Wednesday, 12 December 2007

¿Cómo puede Cuba ayudar al "Imperio" a cerrar Guantánamo?

Propuesta del Abicú al canciller Felipe Pérez Roque

Por Jorge A. Pomar, Colonia


Según versión taquigráfica del Consejo de Estado, en conferencia de prensa celebrada en la sede del con motivo del Día Mundial de los Derechos Humano, envalentonado por sus recientes victorias diplomáticas en la ONU y la Cumbre Iberoamericana, nuestro exultante canciller acaba de saltar todas las barreras.

A bombo y platillo, proclamó ante urbe y orbe que la Isla está lista para firmar todas las convenciones de derechos habidas y por haber:


"Los hemos convocado para informar que Cuba firmará en breve el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Es la decisión política adoptada por nuestro país, que les informamos a ustedes hoy, 10 de diciembre, Día Mundial de los Derechos Humanos, en que se conmemoran 59 años de que la Asamblea General de Naciones proclamara la Declaración Universal de Derechos Humanos".


Acerca de la Base Naval de Guantánamo en concreto, en su habitual retórica cuartelaria Felipe Pérez
Roque --más conocido en el giro profesional más hipócrita del universo por el "Rottweiler" debido a su sobredimensionada anchura de cuello-- remachó por enésima vez la siguiente exigencia:

"...a nombre del pueblo cubano, demandamos al gobierno de Estados Unidos que cierre de inmediato, sin más dilaciones ni justificaciones, el vergonzoso centro de torturas que mantiene hoy operando en su base naval en Guantánamo, donde se ha practicado todo tipo de vejámenes, de tratos crueles, inhumanos y degradantes contra los prisioneros, donde se han vulnerado todas las garantías establecidas por el Derecho Internacional para las personas en prisión...".

Pues, bien, sensibilizado por este arranque humanitario del ministro de Relaciones Exteriores de nuestra Isla, el Abicú le extiende por este medio a nuestro siempre victorioso "canciller de la Dignidad" una propuesta, no sólo viable sino infalible, para poner coto de una vez a las arbitrariedades de George W. Busch en suelo patrio y sacar del actual "limbo jurídico" a esos inocentes hijos de Mahoma capturados por el US-Army mientras --como de sobra sabido es-- peregrinaban en el país erróneo a mala hora.

Su propuesta en síntesis consistiría en una especie de canje equitativo de reclusos de Guantánamo retenidos allí sin derecho a habeas corpus por prisioneros encerrados en los más de 200 establecimientos penitenciarios de la Isla por el delito de pensar de otra manera que sus carceleros. De hecho, esta humilde sugerencia mía equivale a la cuadratura del círculo para ambos países, habida cuenta de que:



(1) los inquilinos extranjeros de las celdas de alambre de Caimanera gozan de un bien merecido prestigio internacional, constituyendo hoy motivo de honda tristeza y desasosiego para toda la vasta humanidad "progresista";

(2) la suerte de los nuestros apenas preocupa a sus familiares y allegados, plus poco más que a un puñado de defensores de los derechos humanos dispersos por el mundo y los cuatro países que votaron recientemente en contra de Cuba en la Asamblea General de la ONU;

(3) hasta la fecha la Casa Blanca y el Congreso no han logrado ponerse de acuerdo para resolver satisfactoriamente el dilema jurídico de Guantánamo, lo cual, dada la virulencia de las campañas de prensa en curso, conspira contra la credibilidad del sistema judicial de Estados Unidos;

(4) y el gobierno de Cuba no reconoce bajo ningún concepto la existencia en sus cárceles de prisioneros políticos y "de conciencia" y, por tanto, lógicamente no tiene por tales ni concede derechos diferenciales correspondientes a las más de 300 personas actualmente clasificadas bajo esa categoría penal por Amnistía Internacional y otras entidades de monitoreo del presidio político en el mundo.

De modo que, obviamente, ninguna de las dos partes saldría perdiendo con el trueque. Antes al contrario: ambos gobiernos ganarían en prestigio, a la vez que se liberarían de sendas cargas humana a cada cual más molesta y, último pero no menos importante, financieramente onerosa. A fin de prevenir posibles efectos contraproducentes, las partes involucradas en el trato se otorgarían recíprocamente las garantías pertinentes.

