacional de Obispo y Bernaza en La Habana Vieja hasta los interventores castristas la nacionalizaron --y de paso purgaron de obras subversivas-- a raíz del triunfo de la Revolución. ¡Qué pena! "Me caigo y me levanto", como gusta expresar su asombro nuestro comentarista blogosférico Matojo.

Por suerte para el autor de Los siete contra Tebas toda aquella indigencia bibliográfica republicana ha quedado atrás. Las cifras hablan por sí solas: a esta XVII Feria del Libro castristamente correcto asisten 145 expositores de 31 países (no me pregunten si Galicia, Cataluña y el Euskadi cuentan ahí como tales) en representación de 297 editoriales. (Foto de al lado: Arrufat recorriendo el recinto ferial con el recién desplumado Ricardo Alarcón.)

De la noche a la mañana, los estantes de todas las 44 (¡?) librerías capitalinas no dan abasto para poner a la venta más de mil títulos con un gran total de 8,5 millones de ejemplares (tampoco sé cuantos en pesos o en CUCS o pesos leoninamente convertibles), de los cuales ya tienen dueño unos 200 mil. Mucho me temo, sin embargo, que en su inmensa mayoría son de esos textos que si los lees, te aburres y aburras.

Cómo entienden en Galicia lo de "cultura invitada"

Entre las cultísimas naciones extranjeras mejor representadas, o sea, "con mayor número de expositores", figuran España, México, Perú, habiéndose incorporado por primera vez Vietnam e Indonesia. En cuanto a escritores extranjeros de renombre, destacan lumbreras como Raúl Pérez Torres, Pascual Serrano y Paco Taibo II.; Suso del Toro, Manuel Rivas y Raquel Tibol; Carlo Frabetti, Maurizio Maggiani y hasta un Ignazio Ramonet. (Parece que Belén Copegui está enferma o dándole los últimos retoques al próximo bodrio progre.)

Una presencia si que me ha desconcertado, a mí, que como editor cada vez que lanzaba un libro en La Habana Vieja aconsejaba a los asistentes que, caso de sentirse deslumbrados por la obra de un autor, evitaran por todos los medios conocerlo en persona. Claudio Magris, un ensayista italiano de fuste cuya recomendable antología Utopia e disincanto leí con inmenso placer en versión original y cuyos artículos en Il Corriere della Sera colecciono, anda por estos días de visita a orillas del Malecón. Porca miseria!

Lo dicho, no todo el mundillo intelectual se gasta los ovarios de una Oriana Fallaci. Y conste que incluso por ella meto la mano en la candela porque, purtroppo (por desgracia), ya dejó de mangiare spaghetti. Sabido es que al MINCULT le basta con chasquear un dedo para que centenares de eminencias literarias del universo mundo, media docena larga de Premios Nobel incluidos, estampen sus prestiosas rúbricas al pie de cualquier carta de protesta o contraprotesta que se les pida, sin tomarse la previa molestia de leer el texto.

No en balde, trámite de rutina sin el cual no, todos los asistentes han firmado el justo reclamo de libertad para los Cinco Nobilísimos Prisioneros del Imperio condenados en la Yuma (Estados Unidos) por espiar en el claustro y/o a domicilio a sus desprevenidos compatriotas exiliares en La Florida.

Olvídense, pues, de las calumnias del Abicú, ese ex jefe de la redacción América del Norte y Europa Occidental (Editorial Arte y Literatura) que anda por ahí regando que hasta 1991, fecha de su puesta a leer a la sombra de los barrotes en flor del penal de Ariza, en un solo año de calendario se editaban entonces bajo su mando el estratosférico promedio de 7 a 10 títulos para esas dos insignificantes áreas geográficas.

La verdad es que, por mucho que como de costumbre mientan los funcionarios de la Cámara y el Instituto del Libro, no se puede tapar el sol con un dedo: la XVII Feria de La Habana, inaugurada el 14 de febrero por Raúl Castro (según el blog de Yohandry anexo al diario español El país, "un lector de primera"), es ya un rotundo suceso cultural a escala planetaria, un banquete platónico del dogmatismo letrado.

Pruebas autorales al canto: sin hablar ya de las reediciones de obras indispensables del catálogo de la literatura clásica del siglo XIX, entre las novedades sobresalen los dos tomos de Pueblo y democracia, "una selección temática hecha por el Instituto de Historia de los análisis del Comandante Fidel Castro sobre el período 1959-1999". Otra mirada crítica escrutadora es la de Giustini di Celmo en Transición al socialismo, un proceso que siempre creemos consumatum est pero que, sobre todo en América Ladina, nunca llega al Ite, misa est.

¿Quieren más ejemplos? Tomen En combate por la esperanza. 1957, segunda parte de un libro donde unos tales Martha Verónica y Sergio Ravelo hacen el hasta la fecha más minucioso recuento de una epopeya guerrillera, más bien de "muerde y huye", del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra. De nuevo aquí el afán difamatorio del incorregible Abicú, que no escarmienta.

Ya los jueces insulares lo condenaron una vez por esa figura delictiva a uno de los dos años de la benigna sentencia dictada contra él en 1991. Motivo: redactar un libelo donde, so pretexto de reclamar soberanía para la Asamblea Nacional de la Impotencia ("perro huevero...") Popular, tildaba de "amanuenses"a nuestros soberanísimos diputados.

Ahora se apea con la suspicacia de que ése y el resto de mamotretos de la Editora Política tal vez tengan la loable intención de purgar al acontecer fundacional del castrismo de cualesquiera disonancias susceptibles de proporcionar pistas al enemigo de clase y hasta de confundir a pedagogos y escolares. Conque, a no fiarse del Abicú, a quien, aunque "le quemen el hocico...".

Sigo adelante. A José Martí lo doy por descontado. Me ocuparé de él al cierre. La nota al pie de la foto en la edición hodierna de Granma reza: "El segundo Secretario del Comité Central del Partido recibe un ejemplar del libro 16 poemas galegos para Ernesto Che Guevara contra a sua morte".

Ese Ché --que, según los poetas antologados, como Martí el Apóstol en la canción, tampoco "debió de morir, ay de morir"-- no podía faltar de ninguna manera. Sus escasos admiradores entre la alta nomenclatura (los más respiraron aliviados cuando por fin se libraron, físicamente hablando, de su "entraña de transparencia") volverán a hacer las delicias del homúnculo mongoloide que llevan dentro leyendo varios textos hagiográficos sobre las descabelladas aventuras del Quijote rioplatense.

Puesto que lo que importa en este caso es el Muerto Grande y su séquito al Más Allá glorioso, suprimo a los autores. He aquí algunos de los títulos dedicados al caballero del lúgubre bandoneón ideológicamente desafinado: Sin olvido. Crímenes en La Higuera; De la sierra del Escambray al Congo. En la vorágine de la Revolución Cubana; y Pombo, un hombre de la guerrilla del Ché. De darle fuete a George W. Bush, la "mafia de Miami" y sus secuaces internos se encarga, en su debut como plumífera castrista, la abominable agente "Vilma" de la Primavera Negra de 2003.

Me atrevo a afirmar, además, que ciertos títulos de autoría gallega --escritos originalmente en ese importante dialecto portugués y traducidos al español especialmente para la Feria, o bien (otra perfidia del Abicú) difundidos en español en la Isla porque allá en la Península hasta los sociatas empiezan a saturarse de "memoria histórica" zapaterista-- cojean de la misma pata que las ediciones del patio, o sea, sirven para poner orden al guirigay en el bando republicano antes, durante y después de la Guerra Civil. El mero de que El lápiz del carpintero, de Manuel Rivas, consiguiera el imprimatur de las autoridades ideológicas castristas da pie a sospechar que la novela es un relato lírico-sentimental completamente sesgado a la izquierda.

Ídem, cambiando lo que haya que cambiar, con la historia de los gallegos en Cuba. Leyendo la sinopsis, encabezado por la consejera del ramo, deduzco que
Los gallegos de La Habana, obra de la "experimentada periodista" Ángela Oramas sea un relato idílico, edificante a lo Miguel Barnet en Gallegos. Idea que cobra fuerza, si se añade como elemento de juicio la presencia masiva del aparato burocrático-cultural gallego. (Nota bene: cuando mandaba el ex ministro franquista Manuel Fraga no le iba peor con la Xunta al Palacio de la Revolución.)

