Niños sesudos y amores tesalios en la Feria del Libro de La Habana 2008Por Jorge A. Pomar, Colonia
La sorprendente foto apareció ayer en la portada de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC) calzando una noticia titulada "Cerca de 300 editoriales del mundo en la Feria del Libro de La Habana 2008". Junto con otro comentario relativo a la efemérides oshusina (de Oshún, orisha del amor yoruba, por analogía con el adjetivo de Venus), el de esa rara instantánea para el final, a modo de guinda del pastel gutenbergiano (recuerden que el renano-palatino Johannes Gensfleisch, más conocido por Gutenberg, inventó la imprenta moderna allá por el siglo XV) made in Havana que les propongo deglutir a continuación.
Entre las grandes naciones ibéricas asistentes figuran Andalucía, los imperios Catalán y Vasco y, por supuesto Galicia, "cultura invitada de honor" a esta apoteosis de Además de España, desde luego, "nación de naciones". Por cierto, el grupo de entidades político-administrativas independientes subsumidas en la coletilla atributiva de ese formidable epíteto comparte con el Abicú la manía de considerar más bien su "Madrastra Patria" al reino aludido en el sustantivo.
Farsa o realidad todo lo anterior, es lo de menos. Sirva lo dicho a modo de introito. Aunque tal vez la información no estaría completa si no menciono a la pareja dispareja de "intelectuales orgánicos" a que está dedicada la feria: Graziella Pogolotti (1931) y Antón Arrufat (1935), Premios Nacionales de Literatura de hace 3 y 8 años, respectivamente. A diferencia de los tránsfugas culturales, ellos sí figuras a las que el ministro del ramo, promotor de conciertos trovadorescos para presidiarios, no vacilaría en incluir en su plantilla de creadores "imprescindibles", que son todos aquellos que aún no se han largado al exilio mondo y lirondo.
Conmovida allá en su seno, la Pogolotti agradeció el agasajo "que la feria nos rinde en esta extraordinaria fiesta de la cultura, en la cual la palabra suma cuerpos y se multiplica en significados diversos a través de los lectores que la asumen, reciben y transforman...".A su vez, el flamígero Antón Arrufat apeló a sus dotes de fabulación para --en aparente mano a mano con los infundios históricos de Ricardo Alarcón a los imberbes de la UCI-- recordar a los más jóvenes entre la ilustre concurrencia que (sic CubAhora): "...las ferias de los años 50 del pasado siglo, que duraban cuando más un fin de semana, en un área diminuta frente al habanero Parque Central con un manojo de libros en cuatro o cinco quioscos pintados de verde.
Según el dramaturgo, "Vender era el fin último de este conjunto deslucido". Nada que, como el aristocrático jefe de la Asamblea Nacional con el cabaret Tropicana, el pobre Arrufat no pudo pisar La Moderna Poesía, la famosa librería internacional de Obispo y Bernaza en La Habana Vieja hasta los interventores castristas la nacionalizaron --y de paso purgaron de obras subversivas-- a raíz del triunfo de la Revolución. ¡Qué pena! "Me caigo y me levanto", como gusta expresar su asombro nuestro comentarista blogosférico Matojo.
Por suerte para el autor de Los siete contra Tebas toda aquella indigencia bibliográfica republicana ha quedado atrás. Las cifras hablan por sí solas: a esta XVII Feria del Libro castristamente correcto asisten 145 expositores de 31 países (no me pregunten si Galicia, Cataluña y el Euskadi cuentan ahí como tales) en representación de 297 editoriales. (Foto de al lado: Arrufat recorriendo el recinto ferial con el recién desplumado Ricardo Alarcón.)
De la noche a la mañana, los estantes de todas las 44 (¡?) librerías capitalinas no dan abasto para poner a la venta más de mil títulos con un gran total de 8,5 millones de ejemplares (tampoco sé cuantos en pesos o en CUCS o pesos leoninamente convertibles), de los cuales ya tienen dueño unos 200 mil. Mucho me temo, sin embargo, que en su inmensa mayoría son de esos textos que si los lees, te aburres y aburras.
Entre las cultísimas naciones extranjeras mejor representadas, o sea, "con mayor número de expositores", figuran España, México, Perú, habiéndose incorporado por primera vez Vietnam e Indonesia. En cuanto a escritores extranjeros de renombre, destacan lumbreras como Raúl Pérez Torres, Pascual Serrano y Paco Taibo II.; Suso del Toro, Manuel Rivas y Raquel Tibol; Carlo Frabetti, Maurizio Maggiani y hasta un Ignazio Ramonet. (Parece que Belén Copegui está enferma o dándole los últimos retoques al próximo bodrio progre.)