Por ejemplo, Cuba se comprometería, solemne y verificablemente, a no dejar salir del territorio nacional a los ex reclusos de Guantánamo hasta que --venza quien venza-- no haya terminado el conflicto armado con los talibanes en Afganistán.

Entretanto, tocante a alimentación (siempre sustituyendo la cuota de carne de cerdo por las onzas al mes equivalentes en carne de cabra u oveja), alojamiento, asistencia médica, cultura y recreación, etc., la parte cubana quedaría obligada a brindarles en todo momento a sus huéspedes islámicos los mismos elevados estándares de calidad de vida de que, según la ONU, la
World Health Organisation (WHO), la Food and Agricultural Organisation (FAO), la UNESCO y demás, gozan los ciudadanos de a pie en la Isla. (Dibujo de al lado: celda dual modelo de Guantánamo.)

Si bien, este último es un asunto que, una vez del lado socialista de la cerca, los propios interesados podrían negociar a título individual con las autoridades de la Isla, cuyos bancos se reservarían en exclusiva el depósito y canje obligatorio por moneda nacional convertible (CUCS) de las remesas enviadas a las cuentas corrientes de los custodiados.

Fuente de ingresos adicionales tanto para las arcas estatales como para los cubanos de a pie sería el aspecto multicultural, a incluir como cláusula "sin la cual no" en el trato. A saber, respetando estrictamente la sagrada tradición islámica de la poligamia masculina, las autoridades cubanas reconocerían a todos los varones heterosexuales provenientes de Guantánamo que así lo deseen --y de su bolsillo costeárselo puedan-- la fundación de harenes temporales, inclusive compra o alquiler de los para esa práctica imprescindibles serrallos.

Menester para el cual sin duda serían de utilidad nuestras complacientes jineteras. Desde luego, sin excusas ni pretextos, embajadas y consulados cubanos competentes deberán conceder visados de visita a familiares cercanos y lejanos, así como a amigos y patrocinadores de los ciudadanos extranjeros bajo su custodia.

De prolongarse la guerra afgana, el compañero canciller orientaría al negociado de extranjería facilitar residencia prorogable a esposas e hijos. Tal vez así llegue a la Isla los suculentos, apetecidos Dönner de la foto de al lado. (Del tiro hasta la cría de cabras y ovejas, dejada de la mano de Dios en los cerros de la Isla, podría recibir un nuevo impulso. Sobre todo, la hotelería insular, que en estos momentos opera por debajo de las capacidades instaladas, se beneficiaría con el arribo de oleadas de turistas del Medio Oriente, Paquistán y los barrios islámicos de Europa Occidental.

En contrapartida, Eusebio Leal, nuestro diligente historiador de La Habana --quien como buen empresario de olfato siempre está a la que se cayó en cualquier lance multicultural de alta simbología con filón lucrativo--, se encargaría de erigir a la carrera en sus predios de intramuros una mezquita a la altura de las circunstancias. Es decir, provista de mihrab
, muro de la quibla, púlpito de majagua o quiebrahacha labrada con arabescos en relieve, columnatas de arquería ojival, espigados minaretes almenados, madrasa, patio de los naranjos con fuente de surtidores para las abluciones de los fieles, etc. Funcional y convertible, para que sirva al menos para suníes y chiitas.

Y puesto que, según el canciller, los canjeados están siendo sometidos a "todo tipo de vejámenes, de tratos crueles, inhumanos y degradantes", es harto evidente que muchos de ellos requerirán ingreso en centros hospitalarios de alta tecnología destinados exclusivamente el turismo terapútico. Las facturas las pagarían de buen grado solventes ONGs que, sabido es, no suelen escatimar fondos cuando está en juego la salud de heroicos defensores del Islam.

Todo ello redundaría en un beneficio colateral nada desdeñable para la parte cubana: el reforzamiento de sus ya fuertes lazos de amistad con el Medio Oriente y la antigua Asia Menor, que agradecerían a la Isla el gesto de solidaridad. De paso, las autoridades cubanas podrían exigirle a Washington un sacrificio complementario consistente en poner en libertad a los "Cinco Héroes Prisioneros del Imperio" quienes, comparados con los especímenes enjaulados en Guantánamo, no rompieron un plato, habiéndose limitado a chivatear inocuamente a sus compatriotas del exilio por encargo de la Seguridad del Estado.