Aquella hoy desaparecida entrañable relación interétnica debutó mal desde su replanteo desigual bajo la primera República (1902-1939), mejoró una enormidad durante la segunda Republica (1940-1959) y acabó en repentino divorcio, sin separación de bienes, en la era castrista. Poco o nada, o demasiado matizado para ser fidedigno, habrá dicho la Oramas en esa crónica --dados los imperativos del "diálogo de las civilizaciones" y la "diversidad cultural"-- seguramente manca, de consabidos conflictos sociales, raciales y sindicales hasta el 39, por un brazo; y de la expropiación y éxodo en masa de la gallegada minorista apenas un ventenio después.

Pero retomemos los motivos temáticos del subtítulo, empezando por el doctorado infantil. La literatura infantil no está mal representada. Lo sé de buena tinta. Prueba de ello es un excelente folleto del Reino del Medio de candente actualidad, con ternura neomaoísta titulado
Solecito y el ahorro de energía. A pesar del diminutivo, no parece para niños, ya que lleva el sello de la Editora Política. Pero seamos justos: no ha de ser todo lo editado para los más pequeños. No he esforzado en indagar, pero seguro estoy de que hay mucho más para ellos, y no todos los libros infantiles serán tan utilitarios.

Lo que indúceme a poner en duda mi propia capacidad deductiva es la foto de cabecera, que calza el suelto ferial de la edición online del Granma de ayer. Fíjense en el título del libro que hojea la sesuda pionerita:
Éxito global / Estrategia local. ¡Recórcholis! Tan inseguro me siento que ruego ayuda al lector para responder al siguiente interrogante: ¿Error por descuido del reportero fotográfico, o la niña es realmente tan precoz que ya se interesa por los equilibrios globales? Me limitaré a consignar que yo preferiría verla interesarse por el Pato Donald, Tom y Jerry o el Pájaro Loco.

Finalmente, veamos qué hay con los tales "amores tesalios". Los organizadores de la feria quisieron celebrar el Día de San Valentín con una antología amorosa de un viejo conocido de los lectores criollos:
Amo en ti lo imposible, del poeta turco Nazim Hikmet (Tesalónica, 19o2 - Moscú, 1961). La fecha y lugar de su muerte es ya de por sí una biografía. De esos pacatos cantos a Eros del bardo otomano estaban hartas desde la adolescencia incluso las degaritadas Carildas (Oliver Labra) cubanas, que hace veinte primaveras ya rozaban la media centuria desordenándose al tocar al amante con los pezones erectos.

Sobre él bardo otomano se lee en el prólogo: "...la viva expresión de lo nuevo en la poesía turca, alguien admirado por los jóvenes, temido por los mayores y despreciado por los consagrados porque se les antojaba demasiado grande". Y demasiado afín al Kremlin, añade el Abicú. Se comprende que en un país en proceso de reislamización como la Turquía de Erdogan todavía haya gente temerosa de los versos de Hikmet pero... de ahí a que sean nuevos estos versos suyos:

Me paseo por las calles de La Habana […] No hay medio de distinguir los autos de la calzada, la lluvia / del sol, las nubes blancas de todas las piscinas azules. / Confundo las mujeres y los frutos. / Los jardines de infancia y la libertad […] Confundo a Fidel con las cien mil personas que en una plaza / en fila india con una mano sobre la espalda / danzan la rumba. / No hay manera de distinguir a Fidel en La Habana.

Los motivos reales del continuo fervor por su poesía en la UNEAC quedan claros sin más comentarios. Pero aún en sus estrofas alientan casi siempre la cursilería y demagogia características del Neruda más ramplón: ...yo amo en ti lo imposible, / pero nunca la desesperanza. / Eres mi servidumbre y eres mi libertad. / Eres mi carne que arde / cual la carne desnuda de mis noches de estío. / Tú eres mi país. / Tú, con estrías verdes en tus ojos castaños / soberbia y victoriosa, / tú eres mi nostalgia de saberte inaccesible / en el momento en que te alcanzo.

Cuando leo símiles como esos, me da la sensación de que el poeta sólo ama a su ego y su facundia. Resumiendo, esa soberbia y victoria, esa desesperanza e inaccesibilidad, me suenan más a alegoría de la Madre Patria vista desde la nostalgia exiliar que a mujeres de carne y hueso alguna vez entre las manos del poeta o siquiera amores de lienzo mental ideados con fines onanistas desde el fondo de una mazmorra o del ostracismo.

Aunque el Apostol no sea santo de mi particular devoción, más moderno se me antoja José Martí en ciertas ciertas geniales cuartetas de sus
Versos Sencillos. Por ejemplo, aquellas donde confiesa su aviesa pasión por mujeres perversas:

19

20

21

Por tus ojos encendidos
Y lo mal puesto de un broche,
Pensé que estuviste anoche
Jugando a juegos prohibidos.

Mi amor del aire se azora;
Eva es rubia, falsa es Eva:
Viene una nube y se lleva
Mi amor que gime y que llora.


Ayer la vi en el salòn
De los pintores, y ayer
Detrás de aquella mujer
Se me saltò el corazón.

Te odié por vil y alevosa:
Te odié con odio de muerte:
Náusea me daba de verte
Tan villana y tan hermosa.

Se lleva mí amor que llora
Esa nube que se va:
Eva me ha sido traidora:
¡Eva me consolará!


Sentada en el suelo rudo
Está en el lienzo: dormido
Al pie, el esposo rendido:
Al seno el niño desnudo...


Ahí sí que, sin llegar a transigir con las transgresiones de esta elástica era postmoderna, están todos los elementos del eros heterosexual criollo genuinamente popular, como en el son: entronización de la hembra, culto preferencial al desamor y los celos, morbo pasional, conflicto entre sentimiento y ética, adulterio feménino y masculino, conturbadoras, lánguidas, fogosas damas de carne y hueso, y caballeros leales o donjuanescos que jamás confunden sus encantos con entelequias de Virgen María, Alma Mater o Libertad-Conduciendo-al-Pueblo...

Si, en vez de darle por las moralinas macheteras y el patriotismo suicida, Martí se hubiera consagrado a explotar a fondo ese filón sensual de su carácter y de su lírica --acaso su único costado criollo, porque se percibe en su obra una casi total ausencia de sentido común y del humor-- quién sabe si la historia de Cuba hubiese seguido un curso más acorde a nuestra indiosincracia afrocubana.

En tan halagüeña eventualidad, los gallegos se hubieran ahorrado el vuelo de regreso a la semilla con una mano alante y la otra atrás y aún estarían al frente de sus bodegas en cada esquina del barrio; a nadie, salvo a sus correligionarios locales, se le habría ocurrido desempolvar
los versos seudoeróticos del poeta ñángara de Tesalónica nada menos que el Día de los Enamorados; del tutelaje español nos habríamos desembarazado tarde pero sin los forceps anglosajones aplicados a última hora por la Casa Blanca a insistencia de la diplomacia mambisa; el pecado original de la República, nuestro hispánico complejo de inferioridad con "el Norte revuelto y brutal que [no sin razón] nos desprecia", habría quedado para uso exclusivo de literatos zurdos; la "generación del centenario"martiano no hubiese hundido la Isla en el pozo sin fondo de la infelicidad socialista... Sigan la rima.

¡Maravilloso! Por lo que me concierne en la hipótesis, a ratos sueño despierto con un Abicú que a lo mejor se gana el pan de los suyos como estibador en el puerto, frecuenta librerías de uso, no es tan culto como libre, no pelea como mercenario sin sueldo en Angola, ni va a la cárcel en parte por causa de ciertas lecturas desaconsejables, ha criado a sus hijos, tiene una idea apenas libresca de los rigores del exilio y ahora mismo no emborrona cuartillas a propósito de una feria habanera cuya utilidad colateral en la Isla es suplir la carencia general de papel higiénico.