Una presencia si que me ha desconcertado, a mí, que como editor cada vez que lanzaba un libro en La Habana Vieja aconsejaba a los asistentes que, caso de sentirse deslumbrados por la obra de un autor, evitaran por todos los medios conocerlo en persona. Claudio Magris, un ensayista italiano de fuste cuya recomendable antología Utopia e disincanto leí con inmenso placer en versión original y cuyos artículos en Il Corriere della Sera colecciono, anda por estos días de visita a orillas del Malecón. Porca miseria!
Lo dicho, no todo el mundillo intelectual se gasta los ovarios de una Oriana Fallaci. Y conste que incluso por ella meto la mano en la candela porque, purtroppo (por desgracia), ya dejó de mangiare spaghetti. Sabido es que al MINCULT le basta con chasquear un dedo para que centenares de eminencias literarias del universo mundo, media docena larga de Premios Nobel incluidos, estampen sus prestiosas rúbricas al pie de cualquier carta de protesta o contraprotesta que se les pida, sin tomarse la previa molestia de leer el texto.
No en balde, trámite de rutina sin el cual no, todos los asistentes han firmado el justo reclamo de libertad para los Cinco Nobilísimos Prisioneros del Imperio condenados en la Yuma (Estados Unidos) por espiar en el claustro y/o a domicilio a sus desprevenidos compatriotas exiliares en La Florida.
Olvídense, pues, de las calumnias del Abicú, ese ex jefe de la redacción América del Norte y Europa Occidental (Editorial Arte y Literatura) que anda por ahí regando que hasta 1991, fecha de su puesta a leer a la sombra de los barrotes en flor del penal de Ariza, en un solo año de calendario se editaban entonces bajo su mando el estratosférico promedio de 7 a 10 títulos para esas dos insignificantes áreas geográficas.
La verdad es que, por mucho que como de costumbre mientan los funcionarios de la Cámara y el Instituto del Libro, no se puede tapar el sol con un dedo: la XVII Feria de La Habana, inaugurada el 14 de febrero por Raúl Castro (según el blog de Yohandry anexo al diario español El país, "un lector de primera"), es ya un rotundo suceso cultural a escala planetaria, un banquete platónico del dogmatismo letrado.
Pruebas autorales al canto: sin hablar ya de las reediciones de obras indispensables del catálogo de la literatura clásica del siglo XIX, entre las novedades sobresalen los dos tomos de Pueblo y democracia, "una selección temática hecha por el Instituto de Historia de los análisis del Comandante Fidel Castro sobre el período 1959-1999". Otra mirada crítica escrutadora es la de Giustini di Celmo en Transición al socialismo, un proceso que siempre creemos consumatum est pero que, sobre todo en América Ladina, nunca llega al Ite, misa est.
¿Quieren más ejemplos? Tomen En combate por la esperanza. 1957, segunda parte de un libro donde unos tales Martha Verónica y Sergio Ravelo hacen el hasta la fecha más minucioso recuento de una epopeya guerrillera, más bien de "muerde y huye", del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra. De nuevo aquí el afán difamatorio del incorregible Abicú, que no escarmienta.
Ya los jueces insulares lo condenaron una vez por esa figura delictiva a uno de los dos años de la benigna sentencia dictada contra él en 1991. Motivo: redactar un libelo donde, so pretexto de reclamar soberanía para la Asamblea Nacional de la Impotencia ("perro huevero...") Popular, tildaba de "amanuenses"a nuestros soberanísimos diputados.
Ahora se apea con la suspicacia de que ése y el resto de mamotretos de la Editora Política tal vez tengan la loable intención de purgar al acontecer fundacional del castrismo de cualesquiera disonancias susceptibles de proporcionar pistas al enemigo de clase y hasta de confundir a pedagogos y escolares. Conque, a no fiarse del Abicú, a quien, aunque "le quemen el hocico...".
Sigo adelante. A José Martí lo doy por descontado. Me ocuparé de él al cierre. La nota al pie de la foto en la edición hodierna de Granma reza: "El segundo Secretario del Comité Central del Partido recibe un ejemplar del libro 16 poemas galegos para Ernesto Che Guevara contra a sua morte".