Posiblemente, Bush accedería gustoso. Aunque no tanto para no tener que soportar él una letanía propagandística inaudible en el despacho oval y en su rancho tejano, sino porque hasta el Abicú se lo suplicaría de rodillas con tal de librarse de ese rap insufrible incluso aquí en Colonia. E
sos puñeteros soplones en celdas de lujo me salen más en la sopa que el balserito Elián cuando aún no se había metamorfoseado en aprendiz de loro castrista. A condición de que retornen a la Isla a ejercer allá su repugnante oficio a cambio de pesos corrientes, un alivio que los suelten. Para nosotros los exiliados y nuestros compatriotas de a pie allá en la Isla; para ellos mismos, puede que no lo sea del todo.

Por otra parte, evitando un crecimiento tumultuario de la disidencia en la Isla, sólo serían canjeables los prisioneros de conciencia debidamente acreditados detrás de los barrotes hasta la fecha de firma de los acuerdos. Para que no vaya a armarse un caos peor que el del Mariel, presos y ciudadanos comunes no serán elegibles. Huelga aclarar que, por tal motivo, las gestiones preparatorias deberán efectuarse en clave confidencial. Top secret!

El gobierno de la Isla no debería poner reparos a un canje que, sin contar las grandes ventajas pecuniarias unilaterales señaladas, le quitaría de encima constantes recriminaciones por un problema en última instancia inexistente. Todo a cambio de garantizarle a Estados Unidos que los reclusos trasladados de la improvisado Camp Delta en la Base Naval al hermético universo concentracionario castrista estarían a buen recaudo durante el lapso convenido.

Y no hay riesgo de que a los islamistas les vaya a dar por meterse a balseros. Ahora bien, si a pesar de todo lo intentasen, las autoridades de inmigración de La Florida se comprometerían por escrito a no otorgarles las para Pérez Roque y comparsa irritantes prerrogativas de la "criminal" Ley de Ajuste Cubano. ¿Cómo? Mediante un ardid de probada eficacia antimahometana, a saber, además de tocar tierra con los pies secos, los balderos sospechosos deberán someterse a un test suplementario de degustación de masas de puerco fritas a la usanza criolla: si no come, casi seguro que no es ni musulmán ni cubano. (Foto de al lado: ora de rezar en Guantánamo.)

Como intermediarios y garantes del más riguroso cumplimiento de todas y cada una de las clásulas de este convenio bipartito, actuarían entidades de indiscutible prestigio internacional como ONU, Unión Europea, OEA, Liga Árabe, NOAL, OTAN, OPEP, Mercosur, etcétera. A propuesta del Abicú, la Comisión de Arbitraje fungiría como un tanque ético-progresista integrado por estadistas de fuste, estelares, todos ellos más bien simpatizantes con La Habana: Mijail Gorbachov, Jimmy Carter, Bill Clinton, Vaklav Havel, Felipe González, Joschka Fischer, Nelson Mandela, Kofi Annan y un par ayatolás e imanes prominentes proclives al "Diálogo de las Civilizaciones" (postulados, claro está, por su mejor amigo y valedor en Occidente, el presidente español Rodríguez Zapatero).



Finalmente, visto que de un tiempo a esta parte en la Isla brotan como hongos los cabezones que porfían en hacerse condenar por delitos de conciencia no reconocidos por el Código Penal vigente (pienso en Darsi Ferrer, los estudiantes santiagueros y esos pepillos habaneros con camisetas y pulseras subversivas en vez de manos de Orula o pulóveres con la efigie del Che), al tiempo que en Afganistan ocurre algo por el estilo con los no menos tercos y al parecer inextirpables talibanes, el convenio de intercambio rubricado por Cuba y Estados Unidos incluiría una cláusula de extensión de canjes hasta el fin del conflicto de marras en Afganistán o... el fin del castrismo y el postcastrismo.

Bandidos como jueces

Por Manuel Díaz Martínez, Las Palmas

[Manuel Díaz Martínez (Santa Clara, 1936). Poeta, periodista y crítico literario. Miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua. Además de infinidad de artículos y crónicas periodísticas, ha publicado 14 poemarios y un libro de memorias titulado Solo un rasguño en la solapa (2002). En 1967 obtuvo el premio "Julián del Casal" de la UNEAC y, al año siguiente, presidió el jurado que otorgara el mismo lauro a Heberto Padilla por el poemario Fuera de Juego.