Thursday, 14 February 2008

Para matar la nostalgia exiliar el Día de los Enamorados

Habana, Mi Amor, un filme excepcional

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Detesto los superlativos. Tanto que a última hora deseché el escogido para referirme en el subtítulo a
Habana, Mi Amor, del director germanooriental Uli Gaulke, el filme con que me propongo celebrar con mis lectores este 14 de febrero. O al menos eso creía porque, bien leída, la frase "un filme excepcional" corresponde también a ese grado máximo de la comparación gramatical.

De entrada, escribí en el borrador: "...el mejor largometraje alemán sobre el amor en Cuba". No contento con ese nivel de elogio, sustituí "alemán" por "europeo". Notando que aún me quedaba corto, taché "europeo" y escribí "extranjero". Hoy acabo de llegar a la rotunda conclusión de que tampoco sé de filme alguno
made in Cuba by Cubans, fictional or not fictional, que haya logrado captar tan bien la sutil adaptación de nuestra ars amandi proletaria a las penurias del Período Especial.

Voy más allá: salvo en el teatro bufo, no abundan las obras con un reparto de parejas plebeyas tan entrañables, cotidianas y convincentes como las formadas por esos personajes entresacados de la multitud capitalina de a pie por el germanooriental para su largometraje
Habana, Mi Amor, película que he visto ya tres veces y siempre me hace sentir la picaresca sensualidad, la calidad galante, la omnipresencia cotidiana del erotismo en los barrios donde aprendí a querer poco o mucho (pero siempre bien) a unas cuantas mujeres.

Un efecto similar, al que me provoca
Suite Havana, del realizador Fernando Pérez, esa otra joya del género centrada en la lucha por la subsistencia. Y es que, como bien concluye en su sinopsis de Habana, Mi Amor el crítico criollo Rubén Lavernia: "El documental demuestra una vez más que, cuando hay talento para hacer una punzante crítica política, no necesariamente hay que hablar de... política". Como la impactante cinta del cubano, capta la épica menuda, la poesía del quehacer diario sin necesidad de narrador.

Tras frecuentes desencantos aquí con documentales sobre la Isla que repiten como un disco rayado la historia del habano envuelto en celofán utópico y/o el duelo del pequeño David caribeño contra el Goliat anglosajón (cuando no abordan temas como el turismo, la educación y la salud o las sempiternas jineteras, que ya me salen hasta en la sopa), lo soprenden a uno gratamente la paciencia, el talento cinematográfico, la perspicacia tipológica de un cineasta extranjero como Gaulke (foto de al lado) para:

(1) Escoger sus personajes (todos más o menos desengañados del socialismo por pura inteligencia y bondad natural) con tanto tino que un casting entre actores de renombre del patio no habría arrojado un elenco de más calidad. Ídem respecto a las locaciones (hablan por sí solas), a tal punto que cualquier espectador no informado tendería a pensar que el director es cubano.
(2) Contar por separado sus historias amorosas, utilizando sólo el día a día común en que están inmersos todos ellos como hilo conductor, argamasa del collage.
(3) Descubrir y aprovechar magistralmente la coloratura voluptuosa del repertorio de los Zafiros a guisa de coro griego.
(4) Insertar, a modo de contraste, episodios en blanco y negro de la telenovela idónea para reflejar el desgarramiento de la familia y la sociedad, y las moralinas de la propaganda oficial.


Título:

Habana, Mi Amor

Director:

Uli Gaulke (Alemania)

Premiere:

Festival de Cine de Berlín 2000

Premios:

LOLA (Oscar alemán) al mejor documental

Fotografía:

Axel Schneppat

Sonido:

Robert Gräf

Productores:

Helge Albers, Roshanak Behesht Nedjad, Konstantin Kröning

Duracion:

1h 20m

Idiomas:

Español con subtítulos en alemán


Aparte de su envidiable agilidad mental y capacidad de compenetración (fuera de serie) con un entorno social y una idiosincracia tan distantes de la germana, el mayor acierto de Uli Gaulke es su asombrosa habilidad para camuflar el "suspenso" político que le da al régimen en la asignatura humana. El suyo es cine de autor hecho desde una óptica absolutamente individual. Del productor sólo acepta dinero, no imposiciones. Sin duda, la clave de la excelencia de Habana, Mi Amor --para más lauro ópera prima de Gaulke, que hasta entonces sólo había filmado cortometrajes-- hay que ir a buscarla en su concepto del oficio y sus motivaciones personales para dedicarse al séptimo arte:

Para mí --declaró el año pasado en una entrevista para Park City-- hacer cine es totalmente cuestión de escuchar, de pasar tiempo con la gente, de sumergirme yo mismo en estilos de vida ajenos y caminar un tramo en los zapatos de mis personajes. [...] Mis películas tienen todas un elemento muy personal. Una memoria, una experiencia, una época especial en mi vida. Rodé tres películas en Cuba porque, después del colapso de la RDA, quería examinar un modelo social que había moldeado en gran medida toda mi infancia y juventud.

Sí, querido Uli, así se ama y malvive en la Cuba de hoy, por saberlo este Abicú, que se ha descubierto vanidosamente un alter ego en más de uno
de tus encantadores personajes masculinos, si no en todos. Un crimen que no te hayan otorgado a ti la estatuilla hollywoodense por esa obra maestra sobre el amor en la Isla del "camello", la cartilla de racionamiento y la obsesión de la balsa..

En fin, para los extranjeros interesados en un buceo audiovisual en el tema del amor y las vicisitudes del día a día en la orilla amarga del estrecho de la Florida, así como para los exiliados que todavía no hayan visto el --repito-- excepcional largometraje de Gaulke o, como yo, deseen volver a verlo para matar la nostalgia exiliar con motivo del Día de San Valentín zambulléndose en La Habana profunda de la calle y el barrio...


Habana, mi amor

Wednesday, 13 February 2008

Nuevos elementos de juicio en el affaire Eliécer

Audio de la exposición original del joven conflictivo
(Plus vídeo completo de la reunión con Alarcón, especial para sus comelitones venezolanos)

Por Jorge A. Pomar, Colonia

En realidad, durante su extensa intervención en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) el joven Eliécer Ávila Cicilia formuló interrogantes de mayor calado que los dos o tres escuchados en el vídeo de marras. Lo asombroso no es tanto la envergadura de sus planteamientos, sino el evidente caríz retórico conferido a las preguntas por los circunstaciados preámbulos del joven aprendiz de Informática.

Eliécer, cuyo lenguaje, siempre lacónico, tajante y entrecortado, refleja una fuerte formación castrense, no es un estudiante cualquiera. He aquí como se presenta a sí mismo: "...líder del proyecto Vigilancia Tecnológica y Política, una de las especialidades de la Operación Verdad, que se dedica al monitoreo constante de la Internet y a la emisión de reportes y combate como tal en esta área". Por ende, el chico sabe tanto de lo que habla como los blogueros del exilio, con la ventaja de estar al día con todo lo que sucede y se comenta en campos y calles de la Isla.

Además de haber anotado cuidadosamente todos sus argumentos y de curarse en salud insistiendo una y otra vez en la finalidad constructiva de sus agudas críticas --finalidad incuestionable, dado que sólo él mismo puede saber hasta dónde llegan sus dudas--, Eliécer toma una precaución adicional demostrativa de su plena conciencia del nivel de intolerancia oficial y de los riesgos a que él mismo se expone al hacerse eco de la vox populi: no son sólo inquietudes suyas sino también del cubano de a pie.

De acuerdo, Eliécer Ávila Cicilia no pasa de ser lo que se conoce en el argot castrista de la Isla como un joven "conflictivo", es decir, uno que padece de la manía compulsiva de airear sus críticas en público desde posiciones auténticamente revolucionarias. Sin embargo, tras escuchar aquí su alegato no editado, el lector se percatará de que el quid de sus críticas consiste en su énfasis al cuestionar, aparte de las fallas que señala en el vídeo oficial, el estancamiento del proceso de sucesión (supuestamente):
“Una revolución no puede avanzar sin proyecto. Nosotros estamos seguros de que existe: lo que queremos saber es cuál es”.