Puesto que lo que importa en este caso es el Muerto Grande y su séquito al Más Allá glorioso, suprimo a los autores. He aquí algunos de los títulos dedicados al caballero del lúgubre bandoneón ideológicamente desafinado: Sin olvido. Crímenes en La Higuera; De la sierra del Escambray al Congo. En la vorágine de la Revolución Cubana; y Pombo, un hombre de la guerrilla del Ché. De darle fuete a George W. Bush, la "mafia de Miami" y sus secuaces internos se encarga, en su debut como plumífera castrista, la abominable agente "Vilma" de la Primavera Negra de 2003.
Me atrevo a afirmar, además, que ciertos títulos de autoría gallega --escritos originalmente en ese importante dialecto portugués y traducidos al español especialmente para la Feria, o bien (otra perfidia del Abicú) difundidos en español en la Isla porque allá en la Península hasta los sociatas empiezan a saturarse de "memoria histórica" zapaterista-- cojean de la misma pata que las ediciones del patio, o sea, sirven para poner orden al guirigay en el bando republicano antes, durante y después de la Guerra Civil. El mero de que El lápiz del carpintero, de Manuel Rivas, consiguiera el imprimatur de las autoridades ideológicas castristas da pie a sospechar que la novela es un relato lírico-sentimental completamente sesgado a la izquierda.Ídem, cambiando lo que haya que cambiar, con la historia de los gallegos en Cuba. Leyendo la sinopsis, encabezado por la consejera del ramo, deduzco que Los gallegos de La Habana, obra de la "experimentada periodista" Ángela Oramas sea un relato idílico, edificante a lo Miguel Barnet en Gallegos. Idea que cobra fuerza, si se añade como elemento de juicio la presencia masiva del aparato burocrático-cultural gallego. (Nota bene: cuando mandaba el ex ministro franquista Manuel Fraga no le iba peor con la Xunta al Palacio de la Revolución.)
Aquella hoy desaparecida entrañable relación interétnica debutó mal desde su replanteo desigual bajo la primera República (1902-1939), mejoró una enormidad durante la segunda Republica (1940-1959) y acabó en repentino divorcio, sin separación de bienes, en la era castrista. Poco o nada, o demasiado matizado para ser fidedigno, habrá dicho la Oramas en esa crónica --dados los imperativos del "diálogo de las civilizaciones" y la "diversidad cultural"-- seguramente manca, de consabidos conflictos sociales, raciales y sindicales hasta el 39, por un brazo; y de la expropiación y éxodo en masa de la gallegada minorista apenas un ventenio después.
Pero retomemos los motivos temáticos del subtítulo, empezando por el doctorado infantil. La literatura infantil no está mal representada. Lo sé de buena tinta. Prueba de ello es un excelente folleto del Reino del Medio de candente actualidad, con ternura neomaoísta titulado Solecito y el ahorro de energía. A pesar del diminutivo, no parece para niños, ya que lleva el sello de la Editora Política. Pero seamos justos: no ha de ser todo lo editado para los más pequeños. No he esforzado en indagar, pero seguro estoy de que hay mucho más para ellos, y no todos los libros infantiles serán tan utilitarios.Lo que indúceme a poner en duda mi propia capacidad deductiva es la foto de cabecera, que calza el suelto ferial de la edición online del Granma de ayer. Fíjense en el título del libro que hojea la sesuda pionerita: Éxito global / Estrategia local. ¡Recórcholis! Tan inseguro me siento que ruego ayuda al lector para responder al siguiente interrogante: ¿Error por descuido del reportero fotográfico, o la niña es realmente tan precoz que ya se interesa por los equilibrios globales? Me limitaré a consignar que yo preferiría verla interesarse por el Pato Donald, Tom y Jerry o el Pájaro Loco.
Finalmente, veamos qué hay con los tales "amores tesalios". Los organizadores de la feria quisieron celebrar el Día de San Valentín con una antología amorosa de un viejo conocido de los lectores criollos: Amo en ti lo imposible, del poeta turco Nazim Hikmet (Tesalónica, 19o2 - Moscú, 1961). La fecha y lugar de su muerte es ya de por sí una biografía. De esos pacatos cantos a Eros del bardo otomano estaban hartas desde la adolescencia incluso las degaritadas Carildas (Oliver Labra) cubanas, que hace veinte primaveras ya rozaban la media centuria desordenándose al tocar al amante con los pezones erectos.