Pagó la osadía con más de una década de insilio forzado. En 1991 firmó y promovió la Carta de los Diez, un pliego de protestas moderadas que, junto con su acercamiento al Grupo Opositor Criterio Alternativo, le costó un nuevo acoso oficial y, finalmente, el exilio peninsular. Vive actualmente en Las Palmas de Gran Canaria, donde edita el
blog que lleva su nombre.]


Hoy es el Día de los Derechos Humanos. Buena oportunidad para rescatar este artículo que escribí hace tiempo pero que en lo esencial sigue vigente. Así van las cosas en la ONU...

Es un tópico de los westerns que el juez sea el cabecilla de los cuatreros. La ONU, ese suntuoso circo donde el voto de una taifa corrupta y liberticida que gobierne un país (la cuarta parte de los gobiernos representados en la ONU son dictaduras) vale lo mismo que el de una democracia, ha reforzado, en su inservible pero costosa urdimbre burocrática, la figura del juez bandido.

Si usted es de los que jamás confiarían al lobo el cuidado del corral, le será difícil entender que tres de los gobiernos que con mayor entusiasmo penalizan la libertad y ejercen el terror hayan sido elegidos por la ONU para ocupar puestos clave en la Comisión de Derechos Humanos (CDH). Pues, sí: ahora China, Cuba y Zimbabwe integran, junto a Hungría y Holanda, el “grupo de situaciones” de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Se nos dice que el tal grupo “es una especie de tribunal que evalúa las denuncias presentadas por gobiernos, ONGs e incluso particulares, y decide cuáles son admitidas y cuáles deberán ser tratadas por la Comisión de manera pública o confidencial”.

De modo que en este grupo de trabajo de la ONU, cuando haya que decidir si se acepta o rechaza una denuncia —y las habrá de seguro, como cada año, contra los gobiernos chino y cubano—, las democracias, representadas por Holanda y Hungría, tendrán dos votos, y las dictaduras, representadas por China, la Cuba de Castro y el Zimbabwe de Mugabe —éstas son, además, bien avenidas—, tendrán tres. A quienes no posean mucha información sobre el régimen de Zimbabwe, el menos conocido del trío, les será útil saber que el vice de Mugabe, Joseph Misica, ha negado abiertamente que los blancos sean seres humanos.

De tener buena memoria, virtud de la cual los hombres no podemos presumir, nada de esto causaría sorpresa. ¿Fue el año pasado, o el anterior, cuando la CDH sesionó bajo presidencia libia, o sea, de Gadafi, ese cinematográfico Narciso del desierto que mandó derribar un avión de pasajeros y luego le regaló un premio de derechos humanos, que lleva su nombre, a Fidel Castro?

China, campeona mundial de tiro en nuca y de caza de disidentes y periodistas (a fines de 2004 tenía 42 de éstos a la sombra), ha escapado de las condenas de la CDH escurriéndose por el burladero del veto. Cuba, que proporcionalmente a su población tiene más periodistas presos que China, jamás ha permitido el acceso a la isla del relator que le imponen las condenas que todos los años, desde hace doce o trece, recibe de la CDH —desobediencia contumaz que debería haber provocado ya su expulsión de ese organismo.

Y Zimbabwe es un país donde un demagogo aferrado desde hace años al poder restringe las libertades civiles, atropella a sus opositores y cohonesta toda clase de crímenes racistas contra la población blanca. Pues bien, estos regímenes grimosos, proverbiales verdugos de los derechos humanos, figuran travestidos de jueces en la CDH. ¿Qué le parece?

Tuesday, 11 December 2007

Sin derechos humanos tampoco hay humor

Carlos Otero se despide a la francesa en Toronto

Por Jorge A. Pomar, Colonia

El "decano" de los animadores cubanos, el popularísimo Carlos Otero, ha aprovechado un viaje a Canadá para dejársela en la mano al castrismo cultural en general y, muy en particular, al Intituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), que por lo pronto se verá obligado a cancelar uno de los programas estelares ya enlatados para el Fin de Año debido a la fuga de este auténtico ídolo de jóvenes y adultos desde los años 80.

Graduado de la Escuela Nacional de Arte (ENA) en 1979, Carlos Otero, de 49 años, se dio a conocer por todo lo alto con sus hilarantes actuaciones en Para Bailar. Luego vendrían Jura decir la verdad, Justo al medio, Sabadazo y Con Carlos y punto, que han figurado invariablemente entre los programas de mayor teleaudiencia en la Isla, si no los que más.
(La secuencia exacta no la puedo precisar, aunque he visto algún que otro programa con él a través de Cubavisión.)