Una bomba de relojería mediática arrojada escalinata abajo desde el pedestal del Alma Mater. Tan alarmadas están las autoridades mediáticas de La Habana que ya han subido a You Tube un segundo vídeo aclaratorio sobre el caso:



Y es que, en sustancia, Eliécer --y con él el todo "nuestro pueblo", que habla por boca del joven--, no entiende ni atrás ni alante a dónde va el país durante el interinato raulista. No quiere dudar pero, en el fondo y en la superficie de su hábil discurso, lo hace. Es, pues, justo ahí donde hay que ir a buscar los motivos reales de su singularización por el poder y del folletín alrededor de su extraña confinación domiciliaria, supuesto arresto e intempestiva retractación ante las cámaras.

Sin contar el temor a que, desbordando el marco de los conciliábulos entre condiscípulos de confianza, el descontento estudiantil acabe dando paso al desafío abierto y entronque, por ejemplo, con la movida de las manillas de "Cambio" en la Universidad de La Habana y las protestas en la de Santiago de Cuba. O lo que sería mucho peor, con la rebelión estudiantil antichavista en Venezuela.


Pinche AQUÍ para escuchar el audio de la intervención original de Eliécer en la UCI, divulgado por el blog
Penúltimos Días, cortesía del siempre bien informado Ernesto Hernández Busto, quien de nuevo trae la última. La liebre está saltando más pronto de lo previsto por el Abicú: Google acaba de lanzar el vídeo completo del encuentro en once partes.

Dos observaciones: Alarcón, cuyas justificaciones son tan manidas e irrisorias como delirantes, que enterró en la UCI cualquier resto de prestigio que pudiera haberle quedado y un tercer estudiante se atreve a analizar la derrota del chavismo en el Referendo Constitucional.

A los lectores
extranjeros, en especial al valeroso estudiantado venezolano, ruego paciencia para asistir a un desencuentro televisado que es un perfecto vademecum sobre el impasse sucesorio del castrismo, los estrechos mágenes del "debate" en curso y la notoria falta de relevo generacional para la matusalénica élite. Vale la pena el esfuerzo audiovisual: diálogo de sordos entre el poder y las masas al estilo de Dinner for one (same procedure as every year), teatro del absurdo de primera categoría a lo Esperando a Godot...

El espectáculo debe continuar, pero algo ha fallado esta vez. No sólo el performance imprevisto de Eliécer y un par de pupilos más. La mayoría silenciosa en el auditorio de la UCI no dice esta boca es mía. No quiere arriesgarse en vano a perder el único activo en su cuenta personal: la oportunidad de graduarse en una especialidad con excelentes perspectivas profesionales y --lo más importante de cara al futuro-- la confianza para que les concedan sin trabas la dichosa "tarjeta blanca" o persmiso de salida del país y poder asilarse en algún aeropuerto occidental. El cuarto de hora amargo vivido por Eliécer les ha dado una vez más la razón.

En otro orden de cosas, el mismo hecho de que las autoridades hayan liberado esos infamantes vídeos prueba que veteranos y suplentes, incluidos posibles candidatos a la primera primera magistratura, han perdido definitivamente el mínimo sentido de la realidad. No hay fuerza humana capaz de hacerlos "aterrizar", como diría Eliécer.

Alarcón con los estudiantes I (Alarcón)



Alarcón con los estudiantes II (Alarcón)
Alarcón con los estudiantes III (Alarcón)
Alarcón con los estudiantes IV (Alarcón)
Alarcón con los estudiantes V (estudiante)
Alarcón con los estudiantes VI (Alarcón)
Alarcón con los estudiantes VII (Alejandro)
Alarcón con los estudiantes VIII (Eliécer)
Alarcón con los estudiantes IX (Alarcón)
Alarcón con los estudiantes X (Alarcón)
Alarcón con los estudiantes XI (Alarcón)


Entre tanto, la voz más autorizada de la juventud contestaria en la Isla, Yoani Sánchez, ha insertado en su ya imprescindible bitácora Generación Y el artículo (¡hay que ver cuán lista es esta chica!) "Habeas data" (pinche sobre el título para acceder a la página), donde confirma el dato de la circulación de un vídeo clandestino en la capital y comenta el suceso desde su punto de vista. No se pierdan los comentarios de lectores, que suman ya un centenar. Y mantenganse al corriente, pues ya sabemos que el affaire Eliécer cumple lo que promete.

Tuesday, 12 February 2008

Se retracta Eliecer

¿Diversionismo mediático o revés convertido en victoria?

Por Jorge A. Pomar, Colonia

Anoche, como suelo hacer en este blog a favor de tránsfugas e insulares en aprietos, rompí lanzas por el joven Eliécer Ávila Cicilia. Conocedor de las malas mañas del régimen, estimé prudente "introducir un breve compás de espera antes de adoptar una postura medio a ciegas" y cerré el artículo apostando a que "antes del fin de semana [las autoridades] darán a conocer a bombo y platillo la situación actual del desaparecido Eliécer Ávila".

Me qué corto: este mediodía, al entrar habitualmente en Penúltimos Días, me desayuné con la noticia del vídeo oficial donde el joven tunero estudiante de cuarto año de informática en la UCI deshace el entuerto informativo, atribuye el malentendido a la "guerra mediática" del enemigo e insiste en la pureza de sus ideas revolucionarias. Todo fue dicho para "construir mejor el socialismo" en una ínsula quijotesca de repente ensalzada por los francotiradores de ayer como el más justo de todos los mundos posibles. Y se comprende, ya hoy son ellos mismos los que están en el centro de la diana.

En cuanto al motivo de su presunta puesta en plan piyama, simples problemas con un cordal; del súbito retorno a La Habana y la visita de un vástago del clan Lage, un aventón que le dieron debido a las dificultades del transporte interprovincial y, cómo no, su ardiente deseo de contrarrestar las tergiversaciones de la prensa extranjera, blogs del exilio incluidos.



Por si fuera poco, en la segunda parte del vídeo subido a la carrera a You Tube, su condiscípulo baracoense Rafael Alejandro Hernández, el primero que hace uso de la palabra en la filmación de marras, recurre ahora al clásico "donde dije digo digo Diego" y, en brusco viraje de palo para rumba, afirma haber sufragado a favor del mismo "voto unido" recién puesto en tela de juicio por él mismo ante el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.



En resumen, un nuevo intento de manipulación mediática y el consiguiente desmentido en forma de mea culpa y "acto de reafirmación revolucionaria", difundido en exclusiva para Occidente por el flamante blog de Yohandry (el mismo que arremete contra la chica de Generación Y), casualmente anexo al diario socialista español El País.

Sólo que, por poco que el lector ponga asunto a la hiperbólicas profesiones de fe a la Patria y la Revolución de los dos estudiantes arrepentidos, al empeño de la moderadora, a las palabras del presidente de la FEU y a los demás alumnos entrevistados, no podrá menos que coincidir con el sesudo, lógico análisis de Ernesto Hernández Busto en
Penúltimos Días: aquí hay gato encerrado. Demasiadas prisas. Se notan las costuras en el guión interrogatorio elaborado por Rosa Miriam Elizalde, moderadora estelar de la Mesa Retonta, para CubaDebate.

El tiempo acabará confirmando el hallazgo de la lupa de Ernesto. Poco a poco, a partir del sol de hoy martes 12 de febrero de este año chino del Ratón irán surgiendo testimonios verosímiles que echarán por tierra la seráfica versión de los hechos montada de urgencia en La Habana por la torpe maquinaria propagandística del Palacio de la Revolución. No en balde los involucrados y cientos de condiscípulos suyos estudian en la Universidad de Ciencias Informáticas.

Obviamente, no estamos en presencia de una finta original, o sea, de un plan premeditado para desacreditar al exilio militante. Demasiado corre-corre entre La Habana y Puerto Padre, demasiado nerviosismo en esos pobres muchachos puestos entre la espada y la pared (arriesgan su carrera y su libertad) ante las cámaras; excusas traídas por los pelos, plus incógnitas sin despejar en el guión oficial de esta comedia de enredos; harto sospechoso el tufo a piadoso auto de fe al estilo comunista, sensación de ya visto y oído hasta la saciedad.

Dentro y fuera de la Isla, esos dos vídeos sólo convencen a quienes ya están convencidos. El parche ha sido peor que la llaga. El tiro saldrá por la culata. Por lo demás, consta que unos 8 de cada 10 estudiantes universitarios sueñan despiertos con perderse del Morro.