Sobre él bardo otomano se lee en el prólogo: "...la viva expresión de lo nuevo en la poesía turca, alguien admirado por los jóvenes, temido por los mayores y despreciado por los consagrados porque se les antojaba demasiado grande". Y demasiado afín al Kremlin, añade el Abicú. Se comprende que en un país en proceso de reislamización como la Turquía de Erdogan todavía haya gente temerosa de los versos de Hikmet pero... de ahí a que sean nuevos estos versos suyos:
Me paseo por las calles de La Habana […] No hay medio de distinguir los autos de la calzada, la lluvia / del sol, las nubes blancas de todas las piscinas azules. / Confundo las mujeres y los frutos. / Los jardines de infancia y la libertad […] Confundo a Fidel con las cien mil personas que en una plaza / en fila india con una mano sobre la espalda / danzan la rumba. / No hay manera de distinguir a Fidel en La Habana.
Los motivos reales del continuo fervor por su poesía en la UNEAC quedan claros sin más comentarios. Pero aún en sus estrofas alientan casi siempre la cursilería y demagogia características del Neruda más ramplón: ...yo amo en ti lo imposible, / pero nunca la desesperanza. / Eres mi servidumbre y eres mi libertad. / Eres mi carne que arde / cual la carne desnuda de mis noches de estío. / Tú eres mi país. / Tú, con estrías verdes en tus ojos castaños / soberbia y victoriosa, / tú eres mi nostalgia de saberte inaccesible / en el momento en que te alcanzo. Cuando leo símiles como esos, me da la sensación de que el poeta sólo ama a su ego y su facundia. Resumiendo, esa soberbia y victoria, esa desesperanza e inaccesibilidad, me suenan más a alegoría de la Madre Patria vista desde la nostalgia exiliar que a mujeres de carne y hueso alguna vez entre las manos del poeta o siquiera amores de lienzo mental ideados con fines onanistas desde el fondo de una mazmorra o del ostracismo.
Aunque el Apostol no sea santo de mi particular devoción, más moderno se me antoja José Martí en ciertas ciertas geniales cuartetas de sus Versos Sencillos. Por ejemplo, aquellas donde confiesa su aviesa pasión por mujeres perversas:
| 19 | 20 | 21 |
| Por tus ojos encendidos | Mi amor del aire se azora;
| Ayer la vi en el salòn |
| Te odié por vil y alevosa: | Se lleva mí amor que llora | Sentada en el suelo rudo |
Ahí sí que, sin llegar a transigir con las transgresiones de esta elástica era postmoderna, están todos los elementos del eros heterosexual criollo genuinamente popular, como en el son: entronización de la hembra, culto preferencial al desamor y los celos, morbo pasional, conflicto entre sentimiento y ética, adulterio feménino y masculino, conturbadoras, lánguidas, fogosas damas de carne y hueso, y caballeros leales o donjuanescos que jamás confunden sus encantos con entelequias de Virgen María, Alma Mater o Libertad-Conduciendo-al-Pueblo...
Si, en vez de darle por las moralinas macheteras y el patriotismo suicida, Martí se hubiera consagrado a explotar a fondo ese filón sensual de su carácter y de su lírica --acaso su único costado criollo, porque se percibe en su obra una casi total ausencia de sentido común y del humor-- quién sabe si la historia de Cuba hubiese seguido un curso más acorde a nuestra indiosincracia afrocubana.En tan halagüeña eventualidad, los gallegos se hubieran ahorrado el vuelo de regreso a la semilla con una mano alante y la otra atrás y aún estarían al frente de sus bodegas en cada esquina del barrio; a nadie, salvo a sus correligionarios locales, se le habría ocurrido desempolvar los versos seudoeróticos del poeta ñángara de Tesalónica nada menos que el Día de los Enamorados; del tutelaje español nos habríamos desembarazado tarde pero sin los forceps anglosajones aplicados a última hora por la Casa Blanca a insistencia de la diplomacia mambisa; el pecado original de la República, nuestro hispánico complejo de inferioridad con "el Norte revuelto y brutal que [no sin razón] nos desprecia", habría quedado para uso exclusivo de literatos zurdos; la "generación del centenario"martiano no hubiese hundido la Isla en el pozo sin fondo de la infelicidad socialista... Sigan la rima.
¡Maravilloso! Por lo que me concierne en la hipótesis, a ratos sueño despierto con un Abicú que a lo mejor se gana el pan de los suyos como estibador en el puerto, frecuenta librerías de uso, no es tan culto como libre, no pelea como mercenario sin sueldo en Angola, ni va a la cárcel en parte por causa de ciertas lecturas desaconsejables, ha criado a sus hijos, tiene una idea apenas libresca de los rigores del exilio y ahora mismo no emborrona cuartillas a propósito de una feria habanera cuya utilidad colateral en la Isla es suplir la carencia general de papel higiénico.