Acostumbrado a soltar alusiones críticas con gracia y desenfado ante las cámaras, este su mejor chiste prenavideño lo perpetró, en cambio, con nocturnidad y alevosía: “Todo lo hice en secreto, solamente lo conocían tres o cuatro personas allá en Cuba de mi entera confianza”. Cruzó la frontera con Estados Unidos, significativamente, ayer 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

Que este icono de la juventud, votando con los pies, haya desertado el mismo día que las turbas del régimen rompían a la bruta la corajuda manifestación de protesta Darsi Ferrer y once de sus seguidores en un parque del Vedado es un dato que viene a corroborar una tendencia cada vez más discernible en los últimos meses.

Los jóvenes no están de acuerdo y ya no aguantan más. De hecho, están tomando el batón de relevo de manos de la vieja guardia disidente: asalto armado a un avión en el aeropuerto de Rancho Boyeros, rebelión en la Universidad de Santiago de Cuba, camisetas y pulseras con la palabra "CAMBIO", recogidas de firmas...

Asociación sólo en apariencia disparatada, pues las deserciones de
tan populares tránsfugas de la farándula surten efectos sicosociales de monta, reforzando dudas y convicciones, suscitando comparaciones entre la vida bajo el régimen y del otro lado del charco.

O tal vez, atando cabos, al pensar en destinos de artistas y disidentes acosados, los privilegiados espectadores de La vida de los otros en el Acapulco, de por sí gente muy bien informada y en su mayoría al menos descontenta, en lo sucesivo presten más atención a esos "otros" del patio que desfilaron ese mismo lunes entre golpes e insultos tan cerca del cine donde se proyecta el controvertido filme alemán sobre la STASI; sospechen que acaso exista una semejanza entre el drama visto en pantalla y lo que ocurre de vez en cuando a su alrededor y a diario en Villa Marista. No en balde el gobierno concede tanta importancia a la lealtad y/o retención de figuras prominentes del mundo del espectáculo.


Sin duda la fuga de Carlos Otero será la comidilla de todas las tertulias de la Isla. Pero en coyunturas delicadas como el actual stand by sucesorio, hechos tan llamativos como ése suelen abrirles ojos y mente a la gente para, por asociación, percatarse de y reflexionar sobre transgresiones políticas cada vez más notorias, públicas allá: "Oye, se fue Carlos, el de Sabadazo..."

Y ya casi nadie suelta aquel despechado: "Ah, ése se cansó de vivir bien y se fue a vivir mejor", como en los 80. Más bien un 80 por ciento largo de los jóvenes televidentes que le reían los gags a su entretenedor estrella buscarán con más ahínco la manera de seguirle los pasos a la mayor brevedad posible. (Foto de al lado: cola a la entrada del cine Acapulco.)

O bien, en su defecto, vedada esa vía de escape para la mayoría de ellos, serán el vivero de una rebelión ya --a juzgar por lo que se está viendo allá de un tiempo a este parte-- en franco proceso de gestación, lista para estallar tan pronto el vacío de liderazgo actual emita las primeras señales de haberse trocado en vacío de poder.




Pero, bueno, ya se verá si esa cavilación es algo más que el clásico cuento de la lechera. Volvamos a nuestro desertor. Al momento de comunicarse en vivo con Boncó Quiñongo, su amigo y colaborador en Sabadazo, Carlos Otero se encontraba aún en paradero desconocido.

Por si las moscas, este "negro pintado de blanco" ha preferido "hacer las cosas como los de su raza" (para decirlo sin prejuicios escudándome en el color oscuro de mi piel).

No sea que desde el Palacio de la Revolución cursen contra él una orden terminante de búsqueda y captura (a autoridades amigas y aliados incondicionales que no le faltan en aquel vasto e imprevisible país de rústicos leñadores), como la que puso fin a las ilusiones de los boxeadores Rigondeux y Lara en Brasil. (Foto de abajo: afiche de Sabadazo en Toronto.)

"En verdad fue una reunión preparada para facilitar mi deserción. Estuve dos meses esperando y exigiendo que se me diera permiso para viajar con mis dos hijos menores hasta que lo logramos''.