Hasta la fecha no hay nocitias de que ni uno sólo de los cada vez más numerosos coetáneos de Eliécer entre la creciente arribazón de balseros a las costas de la Florida haya puesto jamás proa a Bolivia para, como había dicho irónicamente el enseguida apóstata informático involuntario, no morir de viejo sin "visitar el lugar donde murió el Che".

En efecto, Eliécer no está formalmente preso en una celda, pero ha sido condenado a bajar la cabeza a perpetuidad. Arduo y constante va a ser para él en lo adelante el esfuerzo por pasar inadvertido, cabeza gacha, dentro y fuera del campus universitario. Con todo, se le agradece el gesto de haberse metido en camisa de once varas. Cuenta habida de que los más ni siquiera hacen el intento.


Cuatro datos incuestionables en este sainete estudiantil: (1) La figura de Ricardo Alarcón ha salido tan mal parada que resulta difícil imaginárselo en el rol de relevo biológico castrista (2) Eliécer y Rafael Alejandro han pasado de la gloria al ridículo ante la inmensa mayoría contestaria de su generación. (3) Los estudiantes universitarios, al igual que académicos e intelectuales, tienen intereses creados que les impiden jugar
por el mero hecho de serlo un papel de vanguardia en los cambios . (4) Ambas secuencias fílmicas sugieren una masiva manipulación oficial, corroborando una vez más la fama totalitaria del castrismo.

Y una retroalimentación de vital importancia para nuestro estado de ánimo: la blogósfera exiliar es seguida de cerca en La Habana. Cuenta, duele, surte efecto. Se deduce de la referencia directa a las bitácoras hechas por el comecandela a cargo del colofón reafirmativo a la nerviosa, monocorde entrevista televisada.


Rolando Pérez Rebollo vuelve meter el delicado (pie) al final de su arenga cuando recalca su lealtad en estos erráticos términos: "Nada, un joven cubano aquí [sic] que se va a quedar aquí y que va a lucha por esto". Evidentemente, se refiere a sí mismo, con su firme voluntad de permanecer en la Isla, como a un caso raro, fenomenal, excepcional, épico-heroico...

Por otra parte, el mero hecho de no haber censurado esa comprometedora frase nos da una idea del grado de incapacidad y torpeza de la moderadora, del hijo de Lage y, por ahí para allá, de toda la jerarquía ideológica hasta el DOR (Departamento de Orientación Revolucionaria) y el Buró Político.

En fin, la pregunta subtitular: ¿diversionismo mediático del enemigo o revés atropelladamente convertido en victoria? Más bien lo segundo. El affaire Eliécer ha cerrado en falso. Nueva apuesta del Abicú: a más tardar antes de que termine el mes en curso sabremos toda la verdad o, al menos, buena parte de ella. Hagan juego, señores...

Monday, 11 February 2008

¿Qué han hecho con Eliécer?

Arrestado estudiante que interpeló a Alarcón

Por Jorge A. Pomar, Colonia


Parece haberse confirmado fidedignamente el arresto en Puerto Padre del joven Eliécer Ávila, el chico del pulóver azul con el emblema de la UCI (Universidad de Ciencias Informáticas) que pidiera la palabra para reclamar la libertad de viajar al extranjero en uno de los pocos países donde aún se requiere visa de salida.

Lo primero que me llamó la atención en el alegato de Eliécer fue el motivo ejemplificado por él para viajar al extranjero: no morirse --él, que apenas habrá cumplido la veintena y tal vez no haya visitado jamás el mausoleo del argentino en Santa Clara, o la tumba de Antonio Maceo en el Cacahual o la de José Martí en el cementerio de Santigago de Cuba-- sin visitar con sus hijos el lugar donde cayó el Che.


Salta a la vista, por lo deliberadamente absurdo del deseo,
que aquí la engañosa precaución ha sido elevada a la categoría de hipérbole grotesca, de una ironía que busca sobrepujar el bufo ambiental. Al pretextar un motivo de viaje tan inverosímil en nuestro carcelario archipiélago antillano, señaliza de entrada una queja que oculta mal entre pecho y espalda, que a todas luces pugna por hacerle erupción entre los labios: la total falta falta de libertad de expresión y, más aún, de volición.

Eliécer da a entender de manera inequívoca que ha comenzado diciendo exactamente lo contrario de lo que desea y que, dadas las circunstancias, en lo adelante va a dejar más en el tintero. Con todo, nada de lo que dicho por él durante los cuatro minutos de filmación que hemos podido ver sería motivo para arrestarlo.

A no ser que el vídeo que en estos momentos pasa clandestinamente de mano en mano en la Isla contenga declaraciones de mayor calado suscitadas por la increíble, ridícula cerrazón del presidente de la Asamblea Nacional Ricardo Alarcón quien, además de no concederse a sí mismo el mínimo margen de maniobra, carece del mínimo sentido del humor.

Habría bastado con escamotearle la cuerda irónica al aprendiz de informático, preguntándole, pongamos, si era cierto que deseaba agotar su primera estancia fuera del país en la Quebrada del Yuro. O bien, con salir del paso prometiendo en falso que en lo adelante no sería preciso curralar tres días para comprarse un simple cepillo de dientes o levantar la prohibición de viajar al extranjero a fin de que, como en sus propios años mozos bajo el capitalismo o en el mundo libre de hoy al menos pudieran darse ese lujo los afortunados de una exigua minoría adinerada.

Quimeras aparte, cabe la probabilidad de que la empecinada cuadratura del "bombillo sin luz" haya acabado por sacar de sus casillas al bien intencionado, cauteloso Eliécer, haciéndole perder su inicial control de mente y lengua.

Digamos que por esa causa emocional explotó y, no pudiendo evitar pasarse de raya, dijo por lo claro todo aquello que apenas se había propuesto insinuar. Ahora bien, puesto que el dato de la circulación del vídeo clandestino tiene todos los visos de ser cierto, tampoco sería descabellado pensar que el joven Eliécer jugó a sabiendas un papel clave en la filmación.


Lo cual introduce en esta abicueril ecuación especulativa la hipótesis de que fue puesto preventivamente en plan piyama (arresto docimiciliario) debido a las dudas sobre el carácter consciente o inconsciente de su protagonismo. Sin embargo, dado que obviamente no fue él quien filmó el encuentro en la Universidad de Ciencias Informáticas, es de suponer que entretanto hubiese otra, u otras personas arrestadas e interrogadas en las celdas del DTI (Departamento Técnico de Investigación) en 100 y Aldabó o en el cuartel general de la Seguridad del Estado en Villamarista.



Tampoco es de descartar que se trate de una filmación confidencial desviada al público. En todo caso, algo muy gordo ha de estar cociéndose a estas horas en el atribulado Palacio de la Revolución. De por sí, la mención del hijo del vicepresidente Carlos Lage (debe de ser el que fuera hasta hace poco presidente de la FEU) junto con los agentes policiales que efectuaron el extraño arresto oficial en Puerto Padre, indica a las claras que el rollo armado, potencialmente explosivo, está siendo manejado con pinzas por las más altas instancias del Partido y el Gobierno. Un detalle que enturbia la situación: que se sepa, el primer joven que plantea críticas en el vídeo no ha corrido igual suerte.

Lo cual me lleva a deducir que ahora mismo no estamos en posesión de todos los elementos de juicio en este nuevo episodio de flagrante violación de los derechos humanos en la Isla. Desde luego, estamparía mi firma debajo de cualquier petición de habeas corpus y libertad para Eliécer y sus probables cómplices y/o instigadores, hasta la fecha desconocidos.

Sin embargo, a fin de no apostar en falso, estimo prudente insertar un breve compás de espera antes de adoptar una postura medio a ciegas. Sobre todo teniendo en cuenta que Eliécer cuenta con una ventaja nada desdeñable a su favor: su figura le ha dado la vuelta al mundo, es un chico indudablemente carismático y arrestado que despierta simpatías. En estos precisos instantes, deben de estarle aplicando a pulso todo el arsenal disuasorio de la gendarmería secreta a fin de que coopere o reviente.