El Abicú se quita el sombrero ante la astucia de Carlos, quien sin duda, además de insistir en su
humanísimo derecho de viajar a donde se le antoje, se habrá portado ladinamente bien para salirse con la suya y embromar a los más suspicaces del ICRT. Les jugó la tremenda. Moraleja del Abicú a los de su origen étnico y no:

"Negros que me leen en la Isla, criollos de a pie en general, hay que seguir aprendiendo de blancos como éste, sobre todo si son ustedes boxeadores, peloteros, bailarines, cooperantes, etcétera., en gira de arte, artesanía o policía por el extranjero capitalista. El más común de los sentidos, que no abunda en parte alguna, indica la imperiosa necesidad de obrar en estos trances con el máximo premeditación y sigilo. Nada de dejarse arrastrar por emociones ni afanes de notoriedad antes de hallarse a buen recaudo. Si posible, preferentemente somewhere in the USA".

"¿Por qué no vine antes?", se preguntó tras su momento de fuga el carismático y chispeante Boncó. "Más vale tarde que nunca", dirá ahora el recién llegado colega a sus 49 inviernos. Carlos arriba con más canas a la "segunda capital de los cubanos" en compañía de su esposa y sus dos hijos menores. Al primogénito, de matrimonio anterior y portador del nombre de pila paterno, ha tenido que dejarlo en La Habana.



Era uno de los niños mimados del ICRT y tenía de todo, menos libertad: "No quiero pedir más permisos a nadie para expresarme, moverme por el mundo o hacer lo que quiera hacer'', declaró al Herald. "Cuba está detenida en el tiempo y la gente está a la expectativa de lo que pueda suceder, con mucha incertidumbre sobre el futuro [...] a nadie le importa ya Fidel Castro. Y la gente ha comenzado a decir horrores del sistema, en plena calle, con nombres y apellidos".

Ya lo sabíamos, pero hace bien al alma escucharlo otra vez de boca de alguien acostumbrado a codearse con la plebe y la pepillería, a auscultar de oficio la vox populi. En cuanto a su futuro profesional en Miami, lo tiene muy claro:

"Espero poder ganarme un plato de comida con mi trabajo en el exilio y ver a mis hijos crecer con la oportunidad de estudiar lo que quieran, sin tener que estar de acuerdo o no con el sistema donde viven. Espero trabajar en lo que me gusta, pero si no fuera así, espero envejecer sin tener que dispararme la Mesa Redonda todos los días''.

Palabras santas.
El también comediante cubano sigue la senda de Leopoldo Fernández, Álvares Guedes, Reinaldo Miravalles, Los Fonomemecos, Salvador Blanco y un largo etcétera de bufos, humoristas y comediantes famosos. Se confirma así una verdad perogrullesca: que sin derechos humanos tampoco hay humor. Por eso, Carlos Otero se ha despedido a la francesa en Canadá.


Sunday, 9 December 2007

Gloria Cuenca y Miguel Ángel Rodríguez...

No tanto sobre Venezuela como sobre la pobreza en Cuba


www.Tu.tv

Gloria Cuenca y Miguel Ángel Rodríguez...

Entre otros temas, sobre Cuba, Fidel, etc



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Saturday, 8 December 2007

Adriana Vigilanza hace honor a su apellido

Una jurista venezolana desmenuza la Reforma Constitucional

Por Jorge A. Pomar, Colonia

No, no vuelvo a dechavar tan pronto de Hugo Chávez. No me he olvidado de mi solemne promesa de "desmayar" el tema venezolano hasta que vuelvan a reportarse sucesos de monta en la República Bolivariana.

Pero, visto que Chávez ha jurado y perjurado no cejar en su empeño hasta salirse con suya, y a buen seguro la mayoría de los lectores no ha tenido la pachorra de leerse el mamotreto jurídico, conviene conocer al menos por vía audiovisual animada de qué van los cambios.

Nada mejor para ese propósito que el programa "Alo Ciudadano", donde Adriana Vigilanza, abogada y profesora de Derecho Tributario en la Universidad Central de Venezuela, explica la nueva "geometría del poder" rechazada --"por ahora", según el presidente-- en el dramático referendo del domingo pasado.


Por lo demás, las extraordinarias dotes didácticas de esta mujer me hicieron recordar la extraña cancelación definitiva en You Tube de los vídeos de la entrevista con la Dra. Gloria Cuenca, otra superdotada de la enseñanza. Por más que me haya esforzado, hasta la fecha no he vuelto a dar con ellos. (Foto de al lado: Constitución chavista del 99).

Tampoco he logrado encontrar el vídeo donde el entrevistador de la Dra. Cuenca, Miguel Ángel Rodríguez trajinaba de lo lindo al presidente y a su hermano Adrián, ministro de Educación, por los garrafales equívocos ante las cámaras al explicar el cambio de horario.


Recordará el lector que el retiro de aquella entrevista con la Dra. Cuenca acerca de la intromisión masiva de pedagogos cubanos en el diseño de planes curriculares venezolanos ocurrió, "casualmente", justo al día siguiente de su aparición en
El Abicú Liberal.


Por suerte, "reventado" que soy, acabo de encontrar hace unos minutos
nuevos vídeos con la Dra. Cuenca
con que desquitarme. Los subiré al blog a más tardar mañana. Por el momento, sigo adelante con su compatriota Adriana, en cuya entrevista se pone también de manifiesto la profesionalidad y la chispa popular de otra venezolana que tampoco es una mujer "de cuota" sino una docente fuera de serie.

Para nada creo que --no sólo de cara a la porfía leguleyesca del "Gorila Rojo"-- le venga mal al lector criollo pasar este instructivo y brillante cursillo en Derecho Constitucional. (Demás está decir que cualquier parecido con la actual Carta Magna socialista cubana es mucho más que mera casualidad.)

Trátase de un tema de suma importancia en la inevitable agenda de cambios territoriales que afrontará la Isla tan pronto salga del largo marasmo castrista por decreto de Dios o la Madre Naturaleza.


Sin más, escuchen a esta encantadora y apasionada dama, que no tiene pelos en la lengua y ha evocado en la mente del Abicú la grata memoria de excelentes profesoras en la Universidad de La Habana:


Aló, ciudadano. Poder territorial I



Adriana Vigilanza en Aló, ciudadano. Poder territorial II


Friday, 7 December 2007

Aflora la verdad sobre la noche del referendo

Un homenaje tardío a Luciano Pavarotti

Por Jorge A. Pomar, Colonia


Bajo el título "
Chávez se sintió conminado a ceder" (pinche ahí para enlazar), El Nuevo Herald publica hoy una crónica pormenorizada de los dramáticos sucesos ocurridos entre la noche del domingo 2 de diciembre y la madrugada del lunes 3. El texto no requiere comentarios. Se confirman así las especulaciones del Abicú.

Parafraseando el dicharacho criollo, lo bueno que tiene la situación en Venezuela es lo malo que se les está poniendo el dado a Hugo Chávez y sus secuaces. La tensión sube de tono a un ritmo trepidante, hora por hora, día por día...

¿Qué relación existe entre Chávez y Pavarotti? Ninguna, salvo que el tenor italiano cantaba y amaba los dramas trágicos, y el demagogo venezolano hace también ambas cosas en el género bufo de la gran escena tercermundista.

Aparte de esas semejanzas traídas por los pelos mientras buceaba anoche en Internet buscando por "Verdi" la letra de La donna e mobile, al Abicú le encanta "darle cuero", "trajinar", "vacilar" al segundo, que no se aburre de ponerse a sí mismo en ridículo. (Retrato de al lado: Giuseppe Verdi, 1886. Óleo sobre lienzo. 65 x 54 cm. Galleria Nazionale d'Arte Moderna. Autor: Giovanni Boldini)

Insertado ya en plan satírico el vídeo de Alfredo Kraus interpretando la célebre aria de
Rigoletto, nada mejor para relajarse que disfrutar de este excelente fragmento de la película de Jean-Pierre Ponnelle, donde el recién fallecido Lucianno Pavarotti, entonces en la fuerza de la juventud, personifica al duque de Mantua.


Valgan como un homenaje tardío al legendario tenor italiano estos otros dos fragmentos de Rigoletto y un tercero adicional con
Pavarotti cantando a duo con Edita Gruberova
Ah, inseparabile. (Pulse aquí para ver una sinopsis en español de la ópera de Verdi en el portal de Operamanía.)

Giovanna, ho di rimorsi ("Juana, siento remordimientos"), donde la pareja de amantes se separa con un desgarrador Addio! ("¡Adios!) que, cambiando lo que haya que cambiar, recuerda este primer divorcio dominical entre el caudillo populista venezolano y parte de la plebe.



Possente amore mi chiama ("Poderoso amor me llama"):



Ah, inseparabile ("Ah, inseparable"):