Por ende, las autoridades castristas tienen
entre las manos su patata más caliente en lo que va de 2008. Amén de haber hecho el hazmerreír a escala mundial con el desatroso performance del "escuálido" presidente del legislativo, llegarán divididos a la que se perfila como la encrucijada más transcendental de toda su enrevesada historia: el 24 de febrero sesiona el por enésima vez recién fraudulentamente electo congreso de focas amaestradas.

Su primera tarea será confirmar en el cargo con todas sus omnímodas potestades o, en su defecto, jubilar pro forma con ídem al desde julio del año antespasado irremediablemente convaleciente y hasta entonces vitalicio presidente del Consejo de Estado. El clásico más de lo mismo pero ahora jugado al gana pierde. De modo que lo que menos le haría falta a la alta nomenclatura en tan agónica coyuntura sería un choque frontal con el estudiantado.

Así las cosas, este Abicú apuesta a que, de estar nosotros en lo cierto, antes del fin de semana darán a conocer a bombo y platillo la situación actual del desaparecido Eliécer Ávila, erigido en todo un incómodo, travieso Eleguá (fetiche de la foto) informático. Meto la mano en la candela sin pensármelo dos veces ni consultar el dilogún por este itá (vaticino yoruba) especulativo a corto plazo. Vivir para ver...

El renacimiento religioso en Cuba I

Elementos formadores de la conciencia religiosa del cubano

Por Jorge A. Pomar, Colonia

[Este ensayo fue escrito para el seminario "Santiago de Cuba entre la tradición y el turismo", celebrado en Colonia en el año 1997 bajo los auspicios de la Kulturhaus Lateinamerika, dirigida por Gritta Rösing. Publicado en alemán y español en las memorias del evento, Jesús Díaz lo reprodujo en la Revista Encuentro. Pese a los retoques, conserva ligeros anacronismos que no alteran su esencia. Su finalidad era, sin ínfulas académicas, divulgar el tema para un público extranjero desde el punto de vista de los estudios laicos independientes sobre cultos afrocubanos, una tradición trunca en la Isla desde el triunfo castrista en el 59.]


PRIMERA PARTE


La conciencia religiosa del cubano de nuestros días es el resultado del choque entre las distintas etnias y culturas que han ido poblando la isla desde el inicio de la colonización. El primer choque, que es el que se da entre indígenas amerindios y colonizadores españoles, se salda con el aniquilamiento de los tres grupos aborígenes que habitaban el archipiélago cubano a la llegada de Colón.

En poco más de una centuria guanajatabeyes, siboneyes y taínos emigran o sucumben en masa a la ruda explotación colonial, dejando apenas reminiscencias en la arquitectura rural bohío, el léxico (en “Lucha tu yuca, taíno”, ocurrente sátira sobre las vicisitudes del cubano de a pie, el cantauror Raymundo Fernández Moya casi agota el vocabulario indígena) y el mestizaje con blancos y negros (notable en algunas zonas de Oriente), amén de su imagen como icono en santería y hábitos como el de comer casabe (pan de yuca o mandioca rayada) y fumar tábaco, usado también en las ceremonias afrocubanas para sahumar a los orishas (dioses africanos),que en Cuba son fumadores. Con los indios sucumbieron también sus dioses.

Lucha tu yuca, taíno

El segundo choque enfrenta a los colonizadores y a los esclavos africanos arrastrados al Nuevo Mundo en el fondo de los buques negreros hasta más allá de mediados del XIX, y será factor determinante en la formación de la nacionalidad cubana y de su peculiar visión mágico-religiosa del mundo.

Como cultura dominada, en el largo proceso de su asimilación, el negro bozal (recién llegado de África) y el negro criollo no sólo hicieron de sus creencias originales el baluarte de su identidad marginada, sino que, además, a partir de los años veinte lograron imponerla como visión metafísica del cubano en general, llenando de un contenido africano a los dioses cristianos impuestos por sus superiores blancos y relegando al dogma católico a un papel formal.

Fenómeno que alcanza su apogeo en los años 20 del siglo pasado. Por primera vez, tras la vergonzosa masacre de veteranos mambises “de color” que puso fin en Oriente al alzamiento de los Independientes de Color en 1912 –un súbito retroceso en el proceso de integración racial iniciado por la primera Guerra de Independencia (1968-1978) y leyes abolicionistas (1880 y 1886)--, las clases dominantes hispanocubanas empiezan a aceptar sin remilgos el componente afro de la cubanidad. Juegan aquí un papel decisivo los esfuerzos en ese sentido de Lidia Cabrera, Alejandro García Caturla, Amadeo Roldán, Alejo Carpentier, Fernando Ortiz, Ernesto Lecuona y otros artistas e intelectuales de renombre.

La masiva emigración haitiana desatada por la Revolución de Toussaint Louverture a fines del XVIII —emigración que por razones laborales se prolongará hasta más allá de la segunda mitad del XX— había traído a la Isla el vudú, un culto que a la postre, dadas las dificultades lingüísticas y la férrea segregación de los haitianos, quedaría confinado a la comunidad haitiana en Oriente como un matiz folclórico regional. En materia de fe, más que asimilar, los haitianos serán asimilados. Por lo demás, este tercer choque interreligioso entra de lleno en el segundo, fortaleciendo la Regla de Palo o Palo Mayombe, la magia negra de los cultos afrocubanos.

Algo similar ocurre con la cuarta ola de emigrantes: los chinos, que a partir de la segunda mitad del XIX arribaron a Cuba en una cifra que se calcula en más de cien mil (casi un décimo de la población cubana de entonces) y cuyos descendientes han sufrido una lenta pero perfecta asimilación a la cultura cubana, sin dejar huellas significativas en el campo religioso. A la postre, el castrismo, sobre todo al liquidar los últimos vestigios del otrora pujante comercio minorista independiente por medio de la llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968, condenó también a muerte a corto plazo a las hacendosas comunidades chinas, incluido el otrora famoso Barrio Chino de Centro Habana.

A partir de principios del siglo XIX, con el creciente desplazamiento del comercio exterior insular hacia la costa oriental de Estados Unidos, y en particular después del cese del dominio español, hace su entrada en la isla un quinto credo religioso: el protestantismo, cuyas sectas ganan adeptos en las clases medias urbanas, incluidas las “de colores extraños”. A diferencia del catolicismo, aquellos credos puritanos eran y siguen siendo inompatibles con el paganismo afrocubano. No obstante, la idiosincrasia anglosajona inherente al protestantismo aparecerá a los ojos del cubano corriente como un elemento extranjerizante sin posible encaje en su mentalidad sincrética.

Confesiones I

Confesiones II

En las últimas décadas del XIX hace su entrada en la isla el espiritismo kardeciano, cuya variante popular, correrá mejor suerte que el protestantismo, amalgamándose con las religiones afrocubanas, en las cuales el culto a los antepasados se equipara con el culto a los orishas. La “misa espiritual” llegará a ser tan popular en Cuba que a fines de los años 50 ocupaba uno de los programas radiales de más audiencia en el país.

Descontando el ineludible ejercicio simulatorio de los entrevistados (en todo caso, Isabel la Católica no responde a la invocación del centro espiritual cubano por temor al comunismo), los dos fragmentos del documental Confesiones, de Luis Felipe Bernaza, tienen la virtud de poner de manifiesto la estrecha conexión entre espiritismo, cultos afrocubanos, cantos y bailes e idiosincracia.

Poniendo asunto a las sandeces dichas en serio por los personajes (el escritor Reynaldo González, por ejemplo, acusando a los conquistadores de haber "enmierdado" América y abierto los primeros huecos en la capa de ozono) y a ciertos pasajes de voluptuosidad espírita en
el docufilm, salta a la vista la notable afinidad entre la nentalidad "vaciladora", sibarita, hedonista del cubano típico y la lujuriosidad inmanente a la praxis lúdica de la reencarnación de las almas, siempre al borde del "relajo" criollo. Nuestra tradicional tendencia al delirio --notoria en José Martí y Fidel Castro pero no sólo en ellos-- sería otra coincidencia importante con el espiritismo.

Sin duda, las distintas corrientes espiritistas (de mucho más añeja data en la religiosidad popular peninsular) eran más afines a los cultos sincréticos afrohispanos de la Isla. Afinidad que se explica por la índole esotérica y voluptuosa de la liturgia espiritual. Gestualidad sensual, íntimos contactos físicos entre hombres y mujeres, convulsos estados de trance, exorcimos, danzas y canciones, entroncan en directo tanto con el satanismo y la zarabanda peninsulares como con la sugestiva procacidad escénica de los cultos yorubas. Un tercer factor compatibilizante venía dado por la circunstancia común de haber sido durante largo tiempo actividades populares más bien secretas, transgresivas, casi siempre prohibidas o al menos mal vistas. De hecho, los bailes tradicionales cubanos revelan esa doble influencia.

Religión versus marxismo

El sexto credo es, paradójicamente, un fenómeno de orden socio-político: la Revolución de 1959, que bajó triunfante de las montañas bajo el manto de los iconos que adornaban los grandes pañuelos de los „barbudos“ de Fidel Castro: imágenes de Santa Bárbara (Changó), San Lázaro (Babalú Ayé), la Virgen de la Caridad (Ochún), la Virgen de Regla (Yemayá) , El Niño de Atocha (Elegua)... Aquellos pañuelos no eran sino la parte visible del iceberg de protección religiosa que acompañó a los rebeldes, que llevaban en el cuello, en los bolsillos o atados a los calzones un sinfín de amuletos y resguardos afrocubanos, junto a conjuros y oraciones cristianas.

Aparte de considerarse amparados por ebós (sacrificios), promesas y rezos propios o de sus familiares. Lo cierto es que en los días siguientes al triunfo revolucionario, iglesias, santuarios como los de El Cobre, en Oriente, y San Lázaro, en La Habana, e innumerables altares afrocubanos (Regla de Ocha y Palo Mayombe) se vieron atiborrados de exvotos de sentida gratitud. En la imaginación popular, los dioses africanos, ante cuyos otanes (piedras sagradas) habían „movido los caracoles“ ambas partes en conflicto —batistianos y castristas— se habían dedidido claramente a favor de los segundos.

De este modo —interpretaba el creyente— en la enconada pugna entre tirios y troyanos cubanos, los dioses del Olimpo afrocubano habían acabado por favorecer a las huestes castristas. Más aún, el propio Fidel Castro era y es visto hasta hoy, según la tipología yoruba, como una encarnación de Changó, el más popular de los orishas, prepotente y guerrero, pendenciero y ventajista, dios de la centella, el relámpago y el trueno, como el Ares de los griegos o el Wotan (Odín) germánico.

Pero no sólo el cubano de la calle pensaba así: en los primeros meses de la Revolución, Bohemia, el semanario de mayor circulación en el país, publicaba en portada imágenes de los tres principales líderes revolucionarios con un halo luminoso alrededor de la cabeza. Sin embargo, pocos años después, la Revolución se proclamó socialista, entrando en una guerra más o menos declarada contra todas las religiones. Por su carácter totalitario, que incluye una fuerte ideología materialista, excluía toda competencia metafísica, convirtiéndose de facto ella misma en sucedáneo religioso.

El resultado fue que las iglesias se vaciaron y aún los raigales cultos afrocubanos vieron mermar su feligresía. Si se era o aspiraba a ser militante comunista o a disfrutar de todos los beneficios del sistema —salvo excepciones notables—, no se podía ser creyente. En consecuencia, disminuyeron las manifestaciones externas del culto.

Curiosamente, si excluimos al catolicismo —religión oficial y por tanto archiconservadora en tiempos coloniales y republicanos— y al protestantismo —ahora más lastrado que nunca por su origen anglosajón, o sea, como portador de la idiosincracia del gran enemigo del Norte—, los cultos afrocubanos pasaron entonces a un status similar al que tenían antes, o sea, a la marginalidad, como una de las tantas manifestaciones de ignorancia y superstición condenadas a desaparecer bajo las luces de la ilustración revolucionaria.

La actitud popular ante la nueva coyuntura se puede resumir en la siguiente frase: puesto ante la disyuntiva de elegir entre la fe revolucionaria, en la que creía y le convenía creer, y la fe religiosa, que no podía abandonar, el cubano corriente acabó por „guardar“ a sus dioses, negándolos en público y haciéndose perdonar la falta con el culto privado. De pronto, en muchos hogares humildes hasta el travieso Eleguá (foto de al lado), "el que abre todos los caminos", perdió su sitial detrás de la puerta de calle.

En cuanto a los ritos y sacramentos cristianos, como el bautizo, la comunión, la eucaristía, las misas de difunto o las bodas por la iglesia, prescindió casi completamente de ellos. Sin remordimientos, porque en el fondo nunca habían sido otra cosa que respetables formalidades sociales, más cuestión de prestigio que de fe en un país donde, dado el fortísimo influjo religioso de los negros —mayoritarios hasta mediados del siglo XIX—, el catolicismo jamás alcanzó el grado de adhesión característico de las colonias españolas en América del Sur.

Crisis revolucionaria y destape religioso

A partir de la década del 80, empezó a operarse un vuelco radical en la actitud religiosa de los cubanos. Desde entonces las iglesias católicas han visto aumentar sostenidamente la asistencia a sus templos; están de moda el bautizo y la comunión, otrora los sacramentos más populares, e incluso el matrimonio por la iglesia, un tabú absoluto hasta hace poco tiempo.

Las homilías de los obispos han ganado en audiencia, al extremo de que en 1991 la pastoral de los obispos cubanos El amor todo lo puede, una especie de crítica reformista del estado de la nación, agudizó el conflicto entre la Iglesia católica y el Estado. Las sectas protestantes no se quedan detrás: ganan adeptos en todos los estratos sociales.

El cambio más espectacular se registra en los cultos afrocubanos. En virtud del efecto nivelador (a la baja) de la propia Revolución, amplios sectores de la población caucasiana se han sumado a los distintos cultos afrocubanos. (Foto de al lado: devoto de San Lázaro o Balalu Ayé pagando promesa durante la pereginación del 17 de diciembreal santuario habanero de Rincón.)

En parte, porque la santería se ha convertido en un lucrativo negocio; en parte, porque aumenta en flecha el número de "blancos pintados de negro que comen santo". De repente, la gente no oculta sus elekes o collares religiosos, calles y caminos se han llenado de hombres y mujeres vestidos de blanco de pies a cabeza: son los babalaos e ibalochas (sacerdotes de las Reglas de Ocha y Palo Mayombe) y los iyabós (neófitos o iniciados).

Están en boga los „registros“ o consultas, los exorcismos y despojos. Y el repiquetear de los tambores en los bembés o fiestas en honor a los orishas se deja escuchar con más frecuencia. Los niños de pecho vuelven a llevar el infalible lacito rojo con el azabache contra el „mal de ojos“ (iettatura).

Regla de Palo o Palo Mayombe

En algunos pueblos de campo son cada vez más los creyentes que, antes de salir por la mañana zumban el jarro o el balde de agua purificador frente a la puerta de la calle para „alejar las malas influencias“. El ojo con el puñal hundido en el iris sangrante vuelve a desarmar la mirada del malintencionado en las salas de muchas casas.

Se multiplican los kariochas, como se denomina en yoruba a los costosos ritos iniciáticos. Se soborna a los empleados de los juzgados para que permitan regar afochés (polvos mágicos) en la sala del tribunal. Muchos estudiantes van „cargados“ (con resguardos o amuletos) o hacen algún ebó propiciatorio antes de presentarse a exámenes. Y aún en los espectáculos deportivos se escuchan voces burlonas que gritan a los jugadores en mala racha: „Oye, no funcionó eso que regaste en la cancha“ o „Ese polvo no era bueno“. ¿Qué habrá implorado con tanto fervor a Changó la devota de la foto este 4 de diciembre de 2007?

Aparecen cada vez más brujerías (cocos, maíz tostado, gallinas prietas y animales muertos, huevos rotos, racimos de plátanos con cintas coloradas, merengues, caramelos, monedas de cobre, etc.) al pie de árboles sagrados como ceibas, jagueyes y palmas o en las encrucijadas de los caminos y los cementerios... Han reaparecido los pagadores de promesas con su vestimenta de saco de yute o de los colores del santo correspondiente, pidiendo limosnas por las calles para pagar sus deudas con los orishas.

El 7 de septiembre los habaneros celebran con gran entusiasmo el día de la Virgen de Regla (Yemayá) en la localidad ultramarina de Regla. Un día después, el 8 de septiembre, los orientales acuden masivamente a la Basílica de El Cobre para asistir al homenaje a La Virgen de la Caridad, patrona de Cuba, sincretizada con Ochún, la Afrodita yoruba.

La víspera del 4 de diciembre, día de Santa Bárbara o Changó, es otra vez noche de velada masiva en todo el país. El 17 de diciembre, día de San Lázaro o Babaluayé, el milagroso santo leproso de los perros y las muletas, la procesión a su santuario en la localidad habanera de Rincón vuelve a ser una de las más multitudinarias e impresionantes de América.

Un dato inconfeso: los barcos cubanos que desde mediados de los 70 transportaban armas y combatientes a países africanos como el Congo, Angola, Mozambique o Guinea Bissau, traían clandestinamente de regreso, por encargo de ibalochas, babalaos, paleros y abakuás, tierra y piedras sagradas de África.

De la misma forma, los aviones que regresan de La Habana a La Florida con los emigrados visitantes cargan también extraños envoltorios llenos de tierra y piedras del suelo „sagrado“ de la isla, e incluso algún que otro hueso humano hurtado de los cementerios para las ngangas o calderos sacramentales de los mayomberos, que „trabajan con muerto“. Y es que a 90 millas de las costas de la isla, el fervor yoruba de los cubanos del exilio, con su casi atávico culto al pasado, supera con creces al de sus compatriotas insulares.

Santero arrestado en Miami por sacrificio ilegal

Entre los años 1989 y 1993 —los más graves de la actual crisis—, todos los devotos a la santería en la Isla escuchaban con expectación el inquietante odu o Letra del Año (oráculo) para el año entrante emitido por los babalaos de mayor reputación. Aunque desde el principio tales vaticinios no pasaban del clasico embaraje o dorado de píldora, tras algunas vacilaciones y confrontaciones (sobre todo con el clero católico), la reacción del Estado frente a este escandaloso revival religioso se ha ido perfilando poco a poco como una estrategia conciliatoria en busca del reconocimiento de las respectivas competencias de las partes en conflicto.

Un primer paso consistió en abrirles las puertas del Partido a los creyentes que se considerasen revolucionarios, o sea, a quienes, descontando sus discrepancias metafísicas con el marxismo, apoyaran en todo lo demás la línea ideológica de la Revolución. Pero esto presupone un verdadero acto de acrobacia por ambas partes, pues la ideología marxista oficial excluye en principio el sentimiento religioso de la vida.

Para aquellos militantes que durante décadas habían tenido que ocultar sus creencias religiosas, significaba reconocer una vieja impostura. Para muchísimos revolucionarios que durante tanto tiempo habían sido discriminados por motivos religiosos, la reivindicación llegaba demasiado tarde. Por lo demás, en unos y otros el fervor revolucionario distaba ya mucho de ser el de los años románticos de la Revolución.

Otra señal inequívoca en tal sentido fue la visita a Cuba del Oni de Ifé (Nigeria), reconocido como el sumo sacerdote de los yorubas y recibido en Cuba con todos los honores correspondientes a un jefe de Estado. Aunque Fidel Castro personalmente, en su oceánica oratoria, jamás había dicho en público una palabra sobre cultos afrocubanos, ni en bien ni en mal (en sus más de 300 páginas, el texto de su entrevista con el clérigo brasileño frei Betto, titulado Fidel y la religión no hay ni una sola referencia a los cultos afrocubanos), el gesto de invitar al Oni nigeriano encajaba perfectamente en su activa política africana.

De modo que, cuando éste, al despedirse, aconsejó encarecidamente a todos los yorubas cubanos que ante todo había que „querer y cuidar a Fidel“, hubo más comprensión que asombro. Toda vez que, a diferencia de lo ocurrido en Haití como reflejo de la Revolución Francesa, en puridad el conflicto entre el Estado cubano y los cultos afrocubanos jamás se ha planteado en términos políticos, ni siquiera en tiempos coloniales.

Ahora bien, la crisis del Período Especial retrotrajo a la Isla al mundo colonial de Cecilia Valdés (novela decimonónica de Cirilo Villaverde considerada a más representativa del país), llevando a las masas populares a niveles nigerianos, con ventaja incluso para la cuna de los cultos afrocubanos en cuanto a abundancia y sobre todo libertades. Si se tiene una idea de los niveles de miseria, atraso y represión a orillas del Níger

Entrevista con el Olúw Mayor de Oyó (Nigeria) I



Un viaje a Nigeria


No se puede decir que ocurra lo mismo con el catolicismo, pero de hecho la invitación al papa Juan Pablo II apunta en la misma dirección, con la particularidad de que en este caso el gobernante cubano puede legítimamente aludir a su educación jesuíta. Sin embargo, al decir de la vox populi criolla, Juan Pablo II es un papa „duro de pelar“, que „muerde“ (habla) bien el español y —polaco de nacimiento—, „se las sabe todas“ en materia de socialismo real y surreal.

Por otra parte, aunque menos del diez por ciento de la población cubana frecuenta los templos católicos, no es menos cierto que todos los creyentes afrocubanos, negros o blancos, se consideran a sí mismos católicos, apostólicos y romanos, cosa que hasta cierto punto son, al menos sincréticamente.

Sea como fuere, los cubanos, siempre dispuestos a contemplar una buena pelea de gallos finos, esperan expectantes el encuentro entre el aché (carisma) del pontífice de Roma y el del „Siete Rayos“ del patio, por más que ambos ya hayan visto pasar sus mejores tiempos. Itá yoruba: „La sangre no llegará al río.“

Los cultos afrocubanos

La Santería o Regla de Ocha es el principal culto afrocubano y fue introducida en Cuba por esclavos yorubas provenientes de Nigeria. Por su nivel de desarrollo teológico puede ser equiparada con la mitología grecorromana, con la salvedad de que el politeísmo yoruba incluye la existencia de un Dios-Padre preexistente, engendrador de los primeros orishas y, por intermedio de ellos, creador del cielo y de la tierra. Pero este Olodumare (Olofi) —que no es omnisciente ni omnipresente— es un dios „jubilado“ que ha dejado a cargo de los orishas la atención de los asuntos terrestres y, por tanto, no es objeto de culto.

La relación entre orishas y hombres es similar a la que se observa en la Ilíada y la Odisea: los orishas se inmiscuyen constantemente en los asuntos humanos, tomando partido a favor de los suyos (hijos) en los conflictos y percances de la vida cotidiana, o bien castigándolos cuando incurren en faltas.

A su vez, no es raro que aborishas (creyentes) e ibalochas y babalaos (sacerdotes) castiguen a sus dioses —por ejemplo, defenestrándolos, poniéndolos „a dieta“ o virándolos boca abajo— cuando, pese a todas las rogaciones y ebós, éstos no les cumplen alguno de sus más caros deseos. Junto a los mitos teo- cosmo- y antropogónicos, los patakies (leyendas divinas) narran las aventuras y desventuras de los orishas, tan veleidosos y vulnerables como cualquier ser humano. Roban (incluso al mismo Olodumare, el Dios-Padre), pecan y hasta cometen incesto.

Grosso modo, el clero yoruba se compone de iyabós (neófitos), ibalochas (sacerdotes consagrados) y babalaos (máxima jerarquía clerical). Estos dos últimos comparten los distintos cargos y funciones organizativo-administrativas (sacristanía) inherentes a los distintos oficios del culto. La Regla de Ocha carece de una estructura jerárquica centralizada.

Cada ilé o „casa de santo“ (templo), siempre la propia casa del santero, es independiente de los demás y en principio hay tantos como santeros que ejercen el sacerdocio. Aunque existe una comunidad religiosa mayor que el ilé, compuesta por todos los iniciados („ahijados“) de un santero viejo. Algo así como una jerarquía de la edad, remedo de la antigua estructura tribal africana. Las mujeres juegan un papel muy importante en la Regla de Ocha, pero les está vedado alcanzar el grado máximo de babalao, aspecto en el cual la santería guarda simetría con la Iglesia Católica.